En los próximos diez a doce años habrá que invertir alrededor de US$ 22. 000 millones en exploración y desarrollo de nuevas reservas y unos US$ 6. 000 millones en logística y down stream, incluyendo un posible oleoducto de Neuquén al Atlántico (US$ 500 millones) y otro posible gasoducto del extremo austral a Buenos Aires (US$ 1. 500 millones). En esta proyección de la industria del petróleo y el gas es razonable estimar que hacia el 2010 la Argentina estará vertebrada con Chile mediante tres gasoductos (dos ya están en construcción) y con Brasil a través del gasoducto del Noreste y de un gasoducto del Sur (unirá Entre Ríos con el sur brasileño por Paso de los Libres y podrá servir a la República del Uruguay). Los trabajos de exploración en las cinco cuencas sedimentarias productivas permitirían descubrir unos 500 millones de metros cúbicos de petróleo (lo que equivale aproximadamente a 140% de las reservas actuales) y unos 522. 000 millones de metros cúbicos de gas (100% más que las reservas comprobadas actuales). El país puede refinar ahora 100. 000 metros cúbicos diarios de crudo. De ese volumen, 85% se procesa por conversión total, es decir que llega a la máxima eficiencia. La capacidad de conversión debe aumentar en unos 8. 000 metros cúbicos diarios. A su vez, a principios del nuevo siglo la Argentina enfrentará la decisión de importar productos refinados o construir una nueva refinería con un costo de unos US$ 600 millones. La inversión de upgrading del parque refinador actual en los próximos 10 años será de unos US$ 1. 000 millones. Las inversiones en proyectos ambientales alcanzarán una magnitud cercana a los US$ 500 millones. La automatización de las plantas de despacho, que realiza fundamentalmente YPF, lleva unos US$ 250 millones y la modernización de las redes de estaciones de servicio que se efectúa a plena marcha llevará otros 1. 000 millones. Debe destacarse que YPF está invirtiendo 600 millones para construir 300 estaciones de servicio que integrarán su propia red comercial.
Requerimientos
También tiene que modernizarse el transporte de petróleo por río y por mar. La flota de buques cisterna y barcazas no cumple con los requisitos internacionales vigentes. Es de esperar el paulatino reemplazo de estas embarcaciones para disponer de naves de doble casco, sistemas de gas inerte, tanques de crudo y lastre separados. También serán necesarias inversiones en nuevas boyas, almacenamiento en terminales y estructuras portuarias eficientes que permitan operar las 24 horas. (En Carta Petrolera Nº 25, de mayo de este año, se analizan los desafíos que plantea la inversión en logística portuaria y transporte por barcos. )A estos requerimientos de inversión productiva hay que sumar proyectos puntuales de desarrollo inminente como el Mega, de tratamiento y procesamiento de líquidos del gas proveniente de la cuenca neuquina, el desarrollo del sistema de distribución de gas en la IX región (provincias mesopotámicas, Chaco y Formosa) y la probable construcción de una planta de fertilizantes. La Argentina tiene precios de crudo y derivados que toman como referencia los precios internacionales. Si se concretan los proyectos exploratorios y se certifican las reservas previstas, el país mantendrá su condición de exportador neto de crudo y derivados. Los precios del mercado local en condiciones de sobreoferta seguirán reflejando el negocio de oportunidad del mercado externo tomando en cuenta la paridad de exportación (incluso en los derivados donde se prevé una mayor internacionalización y competencia en el mercado).
