sábado, 4 de abril de 2026

    Por venir

    En 1994, la consultora en telecomunicaciones Ovum, de Gran Bretaña, predijo que las ganancias de los operadores europeos de servicios on-line y televisión interactiva (TVI) llegarían a US$ 240 millones para 1996. Tiempo después, Ovum se vio obligada a reducir su estimación a apenas US$ 42 millones. Muchos de los operadores telefónicos perdieron entusiasmo con el negocio de la TVI. Varias pruebas, realizadas en Europa y el resto del mundo, no lograron demostrar la rentabilidad de los servicios: la inversión es muy grande, el tiempo de recuperación es largo y la demanda no parece prometedora. Pese al escepticismo, Ovum todavía afirma que habrá un gran mercado para la TVI en Europa, que podría alcanzar un volumen de ventas de alrededor de US$ 13. 000 millones anuales para el año 2005. Otra consultora, Dittberner de Estados Unidos, realizó un estudio basado en 160 pruebas de TVI en todo el mundo, y sus conclusiones fueron las siguientes:* Las compañías telefónicas subestimaron el impacto directo de la televisión satelital, que cambió la dinámica competitiva del mercado de la TVI introduciendo servicios digitales capaces de proveer video on demand. * Los constantes cambios de dirección en materia de tecnología representaron una pérdida de tiempo y dinero. * Las empresas no entendieron bien la dinámica y las estrategias comerciales de la industria cinematográfica, que se resiste a entregar a los operadores de TVI sus filmes más populares del momento. * Se puso demasiado énfasis en el servicio de video on demand, en desemedro de otros, como las conexiones on-line e Internet, que pueden ser mucho más rentables en un plazo más corto. Se estima que las inversiones dirigidas a proveer Internet se recuperan en cinco años, mientras que las destinadas a todos los otros servicios de televisión interactiva no se recuperan antes de diez años. Según el estudio Dittberner, las compañías telefónicas de todo el mundo gastaron en total US$ 3. 000 millones en pruebas de mercado para la televisión interactiva y muy pocas aseguran haber obtenido resultados satisfactorios.

    El trauma de la desregulación

    La elaboración de la legislación necesaria para liberalizar el mercado de las telecomunicaciones en todos los países miembros de la Unión Europea avanza, pero no sin disputas. Entre las naciones de la UE, hay diferentes niveles de compromiso con la privatización de sus compañías de telecomunicaciones estatales, y la apertura del mercado en general. En Italia, parece inevitable la demora de la anunciada privatización de Stet para febrero o marzo de 1997. El gobierno aún no logró dar forma a la composición y la competencia del órgano regulatorio, cuya creación es un requisito para la privatización de la empresa. El Ejecutivo quiere que el parlamento delegue a la autoridad regulatoria ciertas responsabilidades, como la autorización y ubicación de las frecuencias para las comunicaciones móviles, y la determinación de un criterio objetivo y transparente para la interconexión y acceso a la infraestructura de las comunicaciones. En cuanto a France Telecom, entre abril y mayo de 1997 está programada la venta de una participación minoritaria de la compañía. En junio, el parlamento francés sancionó las normas concernientes a la desregulación del sector y aprobó el nuevo estatus de France Telecom como sociedad anónima, que se hará efectivo en enero próximo. Desde entonces, redes alternativas tales como SNCF y RATP -ambas propiedad de los ferrocarriles-pueden competir libremente con France Telecom. El nuevo gobierno español, por su parte, no parece compartir la tendencia de sus vecinos del resto de la Unión Europea. España retuvo el derecho a no desregular hasta el 1 de enero de 1998, fecha que fijó la UE para la liberalización del sector telefónico y se espera que el gobierno de Aznar negocie una prórroga de dos o tres años con la Comisión Europea. En Alemania, Gran Bretaña y Holanda se darán nuevas licencias a operadores de telefonía celular, servicio de llamadas internacionales y televisión por cable.