El 7 de noviembre la cooperativa láctea Sancor
concretó una importante colocación (US$ 50 millones) de
obligaciones negociables a cinco años de plazo, período
al que hasta ahora accedieron muy pocas empresas nacionales, en su
mayor parte titulares de servicios públicos privatizados. Las
láminas otorgarán una tasa fija de 11% anual.
El producto de la emisión, que forma parte de un total por US$
100 millones, será destinado principalmente a reconvertir el
perfil de la deuda (de corto a largo plazo) y a impulsar el plan de
inversiones en ejecución, que avanza a un ritmo muy superior
al previsto.
Los planes de expansión de Sancor pasan principalmente por las
exportaciones, que durante 1996 registraron un nuevo aumento: pasaron
de US$ 67 millones a cerca de 75 millones, con destino principal al
Mercosur, aunque la empresa también vende quesos duros en
Estados Unidos. En 1997 las exportaciones sumarán, de acuerdo
con las estimaciones del presidente de Sancor, Oclides A. Cardelino,
más de US$ 100 millones.
En el actual ejercicio las exportaciones absorberán entre 9 y
10% de sus ventas totales. “La gravitación de estas
colocaciones dentro del conjunto de los negocios se acentuará
progresivamente”, adelanta Cardelino, “debido a las
favorables perspectivas que presenta el comercio internacional. Son
dos los factores principales que contribuyen a ello: el consumo
creciente de los países del sudeste asiático y de China
y la disminución de los subsidios a la producción de
leche por parte de los países de la Unión Europea,
cuyos primeros efectos se reflejan en la caída de los
abultados stocks de productos lácteos que gravitaban
negativamente sobre los precios”.
En un plazo de cuatro o cinco años, según Cardelino,
las ventas al exterior deberían duplicar su
participación dentro de los negocios totales de la empresa. Si
se cumplen estos pronósticos, para el 2000 bordearán
los US$ 200 millones.
Este será, por lo tanto, el principal motor de
expansión; no están previstos aumentos muy importantes
en el consumo de leche en el país, que promedia los 200 litros
anuales por persona y se ubica muy por encima del que exhibe la
mayoría de los países latinoamericanos.
Con nombre propio
En materia de comercio exterior, la política de Sancor
apunta lejos del sector de los commodities. La idea es incursionar en
los mercados externos con productos que lleven su propia marca,
“algo que ya comenzamos a hacer con éxito en Brasil y
tenemos estudios muy avanzados para aplicarlo en Estados Unidos con
los quesos duros”, explica Cardelino.
Sancor industrializa entre 20 y 22% de la leche producida en la
Argentina. Es líder en el mercado de suero de queso en polvo
(56%), en la leche esterilizada UAT (51%) y en la manteca (46%). En
flanes y postres absorbe 10% del mercado, con los yogures y leches
especiales llega a 12% y en el segmento del dulce de leche controla
18%. En el rubro de los quesos su participación trepa a 21%,
en leche en polvo suma 27% y en leche pasteurizada 22%.
Los quesos contribuyen con algo más de la mitad de sus ventas;
la leche en polvo aporta 30% y los demás productos el 20%
restante.
Con respecto al mercado local, Cardelino señala que el
ambiente de los negocios se muestra crecientemente competitivo, con
la intervención de los principales players del ámbito
internacional.
Sancor es una empresa constituida por 100 cooperativas que
representan a 5.000 productores de la principal zona lechera del
país. Esta estructura permitió que los significativos
avances logrados en la operación industrial fueran
acompañados por los concretados a nivel de los tambos. Los
avances en este último sector se centralizaron en tres rubros
fundamentales: higiene, calidad composicional de la leche y aspectos
sanitarios.
Con respecto al primer punto sostuvo que “hoy la totalidad de la
leche llega a las plantas industriales de Sancor totalmente enfriada
y con parámetros bacteriológicos muy similares a los
vigentes en la Unión Europea”. En lo referente al segundo
aspecto, la política de la empresa es potenciar la mayor
cantidad posible de contenido proteico (en lugar del graso) en la
leche, para adecuar la calidad de sus productos “a las
crecientes exigencias del mercado local e internacional”.
Cardelino no descartó que, para consolidar la evolución
futura de la empresa, concrete algún tipo de asociación
con compañías del exterior, ya sea a través de
la concertación de joint ventures o mediante la
constitución de nuevas empresas, pero es una “tarea que
realizaremos con mucha cautela. Por el momento no existen acuerdos de
importancia en este campo, posiblemente porque todavía no
encontramos el socio adecuado”.
L. G.
