jueves, 2 de abril de 2026

    Confiar en las propias fuerzas

    Con ésta suman doce las encuestas semestrales realizadas
    hasta ahora por MERCADO entre los máximos dirigentes de las
    empresas que operan en el ámbito local, para indagar en el
    rumbo y la intensidad de sus expectativas. Como en las anteriores
    ocasiones, la investigación fue diseñada por el
    sociólogo Heriberto Muraro y procesada por la firma
    Telesurvey.

    Puesto que el cuestionario que sirve de base a la encuesta y la
    metodología para llevarla a cabo se han mantenido virtualmente
    sin variantes desde 1991, éste ha sido un instrumento
    excepcionalmente preciso para medir las actitudes y estados de
    ánimo predominantes en el sector privado de la economía
    durante todo el período del plan de Convertibilidad.

    Vale la pena tener en cuenta que la última encuesta
    —publicada en la edición de julio— terminó de
    procesarse en las tormentosas vísperas de la renuncia de
    Domingo Cavallo. Esta medición constituye, por lo tanto, un
    indicador de singular interés, puesto que cubre el primer
    semestre de gestión del nuevo equipo económico
    conducido por Roque Fernández.

    En la interpretación de los resultados de esta encuesta, las
    estimaciones de ventas han sido siempre consideradas como el
    principal signo revelador del grado de optimismo predominante entre
    los empresarios. En este sentido, el panorama no ha variado
    apreciablemente con respecto a junio. Suman ahora 72% los que
    prevén ventas algo o muy superiores para el próximo
    semestre, un retroceso muy módico con respecto al
    índice de 79% registrado en la medición anterior. Los
    que no anticipan modificaciones representan 22% (frente a 18% en
    junio) y se mantiene en descenso la curva de pronósticos
    negativos (ventas algo o muy inferiores), que en esta ocasión
    exhibe 6%, la cifra más baja registrada desde diciembre de
    1992.

    La confianza en la reactivación se manifiesta, indirectamente,
    en las expectativas acerca del comportamiento de los precios. Llega
    en esta ocasión a 11% la proporción de quienes
    anticipan aumentos moderados, un índice que se había
    mantenido en 8% a lo largo de las últimas dos encuestas. Sin
    embargo, continúa siendo muy elevado (32%) el porcentaje de
    respuestas que apunta a una deflación.

    El fantasma de la avidez fiscal ha retornado al primer plano de las
    tribulaciones de los empresarios argentinos. Los impuestos aparecen
    mencionados como el factor más preocupante de aumento de los
    costos por 35% de los encuestados, un índice sin precedentes
    desde que comenzó a realizarse esta encuesta. También
    se advierte un repunte en las previsiones de mayores costos
    salariales: 26% los señala como principal motivo de inquietud
    en este sentido. Este es, quizás, el cuadro que exhibe
    más cambios en el último semestre. Las respuestas a la
    encuesta anterior colocaban los costos financieros como principal
    fuente de desvelo (26%), seguidos por los insumos y materias primas
    (23%).

     

    Horizontes lejanos

    El publicitado boom exportador argentino es un notorio ausente en
    esta medición. El hecho de que el auge se concentra en
    sectores muy específicos de la actividad económica se
    confirma aquí con un índice excepcionalmente bajo de
    las previsiones optimistas: sólo 61% de los encuestados tiene
    previsto realizar ventas al exterior, lo que representa una notable
    caída frente al 71% registrado en junio.

    Y, aun entre quienes esperan llegar a los mercados externos, las
    expectativas son bastante modestas: 64% no prevé destinar
    más de 20% de su producción a las exportaciones.

    Los costos internos argentinos aparecen nuevamente mencionados (esta
    vez por 31% de los encuestados) como el principal factor negativo en
    la evolución esperada de las exportaciones. El proteccionismo
    de otros países viene siendo crecientemente señalado en
    este sentido (15%). Y se advierte un porcentaje excepcionalmente alto
    (17%) de empresarios que admiten desconocer los motivos que frenan
    las exportaciones.

    La impresión de que los costos locales tornan ineficientes los
    esfuerzos por competir en el exterior se refuerza con otro dato
    contundente: cuatro de cada diez empresarios encuestados anticipan
    que en 1997 las exportaciones no generarán ganancias o que se
    realizarán con márgenes de rentabilidad negativos.

    Por el lado de las importaciones, el panorama exhibe una
    confirmación de las tendencias durante los últimos dos
    años. Ha caído a 14% el número de encuestados
    que prevé abastecerse de insumos exclusivamente en el mercado
    interno (la tasa más baja registrada desde diciembre de
    1993).

    La preocupación por las políticas fiscales vuelve a
    aparecer aquí, con 20% de empresarios que anticipa costos
    más altos por la vía de aranceles a la
    importación.

     

    El frente laboral

    Algunos de los resultados más sorprendentes de esta
    encuesta surgen del capítulo dedicado a los salarios y las
    relaciones laborales. Algo más de una cuarta parte (27%) de
    los empresarios anticipa que habrá aumentos reales de las
    remuneraciones, una opinión que suscribieron apenas 8% de los
    encuestados en la medición anterior.

    En aquella ocasión, los que formularon ese pronóstico
    atribuyeron los aumentos, unánimemente, a decisiones de los
    directivos de las empresas. Ahora, esa proporción
    descendió a 85%. El creciente protagonismo público de
    las centrales gremiales, o bien el alto acatamiento de las
    últimas medidas de fuerza, parecen empezar a devolver
    relevancia a las presiones sindicales, a las que 9% de los
    encuestados adjudican ahora el papel de causantes de los incrementos
    salariales.

    En este mismo sentido apunta el vuelco observado en los
    pronósticos acerca de la posibilidad de que surjan conflictos
    laborales: la proporción de empresarios que responde
    afirmativamente a esta pregunta se incrementó de 43% a 51% en
    el último semestre. En consecuencia, son ahora más
    (pasaron de 26% a 34%) los que anticipan relaciones “complejas,
    aunque manejables” con los representantes sindicales. Y el grado
    de incertidumbre sobre este punto es el más alto observado en
    los cinco años transcurridos desde que se realiza la encuesta:
    11% no arriesgó un vaticinio.

    En materia de contratación de personal, las predicciones son,
    en general, optimistas: 22% (frente al 16% de la medición
    anterior) proyecta incrementar en hasta 10% su plantel. Y el
    índice de los que creen que tendrán que despedir
    empleados bajó de 20% a 17%.

     

    Signos de cautela

    La renuencia a endeudarse sigue firmemente instalada, a pesar de
    todo. Sólo 8% de los encuestados proyecta incrementar
    significativamente sus compromisos financieros el año
    próximo. Y casi un tercio (32%) espera reducirlos.

    Esto parece plantear una cierta contradicción a la hora de
    anticipar el comportamiento de la banca: 49% de los empresarios
    estiman que el acceso al crédito será más
    fácil. (Es necesario remontarse a diciembre de 1992 para
    encontrar un índice semejante.) Sólo 5% prevé
    una prolongación de la sequía financiera.

    Estas expectativas conservadoras en cuanto a la demanda de
    crédito (aun en presencia de una recuperación de la
    oferta) son coherentes, sin embargo, con los pronósticos
    cautelosos acerca de la utilización de la capacidad instalada:
    sólo 12% anticipa un aprovechamiento pleno, y 5% espera
    mejoras sustanciales con respecto al año pasado.

    De todos modos, la curva de los planes de inversiones sigue mostrando
    una tendencia de leve ascenso: 78% manifiesta intenciones en este
    sentido, aunque los montos en juego son, en general, modestos (51% no
    pasa del techo de $ 1 millón).

    El mayor signo de optimismo se advierte en el rubro de las
    expectativas de rentabilidad: por primera vez en los últimos
    cinco años, los que confían en una mejora suman
    78%.

    Por el contrario, las perspectivas se tiñen de pesimismo a la
    hora de evaluar el impacto de las reformas impositivas en el
    desempeño de las empresas: 64% anticipa un efecto desfavorable
    y sólo 36% un resultado neutro o positivo. Vale la pena
    recordar que en junio pasado 21% avizoraba un impacto favorable, 51%
    se pronunciaba por la neutralidad y sólo 25% preveía
    resultados negativos.

    La reticencia frente al nuevo equipo económico se revela
    claramente en la evaluación de los efectos futuros de su
    gestión. Apenas uno de cada cuatro entrevistados (la
    proporción más baja registrada desde 1992, cuando se
    introdujo esta pregunta en el cuestionario) avizora resultados
    favorables. Ninguno se inclina por la calificación de
    “muy favorable”. Y 35% prevé impactos negativos de
    la política oficial, un índice sólo comparable
    con el que se obtuvo en julio de 1995, en plena crisis
    post-tequila.

    La falta de confianza en la administración se advierte
    también en la contundente mayoría (57%) de respuestas
    que prevén un déficit fiscal, frente a sólo 2%
    que apuesta al equilibrio de las cuentas públicas.

    El aumento en la credibilidad de la conducción
    económica es un pronóstico formulado por apenas 30% de
    los empresarios encuestados. Algo más de la mitad no espera
    cambios y 10% avizora un deterioro.

    Lo habitual en estas mediciones era que la caída de la imagen
    gubernamental fuera un ingrediente más en un cuadro de signo
    pesimista. Lo verdaderamente significativo de esta última
    encuesta es que exhibe una modificación evidente de esa
    tendencia. La gestión de Roque Fernández podrá
    suscitar menos entusiasmo que la de su controvertido antecesor, pero
    algo más de tres cuartas partes de los empresarios confirman
    el optimismo en sus propias filas.

    Dolores Valle






    Ficha técnica

    Esta encuesta de
    expectativas para el próximo semestre fue elaborada
    sobre la base de 173 respuestas de altos directivos de
    empresas pertenecientes a 44 sectores de actividad. Del
    total de firmas que respondieron al cuestionario, 17% son
    subsidiarias de compañías extranjeras y 83%
    pertenecen a capitales nacionales.

    Los resultados de las encuestas anteriores se publicaron en
    las siguientes ediciones de MERCADO: agosto y diciembre de
    1991, agosto de 1992, enero, julio y diciembre de 1993,
    julio de 1994, enero y julio de 1995, febrero y julio de
    1996.


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