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La leyenda
dice que los habitantes del lugar se disfrazaban de moros y cristianos
y realizaban festejos que evolucionaron en las celebraciones actuales.
La República Dominicana, de origen español, es uno de los
dos estados en que está dividida la isla de Santo Domingo. El otro,
franco-negro, es la república de Haití. La isla fue llamada
La Española por Cristóbal Colón en 1492. Cuando España
terminó de conquistarla, tuvo que habérselas con otros europeos
que pretendían participar en la explotación de las nuevas
tierras. En 1697 se vio obligada a ceder a Francia la parte occidental
de la isla, que desde 1630 estaba ocupada por piratas o bucaneros franceses.
El dominio español, cuyos colonizadores se dedicaron principalmente
a explotar las minas de oro del lugar, terminó en forma no bélica
en 1891 cuando la colonia de Santo Domingo firmó un acuerdo pacífico
de independencia con la corona. Pero los franceses que instalados en el
extremo occidental de la isla cultivaban la caña de azúcar,
aprovecharon la desidia española para ocupar y dominar la porción
oriental de La Española. Durante 22 años los dos tercios
orientales cambiaron el idioma español por el francés y
la isla entera recuperó su nombre indígena de Haití.
Los que en la actualidad los dominicanos llaman su "independencia"
no se refiere a la separación de la corona española sino
a la expulsión de los franceses, que tiene dos fechas fundamentales:
el 27 de febrero de 1844 y el 16 de agosto de 1865. El carnaval allí
es una mezcla de las tradiciones cristianas de vísperas de la cuaresma
al estilo de las carnestolendas europeas y la conmemoración de
la independencia nacional. Se celebra, todos los años, en febrero
y en agosto.
El carnaval dominicano es una de las tradiciones más coloridas
y festivas del lugar. En él participa todo el pueblo, que se lanza
a las calles en un interminable desfile de murgas, comparsas y personajes
tradicionales. El epicentro se ubica en el último fin de semana
de febrero, aunque según la región, los festejos se suceden
todos los fines de semana de ese mes y se prolongan incluso en marzo.
También hay fecha oficial de carnaval en agosto.
La tradición colonial instaló en el siglo XVI las máscaras
en la ciudad de Santo Domingo durante las vísperas de la cuaresma
cristiana. Con disfraces, máscaras, diablos cojuelos, desfiles
de comparsas en las calles, y bailes de disfraces en los clubes celebran
anualmente con una mezcla de tradiciones africanas traídas por
los esclavos y costumbres europeas de amos y colonizadores.
Si bien los carnavales de Santiago y La Vega son los más importantes
en cuanto a tradición y popularidad, el de la ciudad de Santo Domingo
es el centro de las actividades oficiales. El área principal de
celebración es la amplia avenida George Washington, a orillas del
Mar Caribe, en el denominado malecón. Allí se realiza el
corso y la zona se convierte en una fiesta que dura días. Concluye
con un impresionante desfile de carrozas, comparsas y máscaras
que bailan al ritmo del merengue.
El carnaval vegano ha mantenido un carácter más españolizado,
con teatralizaciones, baile de las cintas y diablos cojuelos, que representan
al diablo medieval, andromorfo y mefistofélico pero criollizado
con barbas de cuero de chivo. El centro de la actividad es la calle Padre
Adolfo y el Parque de las Flores, donde los diablos y una multitud de
personajes enmascarados representan actuaciones que involucran a los transeúntes
de mil maneras para culminar el día con un desfile de más
de 80 grupos de comparsas.
Actualmente el carnaval vegano es el evento cultural más importante
de esta ciudad y ha sido declarado Patrimonio Folklórico Nacional
por la Cámara de Diputados
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