viernes, 3 de abril de 2026

    Grandes tendencias en exploración y reservas

    Si
    bien desde los ’90 creció la producción de petróleo
    por el incremento de reservas conocidas y la exploración de nuevos
    yacimientos, las reservas no aumentaron en la misma medida que la producción,
    con lo que el horizonte de reservas se redujo de 14 años en los
    ’80 a un promedio de 10 en los ’90. Desde 1987 hasta 2004,
    las reservas crecieron de algo más de 350 millones de m3 a unos
    425 millones de m3, mientras que la producción pasó de unos
    27 millones de m3 a casi 40 millones de m3. Así lo revela un estudio
    de Key Market, especialista en investigación de mercados.
    En el gas, la evolución de las reservas comprobadas mantiene un
    nivel constante en los últimos 15 años (unos 600.000 millones
    de m3), pero la producción experimentó un constante crecimiento,
    pasando de 19.000 millones de m3 en 1987 a 52.000 millones de m3 en 2004.
    Esto llevó a que el horizonte de reservas pasara de 36 años
    en 1987 a 12 años en 2004.
    Composición del sector
    Las etapas de la industria del petróleo están caracterizadas
    en upstream, transporte y downstream. El upstream alcanzó en 2004
    los 41,03 millones de m3, con una producción (exploración
    y explotación) de 40,44 millones de m3 e importaciones de 590.000
    m3. La mayor parte (30,79 millones de m3, 75,04%) fue al mercado interno,
    y una parte importante, pero menor (10,24 millones de m3, 24,96%) se exportó.
    El downstream recibió 34,06 millones de m3, de los que 33,62 millones
    de m3 llegaron por la refinación y el petróleo procesado
    y los restantes 441.000 m3 fueron importados. El mayor volumen fue para
    consumo interno (16,66 millones de m3, 48,9%), una porción más
    chica a la exportación (6,17 millones de m3, 18,1%) y otra a lo
    que se denomina búnker, el consumo interno de las refinerías,
    los consumos petroquímicos y los cortes de gas oil y nafta (11,23
    millones de m3, 33%).
    Todo el upstream de gas, de 52.310 millones de m3, fue en 2004 de producción
    local. Al mercado se destinaron 33.868 millones de m3, a exportación
    3.558 millones de m3 y a la industria y empresas de energía 3.369
    millones de m3; el resto fue consumido en yacimientos, retenido en plantas,
    reinyectado o aventado.
    Al downstream se entregaron 27.177 millones de m3 que fueron consumidos
    por la industria (33%), el sector residencial (27%), las centrales eléctricas
    (23%), GNC (10%) y otros (7%).
    En cuanto a la composición de la matriz energética del país,
    la dependencia del gas creció de 38,7% en 1990 a 46,6% en 2002
    compensando la caída de la del petróleo, que se redujo de
    49% a 40,3%. En el mismo período, la energía hidráulica
    pasó de representar 3,7% a 6%, la atómica de 3% a 1,6%,
    la de carbón de 2% a 0,8% y las demás de 3,6% a 4,6%.

    Exploración
    y reservas

    El estudio marca la fuerte caída en la actividad de exploración,
    la mayor actividad de producción, el crecimiento de las exportaciones
    y, consecuentemente, la disminución de las reservas.
    Señala que una alta proporción de la superficie del territorio
    argentino presenta cuencas sedimentarias para prospección para
    hidrocarburos. De los 3.800.000 km2 de superficie total del país,
    58% corresponde a cuencas comprobadas; de estas, 67% son continentales
    y 33% off shore. Aunque la Argentina es un territorio subexplorado, sus
    yacimientos son de tamaño mediano, explotación compleja,
    baja productividad y alto riesgo, lo que determina que sólo una
    pequeña parte se dedique a explotación. Las áreas
    no productivas representan 68%, las de alto y muy alto riesgo exploratorio
    23%, las de mediano riesgo 6% y las de bajo riesgo apenas 3%.
    En el país hay cinco cuencas productivas con un total de 425,21
    millones de m3 de petróleo y 612.496 millones de m3 de gas. Las
    dos con mayores reservas comprobadas son la neuquina, con 161,93 millones
    de m3 de petróleo y 311.172 de gas (al 2004), y la del Golfo San
    Jorge, con 195 millones de m3 de petróleo y 38.048 de gas. La de
    menores reservas es la cuyana (28,88 millones de m3 de petróleo
    y 516 de gas), mientras que en el medio están la del noroeste (19,31
    millones de m3 de petróleo y 124.511 de gas) y la Austral (19,21
    millones de m3 de petróleo y 138.248 de gas).

    Oportunidades
    y amenazas

    El estudio señala que el envejecimiento de los pozos y la caída
    de las reservas hacen que sea prioritaria la inversión en exploración
    y destaca la llegada de Petrobras, con un gran expertise en exploración
    off shore, y el hecho de que este tipo de emprendimientos sean objetivo
    de la estatal Enarsa.
    También indica que el aumento del precio del gas en boca de pozo
    es un atractivo para recuperar las inversiones en exploración,
    aunque subraya la necesidad de estudiar el punto de equilibrio para no
    afectar la demanda. Paralelamente, explicita que si bien las retenciones
    buscan destinar mayor cantidad de combustible al mercado local, la carga
    impositiva desalienta inversiones.
    Teniendo en cuenta que se prevé una mayor participación
    del gas en la matriz energética y que sumando las reservas probadas
    y probables, hay 36 años de reservas, es deseable una mayor exploración.
    Igualmente, el estudio advierte que de solucionarse la problemática
    de la falta de gas, puede convertirse en “cuello de botella”
    la capacidad de transporte, por lo que también aparece como necesaria
    la construcción de un gasoducto troncal, gasoductos regionales
    y estaciones transformadoras.
    Al mismo tiempo, señala que en los últimos años la
    explotación se realizó en áreas conocidas, cuya productividad
    tiende a declinar, y que de incorporarse nuevos yacimientos, sus efectos
    en la producción se verán en el mediano plazo.

    Perspectivas
    y tendencias

    Entre las perspectivas y tendencias, el informe prevé un mayor
    incremento de las inversiones en gas que en petróleo, ante la tendencia
    del gas a acomodarse al precio internacional y el aumento de la demanda
    impulsada por un mayor parque automotor de GNC.
    En cuanto a Enarsa, advierte que las principales áreas de gas y
    petróleo ya fueron adjudicadas y las concesiones más productivas
    vencen en 2017, cuando las áreas pasarán a manos de las
    provincias productoras, y que la exploración off shore, uno de
    los objetivos principales de la nueva compañía, necesita
    grandes inversiones.
    Dado que está previsto que las reservas se mantengan en los niveles
    de 2003 porque aún con exploración los resultados recién
    se verían en el mediano plazo, plantea –coincidiendo con
    el estudio del sector de la Fundación Crear– que para que
    el Producto Bruto Interno (PBI) pueda duplicarse en 10 años hacen
    falta inversiones anuales por unos US$ 3.000 millones. Y que se requieren
    reglas claras para poder atraerlas.
    Si no se realizan las inversiones necesarias inmediatamente, especialmente
    en los segmentos de exploración, explotación y transporte
    de gas, el informe sostiene que a mediano plazo habría problemas
    de generación eléctrica y en el crecimiento industrial,
    y que no se podrá sostener un crecimiento anual promedio de 4 ó
    5% de la economía.

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    Aporte

    Este
    artículo ha sido elaborado en base a una investigación
    sobre el mercado de petróleo y gas realizada por Key Market,
    quien a partir de esta edición comenzará a colaborar
    con Mercado compartiendo los highlights de sus estudios sectoriales
    sobre diversos negocios de la economía argentina.
    Key Market es una empresa de Investigación de Mercados
    dirigida por Adriana de Bossi y Mariano Gier. Para mayor información
    sobre éste u otros informes, contactarse al 4328-4842 /
    e-mail: mercado@keymarket.com.ar / www.keymarket.com.ar