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Finalmente,
Italia ha entrado en recesión
Según al ente estadístico europeo, el producto bruto interno
creció menos de 0,2% en enero-marzo. Es el segundo trimestre negativo
para la economía. Pero Silvio Berlusconi le resta importancia.
Bruselas, preocupada.
La proyección anualizada al cabo del cuarto trimestre de 2004 era
baja pero, con 0,8%, quedaba muy por encima de la actual (0,2%). Para
la mayoría de analistas en Roma, Milán o Bruselas, “existe
una recesión técnica”.
Naturalmente, el primer ministro niega que se trate de una recesión
y atribuye el retroceso al largo feriado de “Semana santa”.
“Es una movida astuta –señalaba un columnista romano–,
pues ahora podrá echarle la culpa al ferragosto, un período
de vacaciones más prolongado, si las proyecciones del tercer trimestre
empeoran”.
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China,
imperio de la piratería global
Según estimaciones de Beijing, el tráfico interno de bienes
falsificados y afines representa entre US$ 19.000 y 24.000 millones por
año. Pero expertos occidentales creen que eso es apenas una parte
de la realidad y, en todo caso, no incluye la exportación de mercaderías
hechas con tecnologías que no pagan derechos y que se venden bajo
marcas falsificadas.
Al ingresar en la OMC, Beijing asumía ciertas obligaciones ante
los otros 147 miembros. Específicamente, el país se comprometió
a aceptar exigencias mínimas en esa materia (por ejemplo, igualdad
entre patentes locales y extranjeras) y someterse a procedimientos de
la OMC para arbitraje de disputas.
Cuatro años más tarde, Beijing no ha satisfecho ni una de
sus obligaciones. En los papeles, China dictó leyes sobre patentes
y propiedad intelectual, según requerimiento de la OMC.
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Lamy,
adalid de subsidios agrícolas, presidirá la OMC
Pascal Lamy afronta una tarea casi imposible: sacar del marasmo la ronda
Dohá, frustrada hace dos años en Cancún. Justamente,
por las políticas de subsidios que fomentaba por cuenta de la Unión
Europea. En alianza con Estados Unidos y Japón.
Fue elegido por unanimidad en el consejo general de la Organización
Mundial de Comercio y su primera declaración –”Asegurar
la apertura comercial y el desarrollo”– no sonaba convincente.
Ex comisionado de Comercio en la UE, el francés Lamy es nuevo director
de una entidad cuyos fines formales han tenido escasas oportunidades de
realizarse y cuya suerte se asemeja demasiado a la del ex Acuerdo General
sobre Tarifas y Comercio (GATT, en inglés), que pereció
junto con la interminable ronda Uruguay.
Como estaba previsto, los rivales iniciales fueron eliminados en sucesivas
votaciones. Eran el uruguayo Carlos Pérez Castillo, el brasileño
Luiz Seixas Correia y Jaya Krshna (representate de Mauricio).
Mientras fue comisionado europeo (1999-2004), Lamy no hizo mucho –pese
a sus biógrafos ocasionales– para reducir las subvenciones
agrícolas.
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Combustibles:
precio alto, aunque bajen los crudos
La insuficiente capacidad refinadora impide que la baja de insumos se
refleje en los precios. En Estados Unidos, eso incide sobre nafta, diesel
oil y combustible de aviación. Además, los estadounidenses
no saben usar sustitutos más baratos.
De todos modos, se estima que –este año– la demanda
mundial de petróleo aumentará en dos millones de barriles
diarios. Pero, entretanto, la capacidad de refinación y procesamiento
de hidrocarburos crecerá a menos de la mitad de ese ritmo.
Por consiguiente, es difícil que nuevos retrocesos de precios de
crudos conlleven beneficios para usuarios y consumidores de todo calibre.
Ni siquiera eventuales incrementos de producción en la Organización
de Países Exportadores (OPEP) modificarán el cuadro. Dicho
de otro modo, el descenso de precios no promoverá la economía
real como normalmente lo hubiera hecho.
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Corán
y finanzas: ¿cuál es la mayor banca musulmana?
Aunque parezca mentira, el muy norteamericano Citigroup, primero del mundo.
Entonces ¿Nueva York es el centro financiero del Islam? No. Ese
papel lo cumple Londres. Así revela un detallado estudio difundido
por Internet.
En el nombre de Alá, prosperan negocios canalizados con preferencia
vía Citi, HSBC (antes, Hong Kong & Shanghai Banking Corporation),
Société Générale. Deustche Bank, BNP Paribas
o ABN Amro. En conjunto, es una torta evaluada en US$ 200.000 millones
reciclados por año; en su mayor parte compuesta por fondos provenientes
de feudos árabes alrededor del golfo Pérsico.
Surgen en este punto algunos rasgos típicos de esos negocios. Uno
es su carácter familiar: los recursos no pertenecen a estados,
sino a feudos y su producido vuelve a ellos en una pequeña parte.
El resto se invierte en plazas donde no impera la Shari’á,
o sea la ley islámica.
Otro factor resulta del anterior: se calcula que 15% de los fondos transados
cada año mediante grandes bancos occidentales en Londres es de
origen musulmán.
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Derivados:
US$272 billones, 24 veces el PBI de EE.UU
Es una burbuja negra que lleva 18 años. Cuando estalle, devorará
al mercado extrabursátil y arrasará el universo financiero.
Pero sus operadores logran que casi nadie la advierta ni la desarme. Creen
que se salvarán de un eventual colapso.
En verdad, los derivativos han estado en el núcleo de todos los
desastres financieros y bursátiles desde 1982. En 1987, fueron
responsables del “lunes negro” en Wall Street y Londres. Después,
causaron el desplome cambiario mexicano de 1994-5 (“tequila”),
y la crisis sistémica internacional de 1997-8.
La “secreta popularidad” de esos instrumentos los hace multiplicarse
a ritmo alarmante: hacia 1993, su masa virtual triplicaba la economía
estadounidense; en 2004, era 24 veces más voluminosa que ese producto
bruto interno.
En términos simples, el instrumento derivativo viabiliza una apuesta
(el contrato derivado) sobre cualquier cosa. Desde tasas de interés
o paridades cambiarias hasta bonos, acciones, productos básicos
y hasta países. Sólo hace falta alguien que acepte la postura,
ubicada en la categoría “futuros y opciones”.
Hacia 1986, el segmento derivativo representaba algo más de US$1
billón. A fines de 2004, alcanzaba a 272 billones. Las cifras provienen
del Banco de Ajustes Internacionales (BAI, Basilea, “banco central
de bancos centrales”).
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