viernes, 3 de abril de 2026

    Benito roggio cruza los dedos

    Se anotó en casi todas las privatizaciones, pero aún no atrapó ningún pez gordo. Tiene la mira puesta en los ferrocarriles, el agua y el gas.

    La reconversión de una empresa constructora.

    Es una de las fortunas más sólidas de Córdoba y la sexta empresa constructora (después de Sade, Techint, Sideco, Dycasa y Ormas) del país. Sin embargo, Benito Roggio e Hijos recién saltó a las páginas de los diarios hace un par de años, cuando sistemáticamente se anotó en casi todas las privatizaciones.

    Hoy tiene 20% de los 10.000 kilómetros de rutas que se concesionaron con peaje; es socio del grupo Soldati en dos yacimientos petroleros; se ocupa del tendido de cañerías y distribución de gas en Carlos Paz; recoge la basura en Córdoba, partes de Buenos Aires, San Isidro, Bahía Blanca, Montevideo, Punta del Este, Canelones (Uruguay) y La Paz (Bolivia); repara y mantiene calles y plazas de la Capital Federal; integra dos consorcios deseosos por manejar los trenes y subtes metropolitanos; y, junto a operadores internacionales, sueña con hacerse cargo de los negocios del agua y del gas que el Estado está a punto de poner en manos privadas.

    Como todas las grandes empresas constructoras del país, que crecieron al abrigo estatal, Benito Roggio e Hijos se ha lanzado a la reconversión. Si hasta hace unos años su cliente favorito era el estado, hoy mira al usuario de servicios públicos como su target principal.

    “El Estado está quebrado económica y funcionalmente”, dice Aldo Roggio (47), vicepresidente ejecutivo y conductor del grupo. “Yo estoy decididamente a favor de la privatización. Ha llegado la época del usuario”, explica durante una entrevista en la sala de reuniones del noveno piso de Alem 1050, donde tiene sus oficinas.

    A su lado, Alejandro Roggio (30), su primo y director de la empresa, aclara que las compañías constructoras tienen una “versatilidad” especial para liderar el proceso de privatizaciones. “Estamos más preparados que otros porque conocemos tramos de cada negocio por haber construido la infraestructura de los servicios públicos”, dice.

    Benito Roggio e Hijos ha visto cómo los grandes del ramo, Techint y Pérez Companc, dieron en el blanco con la compra de Telefónica, Telecom, Ferroexpreso Pampeano y las mejores áreas petroleras.

    Al igual que otros pesos pesados de la industria argentina (Macri, Pescarmona), este floreciente grupo no quiere quedarse afuera.

    En el último año, Aldo Roggio y sus principales ejecutivos han recorrido el mundo y negociado con empresas líderes de servicios públicos para entrar en las privatizaciones de la mano de expertos. Mientras avanzan las licitaciones del agua, los trenes y el gas, las preguntas que todos se hacen son:

    ¿quién es Benito Roggio? ¿Es una empresa sólida económicamente? ¿Qué posibilidades tiene de ganar alguno de los grandes negocios que el estado va a dejar?

    UN LARGO CAMINO.

    El grupo Benito Roggio está formado por unas treinta y cinco compañías dedicadas a la construcción civil e industrial, mantenimiento urbano, recolección de basura, concesiones viales, finanzas, producción de petróleo y operaciones inmobiliarias (ver recuadro). Tiene una facturación anual de US$ 104 millones.

    En 1991 obtuvo US$ 8,5 millones de ganancias, sobre un patrimonio neto de US$ 72.5 millones.

    Los Roggio también son dueños del 37% del Banco del Suquía, la institución financiera más importante de Córdoba, con depósitos por US$ 835 millones. Según el ranking de la banca de MERCADO, el Suquía es el décimo segundo banco argentino privado del país.

    Desde su creación, en 1908, la firma Benito Roggio e Hijos recorrió un larguísimo camino. Benito Roggio, el fundador, era un inmigrante del Veneto italiano. Al igual que Francisco Macri -aunque una generación antes que él-, Roggio empezó su vida en la Argentina trabajando de albañil. Su nieto Aldo no lo conoció pero, repitiendo la tradición familiar, afirma que este pater familis visionario se radicó en Córdoba con “muchas ilusiones y sin capital”.

    Gracias a su tesón, y con la ayuda de sus cuatro hijos varones, Vito Remo, Dino, Oscar y Héctor (que se recibieron de arquitectos e ingenieros), al morir en 1944 Benito Roggio dejó en funcionamiento una prestigiosa empresa constructora dedicada principalmente a la edificación de viviendas dentro de la provincia.

    Pocos años después, Benito Roggio e Hijos saltó a la escena nacional. Diversas fuentes consultadas en Córdoba dijeron que la buena fortuna tocó a su puerta gracias a Juan Duarte, hermano de Evita, y gran amigo de Oscar Roggio. En Córdoba también se comenta que Oscar y Evita mantenían una amistad personal. Lo cierto es que en esa época comenzaron a construir escuelas, estaciones del Automóvil Club, hospitales y caminos por todo el país. Así se forjó su larga trayectoria como contratista de obra pública.

    Sería errado, sin embargo, atribuir el éxito de esta empresa a sus conexiones políticas. Su impresionante curriculum revela que es una de las constructoras líderes del país (ver cuadro). Han construido aeropuertos, caminos, autopistas, represas, centrales eléctricas, acueductos, fábricas de automóviles, textiles, de combustible nuclear, redes de subterráneos, gasoductos, plantas de petróleo on-shore; absolutamente todo.

    Aunque la casa matriz sigue estando en Córdoba, el ejemplo más claro de su relevancia en Buenos Aires (donde sus ejecutivos pasan la mitad del tiempo) son los edificios que construyeron en la Capital Federal: el Teatro San Martín, ATC y tres de las seis torres que se alzan en Catalinas Norte -el Hotel Sheraton y los edificios de IBM y la UIA.

    En los últimos años, cuando la obra pública empezó a languidecer, igual extender la línea D del subterráneo y construir el premetro. Actualmente participan de la construcción de las autopistas 9 de julio y Buenos Aires-La Plata, la represa Pichi Picún Leufú en Neuquén (junto a la Oder Brecht) y la planta modelo de Swift (con Sade).

    SERVICIOS PUBLICOS, NEGOCIOS PRIVADOS.

    Pero la crisis de la construcción los obligó a buscar nuevos horizontes. En asociación con la firma Ormas, a partir de 1986 crearon un total de siete empresas (Clima, Cliba, Sur, Sol, Ayres, Coslim y Bahía) que recolectan la basura de 3.736.000 contribuyentes en ciudades a ambos lados del río de la Plata. Recientemente ganaron un contrato para la ciudad de La Paz, en Bolivia.

    El mantenimiento urbano, arreglo de calles y veredas, es otra actividad que les ha dado mucha publicidad, ya que los camiones y máquinas de Presur se han convertido en parte del paisaje porteño.

    Pero en la era de los servicios públicos privatizados, Benito Roggio aspira a hacer más que el service de las ciudades. Por eso, desde el momento en que el presidente Carlos Menem lanzó las privatizaciones a mediados de 1989, Aldo Roggio y sus hombres estuvieron presentes.

    PEAJE.

    Cuando Roberto Dromi era ministro de Obras y Servicios Públicos, Benito Roggio -en asociación con otras empresas- fue uno de los grandes ganadores de las controvertidas licitaciones de peaje. Si bien éstas no conformaron a los usuarios, dejaron relativamente contentos a los actuales concesionarios que tenían incobrables acreencias con el Estado.

    Benito Roggio integra cuatro consorcios que operan 2.000 km de rutas nacionales: el tramo Buenos Aires-Mar del Plata, de la ruta 2; el tramo Rosario-Pilar, de la ruta 9; el tramo Córdoba-Río Cuarto, de la ruta 36; y el tramo Carlos Paz-Cruz del Eje, de la ruta 38.

    Un miembro del Comité de Defensa del Usuario Vial, que funciona en el Centro Argentino de Ingenieros, dice que la reparación y el mantenimiento de varias de estas rutas dejan mucho que desear. Según él, “la ruta 2 es un desastre. No se ha trabajado sobre la calzada. Los arreglos que se hicieron son cosméticos”.

    Como muchos críticos del inusual sistema de peaje que se aplica en la Argentina (para caminos muy viejos y no para los nuevos), este ingeniero, ex inspector de Vialidad, agrega: “Esto no es peaje sino ahorro previo. Cuando recauden lo suficiente recién van a hacer las obras”.

    Actualmente, el gobierno no controla si las inversiones exigidas por contrato se cumplen o no, ya que sigue estudiando la creación del ente fiscalizador.

    Aldo Roggio se defiende de las críticas. “El público está bastante tranquilo”, dice. “Las encuestas nos dan alto apoyo en el interior. Además, si se comparan las rutas concesionadas con las desatendidas se ve la diferencia”.

    Roggio dice que a fin de año en las rutas 9 y 2 empezarán trabajos para hacer una calzada (una vía) extra en cada una de ellas. Pero cuando se le pregunta cuánto han facturado y cuánto han invertido hasta el momento, dice: “No tengo los números”.

    EL GAS EXPLOSIVO.

    A pesar de sus esfuerzos, hasta el momento a Benito Roggio le ha sido difícil ganar una de las privatizaciones grandes. Cuando Dromi era ministro, creyó que se convertiría en uno de los zares del gas.

    Con el sistema de “iniciativas privadas” ideado por el ex ministro, Benito Roggio casi se asegura el suculento negocio de la distribución de gas en la ciudad de Buenos Aires, o sea, de 48% de todo el gas consumido en el país.

    El sistema Dromi permitía que un privado presentara una iniciativa para operar un servicio público.

    Inmediatamente se llamaba a licitación, pero si quien había hecho la propuesta inicial no ganaba el concurso, podía empatar la mejor oferta y quedarse con el negocio.

    De este modo, cuenta un funcionario que conoce directamente el tema, “los contratistas de Gas del Estado, que se ocupaban de tender caños y demás, dividieron al país en 21 zonas, presentaron sus iniciativas y pensaban quedarse con la distribución de gas”. En el reparto, a Benito Roggio le tocaba Buenos Aires.

    Antes que Dromi renunciara, Benito Roggio ya había interesado a Coastal, una importantísima firma norteamericana. Pero al tomar las riendas de toda la economía, Domingo Cavallo anuló el sistema de iniciativas privadas y decidió privatizar la producción, transporte y distribución de gas en licitaciones internacionales abiertas. Aldo Roggio sigue decidido a entrar a este negocio. Para él, el gas será uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina. “Es un negocio explosivo”, dice entusiasmado.

    Una vez que el Congreso apruebe el marco regulatorio para esta privatización, la puja del gas promete ser feroz. Un funcionario de Gas del Estado explica que no es un negocio para neófitos ya que del gas depende el futuro del país. “Vamos a analizar a cada uno con lupa”, dice.

    Los postulantes van a tener que cumplir altísimos requisitos patrimoniales, acordes con el millonario cash-flow del negocio. En este contexto no es seguro de que Roggio pueda cumplir con todos los requisitos. Por otra parte, Coastal, que acaba de ganar una importante área gasífera en Tierra del Fuego con Bridas, podría buscar otros socios.

    A TODA MAQUINA.

    Sin amedrentarse por tanta competencia, Bentio Roggio empezó el año apostando fuerte. En enero se pesentó a la apertura de sobres para la privatización de Obras Sanitarias de la Nación junto a Canal Isabel II (la empresa estatal que provee de agua a Madrid) y la constructora argentina Dycasa.

    Esta licitación va ser muy peleada, ya que se han presentado cinco consorcios muy fuertes, entre ellos Macri junto a Thames Water de Inglaterra y Waste Management de Estados Unidos; y el grupo Soldati con Compagnie Lyonnais des Eaux y Dumez de Francia.

    En febrero Benito Roggio volvió a presentar sus credenciales en la privatización de los ferrocarriles metropolitanos y subterráneos. Pero esta vez, para asegurar su posición, apareció integrando dos consorcios diferentes.

    En un caso, y probablemente para calificar en la adjudicación de las líneas suburbanas Mitre, Sarmiento o Roca, Benito Roggio lidera un consorcio integrado por Burlington (la más grande operadora de Estados Unidos), Morrison Knudsen Corporation (adjudicataria del tren de alta velocidad de Texas) y Cometrans (Consorcio Metropolitano de Transporte S.A.).

    En el segundo caso, los integrantes de este mismo consorcio se presentaron junto a Transub Consult, quien opera el servicio subterráneo de Bruselas. La experiencia de la compañía belga y la de Roggio (en la construcción del premetro porteño y la extensión de la Línea D) lo colocarían como candidatos prometedores para la adjudicación de los subtes.

    De los ocho consorcios que sueñan con los trenes de Buenos Aires, el rival más difícil parece ser el grupo Ferro Metro, integrado por Sofretu, Sofrerail (famosos por los impecables trenes y metros franceses) y Metropolitana y Ferronord de Milano, junto a otros inversores europeos y argentinos.

    Los sobres número 2 con la oferta económica para las licitaciones ferroviarias se presentarán en diferentes fechas. El 26 de mayo se larga la venta de las líneas Mitre, Sarmiento y el Urquiza con la red de subterráneos. El 7 de julio les toca el turno al Roca y al San Martín, y el 20 de agosto al Belgrano Norte y Sur.

    Para ganar, los grupos precalificados deberán reducir al máximo el subsidio total de aproximadamente US$ 220 millones que el gobierno gasta anualmente en los trenes y subtes metropolitanos.

    Un alto funcionario de Ferrocarriles Argentinos, quien monitorea de cerca esta privatización, dijo que los dos consorcios que integra Benito Roggio están pisando muy fuerte.

    De ser así, para Bentio Roggio la fortuna puede llegar sobre rieles.

    María Eugenia Estenssoro.

    Grupo Roggio.

    Facturación Anual US$ 104 Millones.

    Empresas controladas Actividad Participación %

    Benito Roggio e Hijos construcción 100,00

    y servicios

    Grancor minería 100,00

    Patricios inmobiliaria 94,00

    Prominente const. e inmob. 96,98

    Covinorte concesión vial 50,05

    Red Vial Centro concesión vial 52,00

    Sociedades vinculadas

    Total urbanizadora 36,63

    Alvear comis. y consign. 36,63

    La Morada inmobiliaria 37,02

    Las Heras inmobiliaria 18,75

    Constructora

    Latinoamericana construcción 14,00

    Empalme inmobiliaria 31,00

    Banco del Suquía bancaria 36,63

    Covimet construcción 16,34

    Coprigo construcción 16,34

    Emprigas instalaciones 33,33

    Coviares construcción 12,42

    Fundespa construcción 10,00

    Covicentro concesión vial 50,00

    Covisur concesión vial 33,33

    Fertilizantes Patagónicos química 50,00

    El Mundo inmobiliaria 37,02

    Trafagar export-import. 27,50

    Ayres ing. ambiental 50,00

    Bahía ing. ambiental 50,00

    Cliba ing. ambiental 55,55

    Clima ing. ambiental 55,55

    Coslim ing. ambiental 33,00

    Sol ing. ambiental 33,00

    Sur ing. ambiental 50,00

    Presur mant. urbano 50,00

    Areas petroleras

    El Chivil prod. petróleo 25,00

    Surubí prod. petróleo 25,00

    Obras Principales

    Teatro Munic. Gral. San Martín Bs. As.

    ATC Bs. As.

    Hotel Sheraton Bs. As.

    Planta Swift Rosario

    Extensión Subte Línea D Bs.As.

    Premetro (2da. etapa) Bs. As.

    Presa Futaleufú Neuquén

    Presa Pichi Picún Leufú Neuquén

    Yaciretá (3%) Misiones

    Fábrica de combustibles CNEA Ezeiza

    Edificio IBM Bs. As.

    Edificio UIA Bs. As.

    Planta on-shore de Total Tierra del Fuego

    Banco de pruebas de Aerolíneas Arg. Ezeiza

    Planta compresora de gas Ferreyra Córdoba

    Mercado de Abasto Córdoba

    Central de Policía Córdoba

    Aeropuerto Pajas Blancas Córdoba

    Aeropuerto Stroessner Paraguay

    Aeropuerto Iguazú Misiones

    Aeropuerto Las Chacritas San Juan

    Aeropuerto Cevil Pozo Tucumán

    Remod. Hospital Argerich Bs. As.

    Remod. Teatro Colón Bs. As.

    Remod. Teatro Cervantes Bs. As.

    Templo Evangelista Bs. As.

    Terminal de ómnibus Córdoba

    Trat. de agua Grafanor Tucumán

    Gasoducto Luis Piedrabuena Bs. As.

    Central Termoeléctrica Bahía Blanca