jueves, 2 de abril de 2026

    Alto vuelo y nubes bajas

    Todos quieren, por otra parte, pisar más fuerte en la
    clase business, donde los pasajeros ocupan 15% de la capacidad total
    de asientos, pero aportan 30% de los ingresos.

     

    En contra de la mayoría de los pronósticos, el
    desarrollo de las telecomunicaciones no ha producido merma alguna en
    la actividad de las líneas aéreas.

    En el caso particular de la Argentina, el negocio muestra un
    panorama floreciente. La cantidad de pasajeros transportados
    pasó de 5,8 millones en 1990 a 11,5 millones el año
    pasado. Otro dato significativo es que casi la mitad de estos
    viajeros compraron boletos en vuelos internacionales.-

    Debido a la escasez de estadísticas oficiales, es
    difícil conocer con precisión cuántos pasajeros
    pertenecen a la categoría de turistas y cuántos viajan
    por negocios, aunque en el sector todos coinciden en que el aumento
    de estos últimos es lo que impulsa, en buena medida, el
    desarrollo del negocio.

    “El mercado viene creciendo en todas las rutas, casi sin
    excepción, como producto de una mayor oferta de vuelos. Si se
    agrega una frecuencia a un destino y se la mantiene durante un
    tiempo, la demanda responde. Esto se explica, en gran parte, por las
    inversiones que hicieron las compañías extranjeras en
    los últimos años”, señala Alejandro Lotito,
    director de Relaciones Institucionales y Prensa de Aerolíneas
    Argentinas. La compañía factura anualmente US$ 1.000
    millones y en 1996 batió su récord histórico de
    pasajeros transportados al superar el hito de los 4 millones.-

    En la actualidad, Aerolíneas Argentinas controla cerca de
    un tercio del mercado de vuelos internacionales que (tomando en
    cuenta sólo los boletos que se emiten en el país)
    moviliza entre US$ 900 y 1.000 millones anuales. La cifra puede
    trepar a US$ 1.200 millones si se incluyen los charters,
    básicamente orientados a los destinos turísticos del
    Caribe).

    “Aerolíneas Argentinas es líder en los mercados
    donde opera, incluyendo Estados Unidos y Europa, y en el negocio de
    cabotaje, porque presenta la mejor oferta, con horarios
    diseñados a la medida del pasajero argentino”, sostiene
    Lotito.-

     

    Rutas protegidas

     

    Desde la competencia, sin embargo, hay quienes aseguran que el
    liderazgo de Aerolíneas Argentinas no se sustenta tanto en la
    calidad del servicio como en la lentitud del proceso de
    desregulación del mercado. Cuando en 1990 la empresa argentina
    pasó a manos de Iberia, en el pliego de privatización
    se le reservó la exclusividad en las rutas de vuelos
    regionales por un período de cinco años -el plazo
    caducó el 21 de noviembre de 1995- y en las de los vuelos
    internacionales por un lapso de diez años (que se extiende
    hasta noviembre del 2000).-

    La cuestión de las rutas es una clave estratégica
    del negocio. Por ley, su dueño es el Estado, que, a su vez,
    las cede en concesión a las empresas aéreas para su
    explotación. En el caso de los vuelos internacionales, las
    negociaciones se realizan entre los dos o más Estados
    involucrados y las rutas se conceden a través de acuerdos
    bilaterales, basados en el Convenio Internacional de Tráfico
    Aéreo.

    Los competidores de Aerolíneas Argentinas se quejan de lo
    que consideran una excesiva protección por parte del gobierno
    argentino a la hora de habilitar nuevas rutas. “Desde hace varios
    años venimos intentando sumar un vuelo semanal a los tres
    actuales, porque estamos operando con la capacidad totalmente
    utilizada e, incluso, no podemos atender a muchos viajeros que
    quieren visitar la Argentina”, se lamenta René Sprunger,
    gerente general de Swissair, que el año pasado facturó
    US$ 20 millones en el mercado local, sin contar el transporte de
    carga.-

    “Tradicionalmente, Brasil tuvo una política más dura
    en materia de tráfico aéreo, pero ya está
    liberando el negocio. En cambio, todavía seguimos esperando
    una mayor apertura del mercado argentino”, explica el gerente de la
    línea suiza.

    A juicio de Sprunger, el aumento de la demanda de pasajes hacia y
    desde Europa se origina fundamentalmente en el segmento de los
    viajeros de negocios. “Swissair tiene un perfil muy marcado en ese
    sector. Ahora, lo que estamos viviendo es una explosión de
    viajes a ferias y congresos internacionales, y también un
    incremento del tráfico entre la Argentina y Europa como
    producto del aumento de las inversiones extranjeras en el
    país.” El liderazgo que reclama Sprunger en la franja de la
    clase ejecutiva encuentra respaldo en los resultados de la encuesta
    que viene realizando MERCADO desde hace tres años para evaluar
    las marcas preferidas por los empresarios. Allí, Swissair se
    ha impuesto invariablemente sobre sus colegas.

    La alemana Lufthansa, por su parte, tuvo más suerte a la
    hora de obtener una nueva frecuencia. En abril, sumó su cuarto
    vuelo semanal para cubrir el tramo Buenos Aires-Frankfurt. Como su
    rival suiza, también Lufthansa apunta claramente al viajero de
    negocios. “En las clases business y primera estamos trabajando con un
    nivel de ocupación óptimo. En este segmento, aunque la
    cuestión de las tarifas no carece de importancia, los factores
    decisivos son la calidad de atención, los horarios, las
    condiciones de la flota y los servicios de conexiones”, señala
    Rubén Wertheimer, gerente del área de Marketing de la
    compañía alemana. –

     

    El gran salto

     

    Europa es el destino en el que la oferta se encuentra más
    diversificada. Aerolíneas Argentinas ocupa el primer puesto
    con una participación de 34% y ventas por US$ 68,9 millones
    anuales. Luego se ubica Iberia, con un market share de 23%, y
    más atrás un amplio conjunto de compañías
    de toda Europa (como Alitalia, British Airways, Air France, KLM,
    Lufthansa y Swissair, entre otras), de las cuales ninguna exhibe
    más de 10% de las ventas.

    “A partir de 1992, cuando pasó de cuatro a siete vuelos
    semanales, Iberia dio un gran salto en el mercado argentino. En
    nuestro caso, el incremento se debió más que nada a un
    aumento del turismo hacia Europa. Debido a la situación del
    tipo de cambio, España y el resto del continente se pusieron
    más a tiro de los bolsillos argentinos”, explica Antonio
    Falcone, gerente comercial de la compañía
    española.-

    Para Iberia, 1996 fue un año de contrastes: un primer
    semestre malo y una segunda mitad en la que las ventas crecieron
    más de 20%. “Si comparamos cada mes del ´97 contra cada mes
    del ´96 estamos creciendo mucho, pero creo que cuando se tome en
    cuenta el último semestre del año vamos a terminar con
    un incremento en las ventas de 5% a 8%”, vaticina Falcone.-

     

    América para los americanos

     

    En los últimos años, el mercado latinoamericano,
    junto con el del sudeste asiático, se convirtió en la
    niña mimada de las líneas aéreas de Estados
    Unidos, que a medida que veían caer sus ganancias en otros
    destinos, incrementaban sus vuelos hacia la región. Entre 1989
    y 1993, American, United y Continental registraron un aumento de 27%
    en el número de pasajeros transportados hacia el sur del
    continente, y en la actualidad las tres compañías
    facturan más US$ 3.000 millones anuales con sus vuelos hacia y
    desde la región.

    Por el momento, en la Argentina sólo se encuentran operando
    American y United. Ambas llegaron al país con un año de
    diferencia, cuando a principios de los ´90 se hicieron cargo de las
    rutas que operaban Eastern y Pan Am. “El país se
    benefició enormemente con la llegada de American y United,
    porque se trata de dos compañías líderes que
    vinieron a reemplazar a otras dos que tenían serios problemas
    financieros”, sostiene Héctor Perícoli, adscripto a la
    gerencia de American Airlines. La empresa comenzó a operar
    localmente en 1990 con un vuelo diario a Miami, luego agregó
    Nueva York y duplicó sus frecuencias. “En estos siete
    años siempre fuimos incrementando la cantidad de pasajeros
    transportados, lo que ya nos permite ser líderes en la ruta a
    Miami”, asegura Perícoli.

    En los últimos años el tráfico con Estados
    Unidos fue el que más creció: 115% entre 1990 y 1994,
    mientras que en el mismo período el incremento en el total de
    los vuelos internacionales fue de 61%. Hoy se calcula que en
    términos de facturación representa más de 50% de
    las ventas del sector, aunque también es el destino en el que
    se hizo sentir con más crudeza la guerra de tarifas, con la
    consiguiente caída de rentabilidad. –

    Aerolíneas Argentinas, American y United se disputan este
    negocio palmo a palmo, aunque en 1996 la compañía local
    logró sacar una pequeña ventaja, con ventas por US$ 237
    millones y una participación en el total de pasajeros
    transportados de 31%, frente a 28% de American y 25% de United. El
    resto -poco menos de 15%- se reparte entre varias aerolíneas
    regionales, como Lan Chile, Varig o Ecuatoriana.

    A través de los acuerdos bilaterales, la Argentina tiene
    asignadas 28 frecuencias semanales -aunque sólo utiliza 21-
    para volar a Estados Unidos, y la misma cifra se reparten American y
    United. “El tráfico con Estados Unidos está bastante
    estabilizado y la mejor prueba es que Aerolíneas no
    está volando todas las frecuencias que tiene disponibles.
    Después de la guerra del Golfo se produjo una gran
    recesión en el tráfico aéreo mundial, de la cual
    se empezó a salir en los últimos dos años. Pero
    aquí la caída de la demanda se potenció con el
    efecto tequila. Sólo en la segunda mitad del ´96 se
    inició la recuperación, aunque todavía no se
    alcanzaron los niveles de 1994”, explica Carlos Bragado, gerente
    general de la filial local de United.-

    La empresa inició sus operaciones en la Argentina un
    año después que American, y ambas alcanzaron una
    rápida y fuerte expansión. Del vuelo diario a Miami,
    United pasó a las actuales 14 frecuencias semanales. Bragado
    reconoce que la mayor parte del incremento se debe al gran
    número de empresarios norteamericanos instalados en el
    país -los viajeros de negocios compran 90% de los boletos de
    primera y business, y 50% de los de clase económica-, aunque
    no desdeña la importancia del turismo. “En el último
    tiempo aumentó mucho el número de personas interesadas
    en conocer la Argentina. En cierto modo, podría decirse que el
    país se puso de moda, con la película Evita y la fiebre
    del tango”, asegura el gerente general de United.-

     

    El Mercosur aéreo

     

    El único segmento internacional que ya se encuentra
    desregulado en la Argentina es el de los vuelos a los países
    limítrofes. A partir de noviembre de 1995, cualquier
    línea radicada en el país puede solicitar rutas
    regulares para volar a Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay o Bolivia.
    Sin embargo, la medida no produjo el desplazamiento de
    Aerolíneas Argentinas del primer puesto del mercado, donde
    reina con un market share de 37%.-

    El mercado regional aporta un tercio de la facturación y
    algo más de 50% del número de pasajeros transportados
    en los vuelos internacionales. Brasil continúa siendo el
    destino más frecuentado por los argentinos. Aunque el
    año pasado la revaluación del real hizo que muchos
    turistas eligieran las playas del Caribe en desmedro de Buzios o
    Bahía, la caída fue compensada con un aumento de los
    viajes de negocios. “Hasta hace poco, 90% del tráfico
    correspondía al turismo. Ahora, la participación del
    segmento de negocios subió a 30%. Y San Pablo ya no es el
    único destino importante en esta materia; también
    están creciendo otras plazas como Belo Horizonte, Curitiba y
    Porto Alegre”, explica Roberto García Peluffo, representante
    general de Vasp en la Argentina.-

    La empresa compite con Aerolíneas Argentinas, Varig y
    Transbrasil y opera 29 frecuencias entre los dos países, con
    vuelos directos a Río de Janeiro, Curitiba,
    Florianópolis y San Pablo. En opinión de García
    Peluffo no está muy lejano el día en que las
    dimensiones del mercado justifiquen el establecimiento de un puente
    aéreo entre San Pablo y Buenos Aires. “Entre viernes y lunes
    hay problemas para cubrir toda la demanda”, explica el directivo de
    Vasp.-

    La empresa brasileña es una de las que encabezó el
    proceso de concentración que se está registrando en el
    mercado latinoamericano, a partir de la privatización de las
    principales líneas aéreas de la región.-

    La ola privatizadora que se inició con Lan Chile, en 1989,
    fue acompañada por la constitución de varios grupos
    surgidos de fusiones y adquisiciones, como Vasp Air System (Vasp,
    Lloyd Aéreo Boliviano, Ecuatoriana de Aviación y
    Transportes Aéreos Neuquinos), el que integran
    Aeroméxico, Aeroperú y Mexicana de Aviación o el
    que forman las brasileñas Varig y Cruzeiro y la uruguaya
    Pluna.-

    Iberia intentó una movida similar a través de la
    adquisición de Aerolíneas Argentinas, la chilena Ladeco
    y la venezolana Viasa. Pero los españoles parecen haber
    cambiado de planes. A su conocida intención de desprenderse de
    una parte de la empresa argentina, se sumó la quiebra de Viasa
    y las negociaciones que están llevando a cabo con Lan Chile,
    para venderle su participación de 38% en Ladeco.

     

    El mercado interno

    Peleas secundarias

    Aerolíneas Argentinas, Austral y Lapa son los
    principales competidores en un negocio que mueve entre US$ 350 y 400
    millones anuales. Abundan los enfrentamientos y los tiros por
    elevación.

     

    Cuando hace cuatro años Andrés Deutsch -uno de los
    accionistas de la cadena de supermercados Tía- decidió
    potenciar su presencia en el mercado de cabotaje, su empresa,
    Líneas Aéreas Privadas Argentinas (Lapa) tenía
    solo 1% del mercado. Un año después su
    participación había crecido a 10% y hoy controla casi
    un tercio del negocio.

    Su principal fuente de expansión no fue la captación
    de clientes de la competencia. Entre 1993 y 1996, el tráfico
    en el mercado de cabotaje creció más de 60%, de 3,6
    millones de pasajeros en 1993 a casi 6 millones el año
    pasado.-

    En Lapa aseguran que este fenómeno se gestó, en
    buena medida, por su irrupción en el mercado. “El negocio
    venía creciendo vegetativamente, sujeto a un duopolio basado
    en malos servicios y altas tarifas. Lo que logramos nosotros fue
    generar un enorme traspaso de pasajeros del transporte de superficie
    al aéreo, con reducciones de tarifas de hasta 50%”, explica,
    sin ningún atisbo de falsa modestia, Ronald Boyd, gerente
    general de Lapa. El año pasado la compañía
    facturó US$ 108 millones y transportó a 1.350.000
    pasajeros.-

    Lotito, de Aerolíneas Argentinas, reconoce que el negocio
    de cabotaje creció de la mano de los pasajeros que le quitaron
    los aviones al transporte terrestre, pero advierte que no queda mucho
    margen para crecer. “El gran salto en el mercado se produjo entre
    1993 y 1996, cuando el número de pasajeros creció a un
    ritmo de casi 20% anual. Pero para 1997 nuestra proyección es
    que no va a aumentar más allá de 5% o 6%, porque
    estamos llegando al techo.”-

    En la actualidad, este mercado mueve entre US$ 350 y 400 millones
    anuales y está controlado por tres compañías que
    acumulan más de 95% de las ventas: Aerolíneas
    Argentinas (con una participación estimada entre 33% y 38%),
    Austral (de 31% a 36%) y Lapa (alrededor de 30%).

    “La cantidad de pasajeros que transportan Aerolíneas y
    Austral varía mucho de acuerdo con la época del
    año, porque AEROLÍNEAS ARGENTINAS vuela a la costa y
    Austral a los centros de esquí. Además, con la primera
    se cubren los puntos internacionales dentro del país, mientras
    que Austral está concentrada en los pasajeros de negocios”,
    señala el directivo de Aerolíneas, cuya
    facturación en el mercado de cabotaje sumó US$ 253
    millones en 1996.-

    La relación entre Aerolíneas Argentinas/Austral y
    Lapa suele transitar por épocas tormentosas. Al mejor estilo
    de Coca/Pepsi, hace menos de un año se trenzaron en una guerra
    de solicitadas, en las que se adjudicaban no sólo la mejor
    oferta en tarifas, sino también ventajas de puntualidad y
    servicio. Ahora las aguas parecen haberse calmado un poco -por lo
    menos ya no se envían mensajes a través de los
    diarios-, pero en privado no ahorran tiros por elevación. “En
    algunos casos, Lapa puede ofrecer precios que están 30% por
    debajo de nuestra tarifas plenas -que no son las más
    utilizadas, porque damos descuentos importantes a través de
    las ofertas de banda negativa, punto a punto o para grupos-, pero
    esto es así porque ellos no vuelan en las rutas menos
    rentables. En cambio, Aerolíneas y Austral cubren todo el
    país”, señala Lotito.-

    En Lapa apuntan contra lo que consideran prácticas
    monopólicas por parte de sus competidores. “Hay una
    crónica falta de entusiasmo en las autoridades para ejercer
    una política equitativa para todas las empresas aéreas.
    A nivel regional, el monopolio de Aerolíneas Argentinas
    caducó hace un año y medio, pero seguimos padeciendo
    las limitaciones para que nos otorguen las frecuencias a Punta del
    Este o Montevideo”, reclama Boyd. –

    La pelea no se limita al espacio aéreo. Boyd también
    apunta sus dardos contra la política de las autoridades del
    aeroparque Jorge Newbery a la hora de asignar mostradores para la
    atención de clientes. “A pesar de que tenemos 30% del mercado,
    sólo nos dan 7% de la superficie habilitada en Aeroparque para
    atender a los pasajeros.”

    El crecimiento del mercado de cabotaje ya alentó a varias
    empresas a sumarse a la competencia. Es el caso de Dinar, que en 1994
    empezó a volar, principalmente, en el norte del país, o
    la chilena Alta, que desde el año pasado cubre la
    región noroeste haciendo cabecera en la ciudad de Resistencia.
    A su vez, la brasileña Vasp también decidió
    entrar en este negocio a través de la privatización de
    Transportes Aéreos Neuquinos (TAN), que ya está volando
    en el sur de la Argentina, e incluso une Neuquén y Comodoro
    Rivadavia con algunas ciudades de Chile. “Nuestra idea es seguir
    potenciando a TAN, volando a todo el país, porque tarde o
    temprano se marcha hacia una descentralización del
    tráfico aéreo, como ocurre en todos los países
    del mundo. La época del virreinato ya quedó
    atrás; no se puede seguir exigiendo que todos los vuelos pasen
    por Buenos Aires”, asegura García Peluffo, representante
    general de Vasp en la Argentina.-

    La visión federalista es compartida por Lotito, quien
    asegura que gran parte de la expansión del mercado se basa en
    el crecimiento de los mercados más chicos. “Las plazas
    grandes, como Mar del Plata, Córdoba, Rosario o Mendoza, ya
    están casi saturadas, y lo que se está dando es una
    incidencia mayor de las rutas más chicas, que hoy ya
    representan 40% del mercado de cabotaje.” Sin embargo, Lotito se
    muestra, al igual que Boyd, bastante escéptico acerca de la
    posibilidad de que un nuevo jugador pueda terciar en el mercado. “En
    teoría, hay lugar para las aerolíneas que trabajan
    entre destinos del interior, sin tocar las rutas troncales. Pero no
    hay que olvidar que los que intentaron eso en el pasado, como
    Aerochaco o Almafuerte, fracasaron”, sostiene Lotito.

    Boyd va un poco más lejos y asegura que “en el mercado hay
    sobreoferta. En el mundo, existen dos tipos de empresas aéreas
    exitosas: los megacarriers, como American o United, y las que
    trabajan punto a punto, con bajos costos y bajas tarifas. No hay
    lugar para las intermedias, y las que no se terminen de definir y ser
    eficientes, indefectiblemente van a desaparecer”.





    Business es negocio

    En las principales aerolíneas del mundo, los
    pasajeros ejecutivos ocupan 15% del total de asientos, pero
    aportan 30% de los ingresos. Todas, por lo tanto, tienen
    como objetivo estratégico adueñarse de una
    porción creciente de ese segmento.

    En la guerra por los pasajeros de la clase business no se
    puede precisar quién tiró la primera piedra,
    pero ya está claro que nadie quiere quedarse afuera.
    “Este es un invento de la última década, pero
    que en la Argentina empezó a tener una
    reactivación muy fuerte en los ´90, y hoy existe un
    movimiento hacia las clases superiores como nunca antes se
    vio”, explica Perícoli, de American.-

    La opinión es compartida por Sprunger, de
    Swissair. En el caso de su compañía, el
    crecimiento en la venta de pasajes fue mucho más
    fuerte en business, lo que llevó a la línea
    suiza a incrementar su capacidad, que ahora equivale a 50%
    de los asientos disponibles para la clase económica.-

    La expansión de business, a su vez, pone en
    peligro el futuro de la first class, ya que la tarifa
    promedio en la clase ejecutiva duplica a la de clase
    económica, pero representa la mitad de la de primera.
    Aerolíneas Argentinas fue una de las pioneras en
    incursionar en este terreno con el lanzamiento de Club Gold,
    que consolida a ambas clases. “En todo el mundo existe una
    tendencia a la conversión de la cabina de tres clases
    a dos”, explica Lotito. –

    Sin embargo, en otras líneas aéreas
    todavía no se deciden a extenderle el certificado de
    defunción a la primera clase. “Todavía hay
    gente dispuesta a pagar US$ 5.000 por un pasaje a Europa con
    el mejor servicio”, asegura Falcone, de Iberia.-

    Pero la visión más cáustica sobre el
    tema proviene del gerente de otra aerolínea
    internacional, quien asegura que “los más
    perjudicados por la eventual desaparición de la first
    serán los propios ejecutivos de las líneas
    aéreas, que contribuyen en gran medida a llenar los
    asientos de la clase noble”.

    Comisiones en baja

    A partir del 1º de mayo, las líneas aéreas
    decidieron reducir un punto -de 10% a 9%- la comisión de los
    agentes de viajes por cada boleto vendido. La medida provocó
    el inmediato rechazo de la cámara que agrupa a las agencias de
    turismo que, a su vez, aseguran que también está en
    estudio una rebaja de 8% a 6% en la comisión de los pasajes de
    cabotaje.

    En la actualidad, cerca de 85% de los boletos aéreos que se
    venden en la Argentina se comercializan a través de agentes de
    viajes. Y aunque todas las líneas aéreas aseguran que
    no están interesadas en potenciar la venta en forma directa -a
    través de sus oficinas-, tampoco descartan una tendencia al
    incremento, impulsado por la demanda. “La venta directa va a ir
    aumentando lentamente, no por un interés nuestro, sino por el
    desarrollo de la tecnología: hoy ya es posible comprar un
    pasaje desde una PC. Frente a esto, las agencias se van a tener que
    adaptar a la nueva modalidad, seduciendo a los clientes a
    través de mejores servicios”, sostiene Bragado, de United.

     

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