jueves, 2 de abril de 2026

    El futuro (y el negocio) está ahora en los datos

    TECNOLOGÍA |

    Por Leandro Africano

    Detrás de la presión que ejerce el mercado de consumo por volcarse hacia la movilidad total con dispositivos multipropósitos, se encuentran las posibilidades reales del bolsillo del consumidor y de la infraestructura que deben montar los operadores de telefonías para contar con una red suficientemente estable como para dar soporte a los servicios de valor agregado.
    “El crecimiento de los datos, fundamentalmente por el uso de Internet, enviados por tecnología inalámbrica está magnificando la necesidad de contar con espectro adicional antes de la inminente escasez, cuando la demanda superaría la capacidad y la calidad del servicio se vería impactada seriamente. Se prevé que el tráfico inalámbrico mundial crecerá 25 veces en los próximos cinco años”, señala Erasmo Rojas, director de América latina y el Caribe de la organización 4G Américas. Así, la industria está en busca de nuevas técnicas innovadoras para obtener el máximo provecho de los recursos espectrales limitados.
    Según la organización que promueve el desarrollo de tecnologías de banda ancha móvil, los usuarios de América latina continúan demandando servicios de datos de alta velocidad: la penetración de la banda ancha móvil aumentó de 8% a 15% durante el año pasado y se estima que la penetración de los datos móviles alcanzará 30% al término de 2013.
    En la actualidad el servicio de datos más moderno en la Argentina es ofrecido por Claro, única compañía que ofrece conectividad bajo el estándar HSPA+ (high speed packet access), red de tercera generación que permite velocidades de transmisión de hasta 3 Mbps. Para Rojas, la explicación que haya un solo operador usando esta tecnología se debe a que la red local aún no está preparada para soportar una demanda mayor de velocidad, ya que gran parte de la estructura del servicio todavía se basa en cables de cobre, que solo pueden entregar velocidades de transmisión de hasta 1Mbps.
    A esta situación se suma un espectro de bandas altamente saturado, sobre todo en el Área Metropolitana de Buenos Aires y para el cual se espera una nueva licitación de bandas es espacio radiofónico. “Para que las redes móviles funcionen es necesario el espectro. Las compañías que lanzaron redes de 3G lo hicieron utilizando espectro 2G (redes de segunda generación). Habían comprado su espectro hace casi 13 años y cuando solicitaron más ancho de banda a partir de la irrupción del 3G, no les fue concedido, por lo que debieron adaptarse a la red actual. Así utilizaron la red que tenían disponible para instalar la nueva tecnología, a la espera de que en poco tiempo las nuevas bandas de transmisión fueran licitadas”, explica Rojas a Mercado.


    Erasmo Rojas

    Datos vs voz
    En las investigaciones que maneja la organización, la voz ocupa el cuarto lugar del uso de los dueños de smartphones en Estados Unidos, por encima de ella está el uso de las redes sociales, el de la mensajería instantánea y de otras aplicaciones. Uno de los indicadores más valorados es el porcentaje de uso de la voz y de datos en el operador. El promedio de América latina en el uso de datos es 23% como media. En Norteamérica el promedio del uso de datos es de 37%. La Argentina lidera el consumo de datos con un promedio de uso 49% y le sigue Venezuela con 36%.
    En este contexto que se repite a otra escala en América latina, 4G Américas señala que los operadores de telefonía celular enfrentan una realidad en la disminución paulatina de los ingresos por conceptos de servicios de voz que continúan cayendo debido al mayor uso de mensajes de texto y comunicación vía redes sociales. Los servicios de valor agregado (SVA) son cada vez más importantes en la estrategia de negocios y a pesar de que actualmente en América latina representan 19% de la contribución mensual por usuario, el objetivo es que esta cifra signifique pronto 25%.
    Pero el caso de la Argentina es aún más particular porque hay una penetración de smartphones de 14%, el promedio de gasto por usuario en telefonía celular es de US$ 13 y el porcentaje del aporte del uso de datos móviles a la facturación por usuario es de 49%, y todo esto tiene lugar en un mercado donde 71% de los usuarios de telefonía celular utiliza el sistema prepago.
    Otro debate que inaugura este tema es qué tecnología se usará en el corto y mediano plazo para las redes móviles de transmisión de datos. Según el organismo 4G Américas, durante los próximos años, simplemente en virtud de la cantidad de dispositivos proyectada, HSPA/HSPA+ será la tecnología más difundida para la entrega de banda ancha móvil a los consumidores. El consenso indica que esto continuará siendo cierto durante todo el resto de la década, incluso al comenzar a desarrollarse la tecnología más innovadora: Long Term Evolution (LTE o evolución para el largo plazo).
    Esencialmente, una de las grandes diferencias entre LTE y HSPA+ es el espectro que utiliza cada tecnología. Los mercados emergentes también serán tierra fértil para HSPA+, debido al precio de los dispositivos. En principio, los precios de los dispositivos LTE serán, durante los primeros años, sustancialmente más caros que los dispositivos HSPA/HSPA+. La inversión en la migración a HSPA+ también será inferior a LTE, ya que esta última no solo requiere más espectro, sino más hardware en la interfaz aérea y en la red central del operador.
    En definitiva, la cuestión de fondo es que la subasta actual de espectro radiofónico (de 20 Mhz que fueron liberados por Movicom cuando fue adquirida por Telefónica) no va a mejorar la capacidad de la red. “Se necesita espectro en la banda siguiente, que es la de 1.7 Ghz y 2.1 Ghz (bandas ideales para el uso del estándar LTE que asegura la transmisión de grandes paquetes de datos y que ya han sido probadas por Personal y Telefónica) y que el Gobierno reservó hace ya algún tiempo”, explica el presentante de la organización y agrega: “Creemos que cuando esas frecuencias sean licitadas, las empresas de telefonía móvil, en su mayoría transnacionales, enfocarán sus inversiones para mejorar sus redes porque recién allí tendrá un horizonte de negocios.

    Congestión en las redes móviles

    Con cantidades limitadas de espectro y las demandas crecientes de datos por banda ancha móvil, las redes de los operadores de telefonía celular sufren cada vez mayor presión sobre su capacidad.
    El estándar de tecnología HSPA+ tiene como ventaja que los operadores pueden ofrecerlo en el espectro existente, en tanto que LTE (estándar con mayor capacidad de transmisión) necesita espectro nuevo. HPSA+ solo requiere mejorar los sistemas de transmisión que tienen los operadores en sus redes, porque están basados en cables fijos entre los nodos de las redes. Sucede que, cuando se hablan de velocidades más altas, esa transmisión resulta lenta y la información que va de la antena al móvil se pierde cuando se intenta transferirla dentro de la red.
    La respuesta para la congestión de las redes es mayor disponibilidad de espectro, ya que de otro modo, el crecimiento de la banda ancha móvil se detendrá. Según la organización 4G Américas existen algunas soluciones de corto y largo plazo para contribuir a resolver los problemas de señalización y congestión de tráfico de datos en las redes que pueden ser encaradas por los desarrolladores de aplicaciones, los proveedores de sistemas operativos móviles y los usuarios finales:
    • La capacidad para la banda ancha móvil debe continuar aumentando a medida que ingresan al mercado las nuevas tecnologías y los dispositivos potentes que dan soporte a aplicaciones que operan en ráfagas e implican intensidad de conversaciones, lo que agota los recursos de las redes.
    • Debe considerarse el uso eficiente de los recursos de radio a través de innovaciones para derivación de tráfico y el uso de los mejores accesos disponibles, como Wi-Fi, femtoceldas y picoceldas.
    • La colaboración entre los proveedores de redes, los proveedores de aplicaciones y los fabricantes de dispositivos es esencial para resolver las necesidades de capacidad y satisfacer las expectativas del usuario final. Podrían introducirse mejoras al diseño de aplicaciones, a las plataformas de dispositivos y a la activación de funcionalidades.

     

    Del piloto personal al éxito de ventas

    Por Carlos Fontela (*)

    Cuando nos enfrentamos al desafío de construir una aplicación móvil para el mercado masivo, podemos hacer un estudio de mercado o adaptar una pequeña aplicación desarrollada previamente.
    A su vez, si elegimos adaptar una aplicación desarrollada con anterioridad, esta podría ser un desarrollo para un cliente particular, que vamos a generalizar para un mercado más amplio. Pero también podría tratarse de un desarrollo hecho inicialmente para uso interno o como simple exploración de la tecnología.
    Por lo tanto, aun la idea más simple puede servir. Supongamos que hemos desarrollado una aplicación simple para experimentar con una plataforma móvil, digamos Android, por ejemplo. Esta pequeña aplicación realizada como piloto podría evolucionar para ser usada por nuestros empleados, sea con fines laborales o recreativos.
    Una vez que esa aplicación ya está en uso en la compañía, podemos preguntarnos qué proporción de nuestros colegas la usan, si lo perciben como útil o agradable y si creemos que hay gente fuera de la empresa a la que podría resultarle de interés.
    Si así fuese, solo restaría lanzarla al mercado, luego de los cambios que haya que hacerle para que resista un uso masivo. A priori, puede parecer riesgoso lanzar al mercado un producto con un estudio de mercado tan primitivo. Pero hay que tener en cuenta también que el costo de proceder así es mucho menor que desarrollar una aplicación desde cero.
    Y por si todavía quedan objeciones, sepamos desde ahora que hay muchas aplicaciones que surgieron así, como sistemas internos, incluso de uso exclusivamente personal, hasta que luego se difundieron en el mercado. Tal vez se piense que estamos hablando de productos fracasados, pero los casos de PKZIP (desarrollado en su casa por Phil Katz), Linux (que Torvalds inició como parte de su carrera en la universidad), dBase (Wayne Ratliff lo desarrolló para uso personal) y MS-DOS (que Microsoft adaptó primero como un sistema operativo a medida de IBM y luego lanzó al mercado) guardan fuertes semejanzas con lo que estamos proponiendo.
    Alguien suspicaz podría argüir que estamos hablando de productos de los inicios de la informática. Habrá que ver qué se entiende por inicios, aunque tal vez sea aplicable a la computación personal. Sin embargo, los dispositivos móviles hoy están a la misma altura que las PC de aquellas épocas, y por lo tanto aquellas experiencias deberían ser extrapolables.
    El único riesgo, y que no deberíamos minimizar, es el de desarrollar un producto solo para nerds… salvo que nuestro cliente objetivo sean los nerds.

    (*) Carlos Fontela es gerente de Ingeniería de Software de C&S. www.cys.com.ar