Y ahora, la revolución forestal
Después de la revolución verde, que permitió
multiplicar las cosechas de trigo y maíz, llega el turno de la
actividad forestal. For Bio, una empresa de Brisbabe, Australia,
está desarrollando un floreciente negocio merced al estudio y
manipulación de los códigos genéticos de los
àrboles. La idea es determinar cuáles son los genes que
promueven el crecimiento de cada especie y acelerar sustancialmente
el proceso.
Las nuevas técnicas podrán aplicarse no sólo
en las plantaciones destinadas a la explotación de madera,
sino también en las especies productoras de alimentos, como el
café y el cacao.
Los primeros experimentos, realizados en Indonesia por un joint
venture entre Monsanto y For Bio exhiben resultados notables: los 50
clones de eucaliptos plantados a fines del año pasado vienen
creciendo a razón de un metro por mes, y estarán listos
para enviar al aserradero en cuatro años, menos de la mitad
del tiempo que habitualmente se requiere.
El cielo por asalto (I)
Según un estudio encargado por la compañía
Boeing, el tráfico aéreo crecerá un promedio de
4,9% anual durante las próximas dos décadas. Claro que
el panorama cambia según las regiones: la previsión
para Europa es de 4,1%, Norteamérica, 2,9%; el sudeste
asiático, 6,5%; y América latina, 7,4%.
En estos dos últimos mercados, los de mayores perspectivas
de crecimiento, es donde Boeing y su rival Airbus librarán la
gran batalla comercial.
Bruce Dennis, vicepresidente de Marketing de Boeing,
declaró que “el futuro de los aviones comerciales se
encuentra, claramente, fuera de Estados Unidos”, y
añadió, “tres de cada cuatro dólares que se
destinen a la compra de nuevos aviones serán invertidos por
compañías no estadounidenses en los próximos 20
años”.
Boeing y Airbus esperan que las líneas aéreas de
todo el mundo agreguen a sus flotas entre 17.650 y 17.900 aparatos de
aquí al año 2017.
Airbus prevé que en los próximos 20 años, 44%
del total de los pasajeros que viajen por avión serán
transportados por alguno de los cuatro grandes grupos de
líneas aéreas que han forjado alianzas y acuerdos
comerciales de colaboración en los últimos años:
Star Alliance (que incluye a United, Lufthansa y SAS), American
/British Airways (que incluye a Iberia y Quantas), Atlantic
Excellence (donde participan Swissair, Air France, Sabena, TAP
Portugal y Austrian), y Northwest/KLM/Continental.
El cielo por asalto (II)
Otro terreno donde se disputa la guerra entre Boeing y Airbus es
en los planes de construcción de un gran avión con
capacidad para transportar más de 500 pasajeros.
Boeing ha decidido no avanzar con los proyectos en esta materia
porque, según sus cálculos, el mercado para estos
aviones sólo sumará 15% del total de pedidos en las
próximas dos décadas, el equivalente a 1.030 aparatos.
“A diferencia de nuestro competidor, pensamos que el mercado
aéreo necesitará cada vez una mayor frecuencia de
vuelos en lugar de aviones de mayor tamaño”, declaró
recientemente un vocero de Boeing.
Airbus, en cambio, sigue adelante con su proyecto A3XX: un
avión con capacidad para 555 pasajeros. Los directivos del
consorcio europeo sostienen que estos aviones aportarán
más de 20% de los pedidos mundiales de aquí al
año 2017.
Las aerolíneas del sudeste asiático (donde hoy
existen 64 compañías, de las cuales 20 son chinas)
serán las más interesadas en estos nuevos superaviones.
En Airbus calculan que el aumento del tráfico aéreo de
pasajeros en Asia obligará a cada línea aérea a
aumentar en más de 80 asientos por año la capacidad de
cada uno de sus aparatos.
A la bolsa en España
Las bolsas españolas negocian un acuerdo que
permitirá la negociación de acciones de empresas
latinoamericanas en la península. El objetivo del proyecto es
ampliar la oferta en el mercado español de cara a la
unión monetaria europea y, al mismo tiempo, consolidarlo como
puente entre Europa y América latina.
Los primeros valores en incorporarse serán los de las
empresas latinoamericanas controladas por grupos españoles
(BBV, Santander,Telefónica, Endesa, Mapfre, Gas Natural). Este
nuevo mercado pondrá al alcance de los inversores
españoles y europeos una parte del valor de
capitalización de las principales bolsas latinoamericanas y
permitirá canalizar de una forma más directa el flujo
de fondos de inversores españoles a empresas latinoamericanas,
que alcanzó en 1997 los US$ 52.000 millones.
