Ahora
que la Argentina parece volver a la normalidad, las preocupaciones que se
instalan resuelto del tema del default, son las que se relacionan con algunas
macrovariables económicas de las cuales dependerá el futuro
curso de los acontecimientos.
Inquieta un potencial rebrote de la inflación -hasta ahora mantenida
en límites más que razonables-, una disparada de los salarios
(que sin duda deben elevarse); y el potencial ingreso de capitales financieros
y sus efectos sobre el valor real del peso frente al dólar.
Pero desde la óptica de incisivos analistas, lo más preocupante
es el comportamiento del gasto privado. Si éste se eleva demasiado
en un festival de consumo, se resentirá la capacidad de generar ahorro
interno. Aún cuando el superávit fiscal se mantenga en los
actuales niveles – y no será fácil que ello ocurra- no alcanzaría
a compensar el gasto de los argentinos, si éste es excesivo.
Es por esta razón que los indicadores de consumo en supermercados
y shopping centers, cuyo ascenso fue siempre visto como alentador, se miran
ahora con especial inquietud.
Durante enero, por ejemplo, último dato estadístico conocido,
las ventas crecieron 9,8% en los supermercados y 15,7% en los grandes centros
de compras, en comparación con igual mes del año pasado.
Respecto de diciembre pasado, las ventas crecieron 0,4% en las cadenas minoristas
y 2,9% en los centros de compras, según los datos del Instituto Nacional
de Estadística y Censos (Indec).
En el primer mes del año la facturación de los supermercados
alcanzó a $ 1.590 millones, lo que equivale a un descenso de 22,6%
con relación a diciembre. También durante enero el nivel de
inflación creció en 1,5%, el nivel más alto de los
últimos 29 meses.
En el último mes del 2004, el gobierno incorporó al mercado
$ 1.500 millones por la vía de incrementos salariales, de jubilaciones
y planes sociales, amén de diferimientos impositivos.
Durante todo el año pasado, las grandes cadenas de supermercados
facturaron $18.250 millones. Con respecto a los shopping centers, también
durante 2004, los 28 centros operando en la Capital Federal y el Gran Buenos
Aires, exhibieron ventas promedio por local de $ 182.000.
En los shoppings centers, 53% de las compras se orientaron a ropa, calzado
y marroquinería, mientras que 13,1% lo hizo a electrónicos.
El resto se reparte entre los patios de comida y venta de accesorios deportivos.
Para enero había 17.000 personas trabajando en los centros de compras,
de los cuales 683 son empleados en la administración, 14.495 en locales,
864 en vigilancia, 900 en limpieza y 106 en otras tareas.
Radiografía
de dos actividades
Según el informe mensual de Panorama Sectorial, los supermercados
aumentaron en forma considerable la cantidad de bocas de expendio. A fines
de 2003, la cantidad de locales era 80% superior a las existentes a principios
de 1997. Pero ese aumento se produjo, en mayor medida, hasta fines de
2000 cuando el incremento respecto de la cantidad inicial de 1997 fue
de 72% y se alcanzaron las 1.343 bocas de expendio en todo el país.
A partir de entonces, son pocas las superficies de venta incorporadas
de modo que su cantidad queda estabilizada en el orden de las 1.400 bocas
en 2003.
En cuanto al personal, cuya cantidad fue aumentando hasta alcanzar un
máximo de casi 100.000 personas a fines de 2000, fue disminuyendo
hasta quedar a fines de 2003 en una cantidad algo menor a 90.000 puestos
de trabajo.
El resultado de analizar en forma conjunta ambas variables (bocas de expendio
y empleados) permite apreciar que la dotación máxima promedio
anual por local se dio en 1998 con un valor de 89 personas/local. Sin
embargo, el máximo mensual se verificó en diciembre/97 (103
personas/local). Luego, el valor medio anual fue descendiendo hasta quedar
en 2003 en la cantidad de 63 personas/local.
A pesar de esta reducción relativa del personal, el indicador de
productividad en relación con las ventas se deterioró en
los últimos años. Durante la segunda mitad de la década
pasada se vio descender la venta (en moneda de 1993) mensual promedio
desde algo más de $ 14.000/empleado a una media de $ 12.000/empleado
en el año 2000. Luego, esa variable continuó con tendencia
decreciente hasta que se estabilizó en 2003 en un nivel similar
al de 2002 ($ 10.200/empleado).
La evolución
de las ventas
Las ventas minoristas relevadas tanto en shoppings centers como en supermercados,
mostraron una importante caída en 2001 respecto del año
anterior. Sin embargo, en 2002 y 2003 la evolución fue creciente,
al menos en moneda corriente. Un análisis de la variable en términos
reales, muestra un comportamiento diferente.
Debido a que los precios al consumidor en 2000 descendieron respecto de
1999, se aprecia -siempre según Panorama Sectorial- que las ventas
en supermercados entre esos dos años aumentaron 1% en términos
reales (en valores corrientes se mantuvieron constantes). De una comparación
temporal similar para el caso de los shopping centers, resulta un descenso
en valores constantes de 1%, mientras en moneda corriente la baja había
sido de 2%. Al año siguiente, también se observa una caída
de precios del orden de 1%, que provoca una diferencia del mismo orden
en la comparación de valores reales y corrientes. Pero, esta vez,
las ventas de shoppings centers descendieron 15% y las de supermercados
5% en términos reales respecto de 2000.
Las causas de esta caída de ventas se explica por la situación
recesiva de la economía que, a través del descenso del ingreso,
produjo ese comportamiento en la demanda de bienes de consumo.
Las mismas causas producen efectos aún más graves en el
2002. Aunque en ese año se constate un aumento de las ventas en
moneda corriente respecto de 2001, tanto en centros de compra (6%) como
en supermercados (12%), el análisis realizado en moneda de 1993
revela un mayor deterioro de las ventas. Las compras realizadas en los
shopping durante 2002 fueron 17% menores a las del año anterior.
Similar comparación realizada para el caso de los supermercados
arroja un descenso de 11%. Si se comparan las medias anuales de precios
al consumidor, entre esos dos años hubo una inflación del
orden de 26%.
Ya en 2003 se nota una mejor performance de los comercios que desarrollan
su actividad en los centros de compras, puesto que incrementaron sus ventas
en 40%, respecto de 2002, mientras que los supermercados lo hicieron en
10%, ambos computados en moneda corriente.
Cuando se evalúa esta evolución en moneda constante, se
aprecia que el aumento de ventas de los shoppings centers fue de 25%.
En cambio, los supermercados sufrieron una caída más de
sus despachos, esta vez de 4%, respecto de lo que habían vendido
en términos reales en 2002.
Qué
se compra
Durante los últimos años se produjo un significativo cambio
en la estructura de ventas de los supermercados. Entre 1997 y 2001 la
participación de los distintos rubros se mantuvo relativamente
estable. El segmento más importante, “alimentos y bebidas”
tuvo una participación promedio de 67%; el segundo, “artículos
de limpieza”, captó 15%, mientras que el rubro de “electrónicos
y artículos para el hogar” y el de “indumentaria, calzado
y textiles” participaron en 4% y 3%, respectivamente (el resto correspondió
a otros bienes de menor peso relativo).
La inflación inducida por la devaluación y la consecuente
caída del ingreso hicieron que durante 2002-2003 la demanda se
concentrara en los artículos de mayor necesidad, elevando la participación
del segmento líder a 72% en desmedro de los correspondientes a
electrónicos (3%), a indumentaria (2%), mientras que los otros
bienes quedaron en 8%. Los “artículos de limpieza” mantuvieron
la misma participación de los años anteriores.
En el caso de los grandes centros de compras se observa un fenómeno
similar. Durante el período 1999-2001, los ingresos provenientes
de “indumentaria y artículos de cuero” participaron con
un promedio de 43% en el total de las ventas. El segundo puesto lo compartieron
los locales de “patio de comidas y kioscos” y los dedicados
a la venta de CD, electrodomésticos y computación, ambos
rubros con una participación de 14%. Detrás de ellos quedaron
los ingresos generados por actividades de esparcimiento, con 7% del total
de lo facturado.
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