En una democracia, la opinión de un ex presidente tiene siempre especial importancia. En este caso, cuando lo que está en juego es el destino de la integración regional y las posibilidades de inserción en la economía mundial, MERCADO obtuvo la autorización de Raúl R. Alfonsín para ofrecer esta versión condensada de la conferencia que pronunció, especialmente invitado, en la prestigiosa Universidad de Boconi en Italia.
La exposición puso de relieve las estrategias superadoras del modelo basado en la sustitución de importaciones y la autosuficiencia. Pero el eje de la conferencia fue el ánalisis de la génesis, evolución y posible desarrollo del mercado regional del Cono Sur.
Lo relevante de este documento es que el ex presidente brinda su visión completa del proceso económico argentino, expone sus ideas -con fuerte contenido industrializador- y sin mencionarlo expresamente, juzga y evalúa la política económica del actual gobierno. Sus referencias al rezago cambiario se instalan en el centro de la polémica más actual.
Este es el texto -abreviado- de la conferencia:
América latina atraviesa una situación sombría. El producto per cápita cayó entre 1980 y 1989 a 0,4% por año. La perspectiva para los ´90s, en el mejor de los casos, es de un incremento de 2% per cápita y por año.
Al mismo tiempo se espera que el conjunto de los países industrializados crezca como mínimo a esa tasa de 2%, lo que implica repetir su performance de la década pasada.
De manera tal que la combinación del escenario más optimista para América latina y del más conservador para el conjunto de países industrializados, nos señala que las desigualdades que hoy nos agobian serán mayores y que la brecha, hasta fin de siglo, tenderá a agrandarse.
Pero además, ese crecimiento a 2% anual depende crucialmente de cuatro factores en los que los países subdesarrollados tienen bastante que reclamar y poco que decidir:
-Las perspectivas de la política comercial internacional, en particular los resultados de la Ronda Uruguay del GATT.
– Las combinaciones de política monetaria y fiscal en los países industrializados, especialmente lo que concierne al nivel de la tasa de interés real y las paridades cambiarias.
-La magnitud de las corrientes de capital, en especial para el caso de los países fuertemente endeudados.
-La magnitud y duración de la inestabilidad del mercado de petróleo.
Sin perjuicio del deber de nuestros gobiernos de impulsar políticas apropiadas a la naturaleza de la crisis que hoy afrontamos, el más elemental análisis pone de manifiesto una vez más la necesaria corresponsabilidad de los gobiernos de los países industrializados respecto al futuro de nuestros pueblos.
Nosotros creemos que el aislamiento no es una respuesta conveniente a esta frustración, pero también creemos que el reconocimiento de la interdependencia implica, por parte de los gobiernos, responsabilidades mutuas, compartidas.
No ha sido éste un tema debidamente atendido en el pasado y seguramente no lo será en el futuro sin una prédica más firme.
NUESTRO PROPIO ESFUERZO.
Debemos desarrollar nuestro propio esquema para discutir cómo superar nuestras dificultades y recordar que tenemos puntos propios para la agenda. A título de ejemplo podemos mencionar el comercio agrícola, la colocación de productos industriales o la transferencia de tecnología.
El modelo basado en la sustitución de importaciones y en la autosuficiencia indujo a concebir mercados cerrados y por ende pequeños donde, más allá de éxitos parciales, se evidenciaban techos demasiados próximos para el proceso de desarrollo.
A partir del advenimiento de la democracia en Argentina, todas las estrategias económicas buscaron caminos alternativos al de la autosuficiencia, partiendo de tres premisas básicas:
1. La integración por bloques económicos supone mercados ampliados, que aún con sus dificultades, permitirán superar la profunda crisis estructural que atraviesa no sólo la economía argentina, sino también el resto de las economías latinoamericanas, propiciando corrientes de inversión extranjera y posibilidades de producción a escala mayor.
2. Los cambios tecnológicos operados en todas las áreas obligaban a pensar cada vez más al mercado internacional como uno solo y a considerar como un aspecto fundamental la inserción de Argentina en ese mercado.
3. La crisis del Estado, como hecho manifiesto de la crisis de la deuda, que había aparecido con todas sus fuerzas a partir de 1982, demandaba producir cambios y modificaciones en el rol del propio Estado para lograr el cumplimiento de sus fines esenciales y generar políticas económicas comunes en Latinoamérica.
Luchamos contra dos siglos de desencuentros regionales, de trabas comerciales y competencias absurdas. Mientras otras regiones inteligentemente unificaban sus intereses políticos y comerciales, nosotros proseguíamos con el sórdido provincialismo de encerrarnos en nuestras propias fronteras.
Hoy es el tiempo de los grandes espacios regionales donde el desarrollo económico depende cada vez menos de un país en particular y cada vez más de la integración regional.
Necesitamos crear un sistema que facilite nuestra integración, sobre la base de la indispensable democratización general: relaciones firmes entre las monedas de cada país, intercambio comercial libre, conjunto de normas jurídicas compartidas, y una voluntad común de fijar las normas de juego de acuerdo a nuestros propios intereses sin aspiraciones hegemónicas y sin falsas competencias, fortaleciendo el establecimiento de bases políticas sólidas de integración. Esta es la única respuesta seria a la marginación que sufrimos en el comercio exterior.
Indicadores Globales de los Bloques Económicos
PBI Población PBI Exportación
Millones US$ Millones Per Cápita Millones US$
EE.UU.
Canadá 5.474.864 356 15.379 447.335
México
Mercosur 419.741 183 2.294 45.414
Sudeste
Asiático 3.172.184 413 7.673 551.621
(Incl. Japón)
Europa de los 12(*) 4.395.870 314 14.000 1.033.918
(*) Bélgica, Dinamarca, Alemania, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Holanda, Portugal,
España, Reino Unido.
Intercambio Comercial Argentina-Brasil
(millones de dólares)
Año Exp. Arg. Imp. Arg. Saldo Monto Variación
Total Porcentual
1987 539 819 -280 1388 —
1988 608 971 -363 1579 +16
1989 1124 721 +403 1845 +17
1990 1422 718 +704 2140 +16
1991 (*) 1527 1326 +201 2853 +33
(*) Cifras Provisorias
EL MERCOSUR.
Cuando con los entonces presidentes del Brasil y Uruguay, Don José Sarney y Don Luis María Sanguinetti iniciamos el proceso de integración entre nuestros países, sabíamos que estábamos poniendo la piedra basal de una gran obra, que debería cambiar el destino de nuestra región. Con posterioridad, luego de su democratización, se incorporaría a lo que se llamó “Mercosur” la hermana República de Paraguay.
El proceso de integración es antes que nada una decisión política, y sólo ésta lo puede transformar en realidad, en hechos concretos que vayan más allá de papeles firmados. Para ellos será necesario que desde la política se refuercen los mecanismos de participación democrática, de manera tal que se vaya creando una cadena de compromisos con el objetivo de concretar la integración.
Nosotros planteamos la integración como un proceso gradual, que tiene que ir creando poco a poco una compleja red de intereses coincidentes, de manera tal que se transforme en el tejido de la integración real y que a un cierto punto del proceso sea imposible retroceder.
El Mercosur nos permitirá ganar escala. Sabemos que el PBI de los países que lo integran apenas alcanza a un décimo del de la Comunidad Europea, pero es superior al de Bélgica, Dinamarca, Grecia, Irlanda, Luxemburgo y Portugal juntos.
Será, por otra parte, un mercado de casi 190 millones de personas, más de la población sumada de Italia, Gran Bretaña y Francia. El cambio de escala nos permitirá desarrollar tecnología de punta en biotecnología, microelectrónica o informática, para citar sólo algunos ejemplos.
Un mercado común significa que se extienden las fronteras de aplicación de ciertas reglas básicas de funcionamiento de la economía más allá de los límites nacionales para pasar a contemplar los límites regionales.
CAMBIO DE MENTALIDAD.
La construcción de este espacio es una tarea compleja, que requiere al mismo tiempo audacia e imaginación y mucha prudencia y seriedad, puesto que básicamente, la integración implica un gran cambio, una profunda transformación.
Desde el punto de vista de un empresario, por ejemplo, la integración plantea un mundo nuevo de posibilidades pero también de riesgos. Es, más que nada, un desafío que rechaza a empresarios que viven amparando su ineficiencia en la generosidad de un estado en quiebra.
Desde el punto de vista del gobierno, la integración implica un enorme esfuerzo de adaptación. Básicamente significa que al tomar decisiones o medidas de gobierno se debe pensar cada cuestión no sólo desde el ángulo nacional, sino también desde la perspectiva regional.
Se debe entender que hay ciertas cosas que ya, como país aislado, no se pueden hacer. Y que hay ciertas cosas que, en virtud del espacio regional, el país debe hacer.
Por ello es que nuestros países deben realizar un gran esfuerzo para armonizar la política y la legislación de todos sus sectores.
No sólo el comercio exterior, sino también la política agrícola, industrial, de servicios, aduanera, de transporte y comunicaciones así como los aspectos que hacen a una política fiscal, monetaria, cambiaria y de capitales. Esto requiere un cambio de mentalidad no sólo al nivel de los funcionarios de gobierno, sino también en toda la población.
Deben ir generándose ciertos mecanismos que favorezcan el funcionamiento de organismos supranacionales, es decir, instancias regionales con capacidad de decidir sobre la base del interés regional, porque hay que asumir que el interés nacional básico de todos nuestros países es el de la integración.
La creación de esas instancias supranacionales implican de hecho pequeñas cesiones de soberanía nacional para ir construyendo la soberanía regional, y este proceso requiere mucha seriedad y un gran nivel de confianza entre los políticos de nuestros países.
Comercio Regional:
Argentina- Restantes Países del Mercosur (*)
(en millones de dólares)
Importaciones Exportaciones
1990 1991 Variac. % 1990 1991 Variac. %
Mercado 562 1113 98.1 1283 1424 11.0
Brasil 460 930 102.3 1009 1081 7.2
Paraguay 31 25 -19.4 95 122 27.9
Uruguay 71 158 123.9 180 222 23.3
(*) Nueve primeros meses de cada año.
Importaciones Argentinas (millones de dólares)
Enero Septiembre Variación
1990 1991 Porcentual
Bienes de Capital 453.5 926.3 104.3
Bienes Intermedios 1357.3 2314.2 70.5
Combustibles y Lubricantes 218.8 370.6 69.4
Piezas Para Bienes Capital 492.6 747.7 51.8
Bienes de Consumo 179.7 816.7 354.5
Automotores 5.0 70.2 1304.0
Resto 6.5 11.9 83.1
Total 2713.4 5257.6 93.8
Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
