Mientras la mayoría de la sociedad vivirá en relativa
pobreza, una élite económica y cultural se aislará
cada vez más del resto de la nación, a la que gobernará
desde la "torre de marfil". Esta visión futurista
que anuncia el fin del ideal estadounidense de una sociedad abierta
y dinámica y su reemplazo por una estratificación
genética de la población, se ha situado en el centro
de la discusión política en Estados Unidos.
Esta élite se autoperpetúa en posiciones de poder
porque sus miembros se casan dentro de este grupo privilegiado,
transmitiendo así las ventajas genéticas a las futuras
generaciones.
La preocupante tesis -que ya había sido insinuada hace
dos décadas- cobró actualidad con el ensayo de Mickey
Kaus publicado en The New Republic (22 de junio pasado) y que
es el anticipo de un libro de próxima aparición:
The End of Equality.
El argumento simplificado es éste: la posibilidad de tener
los trabajos más prestigiosos y mejor pagos depende de
las habilidades mentales. Si éstas se pueden transmitir
hereditariamente, también lo será la posición
social. Esta perspectiva encierra una amenaza: las nuevas divisiones
de clase no
tendrán como punto de partida los títulos de propiedad
sino la calidad de los genes. Pero habrá que esperar la
discusión científica sobre el presupuesto base:
¿son hereditarias las habilidades mentales y la capacidad
intelectual?
Ideas y debates inquietantes.
He aquí dos polémicas que amenazan consumir toneladas
de papel:
* Cabeza a cabeza. Lester Thurow vuelve a la carga. Antes pedía
mayor intervención del gobierno en la economía estadounidense.
Ahora, en su nuevo libro (Head to Head. The Coming Economic Battle
Among Japan, Europe and America) reclama más acción
oficial para competir con los adversarios
globales que ponen en riesgo los empleos dentro de Estados Unidos.
Es partidario de la creación de bloques comerciales regionales
y de una enérgica política industrial (managed trade).
Thurow cree que la Europa de los 12 dictará las reglas
de juego -por ser el mayor bloque comercial del mundo- que serán
crecientemente proteccionistas. La economía del consumismo
individual no es suficiente, a su juicio. El ser humano no es
una máquina de maximizar la ecuación consumo-placer.
Es también un productor. El ensayo se enrola dentro de
la corriente que se ha denominado neointervencionismo, y ha provocado
airadas reacciones de las teorías dominantes.
* El colapso esperado. Abundan los libros sobre Japón.
En el de Brian Reading (Japan: The Coming Collapse) la tesis es
apocalíptica. La depreciación de las acciones en
la Bolsa de Tokio y del valor de los inmuebles en ese país,
es una muestra de lo que vendrá. El sistema financiero
japonés está a punto de derrumbarse; la guerra comercial
con los principales actores terminará en recesión,
y la política interna derivará en confrontación
y anarquía. En lugar de un superpoder económico
en busca de la hegemonía mundial estamos frente a un caso
de autodestrucción. El libro tiene la fascinación
de encarnar la expresión de deseos de mucha gente, pero
en vista de los antecedentes -cómo Japón logró
superar las crisis previas- parece poco probable que el pronóstico
se cumpla.
Qué pasa con los fondos de pensión.
En Estados Unidos hay invertidos más de US$ 2 billones
(millones de millones) en los fondos de pensión. Estos
recursos deben crecer sin sobresaltos hasta que los trabajadores
que los integraron se retiren y necesiten de esa renta. ¿Están
obteniendo beneficios estos fondos? Según un reciente estudio
(publicado en "Brookings Papers on Economic Activity"),
las inversiones bursátiles de estos fondos están
por debajo del índice Standard & Poor de 500 acciones.
El trabajo pone en tela de juicio la tarea de los money managers
(bancos, compañías de seguro y asesores de inversión).
Dos muestras del rosario de temas que preocupa, agita o molesta
a la opinión pública estadounidense.
* La primera: la perspectiva de un rescate financiero, a escala
gigantesca, del sistema de pensiones privado. Durante la década
pasada fue el turno del sistema de ahorro y préstamo para
la vivienda, con garantía federal sobre los depósitos.
Especulación, negligencia y altos intereses dejaron un
tendal de quiebras y un agujero negro que -al final de los ´90-
puede significar US$ 500 mil millones del bolsillo de los contribuyentes.
Ahora, según todos los indicios, hay otro proceso similar.
Los programas de retiro con fondos de pensión garantizados
por el gobierno están sufriendo una hemorragia cada vez
que se produce una quiebra importante (US$ 1.200 millones en el
caso de Pan Am y Eastern Airlines). El ente supervisor advirtió
ya que hay riesgo inminente de pérdidas por US$ 21.500
millones. Si, por ejemplo, Chrysler se declarara hoy en quiebra,
el gobierno federal debería reponer US$ 7.700 millones
en el fondo de pensiones.
* La segunda: la intención de privatizar todo lo que se
pueda. Como no hay empresas para vender, lo que se ofrecerá
son obras públicas, infraestructura o fracciones de tierra
pública. La sospecha es que las ventas no buscan la mayor
eficiencia del sector privado, sino recursos financieros para
equilibrar el presupuesto. Para evitar la existencia de un monopolio
privado, es preciso establecer organismos de control y regulación.
Muchos observadores económicos creen que es otra peligrosa
versión de la visión de corto plazo que tanto se
practica en Washington.
Privatización: US$ 15.000 millones.
Los cuatro países latinoamericanos con mayores programas
de privatización -México, Venezuela, Argentina y
Brasil- recaudaron más de US$ 15 mil millones en 1991 por
la venta de activos estatales. Hay dos efectos visibles: 1) la
reducción y hasta la eliminación del déficit
fiscal; y 2) una reducción de
la deuda interna y externa.
México fue el principal recaudador en efectivo con US$
9.400 millones, cifra lograda gracias a la venta de los bancos
nacionalizados en 1982 y la transferencia de la telefónica
Telmex. Por detrás se ubicaron Venezuela (US$ 2.300 millones);
Argentina (US$ 1.900 millones); y Brasil (US$ 1.700
millones).
Argentina transformó el balance operativo del Estado (sin
deuda externa) de un déficit de US$ 3.200 millones en 1990
a un superávit de US$ 1.100 millones en 1991. También
redujo su deuda con los bancos privados en US$ 7.200 millones,
mientras que México lo hizo en US$ 6.000 millones. La principal
objeción es que el mecanismo es irrepetible y no se sabe
cómo se equilibrarán las cuentas en el futuro.
¿Quién se acuerda de las multinacionales?
Cómo cambian los tiempos. Hace tres décadas eran
denostadas como agentes del imperialismo.
Después entraron en un discreto cono de sombras -mientras
seguían creciendo- del cual las saca ahora un informe sobre
inversión mundial de las Naciones Unidas. La tesis del
trabajo: son fuente importante de crecimiento económico
en los países en desarrollo en los cuales operan.
El estudio sostiene que la inversión directa extranjera
efectuada por las multinacionales está sobrepasando al
comercio internacional como el motor de la globalización
de la economía.
En 1990 había 35.000 corporaciones transnacionales con
más de 150.000 filiales. El total de la inversión
extranjera directa en todo el mundo era -ese año- de US$
1,7 billones (millones de millones), mientras que el flujo anual
de recursos se situaba en US$ 225 mil millones. Las ventas totales
de estas empresas se estiman en US$ 4,4 billones.
El mundo industrializado concentra 83% de ese flujo de fondos.
Las inversiones mutuas entre Japón, la CEE y EE.UU. totalizan
70%. De 17% (US$ 32 mil millones de inversión en 1990)
que le corresponde al mundo en desarrollo, 6% lo absorben América
latina y el Caribe, 9% el sud, este y sudeste asiático,
y 2% Africa. Entre 1980 y 1985, este grupo de países representaba
25% del total de la inversión mundial. Según Naciones
Unidas, la acción de las multinacionales es útil
para países en crecimiento porque ayuda a formar un mercado
de capitales, transfiere tecnología y aumenta las exportaciones.
ADEMAS.
* Según medios financieros madrileños, las pérdidas
de Iberia en los primeros seis meses de este año suman
US$ 265 millones. La empresa no dio resultados oficiales pero
admitió que hay "pérdidas sustanciales".
En 1991 las pérdidas fueron de US$ 540 millones.
* Los resultados del primer ejercicio de las compañías
eléctricas privatizadas en Gran Bretaña arrojaron
abultadas ganancias. Los consumidores dicen que la privatización
no fue en su beneficio.
Dos de las empresas decidieron retornar parte de las utilidades
a los clientes.
* La inversión extranjera en los países de la OCDE
(las 24 naciones industrializadas) será menor a la de 1991,
mientras que el desempleo seguirá alto.
* A pesar de recibir un subsidio gubernamental de US$ 1.700 millones,
los ferrocarriles británicos perdieron US$ 260 millones
durante 1991. El gobierno mantendrá las vías férreas
en manos estatales, y privatizará los servicios de trenes.
* Medido en valor dólar, el mercado bursátil brasileño
cayó 30,7% en junio con respecto al mes precedente y tiene
una ganancia de 1,2% con respecto a diciembre de 1991. Para Argentina,
los datos respectivos son -22,8% y 1,9%. Para Chile, 2% y 33%
