viernes, 6 de marzo de 2026

    Amenaza genética al capitalismo


    Mientras la mayoría de la sociedad vivirá en relativa
    pobreza, una élite económica y cultural se aislará
    cada vez más del resto de la nación, a la que gobernará
    desde la "torre de marfil". Esta visión futurista
    que anuncia el fin del ideal estadounidense de una sociedad abierta
    y dinámica y su reemplazo por una estratificación
    genética de la población, se ha situado en el centro
    de la discusión política en Estados Unidos.


    Esta élite se autoperpetúa en posiciones de poder
    porque sus miembros se casan dentro de este grupo privilegiado,
    transmitiendo así las ventajas genéticas a las futuras
    generaciones.


    La preocupante tesis -que ya había sido insinuada hace
    dos décadas- cobró actualidad con el ensayo de Mickey
    Kaus publicado en The New Republic (22 de junio pasado) y que
    es el anticipo de un libro de próxima aparición:
    The End of Equality.


    El argumento simplificado es éste: la posibilidad de tener
    los trabajos más prestigiosos y mejor pagos depende de
    las habilidades mentales. Si éstas se pueden transmitir
    hereditariamente, también lo será la posición
    social. Esta perspectiva encierra una amenaza: las nuevas divisiones
    de clase no


    tendrán como punto de partida los títulos de propiedad
    sino la calidad de los genes. Pero habrá que esperar la
    discusión científica sobre el presupuesto base:
    ¿son hereditarias las habilidades mentales y la capacidad
    intelectual?


    Ideas y debates inquietantes.


    He aquí dos polémicas que amenazan consumir toneladas
    de papel:


    * Cabeza a cabeza. Lester Thurow vuelve a la carga. Antes pedía
    mayor intervención del gobierno en la economía estadounidense.
    Ahora, en su nuevo libro (Head to Head. The Coming Economic Battle
    Among Japan, Europe and America) reclama más acción
    oficial para competir con los adversarios


    globales que ponen en riesgo los empleos dentro de Estados Unidos.
    Es partidario de la creación de bloques comerciales regionales
    y de una enérgica política industrial (managed trade).
    Thurow cree que la Europa de los 12 dictará las reglas
    de juego -por ser el mayor bloque comercial del mundo- que serán
    crecientemente proteccionistas. La economía del consumismo
    individual no es suficiente, a su juicio. El ser humano no es
    una máquina de maximizar la ecuación consumo-placer.
    Es también un productor. El ensayo se enrola dentro de
    la corriente que se ha denominado neointervencionismo, y ha provocado
    airadas reacciones de las teorías dominantes.


    * El colapso esperado. Abundan los libros sobre Japón.
    En el de Brian Reading (Japan: The Coming Collapse) la tesis es
    apocalíptica. La depreciación de las acciones en
    la Bolsa de Tokio y del valor de los inmuebles en ese país,
    es una muestra de lo que vendrá. El sistema financiero
    japonés está a punto de derrumbarse; la guerra comercial
    con los principales actores terminará en recesión,
    y la política interna derivará en confrontación
    y anarquía. En lugar de un superpoder económico
    en busca de la hegemonía mundial estamos frente a un caso
    de autodestrucción. El libro tiene la fascinación
    de encarnar la expresión de deseos de mucha gente, pero
    en vista de los antecedentes -cómo Japón logró
    superar las crisis previas- parece poco probable que el pronóstico
    se cumpla.


    Qué pasa con los fondos de pensión.


    En Estados Unidos hay invertidos más de US$ 2 billones
    (millones de millones) en los fondos de pensión. Estos
    recursos deben crecer sin sobresaltos hasta que los trabajadores
    que los integraron se retiren y necesiten de esa renta. ¿Están
    obteniendo beneficios estos fondos? Según un reciente estudio
    (publicado en "Brookings Papers on Economic Activity"),
    las inversiones bursátiles de estos fondos están
    por debajo del índice Standard & Poor de 500 acciones.
    El trabajo pone en tela de juicio la tarea de los money managers
    (bancos, compañías de seguro y asesores de inversión).


    Dos muestras del rosario de temas que preocupa, agita o molesta
    a la opinión pública estadounidense.


    * La primera: la perspectiva de un rescate financiero, a escala
    gigantesca, del sistema de pensiones privado. Durante la década
    pasada fue el turno del sistema de ahorro y préstamo para
    la vivienda, con garantía federal sobre los depósitos.
    Especulación, negligencia y altos intereses dejaron un
    tendal de quiebras y un agujero negro que -al final de los ´90-
    puede significar US$ 500 mil millones del bolsillo de los contribuyentes.
    Ahora, según todos los indicios, hay otro proceso similar.
    Los programas de retiro con fondos de pensión garantizados
    por el gobierno están sufriendo una hemorragia cada vez
    que se produce una quiebra importante (US$ 1.200 millones en el
    caso de Pan Am y Eastern Airlines). El ente supervisor advirtió
    ya que hay riesgo inminente de pérdidas por US$ 21.500
    millones. Si, por ejemplo, Chrysler se declarara hoy en quiebra,
    el gobierno federal debería reponer US$ 7.700 millones
    en el fondo de pensiones.


    * La segunda: la intención de privatizar todo lo que se
    pueda. Como no hay empresas para vender, lo que se ofrecerá
    son obras públicas, infraestructura o fracciones de tierra
    pública. La sospecha es que las ventas no buscan la mayor
    eficiencia del sector privado, sino recursos financieros para
    equilibrar el presupuesto. Para evitar la existencia de un monopolio
    privado, es preciso establecer organismos de control y regulación.
    Muchos observadores económicos creen que es otra peligrosa
    versión de la visión de corto plazo que tanto se
    practica en Washington.


    Privatización: US$ 15.000 millones.


    Los cuatro países latinoamericanos con mayores programas
    de privatización -México, Venezuela, Argentina y
    Brasil- recaudaron más de US$ 15 mil millones en 1991 por
    la venta de activos estatales. Hay dos efectos visibles: 1) la
    reducción y hasta la eliminación del déficit
    fiscal; y 2) una reducción de


    la deuda interna y externa.


    México fue el principal recaudador en efectivo con US$
    9.400 millones, cifra lograda gracias a la venta de los bancos
    nacionalizados en 1982 y la transferencia de la telefónica
    Telmex. Por detrás se ubicaron Venezuela (US$ 2.300 millones);
    Argentina (US$ 1.900 millones); y Brasil (US$ 1.700


    millones).


    Argentina transformó el balance operativo del Estado (sin
    deuda externa) de un déficit de US$ 3.200 millones en 1990
    a un superávit de US$ 1.100 millones en 1991. También
    redujo su deuda con los bancos privados en US$ 7.200 millones,
    mientras que México lo hizo en US$ 6.000 millones. La principal
    objeción es que el mecanismo es irrepetible y no se sabe
    cómo se equilibrarán las cuentas en el futuro.


    ¿Quién se acuerda de las multinacionales?


    Cómo cambian los tiempos. Hace tres décadas eran
    denostadas como agentes del imperialismo.


    Después entraron en un discreto cono de sombras -mientras
    seguían creciendo- del cual las saca ahora un informe sobre
    inversión mundial de las Naciones Unidas. La tesis del
    trabajo: son fuente importante de crecimiento económico
    en los países en desarrollo en los cuales operan.


    El estudio sostiene que la inversión directa extranjera
    efectuada por las multinacionales está sobrepasando al
    comercio internacional como el motor de la globalización
    de la economía.


    En 1990 había 35.000 corporaciones transnacionales con
    más de 150.000 filiales. El total de la inversión
    extranjera directa en todo el mundo era -ese año- de US$
    1,7 billones (millones de millones), mientras que el flujo anual
    de recursos se situaba en US$ 225 mil millones. Las ventas totales
    de estas empresas se estiman en US$ 4,4 billones.


    El mundo industrializado concentra 83% de ese flujo de fondos.
    Las inversiones mutuas entre Japón, la CEE y EE.UU. totalizan
    70%. De 17% (US$ 32 mil millones de inversión en 1990)
    que le corresponde al mundo en desarrollo, 6% lo absorben América
    latina y el Caribe, 9% el sud, este y sudeste asiático,
    y 2% Africa. Entre 1980 y 1985, este grupo de países representaba
    25% del total de la inversión mundial. Según Naciones
    Unidas, la acción de las multinacionales es útil
    para países en crecimiento porque ayuda a formar un mercado
    de capitales, transfiere tecnología y aumenta las exportaciones.


    ADEMAS.


    * Según medios financieros madrileños, las pérdidas
    de Iberia en los primeros seis meses de este año suman
    US$ 265 millones. La empresa no dio resultados oficiales pero
    admitió que hay "pérdidas sustanciales".
    En 1991 las pérdidas fueron de US$ 540 millones.


    * Los resultados del primer ejercicio de las compañías
    eléctricas privatizadas en Gran Bretaña arrojaron
    abultadas ganancias. Los consumidores dicen que la privatización
    no fue en su beneficio.


    Dos de las empresas decidieron retornar parte de las utilidades
    a los clientes.


    * La inversión extranjera en los países de la OCDE
    (las 24 naciones industrializadas) será menor a la de 1991,
    mientras que el desempleo seguirá alto.


    * A pesar de recibir un subsidio gubernamental de US$ 1.700 millones,
    los ferrocarriles británicos perdieron US$ 260 millones
    durante 1991. El gobierno mantendrá las vías férreas
    en manos estatales, y privatizará los servicios de trenes.


    * Medido en valor dólar, el mercado bursátil brasileño
    cayó 30,7% en junio con respecto al mes precedente y tiene
    una ganancia de 1,2% con respecto a diciembre de 1991. Para Argentina,
    los datos respectivos son -22,8% y 1,9%. Para Chile, 2% y 33%