En medio de la renovada competencia que libran las tarjetas de crédito, otro ejército de promotores se sumará a la contienda para ofrecer la tarjeta de descuentos Queen Card, que -como gustan definirla sus directivos- “no es sólo de descuento sino tarjeta de servicios y beneficios”.
Si bien su presentación puede despertar analogías con las tarjetas de compras, su modalidad comercial es absolutamente diferente. Tiene pocos antecedentes en la Argentina aunque sí está bastante difundida en el mundo industrializado. El principal beneficio consiste en el descuento que la empresa o comercio minorista adherido realizará a su portador, quien tendrá derecho a una reducción del precio del producto o servicio que oscilará en 5%, en el caso de abonar con tarjeta de crédito, y entre 10% y 20% -según el rubro- cuando el pago sea en efectivo. El plan es llegar a 15.000 socios en el primer año.
MENU DE SERVICIOS.
La diferencia con anteriores emprendimientos similares es que los socios tendrán disponible una variada gama de servicios que se anexará a la tarjeta. Entre ellos figuran emergencias médicas, seguro, 15% de descuento en Localiza Internacional (alquiler de autos), cobertura de sepelio y derecho a descuentos en el Free Shop. Están iniciadas las conversaciones con el Paseo Alcorta para posibilitar el uso de la Queen en todo el shopping.
SIN TRAMITES.
El derecho de contar con una Queen Card costará $ 150 anuales con la posibilidad de una extensión por socio. Con este único desembolso un matrimonio de ingresos medianos podrá amortizar la tarjeta en pocos meses, lo que la convierte en una oferta tentadora, teniendo en cuenta, además, que no se necesita trámite alguno ni avales para obtenerla.
“Un negocio de estas características no consiste en aterrizar masivamente en todos los comercios”, dice Carlos Piñol, presidente de Queen Card S.A., y aclara: “El despliegue en los puntos de venta será selectivo”. Su atención -explica Piñol- estará focalizada en elegir los sectores comerciales donde desembarcará la tarjeta, los segmentos hacia los que se dirigirá y la calidad del servicio. No existe gran preocupación para Carlos Piñol por ingresar a disputar una pequeña parte de la torta de $ 700 millones mensuales que mueve el negocio de las tarjetas de crédito.
Los interrogantes que se hacen algunos especialistas sobre la recepción que tendrá Queen Card en el mercado circulan por estos carriles: ¿Cómo será la reacción de los popes del dinero plástico con la aparición de este nuevo competidor? ¿A cuántos comercios y empresas de servicios les caerá simpático resignar otro porcentaje de sus ventas? ¿El aumento en la facturación compensará el descuento que se lleva el consumidor?
“Antes no aparecimos en el mercado -cuenta Piñol- porque en la Argentina no estaban dadas las condiciones para ingresar en este tipo de negocio; ahora las cosas cambiaron”, y agrega: “El secreto estará en tener una estrecha relación con nuestros socios, y -lo más interesante- la numerosa oferta de servicios y beneficios que irán aumentando constantemente”.
A través de una carta noticiosa mensual se mantendrá una constante presencia comunicacional y promocional para difundir la red a los adherentes. “Esto nos permitirá establecer lazos de colaboración con los comerciantes, que verán aumentar sus ventas en forma considerable”, concluye, muy optimista, Carlos Piñol.
