DTV+ desembarca en el Mundial 2026 y reabre el debate publicitario en Brasil y la región
El nuevo estándar de televisión digital brasileño, basado en ATSC 3.0, habilita publicidad direccionable y segmentación geográfica por aire. Globo lo estrenará comercialmente en la Copa del Mundo y el cambio interpela al mercado argentino, todavía anclado en ISDB-T.

La consultora PwC proyecta que el mercado publicitario brasileño superará los US$ 22.000 millones en 2026, con la televisión abierta peleando por sostener su participación frente al avance digital. En ese contexto, el Grupo Globo eligió el evento de mayor audiencia del calendario —la Copa Mundial de la FIFA 2026— para lanzar comercialmente DTV+, el nuevo estándar de televisión digital que reposicionará a la TV abierta brasileña en la economía de los datos.
•80% de la población brasileña sigue consumiendo TV abierta terrestre como plataforma principal.
•72 millones de hogares brasileños cuentan con televisión, según el Foro SBTVD.
•90% de esos hogares aún no dispone de equipamiento compatible con el nuevo estándar.
•4K a 8K será el rango de resolución de imagen habilitado por DTV+, frente al Full HD del sistema actual.
•15 años es el plazo estimado para la cobertura nacional completa.
•11 de junio de 2026 marca el debut: Río de Janeiro, São Paulo y Brasilia, las tres plazas iniciales.
Del ISDB-T al ATSC 3.0: un cambio de bloque tecnológico
El 27 de agosto de 2025, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva firmó el Decreto Presidencial 12.595/2025 que oficializó DTV+ —antes conocido como TV 3.0— como el estándar televisivo del futuro brasileño. La decisión implicó abandonar el sistema nipo-brasileño ISDB-T, adoptado en 2007 y replicado en gran parte de Sudamérica, incluida Argentina, para migrar al estándar norteamericano ATSC 3.0, el mismo que utilizan Estados Unidos (NEXTGEN TV) y Corea del Sur (UHD Broadcast).
El nuevo sistema integra capas físicas y de transporte de ATSC 3.0, además de los protocolos de video, audio, subtitulado y alertas de emergencia. La transición no será inmediata: el sistema actual y el nuevo convivirán durante años, a diferencia de lo ocurrido en la migración de analógico a digital.
El presidente de ABERT (Asociación Brasileña de Emisoras de Radio y Televisión), Flávio Lara, definió la migración como “la inserción definitiva de la TV abierta en la economía digital, habilitando nuevos formatos de monetización y fuentes de ingresos”. En la misma línea, Raymundo Barros, presidente del Foro del Sistema Brasileño de Televisión Digital Terrestre (SBTVD), calificó al nuevo estándar como “una de las más avanzadas del mundo, ya que integra transmisión, audio, video, subtítulos, seguridad, mensajes de emergencia y servicios de datos”.
Broadcast más broadband: la arquitectura híbrida
El concepto técnico que organiza DTV+ es la convergencia entre dos lógicas tradicionalmente separadas: la radiodifusión por antena (broadcast) y la conectividad por banda ancha (broadband). La señal principal continúa viajando por aire, lo que garantiza el acceso gratuito incluso sin internet, pero la conexión IP enriquece la experiencia con contenido adicional, interactividad en tiempo real y servicios on-demand. La arquitectura resuelve uno de los dilemas clásicos de la TV abierta brasileña: cómo modernizar la experiencia sin excluir a los hogares de menor poder adquisitivo, que dependen de la señal gratuita.
Durante el panel de convergencia tecnológica de SET Expo 2025, el gerente sénior de Soluciones Digitales de Mirakulo, Marcelo Amaral, sintetizó el funcionamiento: la internet enriquece la experiencia y permite que las emisoras provean URLs para contenido adicional o a la carta, pero no impide que el espectador siga consumiendo el contenido principal por aire. Los usuarios no necesitarán iniciar sesión para acceder al servicio básico, aunque al crear un perfil podrán habilitar experiencias personalizadas, campañas dirigidas a su ubicación y contenidos específicos a su demografía.
Las capacidades técnicas son sustancialmente superiores al estándar vigente: imagen en 4K y 8K con HDR, audio inmersivo con hasta diez canales personalizables, aplicaciones interactivas accesibles desde el control remoto, transmisión de datos para alertas de emergencia y recursos avanzados de accesibilidad —subtítulos personalizables, audiodescripción y traducción automática a lengua de señas—. Los canales pasarán a distribuirse por aplicaciones y no por números de frecuencia, una arquitectura que aproxima la TV abierta al modelo de las plataformas de streaming.
La revolución publicitaria: TxID y direccionamiento por perfil
El corazón económico del cambio no está en la calidad de imagen sino en el modelo de monetización. DTV+ habilita dos formatos publicitarios nuevos que rompen con la lógica histórica de la TV abierta como medio de masa indiferenciada.
El primero es la publicidad segmentada geográficamente sin necesidad de internet, posibilitada por el identificador TxID. Esta tecnología utiliza espectro ensanchado integrado al flujo de datos y permite que el receptor identifique al transmisor de su red, habilitando segmentación geográfica vía aire. En términos prácticos, un anunciante podrá pautar un aviso para un barrio específico de São Paulo durante el mismo partido que millones de brasileños ven en simultáneo, una capacidad que hasta ahora era exclusiva de las plataformas digitales.
El segundo formato es la publicidad direccionable por perfil de usuario, equivalente al targeting de Google o Meta pero ahora sobre TV abierta. Combinada con la capacidad de transición fluida entre contenido lineal y on-demand, la convergencia con OTT abre formatos de monetización inéditos para los broadcasters tradicionales.
Desde Enghouse Networks, proveedor de plataformas publicitarias compatibles con ATSC 3.0 y DTV+, señalaron en su informe sobre transformación de la monetización en Brasil que el nuevo estándar abre un camino para que los broadcasters localicen campañas y compitan más directamente con las plataformas digitales, dejando atrás el modelo one-size-fits-all en favor de un esquema dinámico habilitado por datos. La promesa, todavía por validar comercialmente, es que la TV abierta lineal recupere la capacidad de targeting que la había desplazado en la pauta publicitaria de la última década.
El impacto publicitario: la TV abierta recupera capacidades perdidas
El cambio reposiciona competitivamente a la televisión abierta dentro del ecosistema publicitario global. Durante quince años, la migración de inversión publicitaria desde la TV lineal hacia plataformas digitales se sostuvo en un argumento técnico difícil de rebatir: Google, Meta, TikTok, Netflix y Amazon ofrecen segmentación demográfica, geográfica y conductual con métricas de performance verificables, mientras la TV abierta vendía rating bruto sobre audiencias indiferenciadas. DTV+ rompe esa asimetría. El estándar habilita data-driven advertising sobre el medio de mayor alcance del país y, en términos de inversión publicitaria, esto puede reordenar el flujo de pauta entre canales lineales, plataformas de streaming AVOD —Netflix con anuncios, Prime Video, Max, Disney+— y los gigantes del adtech.
Para los anunciantes, el atractivo es triple: mantienen el alcance masivo característico de la TV abierta, suman segmentación granular —geográfica vía TxID, conductual vía perfil de usuario— e integran la pauta lineal con la digital en un mismo ecosistema medible. Para los broadcasters, la promesa es recuperar márgenes erosionados por la fragmentación de audiencias y por la imposibilidad de competir con el targeting digital. Para las agencias de medios, la complejidad operativa aumenta: la planificación cross-platform se vuelve aún más sofisticada y exige inversión en talento programmatic, herramientas de medición unificada y plataformas de gestión publicitaria compatibles con múltiples estándares.
El mercado brasileño es un laboratorio privilegiado para observar esta transición. Con un parque televisivo de 72 millones de hogares, una penetración de TV abierta del 80% y un mercado publicitario que supera los US$ 22.000 millones, Brasil ofrece la escala suficiente para que los nuevos formatos generen aprendizaje aplicable a otros mercados de la región. Los primeros casos comerciales relevantes se verán durante el Mundial 2026, cuando anunciantes globales —Coca-Cola, Visa, Adidas, Budweiser, todos sponsors oficiales FIFA— y locales prueben campañas dirigidas geográficamente sobre la misma transmisión que reunirá audiencias récord. El desempeño publicitario del estándar en ese escenario funcionará como referencia para las decisiones de inversión y de adopción tecnológica en el resto de América Latina.
En Argentina, el impacto se traslada con un rezago estructural. La pauta publicitaria local sigue dominada por la dupla TV abierta lineal —con audiencias en caída pero rentabilidad sostenida en eventos masivos— y plataformas digitales globales, en un mercado total estimado en US$ 2.500 millones para 2026 según Magna Global. Los broadcasters argentinos —Telefe, El Trece, América, Net TV— no cuentan con tecnología equivalente a DTV+ y, por lo tanto, no pueden ofrecer a sus anunciantes ni segmentación geográfica fina ni direccionamiento por perfil sobre su señal abierta. La consecuencia previsible, en un horizonte de cinco a diez años, es una mayor pérdida de pauta hacia el digital si no se actualiza el estándar local.
Globo en la vanguardia y el despliegue gradual
El Grupo Globo, principal broadcaster brasileño, fue el primero en lanzar transmisiones experimentales en Río de Janeiro en mayo de 2025, en el marco de su sexagésimo aniversario. La compañía anunció que durante el Mundial 2026 transmitirá todos los partidos de la selección brasileña, la final y la mitad de los partidos del torneo, con una operación multiplataforma que combinará televisión abierta, SporTV, Globoplay, ge.globo, Ge TV, redes sociales y experiencias presenciales. La elección del Mundial como vidriera no es casual: la Copa concentra la mayor audiencia simultánea del calendario brasileño y funciona como prueba de estrés para las nuevas capacidades del estándar.
El despliegue inicial será prudente. Solo Río, São Paulo y Brasilia contarán con funcionalidades plenas, y exclusivamente para usuarios con equipos compatibles —televisores nuevos con compatibilidad nativa o conversores externos para el parque instalado—. La expansión territorial será gradual y, según el Foro SBTVD, podría extenderse durante quince años hasta alcanzar cobertura nacional completa, un horizonte temporal que refleja la dimensión continental del país y la heterogeneidad de su infraestructura de telecomunicaciones.
La pieza argentina: una decisión que llegará a ENACOM
Para Argentina, la decisión brasileña abre un interrogante de política regulatoria. El país adoptó ISDB-T en 2009 junto con Brasil, en una alineación regional que parecía consolidada. La migración brasileña al ATSC 3.0 deja al sistema argentino huérfano del socio que daba sentido geopolítico a esa elección y plantea decisiones que tarde o temprano deberán evaluarse en ENACOM: la adaptación de las plantas tierrafueguinas que producen televisores y conversores, la posición de los broadcasters locales frente a un estándar que en cinco años podría volverse hegemónico en la región, y la pauta publicitaria local, que mira con atención los nuevos formatos de targeting habilitados por DTV+.
Mientras tanto, ATSC 3.0 sigue ganando terreno: además de Estados Unidos, Corea del Sur, Brasil, Jamaica y Trinidad y Tobago, está siendo evaluado por Canadá, India y México. La próxima instancia evaluativa será el desempeño comercial del estándar durante el Mundial, primera prueba a escala masiva de un modelo que promete redefinir la relación entre la TV abierta y la economía digital de los datos.
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