miércoles, 1 de abril de 2026

    ¿Quién es quién en el ranking ecológico? (parte V)

    Los frigoríficos han sido tradicionalmente considerados altos focos contaminantes por los desperdicios que generaban. Pero la era moderna obligó a transformarse a aquellos que querían seguir en carrera y exportar.

    En Rosario, las firmas Paladini, Litoral y Villa Diego construyeron en conjunto una planta de tratamiento de efluentes, con capacidad para tratar los líquidos residuales de una ciudad de 140.000 habitantes.

    La obra, inaugurada en 1989, representa una importante contribución para la defensa de la condición ecológica del río Paraná y sus costas, desde el límite sur de la ciudad de Rosario. Los directivos del frigorífico Paladini reconocen que la responsabilidad de conservar el medio ambiente corresponde a cada una de las empresas, pero “el Estado debería fijar una forma de participación de aquéllas en la elaboración de las reglamentaciones correspondientes y, como es obvio, ejercitar un firme control que asegure su cumplimiento”.

    Sin embargo, señalan a la comunidad como el árbitro para que se incline por las empresas que cuidan la ecología y rechace a las que no lo hacen. “Una firma es exitosa sólo si logra la aceptación plena de la comunidad, no sólo en cuanto a la calidad de sus productos, sino al aporte a la calidad global de vida que logre. Con este enfoque, las inversiones en defensa de la ecología tendrán un nítido perfil de negocio”, señala el gerente de marketing del frigorífico, Néstor Cordini.

    Pasa.

    UN SECTOR CRITICO.

    Todas las etapas que componen el proceso de protección ambiental en la planta petroquímica santafesina insumen US$ 800.000 anuales de inversión.

    En los últimos cuatro años se incrementaron las instalaciones de filtros, piletas, barredores y demás obras de manejo de los residuos, y para los próximos años se trabaja en despojar los compuestos orgánicos que vuelan en el efluente líquido y en mejorar el tratamiento de éstos. Los sólidos son enterrados en superficie mediante el método landfarming, y se controlan con monitoreos la emisiones aéreas.

    La compañía invirtió US$ 400.000 para tratar efluentes líquidos de la planta de urea de Campana y mantiene en carpeta proyectos para separar polvos en Torre Priling, scrubbing de amoníaco en efluentes evaporados en la planta de fertilizantes y permanentes monitoreos de concentración de amoníaco en efluentes. El presupuesto destinado para estos fines ronda los US$ 500.000.

    Siemens.

    UN DESAFIO PARA EL DESARROLLO.

    Fue pionera en la Argentina en comunicaciones sobre medio ambiente. Su gerente de relaciones públicas, Miguel Ritter, se capacitó en la materia y produjo el primer trabajo completo en la Argentina que presentó en el ambiente publicitario antes de la realización de Eco ´92 en Brasil.

    Para Siemens, las áreas críticas de polución existentes en el país son: ríos (en especial la cuenca del Plata), aire (por emisión de gases tóxicos, sobre todo del transporte automotor) y basureros a cielo abierto.

    La empresa da tratamiento a los efluentes líquidos y cloacales de su proceso de fabricación. Además, se introducen o modifican tecnologías para evitar impactos en el medio ambiente en el proceso de fabricación, siempre que ello sea viable. Y se concientiza y capacita al personal para que participe en

    la preservación del medio.

    Como no hay una legislación completa ni una normativa que establezca plazos y estándares ambientales, las empresas realizan inversiones mínimas exigidas por la ley, a fin de mantener sus costos acotados en una economía más abierta y competitiva.

    Sin embargo, en Siemens destacan que “la presión creciente de la opinión pública ha hecho tomar conciencia a las compañías de que es conveniente comunicar aquello que han hecho o están haciendo para no verse tildadas de socialmente insensibles”. Algunas emprendieron decididamente este camino.

    Las inversiones que ha realizado o está haciendo Siemens se orientan a mejorar la eficiencia productiva, lo que lleva implícita una reducción del impacto ambiental, como por ejemplo el reemplazo de sustancias tóxicas por otras que no lo son.

    En la firma de origen alemán están persuadidos de que la responsabilidad de preservación del medio ambiente es de toda la sociedad y que en este contexto a las empresas les cabe una cuota importante. “El Estado debe legislar y ejercer su poder de policía, tal como se lo confiere el sistema democrático y, por otro lado, debe instrumentar medidas regulatorias que posibiliten la transferencia de recursos desde aquellas empresas que no invierten en la preservación medioambiental hacia las que sí lo hacen”, proponen.

    Siemens destaca que en su organización asigna funciones perfectamente establecidas a los responsables en cuestiones medioambientales, lo cual incluye desde las técnicas en el nivel más bajo para los aspectos operativos, hasta la definición del miembro del directorio, máximo responsable de estas cuestiones. “En todo seminario interno de management, la preservación del medio ambiente forma parte de la capacitación, y en el plano externo, como cofundadora del Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible, la empresa contribuye a la difusión de la responsabilidad en la preservación del medio ambiente”, manifiestan.

    Aunque reconocen un costo significativo para estos cometidos, aseguran que puede neutralizarse relativamente si todas las empresas que actúan en el mercado lo afrontan para que deje de constituir una desventaja competitiva.

    “La sociedad debe tomar conciencia de que estos costos son inevitables y debe afrontarlos para el beneficio del conjunto”, advierten. “Sin embargo, la ecología puede considerarse, en algunos casos muy especiales, como un desafío para el desarrollo de nuevos negocios.”

    Techint.

    EMPEZAR DESDE EL PROYECTO.

    El gerente de Ecología y Salud Ocupacional de la organización Techint, Jorge Mentruyt, estima que las áreas más significativas de contaminación existentes en el país están localizadas en varios ríos, por descargas cloacales y de efluentes líquidos industriales, depósitos sin control de residuos

    sólidos, posiblemente efluentes gaseosos y alto nivel sonoro de automotores públicos y privados.

    “La compañía ha desarrollado programas desde hace muchos años para identificar sus efluentes y disponer de las instalaciones que sean necesarias para su control, en su lugar de origen”, informa.

    “Esto se confirma en la gran cantidad de equipos en funcionamiento y en obras en construcción, como en la planta siderúrgica ex Somisa, donde se dispone de plazos por contrato para completarlas y ponerlas en operación.”

    Mentruyt asocia la conciencia de producir más y mejor con el cuidado del medio ambiente, lo cual no siempre es tenido en cuenta en períodos de dificultades económicas.

    Subraya que la primera prioridad es que toda modificación de procesos y equipos, tanto como las nuevas instalaciones, incorporen desde el proyecto mismo todo lo necesario para la protección del medio ambiente, cumpliendo las normas locales y, cuando ellas no existan, las internacionales. La segunda prioridad, sostiene, consiste en seguir revisando continuamente las emisiones para mantenerlas en condiciones adecuadas conforme a las mayores exigencias que aparezcan.

    De todos modos, indica que la responsabilidad de conservar el medio ambiente corresponde a la comunidad, ya que sólo ella puede definir el nivel de calidad que pretende y debe estar dispuesta a solventar sus costos. “De esta definición debe surgir la política que el Estado llevará a cabo a través de las leyes y que la autoridad de aplicación tendrá que controlar para que se cumpla. La empresa,

    como integrante de la comunidad, tiene parte de esa responsabilidad”, opina.

    En ese aspecto, destaca que las empresas que disponen de planeamiento estratégico ya pensaron la actividad para los próximos años y capacitaron sus cuadros o lo están haciendo. No puede esperarse lo mismo de aquellas firmas obligadas a realizar sus programas para el cortísimo plazo, pero la responsabilidad de las líderes, como proveedoras, consumidoras y contratantes de servicios, las pone en situación de difundir la conveniencia de disponer de un management actualizado que pueda incorporar el tema ecológico en la actividad diaria.

    El ejecutivo de Techint define hoy la aplicación de esos conceptos como un costo, ya que se trata de reducir contaminantes, proteger zonas, cambiar insumos, sustituir equipos, realizar mediciones y análisis, preparar y capacitar personal. “Pero la empresa no debe pensar sólo en hoy. Por lo tanto es

    una inversión, ya que mañana estará en condiciones de desempeñarse en un entorno, en el que la empresa que no esté preparada encontrará dificultades para sobrevivir.”

    3M Argentina.

    PRIORIDAD NUMERO UNO.

    El gerente de Liderazgo en Calidad y Medio Ambiente de 3M Argentina, Víctor Panza, estima a priori que el área crítica de contaminación son los suelos en los que se tiran sustancias peligrosas. “Si bien lo más conocido es la contaminación de los cursos de agua -acota-, creo que de interrumpirse la

    fuente del problema ellos se limpiarán en pocos años. En cambio, los terrenos contaminados con sustancias peligrosas llevan décadas y su localización es difícil.”

    El experto afirma que, salvo unas pocas empresas internacionales que tienen políticas definidas desde su casa matriz, las otras, sean locales o no, esperan las exigencias de la ley para definir inversiones en aspectos de cuidado del medio ambiente.

    “Las políticas de la corporación 3M están, en general, adelante de las leyes. Cuando una de las políticas exige una inversión para algún tema específico, ésta tiene prioridad uno, superior a cualquier decisión de negocios”, indica.

    Para Panza, la responsabilidad primaria siempre será de las empresas que producen la contaminación pero, al igual que se hace en los países desarrollados, el Estado deberá trazar el camino de una legislación adecuada.

    El ejecutivo aboga por la capacitación de un management especializado a través de cursos universitarios e intercambio de experiencias con países desarrollados.

    En cuanto a la política de 3M en la materia, destaca que es reconocida universalmente en el ámbito de los negocios. Fue pionera en muchos programas que se han copiado en el resto del mundo.

    “Nuestra finalidad es compartir los conceptos con la comunidad”, dice Panza. “No consideramos que la ecología sea un negocio en Argentina, pues pensamos que, en promedio, el consumidor todavía premia más los precios bajos que la calidad y la ética de la compañía.”