miércoles, 1 de abril de 2026

    La gestión, en modelo circular

    Francis Hesselbein, presidenta de la Fundación Peter Drucker, es el claro ejemplo de lo que predica. Fue responsable de la

    puesta a punto de una organización tan atípica como las Girl Scouts. ¿Cuál es la misión?, fue su consigna. Y al irse, había

    logrado que la organización de las niñas exploradoras pasaran de US$ 20 millones en activos a un total de US$ 72,7

    millones.

    Hesselbein disertó sobre el concepto del esquema circular de gerenciamiento durante el seminario con que se formalizó el

    lanzamiento de la revista Mujeres & Compañía, dirigida por María Eugenia Esten-

    ssoro, un proyecto editorial que apunta, entre otras cosas, a indagar en el nuevo paradigma empresario basado en

    principios femeninos como el cuidado, el amor y la intuición.

    En la ocasión, también se presentaron los casos de Rosita Drescher, una de las dueñas de Caro Cuore, Morita Zorroaquín,

    de las empresas Espro y Jardín de Paz, Anita Roddick, dueña del célebre The Body Shop, de Inglaterra, y Kris Mac Divit,

    de la marca Patagonia, de Estados Unidos. Todas ellas, ejemplos de desarrollos creativos de formas de trabajo, creación de

    nichos de mercado.

    Adiós a los Cajones

    La rotación de funciones y papeles, y el trabajo en equipo resultaron ser la clave del éxito de esta mujer nacida en el oeste de

    Pensilvania, que de adolescente sólo quería ser poeta y a la que Peter Drucker considera la mejor manager de América.

    Hesselbein propone eliminar los conceptos arriba-abajo de la organización, para que la gente no se sienta encajonada y

    pueda circular a través de las estructuras. El primer precepto es averigüar cuál es el negocio o la misión. En segundo lugar,

    quién es nuestro cliente. Y para finalizar, qué es lo que nuestro cliente considera más valioso. La dinámica de poder elegir

    y rotar los papeles, así como sentir una participación efectiva en pos de un objetivo común, desarrolla las potencialidades de

    todos los que forman parte de la organización.

    Luego de trabajar con las Girl Scouts, y de estudiar casos como el de la Cruz Roja, Hesselbein asegura que la gente

    trabaja por algo más que por el dinero: desea dignificar su vida; he ahí la importancia del trabajo voluntario. Y al

    definir cuál es la misión, se aclara por qué uno hace lo que hace, no sólo la receta de qué hacer o cómo llevarlo a

    buen término.

    Las Girl Scouts estaban muy alejadas de la realidad de las jóvenes estadounidenses de los años 70. Con la gestión de

    Hesselbein comenzaron a estudiar computación y matemáticas, y aumentó la participación de las minorías que hoy en

    día integran el tejido social de los Estados Unidos. Hesselbein, quien admite que sólo fue educada para ser madre y

    esposa, instrumentó un acercamiento a temas hasta entonces tabú, como el sexo y las drogas.

    Para Hesselbein la fuerza del objetivo común hace que organizaciones del sector social que no tienen fines de lucro y

    donde la mayoría de las colaboraciones suelen ser ad honorem tomen la delantera en la construcción de la sociedad

    moderna a través de un gerenciamiento eficaz.