lunes, 6 de abril de 2026

    Con la vista en dos océanos

    – Muchos argentinos ven en el modelo económico chileno
    un ejemplo digno de imitar (y envidiar). ¿No quedan
    todavía, a su juicio, asignaturas pendientes?

    – Sí, claro. En cualquier país los éxitos
    económicos van planteando nuevos desafíos. Creo que en
    Chile hemos logrado consolidar una situación
    macroeconómica muy sólida y estable, y se ha generado
    un gran consenso social y político en torno de las ventajas
    del modelo. Por segundo período consecutivo, la
    coalición de gobierno fue elegida con mas de 50% de los votos.
    Las inversiones extranjeras se multiplicaron por siete desde el
    advenimiento de la democracia y siguen regidas por la misma ley desde
    1975.

    Los desafíos nuevos están, fundamentalmente, en el
    ámbito de la eficiencia microeconómica. Esto es:
    aumentar la inversión en recursos humanos, mejorar la
    educación, la capacitación, el conocimiento
    científico y tecnológico, incrementar la
    inversión en infraestructura (algo que tradicionalmente ha
    dependido sólo del esfuerzo del Estado), elevar la capacidad
    de gestión dentro de las empresas y la eficiencia del sector
    gubernamental. Eficiencia, productividad y calidad son los
    desafíos que tenemos en Chile, además de la
    preservación de las positivas condiciones
    macroeconómicas que ya hemos conseguido.

    – En el terreno de la economía latinoamericana,
    ¿dónde están los desafíos más
    urgentes?

    – Los altos índices de pobreza representan nuestro mayor
    problema actual. Las soluciones pasan por el crecimiento, la
    creación de trabajo y la calificación de la fuerza
    laboral. Yo creo, en ese sentido, que el horizonte de nuestros
    desafíos está en el norte de Europa más que en
    el Sudeste asiático.

    Ustedes han tenido, a diferencia de la Argentina, una actitud
    reticente al ingreso de capital financiero foráneo. Con esta
    situación de estabilidad ya consolidada, ¿se puede prever
    el levantamiento progresivo de las restricciones?

    – En Chile la inversión extranjera representa entre 9 y 10%
    del PBI, una de las tasas más altas del mundo. Lo que hemos
    querido evitar es el ingreso de capital especulativo, que no hace una
    contribución clara al desarrollo nacional y que, en las
    condiciones de gran acceso de la inversión extranjera a Chile,
    puede ejercer una presión desmedida sobre el valor de nuestra
    moneda.

    Por eso, nuestra intención es seguir aislando al
    país de las corrientes de capital especulativo. Prevemos que,
    todavía por un tiempo, vamos a mantener diferenciales de tasas
    de interés con los países desarrollados (lo cual
    representa un incentivo al ingreso de capital financiero), por lo que
    se justifica mantener las medidas de control.

    – En cuanto a la inversión directa, ¿se plantean la
    alternativa de privilegiar sectores donde la economía chilena
    puede ser más competitiva?

    – No, nosotros tenemos una política de inversión
    extranjera absolutamente no discrecional. Es bienvenida toda
    inversión de largo plazo.

    – En materia de acuerdos regionales se le ha reprochado a Chile
    una actitud de ambivalencia, marcada por su interés en
    ingresar al Nafta y, al mismo tiempo, mantener una presencia activa
    en el Mercosur. Quizá por eso sorprendió tanto,
    aquí, su afirmación de que el proceso del libre
    comercio continental avanzará con o sin Estados Unidos.

    – Para empezar, no creo que exista tal contradicción. La
    incorporación como miembros asociados de Chile y Bolivia al
    Mercosur es un paso importante hacia la constitución del
    acuerdo de libre comercio del continente. Dado que el Mercosur con
    Chile y Bolivia avanza tan rápido, debemos asumir un papel de
    liderazgo en el proceso de integración del conjunto de las
    Américas.

    Ahora bien, Chile ha sido invitado a ser miembro del Nafta.
    Nosotros vemos esto como una posibilidad atractiva, que no ha podido
    concretarse hasta ahora porque el gobierno de Estados Unidos, al no
    contar con el instrumento del fast track, tiene grandes dificultades
    para negociar en esta materia.

    Mientras tanto, ya hemos firmado un acuerdo de libre comercio con
    Canadá y estamos profundizando el que tenemos con
    México en el mismo marco del Nafta. De modo que las
    condiciones están dadas para negociar con Estados Unidos. No
    nos parece que éste sea un proceso contradictorio, sino
    complementario con el del Alca.

    El proceso de integración de las Américas
    adquirió ya tal dinamismo que no se va a detener. La forma que
    adquiera esto dependerá en gran medida de la capacidad de cada
    socio de participar en el proyecto. Hasta ahora hemos visto una gran
    voluntad y dinamismo de todos los países de América,
    con excepción de Estados Unidos, que se ha visto inhabilitado
    porque su gobierno no cuenta con la facultad necesaria para negociar.
    Pero no me cabe ninguna duda de que, aunque el Congreso no se la
    otorgara al presidente Clinton, esta circunstancia no
    detendría el dinamismo de este proceso. Probablemente no
    sería el acuerdo al que nos invitó el propio presidente
    Clinton en Miami, pero seguiría avanzando la
    integración americana. Por cierto, creo que hay que ser
    optimistas con respecto a que el Congreso norteamericano
    aprobará el mecanismo de fast track, para que se logre
    concretar el Alca con todos sus miembros, que es el deseo de Chile.

    – Con una economía de fuerte signo exportador, la
    elección de socios comerciales es una cuestión vital
    para Chile. Además de América latina, Estados Unidos y
    la Unión Europea, ¿que gravitación tiene en esa
    estrategia la cuenca del Pacífico?

    – Chile ha establecido una red de acuerdos comerciales que cubre
    prácticamente todo el continente americano. Estamos en la
    última fase de una negociación con Perú, que era
    el último país con el que no teníamos acuerdo de
    libre comercio en América. El Mercosur absorbe 18% de nuestras
    exportaciones, una porción similar a Estados Unidos.

    Pero todo esto, con su importancia, no nos hace olvidar la enorme
    perspectiva que se nos abre en la región Asia-Pacífico,
    que ya es el destino de un tercio de nuestras exportaciones.

    Y no se trata de escenarios aislados. Lo que queremos, justamente,
    es que Chile participe en la creación de un corredor
    bioceánico que les permita a los países de la
    región el acceso a los mercados asiáticos. Vale la pena
    tener en cuenta, en este sentido, que a fines de septiembre el PEC
    (el foro económico de la cuenca del Pacífico) se
    reúne por primera vez en una capital latinoamericana,
    Santiago. Y que en sus tres años de gobierno, el presidente
    Frei ha hecho tres visitas a Japón.

    – ¿Qué lugar tiene reservado la Argentina en los
    planes chilenos? Las empresas de su país han hecho fuertes
    inversiones al otro lado de la cordillera, y avanzan los proyectos de
    integración en energía y minería.

    – Creo que, afortunadamente, se está construyendo una
    comunidad empresarial latinoamericana, especialmente en el Cono Sur,
    y este proceso continuará. Si bien algunas empresas chilenas
    han sido más dinámicas en su inversión externa,
    siempre lo hacen en conjunto con socios locales, y en Chile
    también vemos un creciente flujo de inversiones argentinas y
    brasileñas.

    Como dije antes, una de las grandes posibilidades que existen en
    la región es que nuestras economías asuman el
    desafío conjunto de fortalecer sus vínculos con Asia, y
    eso requiere tamaños de empresas y presencia en esos
    países que en general exceden las posibilidades de las
    compañías nacionales. De modo que es natural que se
    profundice el proceso de integración empresarial que estamos
    viviendo, no sólo para abastecer los mercados de la
    región sino para tener creciente presencia internacional.

    La evolución de nuestro comercio con la Argentina ha
    exhibido una de las mayores tasas de crecimiento dentro de la
    región. A eso hay que sumarle los flujos bilaterales de
    inversión y el fuerte proceso de integración
    física y energética que está teniendo lugar en
    este momento. Tenemos condiciones naturales que nos invitan a
    integrarnos más rápido, y una gran disposición
    por parte de los gobiernos y los empresarios.

    (En San Pablo)

    Dolores Valle

    FRASES DESTACADAS

    Nuestro horizonte está en el norte de Europa más
    que en el sudeste asiático.

    Seguiremos aislando al país de las corrientes de capital
    especulativo.

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