Por Marcos Caruso

Tejas negras sobre madera noble. Y noble es la piedra que apenas asoma, como un disturbio en la construcción, en el parque. Y nobles son las aguas del lago Gutiérrez, a lo lejos; los bosques, el acompasado vuelo de las aves sureñas.
Pacífica y noble es, también, la mirada melancólica que desde las salientes del Arelauquen Golf & Country Club busca el límite en las cumbres nevadas, en el Cerro Otto, o en la ladera sur del Catedral.
En el club house del country gobierna la calma y el paso del tiempo es marcado por la coloración del follaje, por la letanía de las sombras. Son 700 hectáreas donde predomina la naturaleza, salpicada apenas por algunas construcciones, en contraste con la cancha de golf de 18 hoyos, por el verde de las canchas de polo.
El imperio de la madera de lenga en los interiores; los sillones junto a los ventanales, y el hogar siempre dispuesto definen una hegemonía con las vistas tras los cristales. Transmite la sensación de estar en un refugio de montaña.
A 12 kilómetros de San Carlos de Bariloche, y a 29 del Aeropuerto Internacional, la vieja Villa Arelauquen fue el punto inicial del grupo Burco (Belgian Urban Renovation Company) para desarrollar emprendimientos turísticos de lujo. A éste, inaugurado en julio de 2003, se le sumaron luego los lodges de El Pedral, en Punta Ninfas, Chubut, y los chilenos de Bahía Mala y Lago Yungue.
El lodge tiene 23 habitaciones con un íntimo vínculo con el paisaje circundante. Son cinco suites principales, once cuartos con vista al lago Gutiérrez y otras siete cuyos ventanales dan hacia el cerro Otto.
A su vez, posee tres habitaciones acondicionadas para personas con dificultades motrices.
Todas tienen televisión digital, teléfono, minibar, secador de cabello y caja de seguridad digital.
Para las familias se tiene prevista la alternativa de cuartos contiguos o combinados.
Si bien el confort prima en cada uno de los detalles del lodge, tanto la naturaleza como la diversidad de propuestas alternativas son una invitación a disfrutar del exterior.
Pese a eso, el health club con piscina climatizada, el salón de fitness totalmente equipado, los baños sauna y el spa son ineludibles.
También se ofrecen tratamientos de estética facial y corporal, servicios que fueron tercerizados (al igual que en otros emprendimientos cinco estrellas) bajo la responsabilidad de la empresa Inch By Inch. De acuerdo con la necesidad del huésped, los servicios son recomendables tanto para hombres como para mujeres.
Manjares
Cassis, El Refugio y El Talismán son los tres restaurantes de Arelauquen.
El pionero de los tres fue El Talismán, que lleva el mismo nombre de la estancia que adquirió el grupo belga en la zona de El Corcovado.
En el restaurante se ofrecen productos patagónicos, fundamentalmente, y de otras regiones argentinas, y Marcos Mallmann le supo dar el toque personal al menú, donde se proponen hojaldres de hongos patagónicos con morillas, hongos de pino y champiñones de Chubut; sorrentinos rellenos con truchas de los lagos o las típicas costillitas de cordero panadas en pistachos.
En la destacada carta también sobresalen los 70 vinos que están a disposición del comensal.
El Refugio, abierto ahora todo el año, está en el Cerro Otto, y es un típico restaurante de montaña a 1.300 metros de altura, que tiene la particularidad de que durante el invierno se llega con motos de nieve o en 4×4 para degustar una deliciosa fondue de queso y chocolate, con la opción de regresar en trineo. Durante el verano, tras una cabalgata, se disfruta de un asado o de un té con tortas, con la vista incomparable de los lagos Gutiérrez y Nahuel Huapi y del cerro Catedral.
En enero último fue inaugurado Cassis, con Mariana Müller de Wolf al frente de la cocina. Durante el día, platos de quesos y ahumados; por la tarde, tortas, medialunas, panes caseros, y variedad de cafés y tés fríos. Y por la noche, la propuesta es disfrutar trucha, el clásico cordero preparado de forma especial y el lomito de liebre.
El restaurante está situado en la ruta 82, sobre el lago Gutiérrez, y está abierto todos los días, de 11 a 19 y, a partir de las 20 para la cena.
Aire libre
Cuando el clima es benigno, una de las mayores tentaciones radica en la cancha de golf de 18 hoyos, desarrollada con el asesoramiento de Vicente Chino Fernández.
Desde el lodge, serpentea el verde entre los árboles y la cancha parece confundirse con el jardín, pleno de arbustivas salpicadas de flores.
Numerosos torneos ya se han desarrollado y han convocado a jugadores que destacaron las características del campo.
También está el club de polo y hay canchas de tenis y squash.
Sobre la ladera sur del cerro Otto se extiende la reserva natural de 500 hectáreas que pueden aprovechar tanto los socios del country como los huéspedes.
Entre senderos en medio de bosques nativos de gran belleza se practica trekking, mountain bike, o paseos en 4 x 4.
En el lago Gutiérrez se tiene la posibilidad de navegar en kayaks y de realizar otras actividades náuticas.
Desde las alturas, en medio de la montaña y con una vista increíble, se puede realizar parapente, escalada, rappel, montañismo, y una magnífica tirolesa de 50 metros que sale desde una cueva y atraviesa el bosque.
Para los niños están previstas actividades como mountain bike, caminatas con juegos por el bosque, circuitos con obstáculos, excursiones para aprender sobre flora y fauna, campamentos, minitreking, escuelita de golf, tenis, cabalgatas guiadas, natación y playroom con play station, metegol, ajedrez y juegos de mesa.
Durante el invierno, los visitantes podrán disfrutar de cabalgatas atravesando senderos nevados, caminatas con raquetas y paseos en mountain bike o en motos de nieve. Para quienes gustan de las alturas, la escuela de parapente ofrece la posibilidad de volar entre las águilas y cóndores de la zona.
Travesía en motos
Para tentar a quienes tengan un perfil más aventurero, Burco Adventure sumó una nueva alternativa para disfrutar de los paisajes patagónicos con la compra de seis motocicletas.
El grupo desarrolló diversos programas que se adaptan a la cantidad de días y el recorrido deseado por los motociclistas.
En los trayectos, los participantes transitan por rutas asfaltadas o de ripio, entre estepas, montañas, selvas, recorren las riberas de ríos y bordean lagos.
Como modo de ejemplo vale la pena mencionar el programa escapada a través de Los Andes: cinco días de viaje en moto para cubrir 759 kilómetros.
El primer día se almuerza en El Talismán y se recorren los 60 kilómetros del llamado Circuito de los lagos, para luego pernoctar en el lodge de Arelauquen.
El segundo día, se parte rumbo a Chile, hacia los lodges de Lago Yunque y Bahía Mala a través del paso Futaleufú. El viaje permite recorrer todo los escenarios naturales de la Patagonia: el Parque Nacional Los Alerces, los ríos Palena, Lago Rosario y Malito y conocer lugares y pueblitos particulares, como el puerto de pescadores de Raúl Martín Balmaceda, sobre el Océano Pacífico, la vieja estación de tren del Patagonian Express, o el museo de Leleque.
Inclusive, los aventureros pueden hacerse tiempo para disfrutar de la navegación de los ríos, o hacer kayak en el océano y visitar las colonias de lobos marinos. M
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El grupo El grupo Burco tiene casi 30 años de presencia en el sector inmobiliario europeo y está encarando distintos emprendimientos en nuestro país desde hace más de diez años. |

