Por Martín Barbafina (*)

Martín Barbafina
Así, recompensar a aquellos que obtienen buenos resultados y penalizar a aquellos que no son capaces de utilizar los recursos eficazmente. Mirando al futuro, los mercados de capitales jugarán un papel cada vez más importante, desde proveer financiación a empresas innovadoras hasta generar los retornos de inversión necesarios para sostener el envejecimiento de la población en el mundo desarrollado.
Los mercados de capitales en el año 2020 se verán muy diferentes de lo que lucen hoy en día; habrá un nuevo equilibrio en el que coexistirán los centros financieros tradicionales con el mundo en busca de estabilidad y previsibilidad en un contexto de situaciones geopolíticas inciertas. Por otro lado, la forma de operación se modificará significativamente como resultado de cambios económicos, políticas de gobierno, innovación, tecnología, reestructuraciones operativas, clientes más exigentes y, por supuesto, mayor información y especialización.
Como participantes en el mercado de capitales, entender el futuro es imprescindible. De lo contrario, ¿cómo podemos determinar si invertir en una determinada industria o país, lanzar o discontinuar un producto, negocio o estrategia? Por otro lado, como usuarios de los mercados de capitales será necesario desarrollar una visión de los tipos de productos y opciones de financiación que estarán disponibles para apoyar los negocios.
Cuatro macrotendencias globales serán cruciales en la conformación de este nuevo equilibrio hacia 2020:
1. Inestabilidad global – los vientos del cambio. Se espera que los conflictos entre países continúen, limitando total o parcialmente el acceso a mercados de capitales.
2. Surgimiento del capitalismo dirigido por el estado. Regulaciones modificando la industria. Hasta 2020, las consecuencias de las políticas y regulaciones actuales resultarán en un mercado de capitales más fragmentado y regionalizado. Los participantes tendrán que adaptarse para poder entender y operar en cumplimiento de las regulaciones locales.
3. La tecnología – un facilitador del cambio. La tecnología será la fuerza disruptiva para los próximos cinco años, generando innovación permanente y cambio. Será el agente habilitador de nuevos productos, servicios, modelos de negocio y estructuras operacionales, así como un catalizador para la entrada de nuevos participantes.
4. Guerra por los recursos. Su asignación a aquellos que más lo necesiten. La escasez de recursos será un tema de suma importancia en los próximos cincuenta años, seguramente generando tensiones geopolíticas. Los mercados de capitales ayudarán a aliviar algunas de estas tensiones a través de una reasignación de los recursos a aquellos que más lo necesiten.
Lo que está claro es que los mercados financieros en el año 2020 van a estar más globalmente interconectados (aun cuando se encuentren todavía fragmentados organizativamente) y que la tecnología y la regulación estarán en frente de la escena. Adaptarse a las nuevas regulaciones ha demostrado ser una tarea costosa y difícil para todos. Vemos un mundo en el 2020 donde algunos de los impactos negativos de las regulaciones post-crisis sobre la economía real serán más evidentes. La capacidad y la voluntad de reducir o simplificar estas regulaciones es difícil de prever en este momento. Cada institución deberá evaluar su situación actual, sus aspiraciones, sus capacidades y el valor de su marca. ¿Quieren participar en el diseño de este futuro o ser seguidores de quienes lo lideren? Mantener el status quo no es una opción.
La actividad necesita una nueva forma de pensamiento estratégico, que entienda cómo todo esto se articula (mercados, clientes, riesgo, regulación, operaciones, tecnología) y que supere los desafíos de implementar un cambio a gran escala del mundo real. Cada participante del mercado de capitales necesitará desarrollar una estrategia innovadora para abordar estos desafíos. En el desarrollo de esta estrategia, será necesario tener tanto una comprensión detallada del negocio actual, incluyendo sus costos y drivers de ingresos y rentabilidad, como una visión del entorno futuro y sus impactos en la estrategia de negocio.
(*) Socio a cargo de Capital Markets en PwC Argentina.


