miércoles, 25 de febrero de 2026

    Empresarios emergentes

    DANIEL VERDINO.

    Su agencia arrasó con cuentas, premios a la creatividad locales e internacionales y facturación.

    Ingresó en la galería de los grandes sin haberse asociado con ninguno de los colosos mundiales, como hicieron muchos de sus colegas, inclusive su ex socio Darío Straschnoy con Young & Rubicam.

    Daniel Verdino es un diseñador gráfico que se hizo de abajo entregando originales de las tiendas Gath & Chaves a los diarios a los 17 años. Trabajó con David Ratto en Gowland y con Ricardo de Luca.

    Fue uno de los fundadores de Casares Grey y creó su propia agencia en 1987.

    Ganó dos Clíos Adwards de Oro y uno de Plata en 1993, además del primer premio en el Festival Iberoamericano de la Publicidad. Sumó este año a su cartera Cadbury Stani, Granja del Sol, de Cargill, la AFJP del Banco de Santander y el Provincia, DASA, de los pañales Mimito, la línea Saavedra, de

    Lactona, Pizza Hut, fideos Letizia, de Minetti, Bieckert, Berlitz y recientemente algunos productos del Banco Río. Movió US$ 40 millones en 1993, casi 40% más que en el ´92.

    ANGEL PERVERSI.

    Octavio Caraballo lo fue a contratar a España, donde presidía la filial de General Motors desde 1987.

    Arregló condiciones y trajo sus petates a la Argentina para instalarse en el máximo sillón ejecutivo del holding Bunge & Born. A los 49 años, Angel Perversi comanda hoy mucho más que un conglomerado de empresas que factura US$ 1.500 millones anuales: lidera un proyecto de cambio en

    la forma de hacer negocios de cara al 2000, con menos unidades de negocios y una estructura central más liviana. El acento estará en el rubro alimenticio y la mirada más allá de las fronteras para colocar productos.

    FERNANDO SANTIBAÑEZ.

    Quedó en la presidencia del Banco Crédito Argentino cuando Ricardo Cairoli, un factotum de las absorciones con el Financiero, el ex Nuevo Banco Italiano y otras entidades más pequeñas, decidió poner 27% del paquete accionario a la venta y retirarse mientras tanto de la silla.

    En la trayectoria última de la institución, Santibáñez ocupaba la gerencia general, cargo al que accedió tras su paso por el Banco Central durante la reforma financiera de los años ´80.

    La explotación de los servicios es la clave de su gestión, ya que cubren 70% de los gastos del banco.

    Orientó los créditos hacia formas de menor riesgo y conquistó 4,4% del crecimiento global de las carteras en todo el sistema. En el último ejercicio ganó US$ 25 millones, o sea, 12,12% de su patrimonio y 2,11% de sus activos. Va quinto en el ranking de depósitos, sexto en préstamos y octavo

    en activos.

    Santibáñez lidera un proceso de cambio dentro del banco que llevará cinco años consolidar.

    HORACIO LOSOVIZ.

    Triunfó como empresario en Venezuela, durante la época de los petrodólares, y regresó a la Argentina para hacerse cargo del holding de empresas públicas durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

    Estuvo a punto de liderar el proyecto de retorno de General Motors a la Argentina de la mano de Iveco, la fábrica de camiones asociada con Fiat, que en el país controla el grupo Garfunkel. Y aunque Ciadea se quedó con el operativo, Losoviz entró por la puerta grande de la industria automotriz,

    hasta el punto de que lo eligieron presidente de ADEFA pese a no contar con antecedentes en el sector.

    RAFAEL SANCHEZ.

    Se hizo famoso en Córdoba cuando le puso envase retornable a la marca local Pritty y se lanzó de lleno a pelearles las preferencias del público a los reyes de la cola, Coca y Pepsi. Con los cambios que introdujo su familia en la gerencia y una afilada estrategia de marketing trazada por el consultor Alberto Wilensky, se colocó entre ambos gigantes, facturando US$ 60 millones en 1993.

    Al éxito contribuyeron los jugos, aguas minerales y sodas Saldán, propiedad de los Sánchez, pero el acierto fundamental fue pivotear sobre el localismo cordobés con el sabor limón.

    El ejecutivo que conduce las marcas de la casa no se durmió en los laureles: trajo a la Argentina la franquicia para producir Royal Crown (la tercera en el mundo detrás de Coca y Pepsi) y acordó con Cadbury el lanzamiento de Crush en Córdoba.