Los mayoristas profundizan la caída y el rebote del consumo pierde fuerza
Las ventas en autoservicios mayoristas cayeron 7,2% interanual en marzo y acumulan una baja de 2,6% en el primer trimestre. El dato consolida una tendencia que Revista Mercado ya había registrado en informes previos: el volumen de compra no se recompone.

El consumo volvió a mostrar una señal de debilidad. Según la Encuesta de Autoservicios Mayoristas publicada por el Indec, las ventas a precios constantes cayeron 7,2% interanual en marzo de 2026 y retrocedieron 1,4% respecto de febrero en la serie desestacionalizada. En el acumulado del primer trimestre, la contracción alcanza 2,6%.
El resultado extiende una secuencia que Revista Mercado había señalado en los informes de supermercados y centros de compra publicados durante los últimos meses: la desaceleración inflacionaria dejó de traducirse automáticamente en una recuperación del consumo. El fenómeno aparece ahora también en el canal mayorista, históricamente asociado a estrategias defensivas de los hogares y de los pequeños comercios.
Durante buena parte de 2025, los autoservicios mayoristas habían funcionado como un refugio frente a la pérdida de poder adquisitivo. La lógica era conocida: familias y comerciantes concentraban compras para reducir costos unitarios y aprovechar promociones. Pero los datos de marzo sugieren otra dinámica. El problema ya no parece ser sólo el precio relativo de los productos, sino el volumen disponible de ingresos.
Menos operaciones, tickets más altos
El informe del Indec muestra un dato revelador. El ticket promedio alcanzó $43.954, con una suba interanual de 19,7%, mientras que las ventas por metro cuadrado crecieron 20,4% nominal. Sin embargo, el número de operaciones no logró compensar el deterioro real de las ventas.
La diferencia entre crecimiento nominal y caída real reaparece en toda la serie. Las ventas a precios corrientes crecieron 16,7% interanual, pero el índice de precios implícitos avanzó 25,8%. El resultado es una contracción real del consumo.
No es un fenómeno aislado. Desde septiembre de 2025, la serie tendencia-ciclo muestra variaciones negativas o estancadas. Marzo volvió a registrar una caída mensual de 0,4% en esa medición.
La trayectoria contradice una expectativa instalada durante la segunda mitad de 2025: que la desaceleración inflacionaria produciría una recuperación gradual del mercado interno. El consumo aparece ahora atrapado entre salarios que todavía corren detrás del costo de vida y un crédito más selectivo.
El mapa del consumo cambia
El informe también exhibe diferencias geográficas relevantes. Mientras las ventas en la Ciudad de Buenos Aires cayeron 1,7% interanual, el resto del país mostró un crecimiento nominal de 21,3%. En los partidos del Gran Buenos Aires, la suba fue de 12%.
La brecha refleja comportamientos distintos. En el AMBA, donde el consumo había mostrado cierta recuperación en segmentos medios durante el verano, la desaceleración volvió a sentirse con rapidez. En el interior, en cambio, el canal mayorista sigue capturando parte de la migración desde supermercados tradicionales y comercios de proximidad.
También cambió la composición de los pagos. Los “otros medios de pago” —billeteras virtuales, QR y sistemas digitales— ya representan 31,9% del total y crecieron 32,7% interanual. Las tarjetas de débito, en cambio, retrocedieron 7,2%.
El dato sugiere una modificación en la administración financiera de los hogares. El débito inmediato pierde terreno frente a mecanismos que permiten diferir pagos, acumular promociones o administrar saldos digitales.
Ajuste laboral y consumo defensivo
El deterioro también aparece en el empleo del sector. El personal ocupado cayó 7,4% interanual y el número total de trabajadores se redujo a 13.043 personas.
La reducción no se limita a puestos operativos. Los cargos jerárquicos retrocedieron 10,8%, mientras que cajeros, administrativos y repositores cayeron 6,9%.
La dinámica recuerda otro rasgo que Mercado había marcado en informes anteriores: la recuperación de algunos indicadores macroeconómicos no logró todavía estabilizar el mercado laboral privado ligado al consumo masivo. El ajuste aparece primero en la cantidad de empleados, luego en el volumen de ventas y finalmente en las estrategias comerciales.
En marzo, los rubros con mayores aumentos nominales fueron carnes, con 50,5%; almacén, con 21,5%; y lácteos, con 19,8%. Pero incluso esos incrementos quedan parcialmente absorbidos por la inflación acumulada.
La consecuencia es un consumo más defensivo. Menos compras impulsivas, menor reposición y mayor concentración en productos básicos.
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