Estos son algunos ejemplos del pensamiento revolucionario -entonces y ahora- del fundador del imperio Ford:
*Pensemos en cualquier producto o servicio: autos, cocinas, cuidado de la salud, transporte de cargas. Si la compañía que lo brinda reduce su costo y rebaja su precio, la empresa gana todo un nuevo segmento de clientes. Más compradores significa más ganancias, y esas ganancias financian más crecimiento, y más crecimiento permite todavía mayores reducciones de costo.
Pero clarifiquemos la idea de crecimiento. Para crecer, uno tiene que crear más empleos, de manera que los trabajadores, gracias a sus salarios, se conviertan en consumidores.
*Los ejecutivos visionarios deben descartar la tradición. Deben buscar sin cesar los mejores métodos de hacer todo lo que hace la compañía. En Ford, el cambio es nuestro modo de vida, y nuestras técnicas están cambiando constantemente.
Si usted quiere romper con la tradición, le sugiero que promocione a la gente que no es experta en las operaciones que tiene a su cargo. ¿Por qué? Porque ellos no reconocen barreras artificiales, y a menudo descubren que lo imposible no es tan imposible después de todo. Una teoría no cuestionada se convierte en saboteadora del progreso. Lo detiene como una pared de ladrillos.
*Los productores que no toman en cuenta a sus clientes atrofian su propio progreso. Si usted no sabe lo que quieren sus clientes, ¿cómo va a satisfacer sus necesidades? Una cierta uniformidad es esencial para que compradores y vendedores se entiendan. El estilo es otra cosa. No todos los compradores quieren lo mismo. Pero tampoco le puede ir bien en los negocios produciendo una enorme cantidad de estilos.
La respuesta es especializarse en uno o unos pocos modelos. Entonces se pueden hacer productos en grandes cantidades, usando materiales y procesos de fabricación estandarizados, y luego venderlos a precios razonables.
* Nuestros materiales, máquinas y operaciones están dispuestos de manera tal que requieren un mínimo de supervisión. Sabemos que, si aparecen problemas, probablemente provengan de un diseño defectuoso de la tarea o de su compañero inseparable, el diseño de la planta.
TURISMO EN EL SIGLO XXI.
El Departamento de Transporte de Estados Unidos pronostica que el número de viajeros internacionales se duplicará para el año 2000. Este dato forma parte de un extenso estudio sobre la materia, en el que vale la pena destacar dos aspectos de particular importancia para la Argentina. Si el país aspira a desarrollar el turismo como una actividad altamente rentable y para la que dispone de innegables ventajas comparativas, será preciso tener en cuenta dos factores de importancia estratégica con vistas al futuro.
*El fuerte incremento de los flujos turísticos impondrá una presión adicional a los ya sobrecargados aeropuertos. Los sistemas de supertrenes de mediana y larga distancia ya están creciendo en todo el globo como alternativa al avión y al automóvil. Los trenes brindarán más servicios a los viajeros, incluyendo computadoras personales a bordo y sistemas de comunicación
que permitirán a los clientes hacer reservaciones en hoteles, restaurantes y centros de recreación, además de informarse sobre el clima del lugar al que se dirigen.
*Habrá un aumento notable en el número de ecoturistas, viajeros que salen en busca de vacaciones naturales y lugares alejados de los centros más transitados. Pero esto generará, al mismo tiempo, un conflicto creciente entre la protección del ambiente y la promoción del turismo. Los turistas aventureros viajarán por todo el mundo a zonas remotas, ecológicamente interesantes. Esos
lugares pueden ofrecer pocos servicios, o muy primitivos, como parte del atractivo del viaje. Para los ecoturistas menos osados, el siglo XXI ofrecerá viajes diarios a zonas agrestes. Estos aventureros por el día volverán a la noche a centros de turismo para el alojamiento y el entretenimiento nocturno.
