jueves, 2 de abril de 2026

    “Habrá más alianzas y divorcios”

    &endash;En el último año el CEI comenzó a
    comprar empresas de comunicación y a intervenir en todos los
    negocios en los que Clarín comenzó a tener presencia
    desde hacía una década. ¿Puede decirse que
    Clarín engendró a su principal rival cuando
    decidió sumar al CEI como socio en Multicanal?

    &endash;No, no lo pondría de esa forma. En estos
    últimos meses ha corrido mucha tinta respecto de la
    relación del Grupo Clarín con Telefónica
    Internacional (Tisa) y el CEI. Y, en realidad, el tema es bastante
    simple.

    Cuando comenzamos a desarrollar el negocio del cable, analizamos
    el escenario que plantearía la convergencia entre cable y
    telefonía. En aquel momento pensamos que asociarnos con CEI y
    Tisa era una buena idea.

    Encaramos esa asociación en Multicanal, con los papeles muy
    bien definidos: el Grupo Clarín como operador, y CEI y Tisa
    como socios financieros.

    Pero luego pasaron muchas cosas. Desde España, Tisa se
    trazó la estrategia de invertir en medios de
    comunicación y producción de contenidos. A partir de
    ese momento supimos que surgirían intereses encontrados entre
    la forma en que el CEI y Tisa planeaban expandirse y la
    vocación natural de crecimiento que Clarín tenía
    como grupo.

    Hablamos, nos dijimos que así no podíamos seguir, y
    eso nos llevó a desvincularnos. Pero esta separación no
    tendría que resultar tan extraña: en la Argentina, tal
    como ocurre en el mundo, habrá más alianzas y divorcios
    entre los grupos de comunicación.

    &endash;Clarín y el CEI continúan siendo socios en
    la señal TyC Sports, y podrían llegar a serlo en el
    negocio de la TV satelital.

    &endash;Efectivamente, nuestra asociación sigue en pie en
    la señal deportiva y es posible que pueda concretarse en la TV
    satelital. En esos casos, por el tipo de negocio, creemos que la
    asociación permite crear más valor que el que
    lograría cada grupo si trabajáramos por separado.

    Si el CEI quisiera ingresar a nuestra asociación con Hughes
    en Direct TV, estaríamos abiertos a la negociación.
    Sabemos que, tal como están planteadas las cosas, competiremos
    fuerte con el CEI en determinados negocios y nos asociaremos en
    otros: este es un fenómeno normal en la dinámica del
    mundo de los negocios.

    &endash;¿Qué significa la conformación de un
    nuevo multimedio en el escenario de la competencia? Ahora
    Clarín tiene enfrente a un grupo empresario que reproduce cada
    una de sus apuestas.

    &endash;Estamos acostumbrados a competir desde siempre. Porque el
    multimedio es un concepto, pero cuando se lo baja a cada mercado se
    ve que Clarín compite en la gráfica desde hace
    más de medio siglo, en la televisión abierta y en la
    radio desde hace una década y en el cable desde hace
    años.

    Hay algo que debe quedar claro: la competencia es preexistente a
    la conformación del CEI. El hecho que ahora muchos de los que
    eran nuestros competidores se agrupen en un multimedio
    económico, un grupo al que todavía le falta
    constituirse como multimedio, hace que la competencia y las
    posibilidades de nuevos negocios se equiparen a las que tenía
    Clarín. Eso es beneficioso para las audiencias, porque no hace
    más que promover la competencia que ya existía.

    &endash;Para financiar su crecimiento el grupo debió
    endeudarse fuertemente. ¿Ese pasivo puede convertirse en el
    talón de Aquiles de su expansión futura?

    &endash;No, porque nuestro pasivo como grupo asciende a US$ 1.400
    millones, pero estamos facturando en una escala que este año
    superará los 2.100 millones. La relación patrimonio/
    deuda de nuestro grupo es de uno a uno, y eso tomando como patrimonio
    valores de libro y no los valores de mercado. La relación de
    fondos con respecto a pasivo es de 3,7. Esto significa que, si
    quisiéramos, en poco más de tres años y medio
    podríamos pagar todas nuestras deudas.

    &endash;La presencia de inversionistas internacionales de peso
    &endash;como el Citicorp, o ahora el Grupo Hicks&endash; y de
    Telefónica parecen otorgarle al CEI una capacidad financiera
    mucho más fuerte que la de Clarín. ¿Lo ve como una
    desventaja?

    &endash;No, porque las necesidades de financiamiento surgen de las
    oportunidades de negocios y de lo que cada grupo pretenda hacer.
    Reconozco que el CEI tiene una estructura de socios con una capacidad
    económica-financiera importante. Pero nosotros estamos muy
    conformes con el grado de desarrollo que logramos como grupo en la
    Argentina, y por eso comenzamos a pensar mucho en Brasil y el
    Mercosur. Hoy Clarín tiene marcas muy poderosas, y en el
    negocio de la comunicación eso es importantísimo.

    &endash;Muchos definen a Clarín como un grupo que utiliza
    el poder de sus medios para hacer lobby en favor de sus negocios
    frente a las autoridades.

    &endash;Sí, se dice eso, pero nuestros negocios no
    están atados a decisiones de tipo político. No somos
    servicios públicos y participamos en mercados muy competitivos
    y abiertos. Eso no quita que no reconozcamos que somos un grupo
    importante, que tiene influencia y capacidad de reclamar.

    &endash;Se dice que el presidente Menem suele quejarse del poder
    que adquirió Clarín luego de comprar Radio Mitre y
    adjudicarse la privatización de Canal 13.

    &endash;Francamente, no lo sé. Pero llevo muchos
    años en el mercado de los medios de comunicación, y
    sé que la relación que se establece entre el periodismo
    y el poder político está siempre signada por una
    tensión natural.

    En cuanto a las privatizaciones, lo que el presidente
    permitió fue que se eliminaran las restricciones que
    impedían la conformación de multimedios. El resto lo
    hizo el mercado, no el Poder Ejecutivo.

    Y en ese juego jugamos los que quisimos jugar: algunos no
    quisieron, otros sí lo hicieron, perdieron y quedaron heridos.
    La forma en que cada empresa aprovechó las oportunidades que
    se abrían dependió de la estrategia que se trazó
    cada participante del negocio, de los recursos con que contaba y de
    cuál era su capacidad de financiación.

    &endash;Mientras la competencia crece en el escenario de los
    diarios nacionales, ustedes decidieron asociarse a La Nación
    para incursionar en los diarios del interior. ¿Por qué lo
    hicieron?

    &endash;Creemos que el de la gráfica es y seguirá
    siendo un buen negocio y pensamos que con la experiencia, la
    capacidad de gerenciamiento y la escala de negocios que tienen
    Clarín y La Nación podíamos dar sinergia a los
    diarios del interior para desarrollarlos.

    Vimos esta posibilidad desde una doble perspectiva:
    teníamos la oportunidad de hacer negocios, pero también
    la de aportar a una producción nacional de contenidos. Los
    diarios deberán verse, cada vez más, como empresas
    productoras de contenidos, que pondremos sobre el papel, pero
    también sobre otros soportes digitales. Consideramos que, de
    cara al futuro de los medios, esas unidades de producción de
    contenidos locales serán activos importantes.

    &endash;También puede pensarse que, al asociarse con La
    Nación, lo que procuró Clarín fue evitar que el
    CEI se hiciera del diario que le permita cerrar su estructura de
    multimedio.

    &endash;No.¿Por qué? Nuestra asociación no
    impide que los accionistas de La Nación hagan lo que les
    parezca con su diario. En la actualidad, uno sabe con quién se
    asocia pero nunca con quién puede estar asociado en el futuro,
    porque las empresas se compran y se venden.

    &endash;¿Qué papel jugará el grupo en el futuro
    escenario de desregulación de la telefonía?

    &endash;Los medios son y seguirán siendo nuestro core
    business. Esto no quiere decir que no pensemos en realizar
    inversiones en telecomunicaciones, como ya lo hicimos en el mercado
    de la telefonía celular a través de CTI.

    Es un mercado que estamos estudiando con atención. Ahora
    esperamos que se esclarezca el plan de desregulación que
    presentó el gobierno, que contempla la incorporación de
    dos nuevos operadores.

    Tenemos distintas estrategias para encarar el negocio:
    podríamos hacerlo desde la telefonía celular o desde el
    cable. Estamos evaluando las dos alternativas. Lo que sí
    sabemos es que no participaremos de este negocio con la
    intención de ser accionistas mayoritarios: lo haremos
    asociados a un operador de fuerte capacidad tecnológica, de
    capital y con mucha experiencia.

    &endash;¿Cómo imagina la expansión regional del
    grupo? ¿Qué negocios concentrarán las inversiones
    que hagan fuera del país?

    &endash;En lo inmediato, nos propusimos competir en el
    otorgamiento de licencias de cable en Brasil, a través de una
    asociación con Bozano Simonsen, uno de los grupos financieros
    más importantes de ese mercado.

    En el área deportiva adquirimos los derechos de
    televisación de varias selecciones y equipos de
    Latinoamérica, y este año comenzamos a organizar la
    Copa Merconorte, que reunirá a equipos de Estados Unidos,
    México, Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú.

    El proyecto de Cimeco también puede llegar a ser parte de
    nuestra estrategia de expansión regional. Pero eso
    dependerá de que existan las oportunidades, porque en muchos
    países vecinos las regulaciones vigentes no permiten que los
    medios locales sean controlados por accionistas extranjeros.

    &endash;Probablemente esa expansión los obligue a recurrir
    a un socio internacional fuerte. ¿Optarían por un fondo
    inversor o por un grupo experimentado en el manejo de medios?

    &endash;Nuestra política ha sido vincularnos a socios que
    nos aporten know how y tecnología o nos ayuden a ampliar la
    escala de negocios. Pensamos en asociaciones de largo aliento, no en
    inversores que compren para vender.

    Ya iniciamos esto en el cine: desde hace unos años
    comenzamos a producir contenidos con Artear y nos fue bien. Ahora nos
    asociamos en Patagonik junto a Buena Vista, la distribuidora de
    Disney, para producir películas que serán
    comercializadas en toda Latinoamérica. Sellamos esa
    asociación con un grande de verdad: en la actualidad Disney es
    uno de los principales productores de contenidos del planeta. Ese es
    el tipo de asociaciones que buscaremos a futuro.

    &endash;La valuación de los activos del grupo ronda los US$
    8.000 millones, una séptima parte de lo que la
    telefónica AT&T pagará por TCI. ¿Se plantearon
    alguna vez la posibilidad de que una multinacional les haga una
    oferta tentadora?

    &endash;No. Nuestra voluntad es la de continuar siendo un jugador
    fuerte en este mercado: estamos en muy buenas condiciones
    competitivas y, además, tenemos ganas de quedarnos. Esas son
    las dos cosas que hacen falta: queremos seguir y tenemos con
    qué.