&endash;En el último año el CEI comenzó a
comprar empresas de comunicación y a intervenir en todos los
negocios en los que Clarín comenzó a tener presencia
desde hacía una década. ¿Puede decirse que
Clarín engendró a su principal rival cuando
decidió sumar al CEI como socio en Multicanal?
&endash;No, no lo pondría de esa forma. En estos
últimos meses ha corrido mucha tinta respecto de la
relación del Grupo Clarín con Telefónica
Internacional (Tisa) y el CEI. Y, en realidad, el tema es bastante
simple.
Cuando comenzamos a desarrollar el negocio del cable, analizamos
el escenario que plantearía la convergencia entre cable y
telefonía. En aquel momento pensamos que asociarnos con CEI y
Tisa era una buena idea.
Encaramos esa asociación en Multicanal, con los papeles muy
bien definidos: el Grupo Clarín como operador, y CEI y Tisa
como socios financieros.
Pero luego pasaron muchas cosas. Desde España, Tisa se
trazó la estrategia de invertir en medios de
comunicación y producción de contenidos. A partir de
ese momento supimos que surgirían intereses encontrados entre
la forma en que el CEI y Tisa planeaban expandirse y la
vocación natural de crecimiento que Clarín tenía
como grupo.
Hablamos, nos dijimos que así no podíamos seguir, y
eso nos llevó a desvincularnos. Pero esta separación no
tendría que resultar tan extraña: en la Argentina, tal
como ocurre en el mundo, habrá más alianzas y divorcios
entre los grupos de comunicación.
&endash;Clarín y el CEI continúan siendo socios en
la señal TyC Sports, y podrían llegar a serlo en el
negocio de la TV satelital.
&endash;Efectivamente, nuestra asociación sigue en pie en
la señal deportiva y es posible que pueda concretarse en la TV
satelital. En esos casos, por el tipo de negocio, creemos que la
asociación permite crear más valor que el que
lograría cada grupo si trabajáramos por separado.
Si el CEI quisiera ingresar a nuestra asociación con Hughes
en Direct TV, estaríamos abiertos a la negociación.
Sabemos que, tal como están planteadas las cosas, competiremos
fuerte con el CEI en determinados negocios y nos asociaremos en
otros: este es un fenómeno normal en la dinámica del
mundo de los negocios.
&endash;¿Qué significa la conformación de un
nuevo multimedio en el escenario de la competencia? Ahora
Clarín tiene enfrente a un grupo empresario que reproduce cada
una de sus apuestas.
&endash;Estamos acostumbrados a competir desde siempre. Porque el
multimedio es un concepto, pero cuando se lo baja a cada mercado se
ve que Clarín compite en la gráfica desde hace
más de medio siglo, en la televisión abierta y en la
radio desde hace una década y en el cable desde hace
años.
Hay algo que debe quedar claro: la competencia es preexistente a
la conformación del CEI. El hecho que ahora muchos de los que
eran nuestros competidores se agrupen en un multimedio
económico, un grupo al que todavía le falta
constituirse como multimedio, hace que la competencia y las
posibilidades de nuevos negocios se equiparen a las que tenía
Clarín. Eso es beneficioso para las audiencias, porque no hace
más que promover la competencia que ya existía.
&endash;Para financiar su crecimiento el grupo debió
endeudarse fuertemente. ¿Ese pasivo puede convertirse en el
talón de Aquiles de su expansión futura?
&endash;No, porque nuestro pasivo como grupo asciende a US$ 1.400
millones, pero estamos facturando en una escala que este año
superará los 2.100 millones. La relación patrimonio/
deuda de nuestro grupo es de uno a uno, y eso tomando como patrimonio
valores de libro y no los valores de mercado. La relación de
fondos con respecto a pasivo es de 3,7. Esto significa que, si
quisiéramos, en poco más de tres años y medio
podríamos pagar todas nuestras deudas.
&endash;La presencia de inversionistas internacionales de peso
&endash;como el Citicorp, o ahora el Grupo Hicks&endash; y de
Telefónica parecen otorgarle al CEI una capacidad financiera
mucho más fuerte que la de Clarín. ¿Lo ve como una
desventaja?
&endash;No, porque las necesidades de financiamiento surgen de las
oportunidades de negocios y de lo que cada grupo pretenda hacer.
Reconozco que el CEI tiene una estructura de socios con una capacidad
económica-financiera importante. Pero nosotros estamos muy
conformes con el grado de desarrollo que logramos como grupo en la
Argentina, y por eso comenzamos a pensar mucho en Brasil y el
Mercosur. Hoy Clarín tiene marcas muy poderosas, y en el
negocio de la comunicación eso es importantísimo.
&endash;Muchos definen a Clarín como un grupo que utiliza
el poder de sus medios para hacer lobby en favor de sus negocios
frente a las autoridades.
&endash;Sí, se dice eso, pero nuestros negocios no
están atados a decisiones de tipo político. No somos
servicios públicos y participamos en mercados muy competitivos
y abiertos. Eso no quita que no reconozcamos que somos un grupo
importante, que tiene influencia y capacidad de reclamar.
&endash;Se dice que el presidente Menem suele quejarse del poder
que adquirió Clarín luego de comprar Radio Mitre y
adjudicarse la privatización de Canal 13.
&endash;Francamente, no lo sé. Pero llevo muchos
años en el mercado de los medios de comunicación, y
sé que la relación que se establece entre el periodismo
y el poder político está siempre signada por una
tensión natural.
En cuanto a las privatizaciones, lo que el presidente
permitió fue que se eliminaran las restricciones que
impedían la conformación de multimedios. El resto lo
hizo el mercado, no el Poder Ejecutivo.
Y en ese juego jugamos los que quisimos jugar: algunos no
quisieron, otros sí lo hicieron, perdieron y quedaron heridos.
La forma en que cada empresa aprovechó las oportunidades que
se abrían dependió de la estrategia que se trazó
cada participante del negocio, de los recursos con que contaba y de
cuál era su capacidad de financiación.
&endash;Mientras la competencia crece en el escenario de los
diarios nacionales, ustedes decidieron asociarse a La Nación
para incursionar en los diarios del interior. ¿Por qué lo
hicieron?
&endash;Creemos que el de la gráfica es y seguirá
siendo un buen negocio y pensamos que con la experiencia, la
capacidad de gerenciamiento y la escala de negocios que tienen
Clarín y La Nación podíamos dar sinergia a los
diarios del interior para desarrollarlos.
Vimos esta posibilidad desde una doble perspectiva:
teníamos la oportunidad de hacer negocios, pero también
la de aportar a una producción nacional de contenidos. Los
diarios deberán verse, cada vez más, como empresas
productoras de contenidos, que pondremos sobre el papel, pero
también sobre otros soportes digitales. Consideramos que, de
cara al futuro de los medios, esas unidades de producción de
contenidos locales serán activos importantes.
&endash;También puede pensarse que, al asociarse con La
Nación, lo que procuró Clarín fue evitar que el
CEI se hiciera del diario que le permita cerrar su estructura de
multimedio.
&endash;No.¿Por qué? Nuestra asociación no
impide que los accionistas de La Nación hagan lo que les
parezca con su diario. En la actualidad, uno sabe con quién se
asocia pero nunca con quién puede estar asociado en el futuro,
porque las empresas se compran y se venden.
&endash;¿Qué papel jugará el grupo en el futuro
escenario de desregulación de la telefonía?
&endash;Los medios son y seguirán siendo nuestro core
business. Esto no quiere decir que no pensemos en realizar
inversiones en telecomunicaciones, como ya lo hicimos en el mercado
de la telefonía celular a través de CTI.
Es un mercado que estamos estudiando con atención. Ahora
esperamos que se esclarezca el plan de desregulación que
presentó el gobierno, que contempla la incorporación de
dos nuevos operadores.
Tenemos distintas estrategias para encarar el negocio:
podríamos hacerlo desde la telefonía celular o desde el
cable. Estamos evaluando las dos alternativas. Lo que sí
sabemos es que no participaremos de este negocio con la
intención de ser accionistas mayoritarios: lo haremos
asociados a un operador de fuerte capacidad tecnológica, de
capital y con mucha experiencia.
&endash;¿Cómo imagina la expansión regional del
grupo? ¿Qué negocios concentrarán las inversiones
que hagan fuera del país?
&endash;En lo inmediato, nos propusimos competir en el
otorgamiento de licencias de cable en Brasil, a través de una
asociación con Bozano Simonsen, uno de los grupos financieros
más importantes de ese mercado.
En el área deportiva adquirimos los derechos de
televisación de varias selecciones y equipos de
Latinoamérica, y este año comenzamos a organizar la
Copa Merconorte, que reunirá a equipos de Estados Unidos,
México, Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú.
El proyecto de Cimeco también puede llegar a ser parte de
nuestra estrategia de expansión regional. Pero eso
dependerá de que existan las oportunidades, porque en muchos
países vecinos las regulaciones vigentes no permiten que los
medios locales sean controlados por accionistas extranjeros.
&endash;Probablemente esa expansión los obligue a recurrir
a un socio internacional fuerte. ¿Optarían por un fondo
inversor o por un grupo experimentado en el manejo de medios?
&endash;Nuestra política ha sido vincularnos a socios que
nos aporten know how y tecnología o nos ayuden a ampliar la
escala de negocios. Pensamos en asociaciones de largo aliento, no en
inversores que compren para vender.
Ya iniciamos esto en el cine: desde hace unos años
comenzamos a producir contenidos con Artear y nos fue bien. Ahora nos
asociamos en Patagonik junto a Buena Vista, la distribuidora de
Disney, para producir películas que serán
comercializadas en toda Latinoamérica. Sellamos esa
asociación con un grande de verdad: en la actualidad Disney es
uno de los principales productores de contenidos del planeta. Ese es
el tipo de asociaciones que buscaremos a futuro.
&endash;La valuación de los activos del grupo ronda los US$
8.000 millones, una séptima parte de lo que la
telefónica AT&T pagará por TCI. ¿Se plantearon
alguna vez la posibilidad de que una multinacional les haga una
oferta tentadora?
&endash;No. Nuestra voluntad es la de continuar siendo un jugador
fuerte en este mercado: estamos en muy buenas condiciones
competitivas y, además, tenemos ganas de quedarnos. Esas son
las dos cosas que hacen falta: queremos seguir y tenemos con
qué.
