jueves, 2 de abril de 2026

    El test de Washington

    En su primer mes en el poder, el presidente Néstor Kirchner imprimió
    una dinámica vertiginosa en el ámbito político interno.
    Su accionar respecto de la Corte Suprema, el Pami, las cúpulas castrense
    y policial, entre otros frentes, dan cuenta de esto. A la vez, se mostró
    proclive a un fortalecimiento del Mercosur y de las relaciones con América
    latina.
    Pero Washington lo espera. Allí llegará Kirchner con su sino latinoamericano
    en septiembre, según se anunció cuando el santacruceño
    asumió el poder.
    Mario del Carril es periodista argentino y reside en Washington. Colabora con
    varios diarios, entre ellos, La Nación, de Buenos Aires. Para Del Carril,
    el clima que observará el Presidente dependerá de lo que suceda
    en los próximos dos meses. “Creo que es muy importante la marcha
    de la economía argentina. Si funciona, su posición será
    muy buena”, dice. Y agrega que Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner
    recuperaron en cierta medida la economía. “Era algo que pocos esperaban.
    Ése es el gran plus. Si la Argentina hubiese acordado, además,
    con el Fondo Monetario Internacional, aquí serían considerados
    genios. No tengo dudas”, dice Del Carril.
    El periodista agrega un elemento que desde hace algún tiempo está
    en boga en Washington.
    “En Estados Unidos se habla mucho de los estados fracasados. El peligro
    de la Argentina fue haber sido uno. Ahora no lo parece. Encara los problemas
    con disciplina, las instituciones funcionando y dio pasos importantes en lo
    económico, que es lo que cuenta.”
    Andrés Oppenheimer es columnista del Miami Herald, analista político
    de la CNN y co-ganador del Premio Pulitzer. Su visión en modo alguno
    concuerda con la de Del Carril. Cree que Kirchner encontrará un gobierno
    de George W. Bush bien dispuesto hacia la Argentina. “Lo que Estados Unidos
    teme en América latina es la inestabilidad, la falta de predecibilidad
    y la irresponsabilidad. Si después de dos años en los que hubo
    seis presidentes, surge uno que parece empezar con chances de terminar su período
    lo verán con cierto interés”, dice en referencia a Kirchner
    y la Argentina.

    El poder y la intelligentzia

    En cuanto a la llegada que Kirchner pueda tener a los círculos de poder
    y a los distintos foros a los que suelen asistir los presidentes extranjeros
    que visitan la Unión, Del Carril opina que “lo importante para cualquier
    gobernante argentino es que aquí crean en su palabra. Ésta es
    la política de George W. Bush. Que lo que diga, lo haga. Debe ser genuino”.

    Oppenheimer cree que para Kirchner “tal vez sea tan importante Washington
    como Nueva York, por el encuentro con empresarios. E irá seguramente
    a ciertos foros”. Sobre sus contactos, es claro. Afirma que quienes ahora
    manejan los temas de la Argentina están en el Departamento del Tesoro,
    cuyo secretario es John Snow. “Mucho más que el Departamento de
    Estado y el Pentágono”.
    A la hora de planificar estos contactos, Del Carril examina el pasado cercano
    y previene: “Uno de los problemas del ex presidente Carlos Menem era ser
    demasiado zalamero. Esa posición, de por sí, no hace progresar
    a una relación porque no crea confianza”. Y agrega que para el estadounidense
    no es una buena carta de presentación. Por otro lado, expresar una oposición
    total es psicológicamente tonto. “Ni zalamero ni adversario”.

    En lo referente a la política exterior argentina y las diferencias con
    las “relaciones carnales” con Estados Unidos en los años ’90,
    Oppenheimer da nota de una señal.
    “Al alinearse con Brasil en política exterior, la Argentina envió
    un mensaje que significa que Estados Unidos debe entenderse con Brasil. Creo
    que una de las cosas a dilucidar en Washington será si Néstor
    Kirchner viene como un presidente con cierto margen de maniobra o como un mandatario
    decidido a alinearse 100% con Brasil.”
    El columnista del Herald dice que “algunos funcionarios de Buenos Aires
    me dijeron que el secretario de Estado Collin Powell dijo al gobierno argentino
    que Estados Unidos tiene interés en que la Argentina participe en el
    Área de Libre Comercio para las Américas (Alca). También
    comentó que Chile es un país amigo y pequeño, que Brasil
    es grande y más distante en política exterior. Y que la Argentina
    puede ser un país grande y amigo. La conclusión en Washington
    es que la Argentina puede ocupar ese lugar intermedio. O, si quiere, alinearse
    100% con Brasil”.
    Oppenheimer dice que Bush y algunos funcionarios son escépticos respecto
    del Mercosur. “Brasil hace privar sus intereses en el bloque. Se cree que
    la Argentina y Chile tenderán a acordar con un país con un PBI
    per cápita de US$ 36.000 (Estados Unidos) antes que con uno de US$ 2.000
    (Brasil). Que el bloque es un deseo político y que si Brasil no quiere
    sumarse al Alca, otros países, como Uruguay, Bolivia, Perú o Colombia
    lo harán. Y a la Argentina le costará quedarse afuera”. En
    lo personal, Oppenheimer se considera menos pesimista sobre el Mercosur, “siempre
    que Brasil entre en el Alca”, aclara.

    Ecos varios y Fidel

    La presencia de Fidel Castro y su discurso del 26 de mayo en Buenos Aires fue
    halagada pero también mereció rechazos. Días antes, la
    administración Duhalde votó por la abstención en referencia
    a Cuba y el debate por los derechos humanos en la isla. Ese voto había
    sido condenatorio en los últimos años. Del Carril cree que fue
    una equivocación del gobierno argentino. “Fue en un momento en que
    en que en Cuba se cometieron hechos graves”, dice en referencia a los fusilamientos
    y al trato a los disidentes.
    Oppenheimer recala en el gesto de Buenos Aires con respecto a Castro y su repercusión
    en Estados Unidos. “Aquí se vio como un disparate absoluto y en
    el resto del mundo democrático también. Todas las democracias
    y la izquierda internacional desaprobaron los fusilamientos y el encarcelamiento
    de disidentes. La Argentina pareció haber dicho adelante comandante,
    siga fusilando. Lo lamentable es que cierta izquierda cavernaria de la Argentina
    no parece haber aprendido nada de la dictadura militar, ya que cree que hay
    dictaduras buenas”, dice el analista político de la CNN.
    La agenda de la prensa estadounidense no necesariamente hace hincapié
    en América latina a menos que algo colosal suceda en ella. ¿Qué
    pasará con el presidente Kirchner?
    “Si el presidente hace las cosas claras puede tener buen eco. También
    en su llegada juegan la negociación con el Fondo Monetario Internacional,
    la actitud ante el terrorismo y la colaboración en este tema. Y la gobernabilidad,
    va de la mano de la economía”, dice Del Carril.

    ¿Pro o antimercado?

    ¿Un fantasma recorre América?¿El neokeynesianismo? Kirchner
    parece tomar algunas de sus consignas del modelo, como los planes de obras públicas.
    ¿Esto implica ser antimercado?
    “Es un problema de dinámica entre sectores argentinos y estadounidenses.
    Algunas personas siempre sostendrán que Keynes es antimercado”,
    dice Del Carril. “Pero ahora hay otro problema: el mundo teme una deflación.
    Hace algunas semanas el FMI elaboró un trabajo sobre este tema. Y la
    Reserva Federal de Nueva York, otro”. Del Carril dice que el FMI piensa
    en medidas no convencionales. Y que se toma en cuenta la forma de levantar la
    demanda. “El gobierno argentino tiene problemas de demanda. La situación
    es distinta a la de otros años.”
    Oppenheimer no cree que el presidente argentino sea antimercado. “Si es
    inteligente verá que quienes avanzan son los países con políticas
    pro mercado. Hay una docena de ellos donde estas políticas funcionaron.
    No hay ejemplo en los últimos años de un país con políticas
    antimercado que haya logrado reducir la pobreza”. M