Por Fabiana Culshaw (*)

El cuidado de la salud representa alrededor de 10% en el PBI global, y va en aumento. Los países más desarrollados están trabajando en modelos de gestión sanitaria alternativos para atender a una población que ya se sabe que será cada vez más longeva, en un escenario con mayor incidencia de enfermedades crónicas. Estas representarán 60% de todas las enfermedades para el año 2025.
Los temas dominantes de la medicina de hoy y de los próximos años pasan por los desarrollos en biotecnología, la alimentación preventiva, las repercusiones de la esperanza de vida aumentada.
A esto se le agregan las investigaciones asombrosas que se están llevando a cabo en materia de clonación de órganos, fabricación de tejidos humanos en impresoras 3 D, conservación de células madres que actúan como medicamentos vivos que pondrán fin a muchas enfermedades, modificaciones genéticas hasta hace poco impensables.
Lo cierto es que la competencia y las fusiones de las grandes empresas del sector están a la orden del día en el mundo. Los sistemas también sufren una explosión de las tecnologías móviles, que están dando mayor poder a los pacientes a través de mejor información y mayor control sobre su salud. Las redes sociales también conectan a los pacientes y prestadores de formas nunca antes vista. Y la medicina personalizada está comenzando a ser una realidad. Esas son las tendencias.
¿Qué más se vislumbra? Los prestadores de salud competirán cada vez más con empresas de otros sectores; se realizarán más asociaciones entre distintos sectores que generarán nuevos negocios y servicios; el precio para obtener la secuencia del genoma personal está bajando a niveles accesibles y generará otras facetas del negocio de la salud; las empresas buscarán más oportunidades en relación a las terapias alternativas y cirugías cada vez menos invasivas.
Pero todas esas proyecciones aún están algo lejos de las preocupaciones más inmediatas de los gobiernos y empresas de salud de muchos países, que afrontan presiones urgentes de costos y para mejorar la calidad y el acceso a los servicios por parte de la mayor cantidad de población posible.
El escenario en la Argentina
Hasta la década de los años 90, las obras sociales sindicales concentraban la mayor cantidad de afiliados, pero con la desregulación del sistema, las empresas de medicina prepaga adquirieron mayor protagonismo.
En los últimos años, ese mercado ha tendido a la concentración en las empresas líderes que, en muchos casos, absorbieron a las pequeñas compañías. Muchas desaparecieron en el proceso.
La otra cara de la moneda es que han surgido otros servicios asociados, como seguros y turismo, en un mercado que, en los últimos tiempos, no crece y por ende, tampoco genera empleo.
Hoy en día la mayor preocupación es el desequilibrio existente entre el sector de la salud pública, el de la medicina prepaga y el de las obras sociales. Por otro lado, existen servicios de salud que –se argumenta– deberían ser del Estado y han sido trasladados al sector privado, lo que redunda en una merma de la rentabilidad para este último.
Se han decretado nuevas coberturas (discapacidad, drogadicción, alcoholismo, obesidad, nuevas medicaciones), pero no se tienen en cuenta cálculos actuariales o los protocolos de atención a esos pacientes. Las compañías señalan que deben hacer desembolsos considerables para financiar esas nuevas coberturas que se incorporaron al Programa Médico Obligatorio (PMO), que no logran compensar.
Las empresas consultadas en este informe coinciden en que, desde el gobierno anterior, vienen arrastrando el problema de los costos crecientes, lo que puso en la cuerda floja a gran parte del sector. Las que quedan, generalmente poderosas, desarrollan estrategias de alta competencia, incluso con fuerte publicidad en los medios de comunicación.
El otro tema crítico es la falta de camas debido al incremento de la masa de afiliados a prepagas y obras sociales en la última década. La inversión en infraestructura no acompañó ese crecimiento. En cuanto a la atención de los enfermos crónicos, es otra de las cuestiones a resolver.
De acuerdo a estimaciones del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) –División de la CEPAL–, el envejecimiento de la población requerirá de un aumento de 4% del PBI en el gasto destinado a salud para el caso de Argentina en las próximas décadas.
El estado actual del problema
La conclusión es clara: el sistema de salud en Argentina podría ser más eficiente, sobre todo considerando que invierte buenas cifras en él; esto es: 10% del PBI. También podría abarcar más gente, que actualmente queda por fuera de la medicina prepaga. Uno de los problemas más urgentes a resolver son las eternas esperas a las que se somete a muchos pacientes que piden citas médicas, de hasta dos y tres meses.
Existe fragmentación en el sistema de salud argentino en tres niveles: en materia de derechos y regulatorio (si bien se procura hacerlo extensivo a toda la población, no se logra), y a nivel regional (zonas del país están mejor provistas que otras).
Con el nuevo gobierno del presidente Mauricio Macri, muchas empresas de medicina prepaga se muestran esperanzadas. Confían en posibles cambios a favor del sector y que se dejen de arrastrar algunos flagelos (ya mencionados), aunque reconocen que no será fácil, ni mucho menos.
Parece que todas las compañías del sector invertirán en el país en los próximos años o tienen intención de hacerlo, ya sea en tecnología o en apertura de sedes. ¿Hacia dónde van desde el punto de vista tecnológico? Hacia la telemedicina: principalmente la atención remota, el monitoreo y la interconsulta a distancia. Hacia allí también va el mundo.
Todo indica que la competencia entre “los grandes” seguirá siendo intensa en el país y que se requieren esfuerzos público-privados para que la dinámica de los distintos actores sociales sea más armónica.
(*) Todas las entrevistas de este Informe fueron realizadas por Fabiana Culshaw.
En los próximos 20 años
Según el ingeniero José Luis Cordeiro, profesor de la Universidad de la Singularidad de la NASA en Silicon Valley, en las próximas dos décadas habrá más cambios tecnológicos que en los últimos dos mil años, y la biotecnología y la medicina serán uno de los principales frentes. Como ejemplo cita el desarrollo de Crispr, una técnica que permite escribir y modificar genomas que cambiará el futuro.
“Nos encontramos ante nuevos horizontes de la medicina, en el límite de lo inverosímil. Muchas enfermedades que hoy existen podrán ser prevenidas, y el envejecimiento podrá ser frenado. Empresas que no son del ámbito de la salud, como Google, están haciendo millonarias inversiones en centros de investigación para prevenir el Alzheimer y el Parkinson. Sin duda, las empresas de la salud deben prepararse para todos los avances que vienen, invertir más en tecnología, cambiar sus modelos de negocio y de atención. Y deben hacerlo pronto”, comentó Cordeiro.
Otro ejemplo del “tsunami” en materia de medicina que se está viviendo desde ya, se reflejará en el “Primer Congreso Internacional de Longevidad y Criopreservación” que se llevará a cabo en España, del 25 al 27 de mayo, con la presencia de los científicos más importantes del mundo. Este evento pone en evidencia cómo la medicina está cambiando rápidamente a raíz de las nuevas tecnologías y su impacto social.
La medicina del futuro
Tecnologías emergentes cambiarán la medicina y la vida de las personas. Entre ellas, destacan:
Manipulación genética prenatal. La detección temprana y prevención de enfermedades cada vez es más una realidad y tendrá un gran desarrollo en los próximos cinco años.
Las drogas y tratamientos antiedad, basados en investigaciones de células madres, reparación molecular y reemplazo de órganos.
Impresión de órganos en 3D. Se estima que será la principal tecnología médica en los próximos años, de la mano con la nanotecnología.
Implantes biónicos. Ya existen exoesqueletos y prótesis de muchas partes del cuerpo, e irán en aumento.
Medicina personalizada. Los planes integrales que ofrezcan las empresas tendrán más en cuenta las particularidades de cada uno y la diversidad entre las personas.
Osde
El problema de los costos crecientes
La obra social de personal jerárquico es considerada líder del sector por sus dos millones 100.000 afiliados, 7.000 empleados y una red de 50.000 prestadores. Es vista por muchos como detentando una posición dominante. Para otros, simplemente es un ancla importante del sector.
Por Fabiana Culshaw

Tomás Sánchez de Bustamante
Tomás Sánchez de Bustamante, presidente de la Organización de Servicios Directos Empresariales (Osde), ofrece su perspectiva sobre el sector de la medicina prepaga en el país.
–¿Cuáles son los problemas que enfrenta el sector?
–Desde el gobierno anterior arrastramos el problema de los costos crecientes y los ingresos “pisados”, porque los aumentos de cuota requieren autorización oficial, pero los aumentos en las demás variables no están regulados. Eso puso en jaque a buena parte del sector. Hoy encontramos una mejor predisposición, pero la cuestión de fondo no se ha modificado.
El otro tema crítico es la falta de camas. La masa de afiliados a prepagas y obras sociales creció mucho en la última década, pero la inversión en infraestructura no acompañó ese crecimiento. Nosotros contribuimos con nuestro granito de arena, un sanatorio con tecnología de punta en Mendoza.
–¿En qué leyes pondría usted la lupa?
–Todavía está vigente la ley número 26682, de 2011. Fue una ley sancionada con el espíritu de ampliación de derechos de los usuarios y consumidores, que en abstracto compartimos, pero con muy poco conocimiento de las particularidades del mercado y la actividad.
Por ejemplo, la cuestión de la atención de los enfermos crónicos, una de las cuestiones centrales de la problemática de la medicina en el país, está muy mal encarada. El estado no puede desentenderse de los crónicos y pasarle la responsabilidad a las empresas.
La ecuación financiera en muchos casos es finísima, y de ese resultado depende la salud de miles de familias y el empleo de miles de trabajadores y profesionales. Con la intención de preservar la salud del crónico se pone en riesgo todo lo demás. Hay que buscar una solución que contemple todas las necesidades.
–¿Eso significa que algunas empresas del sector han ido cumpliendo servicios de salud que corresponderían al Estado?
–Claro, es exactamente lo que le dije. Pero no es el único ejemplo. También está el tema de la articulación entre los tres subsistemas, público, privado y seguridad social. El único que puede articular eso es el Estado, porque tiene la legitimidad y los elementos. Cualquier intento voluntarista de los otros actores se queda corto. Este problema no es de hoy ni de ayer, lleva décadas.
–¿Qué representa la construcción de un sanatorio propio –de Osde– en Mendoza?
–Es el primero en nuestra historia y constituye un hito. A lo largo de 45 años, nuestro rol fue el de concentrar demanda, administrar prolijamente y negociar con el sector prestador. Entendíamos que esa era la mejor garantía posible para un servicio de calidad.
El escenario cambió y fuimos capaces de adaptarnos para no perder calidad de servicio, que es el objetivo. Si nos hubiéramos aferrado a nuestra vieja política, si nos hubiéramos vuelto inflexibles, tendríamos problemas serios. Tuvimos la visión para cambiar, sin dejar de ser fieles a nosotros mismos y al compromiso de calidad asumido ante los socios.
–¿Cómo piensa que será la medicina prepaga en el futuro; cómo la visualiza?
–Es la telemedicina en todas sus formas. Las tecnologías de información y comunicación (TIC) permiten el monitoreo, la atención remota, interconsulta y acceso a especialistas, entre otras cosas, pero también, aplicadas con criterio y planificación estratégica, pueden cambiar patrones de conducta de los pacientes, involucrarlos en su propio cuidado y tratamiento y generar hábitos más saludables.
Todo esto se viene aplicando hace años en distintos países de Europa. Nosotros hemos evaluado esas experiencias para tomar lo que podía servir en nuestro contexto, que tiene sus particularidades. Y hoy nos permite brindar una mejor cobertura a nuestros socios.
Swiss Medical Group
Un sistema que necesita modificaciones profundas
La empresa acusa baja rentabilidad debido a las deficiencias del sistema nacional de salud, según manifiesta. A pesar de eso, sigue invirtiendo en nuevas sedes y tecnologías. No deja de plantear los cambios que el sector amerita, siguiendo las tendencias mundiales.
Por Fabiana Culshaw

Claudio Belocoppitt
Claudio Belocoppitt, presidente de Swiss Medical, aborda temas candentes como el sistema nacional de salud y sus denuncias por supuestas irregularidades en Osde.
–En oportunidades anteriores, usted manifestó que el sistema nacional de salud no sirve. ¿Sigue pensando igual?
–El sistema nacional de salud necesita modificaciones profundas porque no es sustentable. Este sistema de acceso irrestricto, con prestaciones nuevas todos los años, sin ningún tipo de pago deducible, ha demostrado no funcionar. Cuando se sancionó la horrible ley del sector en el año 2011, podría haber sido un punto de partida para hacer algo más moderno, pero se perdió la oportunidad y se fue para atrás.
–¿Qué sería lo más urgente para cambiar?
–Se tiene que ir a un sistema en el que existan copagos con los afiliados y deducibles obligatorios. Otra cuestión que debería existir, es la posibilidad de que la gente gaste en los servicios que quiere y no en los que se les impone. Hoy, el sistema establece que la gente tiene que contratar un combo completo. Es decir, si usted tiene 84 años de edad, está obligado igual a contratar el servicio de maternidad. O si usted tiene su esposo odontólogo, tiene de todas formas que contratar un servicio de odontología.
–¿Qué cantidad de personas abarca el sistema de medicina prepaga en el país?
–Como máximo, a 5 millones de usuarios. Es cierto que los sistemas sociales utilizan las clínicas privadas de las compañías del sistema de medicina prepaga o de empresas privadas, pero en la medicina prepaga propiamente dicha no hay más de 5 millones de personas.
–¿Qué margen de rentabilidad tiene el sector, en promedio?
–En la mayoría de los casos, las compañías tuvieron rentabilidad negativa y las que pudieron quedar en una línea de flotación más o menos muy limitada, como la nuestra, no llega a 1,5% de rentabilidad.
–¿Cuánto es ese porcentaje en pesos?
–Eso no supera los $300 millones, tomando en cuenta que en la facturación, solamente de primas, vendimos unas 20.000.
–Hace unos meses, ustedes denunciaron a OSDE por supuesta retención de aportes de afiliados por 16 millones de pesos, que Osde niega. ¿Cómo va ese proceso?
–El tema quedó bajo la responsabilidad del Estado. Hicimos lo que teníamos que hacer y no tenemos más comentarios al respecto.
–¿Sigue el enfrentamiento comercial con OSDE?
–Nunca tuvimos un enfrentamiento comercial con ellos. De hecho, nunca dejamos de trabajar con Osde y lo seguiremos haciendo. Lo que sí hemos tratado es que se establezcan pautas de convivencia; el sector las requiere.
–Se pensaba que con el cambio de gobierno iba a venir más inversión extranjera al sector. ¿Piensa que se va a dar?
–No, todavía no. Se podría dar, como siempre sucede cuando cambia el viento. Hay movimiento de miradas, pero también van a ser imperiosos los cambios en la estructura de la ley y en las políticas de salud.
–¿Qué novedades tiene Swiss Medical en materia de inversión?
–A fines de 2016 compramos una participación importante del Grupo Gama, que es el más grande de Rosario. En abril de este año abrimos un Centro Ambulatorio en Campana, uno de los más importantes a escala nacional. Y hace unos días, inauguramos un sanatorio impresionante en Rosario. Lo hicimos a través de nuestra participación en el Grupo Gama. Ahora estamos terminando la construcción de un sanatorio en Salta. Y estamos desarrollando una gran cantidad de centros ambulatorios, como parte de un masterplan para los próximos años.
–¿Cómo pueden hacer todas esas inversiones con el tan poco margen de rentabilidad que me comentaba?
–Aun teniendo una rentabilidad de $ 300 millones, la volcamos toda a la actividad.
Sancor Salud
Concentración y diversificación
Con más de 40 años de fundada, cuenta con 80 centros de atención regional y 500 entidades de atención personalizada en localidades pequeñas. Suma un total de 1.200 empleados. Su red de prestadores está compuesta por 100.000 profesionales e instituciones sanatoriales. ¿La meta? Crecer.
Por Fabiana Culshaw

Fernando Werlen
Fernando Werlen, Gerente General de Sancor Salud, respondió las inquietudes planteadas.
–¿Cómo ve el mercado de la medicina prepaga en Argentina?
–En los últimos años el mercado de las empresas de medicina prepaga ha tendido a la concentración, favoreciendo el crecimiento de las empresas líderes. Al mismo tiempo, algunos grupos se han diversificado, sumando actividades de otras características, como Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART), seguros, turismo.
Los de mayor infraestructura apostaron con más fuerza a la integración vertical, gracias a la cual los grupos de medicina privada se convierten tanto en financiadoras como en prestadoras de servicios de salud. De acuerdo a los datos estadísticos del Ministerio de Salud, el segmento de empresas de medicina prepaga (EMP) ha decrecido. Además, muchas EMP pequeñas y regionales han sido absorbidas por las líderes.
–¿Hasta qué punto las leyes actuales benefician o no al sector, y qué se podría cambiar en esta materia?
–Una de las necesidades es la actualización del programa médico obligatorio, para que acompañe la evolución del sistema de salud. Otro aspecto en agenda es la creación de una agencia de Evaluación de Tecnología Sanitaria, que se enfoque en el desarrollo de conocimientos y herramientas para lograr un sistema de salud más equitativo.
–Algunas empresas del sector afirman que han tenido que ir asumiendo funciones que correspondería al Estado en materia de salud, por lo que se ven perjudicadas. ¿Comparte esta opinión?
–El sistema de salud en Argentina se caracteriza por su fragmentación. La falta de armonía entre el sector de la salud pública, el sector privado de la medicina prepaga y el de las obras sociales, representa un volumen altamente significativo de inversión, pero lamentablemente no alcanza a ser eficiente ni cualitativa ni cuantitativamente. El gran desafío es poder discutir sobre el modelo que necesitamos.
–¿Cuáles son los principales logros que han alcanzado en los últimos dos años?
–Una de nuestras principales metas cumplidas fue la expansión geográfica, ya que hemos duplicado la cantidad de centros de atención y nos hemos afianzado con fuerza en las regiones. También apostamos por la diversificación y la integración vertical, llevando adelante dos proyectos. Uno de ellos es el Centro Médico Ambulatorio Vitus, que es propio, emplazado en Córdoba. Fue concebido bajo los más altos estándares de higiene y bioseguridad y se destaca por su equipamiento de última generación, combinado con una amplia gama de especialidades, destacado cuerpo médico y profesional especializado. Por otro lado, el Grupo de Medicina Privada está incursionando en seguros, a través de la integración de Trayectoria Seguros. Ofrecemos todo el abanico de seguros de vida, desde los dedicados a cubrir obligaciones patronales hasta los más específicos.
–¿Cuáles son los principales desafíos de la empresa en este momento?
–Hoy, con números que nos acercan a las 420.000 cápitas, estamos reforzando la estrategia al segmento corporativo. Nuestro desafío es seguir expandiéndonos y abriendo nuevos mercados para superar nuestra meta de crecimiento de 450.000 asociados para junio de este año. Además, nos hemos trazado el desafío de ser reconocidos como la Empresa de Medicina Privada Líder en Calidad de Servicio.
–El sector de la salud se enfrentará a una gran tecnificación en el futuro. Se habla de prótesis para muchas partes del cuerpo que hoy son impensables, maquinaria avanzada, está el desafío de una población mundial que crece y crece, con más personas de la tercera edad. ¿Cómo se prepara Sancor de cara al futuro?
–La proyección es que la gente va a vivir más y mejor, y esto conlleva un aumento en la expectativa de vida y un incremento también escalable del gasto de salud. En el caso de Sancor Salud, este es un tema que venimos avizorando, por lo que este panorama no nos toma por sorpresa. Por esto, estamos profundizando en los programas con foco en las cronicidades y la gerontología.
Medifé
El objetivo es lograr servicios diferenciales
Abarca una red de 60 sucursales y más de 60.000 prestadores para casi 350.000 afiliados. Recientemente ha incorporado una sucursal en Adrogué, otra en Recoleta y, próximamente abrirá una más en Pilar. Se enfoca en desarrollar más servicios transaccionales por la web y atención al cliente por las redes sociales. Son testigos de que el mercado no crece.
Por Fabiana Culshaw

Jorge Piva
Jorge Piva, Director General de Medifé, opina sobre las necesidades del sector de la medicina prepaga en Argentina y da a conocer la meta de la compañía de diferenciarse cada vez más de la competencia.
–¿Qué resultados se ven del proceso de desregularización del sector?
–El mercado no ha crecido significativamente porque no se ha creado empleo, y la expansión del sector se venía dando con esa condición. Dicho esto, lo positivo es la libertad con que la gente ingresa al sistema de medicina prepaga, constituyendo un bien social el poder elegir dentro del sistema de obras sociales una prepaga direccionando sus aportes hacia ella. Con esto podemos decir que, luego de más de 20 años, el esquema de desregulación ha funcionado bien para todos los actores.
–¿Qué opina de las leyes o disposiciones vinculadas a las nuevas coberturas?
–Las nuevas coberturas, como discapacidad, drogadicción, alcoholismo, obesidad, nuevas medicaciones, en muchos casos se encuentran en estado experimental, sin tener en cuenta cálculos actuariales, ni protocolos de atención para determinar en qué momento y que es lo mejor para el paciente en función a su patología. En la actualidad en la Argentina el costo de las demandas está divorciado de los recursos económicos necesarios para su financiamiento.
En salud también se puede ser populista y la situación en la que ha quedado el sistema de salud privado es crítica. Si tomáramos los certificados por discapacidad emitidos por el Registro Nacional de personas con Discapacidad, pasan de los 8.756 en el año 2009 a 731.745 en 2015.
Un reciente trabajo que se está por presentar a las autoridades demuestra que deberíamos agregar a la cuota actual un monto de $ 234 para poder financiar las nuevas coberturas que se incorporaron al Programa Médico Obligatorio (PMO).
–El sector está planteando una reforma de la Ley de Medicina Prepaga, ¿verdad?
–Sí, e incluimos la introducción de algunas ideas paliativas que se usan en países de la región, como ser la aplicación de co-seguros en el primer nivel de complejidad y la creación de protocolos de atención para las patologías más caras, como pasa en Chile y en Uruguay, por ejemplo.
Ahí, para la creación de los protocolos intervinieron los ministerios de salud, las academias de medicina, colegios profesionales y llegaron a acuerdos muy útiles para garantizar la consistencia de las nuevas coberturas.
En estos países también existen fondos con aportes públicos y privados para afrontar los costos.
–¿Qué significa para el sector privado asumir funciones de salud más allá del alcance inicial previsto?
–En general los programas de drogadicción, discapacidad y alcoholismo son tomados desde la salud pública por la masividad, la cronicidad y el costo de los tratamientos.
En nuestro país, desde la modificación de la ley, se fueron incorporando al Programa Médico Obligatorio y, por esa vía, al subsector de la medicina prepaga, sin haberse reconocido nunca su costo como lo indica la ley.
Nosotros creemos que es una carga muy fuerte para nuestros asociados, que además pagan impuestos, y a la vez nuestras empresas también lo hacen. Pensamos que el Estado debe tomar nuevamente la conducción y financiación de las coberturas, como en todos los países del mundo.
–¿Cuáles son los principales desafíos o metas de Medifé?
–El gran desafío es trabajar el valor agregado de una categoría de servicios que es un commodity. Es decir, poder encontrar servicios diferenciales de valor para los afiliados.
Por otra parte, es importante ser competitivos en precios y ello implica trabajar en conjunto con el mercado para encontrar formas de brindar servicios con prestaciones que posibiliten ofrecer un producto más económico a segmentos de afiliados que así lo necesiten.
William Hope
40% de la gente no está en el sistema prepago
Pequeña entre los grandes, se mantiene firme en un segmento bien definido. Esta entidad semi-pública funciona como obra social y medicina privada. Sus locaciones están principalmente en el Ãrea Metropolitana de Buenos Aires y en las provincias de San Luis, Mendoza y Córdoba. Suma 25.000 afiliados y su personal asciende a unas 80 personas.
Por Fabiana Culshaw

Aldo Favía
El contador Aldo Favía, gerente general de William Hope, destaca cómo esta empresa se maneja entre las líderes del sector de la medicina prepaga y cómo las autoridades nacionales se enfrentan al desafío de evitar tanto dispendio o los eternos tiempos de espera en la atención.
–¿Cómo pueden competir con los grandes del sector?
–En estos años un logro fue, precisamente, crecer con un entorno hostil y de alta concentración. Después, conseguimos distinguirnos al no retroceder en la calidad de los servicios, aun cuando signifique mayor erogación. No tenemos juicios de amparo con los afiliados, tenemos una tasa de fidelidad bastante alta de ellos, y el personal también se mantiene.
Es cierto que somos pequeños, con 25 mil afiliados frente a los millones que tiene, empresas grandes, pero tenemos gran prestigio con los prestadores: hospitales de la comunidad, el Italiano, el Británico, el Cemic, porque cumplimos los contratos. Eso nos permite que, cuando los afiliados necesitan algún servicio urgente, tenemos muy buena comunicación con los prestadores para dar pronta respuesta.
–¿Eso encarece los servicios?
–No, al contrario. Tenemos un precio adecuado, a pesar de que la escala nuestra no es muy grande.
–¿De qué peca el sistema de la medicina prepaga en la Argentina?
–La ley argentina es amplia y se puede acceder a todas las prestaciones sin pagar un solo centavo. En las cartillas de todos los prestadores se ven las siglas de Sin Cargo (SC), Sin Tope (ST) y Sin Límite (SL).
Quien está en el sistema está bien y quien tiene un buen prestador mejor aún. Sin embargo, si se está por fuera es complicado. En realidad, el sistema es solidario, aportan los de mayor poder adquisitivo y, con los de menores ingresos, se juntan los fondos para sufragar todos los gastos. Pero si de la empresa se retiran los afiliados de mayor poder adquisitivo, sufre mucho la obra social cuando surge algún gasto grande, por ejemplo, medicaciones de alto costo. Con solamente los afiliados de menor poder adquisitivo, se desfinancia el sector. En este momento, existe una crisis en las obras sociales sindicales.
–¿Qué tantas personas abarca el sistema de la medicina prepaga?
–Casi 40% de la población no tiene esta cobertura, sino que acude al sistema público, con sus deficiencias. En otras palabras, la gente que accede al servicio de obras sociales que ofrece medicina privada tiene buena cobertura, pero ¿qué pasa con ese 40% que queda por fuera?
Se espera que eso cambie, ya que las nuevas autoridades tienen mejores preceptos sobre la cobertura universal de salud. Existe un fondo de retribución pendiente, el cual, bien destinado, podría alinear a los prestadores del Estado, que ahora están diseminados. La idea es hacer como una especie de “gran cartilla” para quienes no tienen cobertura. Es un proyecto importante y difícil de lograr. Esperemos que dé resultado. En la medida en que mejore la economía también más gente se va a incorporar al sistema, tendrá su obra social y su prestación.
–¿Cómo compara el sistema en Argentina con otros países más avanzados en esta materia?
–Muchos países tienen más organizado el sistema público, siendo este más homogéneo, sin tanta diferencia entre los prestadores. También son más eficientes en el uso de los recursos. Argentina es uno de los países que más invierte en salud en proporción a su PBI, pero no es eficiente esa inversión, hay dispendio. La gente debe tener un buen médico de cabecera y que no le den un turno para dentro de tres meses.
Omint
Sector en jaque por los costos médicos
El Grupo está conformado por varias empresas: en Argentina, cuentan con 2.600 personas en las unidades de salud y brindan servicio a más de 300.000 personas. La innovación tecnológica está en la mira de la empresa.
Por Fabiana Culshaw

Marcelo Mancini
Entre esas empresas: Omint Argentina, Omint Brasil, Clínica del Sol, Clínica Bazterrica, Clínica Santa Isabel, dos clínicas odontológicas propias, Omint Assistance y Omint ART.
Marcelo Mancini, director general de la organización, define el perfil del grupo que cumple 50 años este año.
–¿Cómo se adapta el sector de la medicina prepaga al desarrollo de las nuevas tecnologías y a los costos que ésta trae aparejados?
–En los últimos años la industria se adaptó a las nuevas tecnologías para acercarse más al asociado y ofrecerle mejores servicios. Como aspecto en contra, el mercado de medicina prepaga ha tenido una gran complejidad, porque los mayores costos asociados a la inflación médica específica (por la aparición de nuevos tratamientos, nuevos medicamentos, nueva tecnología, representa seis puntos por arriba de la inflación general de la economía) no se han podido trasladar a los precios.
Esto ha provocado una depredación constante de la rentabilidad de la actividad en los últimos años. Seguimos trabajando con las autoridades correspondientes para acercar esta problemática que pone en jaque al sector, y para encontrar en conjunto una salida.
–¿Cómo reacciona el sector privado ante la disposición legal de tener que ofrecer más coberturas?
–Las leyes son positivas para brindar acceso a los pacientes, para la ampliación de las coberturas y el ingreso irrestricto. Sin embargo, no suelen tener en cuenta cómo se van a financiar ambas cosas. Al sector privado se le imponen cada vez más coberturas y se lo obliga a cargar también con las preexistencias, pero no se prevé con qué fondos se van a atender dichas nuevas obligaciones.
–¿Qué logros destacaría de Omint en los últimos años?
–El desarrollo de Omint Médico Online, que abrió un nuevo camino en la historia de los servicios de las empresas de medicina privada. Nuestros socios tienen acceso a este recurso sin cargo a través de PC, notebooks y recientemente desde dispositivos móviles. Estamos sumando la atención para pacientes pediátricos desde mayo y seguiremos incorporando prestaciones. También renovamos sucursales, como la de Cerro de las Rosas en la ciudad de Córdoba y en el barrio de Palermo en Capital Federal. Y estamos planificando la ampliación de las estructuras de nuestras clínicas.
–¿Qué monto de inversión destinan a tecnología?
–La compañía tiene prevista una inversión de 1% de la facturación total para la actualización tecnológica, a lo que se suma el monto para la estructura de nuestras clínicas, previsto para comenzar este año. Consideramos un hito a destacar que, desde la creación de Omint ART, hemos logrado un crecimiento exponencial. Actualmente esa unidad de negocios cubre a más de 200.000 personas en el país.
–¿Cómo será el sector de la medicina prepaga en unos diez o quince años?
–La actividad vislumbra un continuo avance de la tecnología médica. El acceso para la mejora de la calidad de vida se plantea como un desafío para todos los actores involucrados. Una estrategia sustentable será clave para hacer posible que estos avances lleguen a las personas.
A su vez, continuará la tendencia hacia la digitalización, el desarrollo de canales de atención virtuales para brindar mejores servicios a los pacientes, de forma más personalizada. La tendencia también se dirige hacia optimizar los servicios de atención de guardia médica, agilizando los tiempos de atención.
Galeno
Lo que se requiere es un cambio estructural
Cuenta con una red de 6.200 sanatorios e instituciones de diagnóstico y tratamiento contratados, además de siete sanatorios y siete centros médicos propios. Suma unos 68.000 médicos y más de 750.000 afiliados. A pesar de las dificultades en la rentabilidad, compite con la mayor cantidad de proveedores posibles e invirtiendo en tecnología.
Por Fabiana Culshaw

Julio Fraomeni
Julio Fraomeni, presidente de la empresa de medicina prepaga, explica los planes de la institución y su contexto.
–¿Cómo ve la situación del sector de la medicina prepaga?
–Estamos dentro de una Ley de Medicina Prepaga que es perjudicial. A través de los años nos han ido incorporando prestaciones y especialidades, ha decreciendo la rentabilidad y hoy muchas empresas están en negativo.
–¿Siguen sin poder fijar las tarifas en forma libre?
–No podemos hacerlo. Además de todas esas prestaciones que hemos ido incorporando, no tuvimos la contraparte de financiarlas. Ese problema va de la mano con el de las tarifas porque, si pedimos autorización a la Superintendencia, demora el proceso y la implementación. Si bien actualmente es más fácil de explicar la situación y hay mayor predisposición de las autoridades para entendernos, el problema sigue siendo el mismo.
–¿Hay perspectivas de que la ley cambie con el gobierno de Macri?
–Estamos pidiendo que el aumento de los precios se flexibilice y también la compensación de las prestaciones que se nos han ido agregando. Además, estamos trabajando para que el que el sistema de salud tenga un cambio estructural, con algún tipo de participación del socio en las prestaciones, a través de algún pago u otro instrumento.
–¿Cuáles son las principales deficiencias estructurales del sistema?
–Históricamente, uno vendía un plan médico, que consistía en una cartilla de prestadores y un menú de beneficios, y el socio los compraba. Pero eso quedó desvirtuado porque, por ejemplo, un amparo puede decir que hay que remitir al socio a determinado prestador que no está en la cartilla, o darle un beneficio que en ningún momento uno se comprometió a dar. Eso produce desajustes.
–¿Qué tan rentable es este tipo de negocio?
–No es rentable. Las compañías que tienen escala pueden aspirar a terminar “empatados”, pero muchas están con pérdidas. El sistema no está bien para nada.
–¿Qué pasa con el impacto del precio del dólar?
–Impacta negativamente, porque todos los insumos, medicamentos, equipos, están todos en dólares.
–¿Eso frena la actualización tecnológica del sector?
–No tanto. La actualización tecnológica no se detiene. Sin embargo, hay empresas pequeñas que no pueden probar equipamientos nuevos, y las más grandes seguimos sosteniendo esa inversión con mucho esfuerzo.
–¿Cuánto ha invertido Galeno en tecnología en el año 2016?
–Solo de actualización, sin agregar nuevos equipos, tenemos una inversión de entre US$ 30 y 40 millones anuales. Este año hemos agregado un centro ambulatorio, consultorios externos y ampliamos algún servicio, pero no hicimos inversiones de envergadura.
–¿Cómo es la competencia de las empresas grandes de medicina prepaga?
–El sector es muy competitivo. Están las empresas sin fines de lucro y las sociedades anónimas que pagan todos los impuestos. Entre unas y otras, existe una brecha gigante. Eso hace que el esfuerzo de la competitividad de quienes pagamos impuestos sea mayor. Estamos pidiendo algún tipo de facilidad impositiva, para no tener tanta presión en ese sentido y volcar más recursos a la inversión.
–El año pasado se proyectaba que se podría dar mayor inversión o llegada de empresas extranjeras al sector de la salud en Argentina. ¿Cuál es el panorama?
–Después de doce años de estar “fuera del mundo”, se nota cierto interés de algunos inversionistas que vienen a ver cómo están las cosas en Argentina, pero por ahora son misiones exploradoras.
–¿Cómo será el sector en unos cinco años?
.Seguiremos invirtiendo en infraestructura, en nuevos sanatorios y en llevar la medicina del primer mundo a diferentes lugares del país. También hay una fuerte tendencia a la atención más rápida y personalizada, y al diagnóstico precoz. Habrá enfermedades que hoy son incurables y que ya no lo serán en el futuro; y eso también cambiará el negocio.

