Damián Vázquez, de PwC: “Los roles más expuestos a IA muestran transformaciones más aceleradas en sus habilidades”
“Nuestros estudios muestran que los roles expuestos a IA están atravesando cambios de habilidades cada vez más acelerados, lo que refuerza la expectativa de los colaboradores de contar con entornos que los acompañen en esa evolución y les permitan mantenerse empleables a largo plazo”, comenta Damián Vázquez, socio de la firma, a cargo de la práctica de Managing Consulting.

“Desde nuestra experiencia, la compensación sigue siendo un factor relevante, pero ya no es suficiente por sí sola para fidelizar al talento clave. Hoy vemos que las organizaciones que logran retener a sus mejores perfiles son aquellas que construyen una propuesta de valor integral, coherente y sostenida en el tiempo. Esto implica ofrecer oportunidades reales de desarrollo y aprendizaje continuo -especialmente en habilidades vinculadas a tecnología e inteligencia artificial-, esquemas de trabajo flexibles, liderazgo cercano y una cultura organizacional basada en la confianza. Nuestros estudios muestran que los roles expuestos a IA están atravesando cambios de habilidades cada vez más acelerados, lo que refuerza la expectativa de los colaboradores de contar con entornos que los acompañen en esa evolución y les permitan mantenerse empleables a largo plazo. En contextos de mayor previsibilidad económica, la diferenciación como empleador ya no pasa solo por el salario, sino por la experiencia integral del empleado y la claridad del proyecto profesional que la organización propone”, analiza Damián Vázquez, socio de PwC Argentina a cargo de la práctica de Managing Consulting.
¿Qué nuevas tensiones aparecen entre las expectativas de los empleados y las necesidades del negocio?
Observamos una tensión creciente entre la búsqueda de flexibilidad, propósito y desarrollo por parte de los colaboradores, y la necesidad de las organizaciones de ganar productividad, eficiencia y capacidad de adaptación en un entorno cada vez más competitivo. La adopción acelerada de tecnologías como la inteligencia artificial profundiza este desafío. Por un lado, las personas esperan que la tecnología mejore su experiencia laboral y potencie su desempeño; por otro, las empresas necesitan capturar valor rápidamente de estas inversiones. Los datos muestran que las industrias más expuestas a IA están logrando mayores niveles de productividad e ingresos por empleado, lo que eleva la presión por resultados. Gestionar esta tensión requiere liderazgo claro, comunicación transparente y un enfoque responsable del cambio, que permita que la transformación tecnológica esté acompañada por políticas de capacitación, reconversión de habilidades y diálogo permanente con los equipos.
Un cambio radical en la organización
¿Cómo está impactando la tecnología en la forma de organizar, evaluar y desarrollar el trabajo?
La tecnología -y en particular la inteligencia artificial- está transformando profundamente la manera en que se organiza y se gestiona el trabajo. No se trata solo de automatizar tareas, sino de rediseñar roles. Las actividades repetitivas tienden a reducirse y se fortalece el componente analítico, creativo y relacional de muchos puestos. Observamos que esto obliga a repensar los modelos tradicionales de evaluación del desempeño y desarrollo profesional. Las organizaciones comienzan a valorar más la capacidad de aprender, adaptarse y trabajar con tecnología que la experiencia lineal o el título formal. Al mismo tiempo, se vuelve clave contar con sistemas de gestión de talento más dinámicos, con planes de desarrollo personalizados y métricas alineadas a contextos de cambio continuo.
¿Qué implica gestionar equipos con trayectorias, edades y expectativas muy distintas?
La convivencia de múltiples generaciones, trayectorias profesionales diversas y expectativas heterogéneas es uno de los mayores desafíos de la gestión de personas hoy. En un mismo equipo pueden convivir colaboradores que priorizan estabilidad y previsibilidad con otros que buscan flexibilidad, aprendizaje constante y movilidad. La tecnología amplifica estas diferencias, ya que no todos los perfiles incorporan el cambio al mismo ritmo. Los roles más expuestos a IA muestran transformaciones más aceleradas en sus habilidades, lo que puede generar brechas internas si no se gestiona de forma adecuada. En este contexto, el liderazgo cumple un rol central. Gestionar equipos diversos requiere una mirada más empática, políticas diferenciadas pero equitativas, y un fuerte foco en la inclusión, la capacitación y la construcción de entornos colaborativos que potencien el desempeño colectivo.
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