viernes, 3 de abril de 2026

    Un negocio que está sobredimensionado

    En 1999, la estimación de crecimiento anual en el mercado del entretenimiento
    era de 11%. El optimismo inundó a importantes empresarios que, tras conocer
    estos atractivos indicadores, no dudaron en apostar con toda su fuerza a este
    sector. En el período que va de 1998 a 2002 invirtieron US$ 900 millones
    en parques temáticos, oceanarios y centros de entretenimiento familiar
    indoors. Pero el sueño duró poco y el entretenimiento local debió
    enfrentarse con una realidad difícil de capear.
    No sólo incidió la crisis económica. También hubo
    distintas fallas en la proyección de las posibilidades reales del negocio.
    Se auguraba un potencial de explotación que terminó siendo muy
    lejano a la realidad. Por otra parte, este sector requiere niveles de inversión
    muy altos y está fuertemente gravado por impuestos. Por lo tanto, en
    un contexto recesivo, la recuperación de la inversión se hace
    prácticamente imposible.
    Uno de los parques temáticos de mayor importancia en la Argentina, el
    Parque de la Costa, es el paradigma de lo que sucedió en el sector del
    entretenimiento. La inversión inicial fue del orden de US$ 100 millones.
    En su primer año de vida, 1997, recibió 1,7 millón de visitas,
    todo un récord. Sin embargo, ese mismo ejercicio concluyó con
    una pérdida de US$ 10 millones. Aunque fue todo un boom, los números
    no cerraron y hoy, el pasivo del Tren y el Parque de la Costa asciende a US$
    150 millones. Actualmente, el grupo Soldati está avanzando en la refinanciación
    de su deuda.

    Una realidad que no entretiene

    De origen brasileño, Playcenter fue una de las empresas que logró
    mayor presencia en el ámbito local del entretenimiento. En 1987 puso
    en marcha el centro Playland en el shopping Soleil y, diez años después,
    contaba con 13 locales en ocho centros de compras, logrando 40% del mercado
    local de centros de entretenimiento familiar indoors. En 1996 su nivel de ventas
    en Brasil y la Argentina era de US$ 83 millones.
    Después de haber invertido US$ 40 millones proyectaban desembolsar otros
    US$ 280 millones en el mismo sector de parques temáticos indoors. También
    intentaron comprar el malogrado Parque de la Ciudad, pero la iniciativa fracasó.
    El año pasado la empresa brasileña se fue del país.
    El centro integral de entretenimientos Showcenter llegó al mercado en
    1999 con algunas ventajas que lo diferenciaban favorablemente de otros jugadores,
    entre ellas, el mix de entretenimiento y shopping center que permitía
    incluir nuevas formas de atracción para los clientes. Pero, una vez más,
    los números no cerraron: la facturación en 2001 fue 70% inferior
    a la del año anterior, lo que condujo al concurso preventivo de acreedores,
    proceso por el cual atraviesa actualmente.
    Desde la empresa explican que “la idea de estos megacentros de entretenimiento,
    que fueron concebidos como algo atractivo en sí mismos, no funciona,
    y ahora hay que adaptarse a la demanda”. En consecuencia, el local de Haedo
    debió cerrar el año pasado, quedando únicamente abierto
    el Showcenter Norte, que está ubicado en una zona de mayor poder adquisitivo.
    También debieron reducir su personal de 700 personas a 300. Mientras
    la facturación no para de descender, la empresa se encuentra renovando
    todo su cuerpo gerencial tratando de encontrar una salida a la crisis.
    Por último, los oceanarios constituyen una parte muy importante de este
    mercado y no quedaron ajenos a la realidad del sector. El Mar del Plata Aquarium,
    por ejemplo, inaugurado en 1993, era el mayor oceanario de Sudamérica.
    Llegó a tener cerca de un millón de visitantes anuales pero en
    2002 cerró sus puertas debido a que el mantenimiento del lugar convertía
    a la empresa en deficitaria.

    Conocer el mercado interno

    Sacoa, empresa marplatense con más de 45 años de presencia en
    el país, es la excepción a la regla. Cuando la euforia inversionista
    llegó a su fin y las compañías del sector no podían
    parar los rojos en sus balances, esta empresa encontró interesantes estrategias
    de supervivencia, entre ellas la decisión, en diciembre de 2001, de bajar
    los precios de algunos de los juegos hasta en 50%. “Tomamos esta decisión
    porque entendimos que el entretenimiento iba a pasar a ser más prescindible
    en medio de la incertidumbre en la que estábamos sumidos –entiende
    Miguel Livi, gerente de operaciones de la firma–. Teníamos que acercarnos
    a los clientes fieles desde toda nuestra historia y estábamos seguros
    de que si les hacíamos imposible que vinieran a nuestros parques, los
    íbamos a perder. También fuimos muy previsores con respecto a
    no sobredimensionar las inversiones. No nos equivocamos: estamos de pie, sobrevivimos
    al cimbronazo, tenemos nuevas aperturas y hemos retomado nuestro nivel de inversiones”.
    Pero, ¿de qué dependió la supervivencia en este difícil
    sector?: “Es fundamental tener un amplio conocimiento del mercado interno.
    Los dueños de Sacoa conocen mucho la idiosincrasia del argentino, lo
    que fue fundamental a la hora de encontrar estrategias para que el negocio siga
    adelante. Por otra parte, puedo asegurar que quien hoy no piensa en volumen,
    sino únicamente en tener un margen de utilidad alto, en este país
    por lo menos, no va a tener mucho futuro”, prosigue Livi.
    Los números también reflejan el optimismo de la empresa: “La
    facturación de este año comenzó a mostrar que había
    una tendencia que se estaba revirtiendo. La del primer semestre de este año,
    en relación con el mismo período de 2002, creció en 50%.
    De todos modos, tenemos que ser muy cautos, porque hay que tener en cuenta que
    el primer semestre de 2002 fue muy difícil, pero si nos vamos unos años
    para atrás podemos decir que estamos bien. Es difícil decir qué
    es lo que mide realmente este 50% de incremento, porque también debimos
    afrontar un aumento muy importante de costos, además de todos los impactos
    propios de la devaluación”, concluye el directivo de Sacoa.
    Neverland también se suma a este panorama optimista. Esta cadena cordobesa,
    creada hace 25 años, se posiciona como una combinación de un parque
    de diversiones con un centro de entretenimientos familiar. En 1998 inauguraron
    en el shopping center Abasto un megaparque de 6.000 metros cuadrados en el que
    invirtieron US$ 12 millones. Y la empresa va por más. Acaba de acordar
    con Zamperla, fabricante italiano de juegos de parque, la apertura de un local
    de Neverland en España, para cuya puesta en marcha destinará US$
    2 millones.
    Temaikén y Tierra Santa son los dos parques temáticos de más
    reciente llegada al mercado argentino. El primero se inauguró en julio
    de 2002 en Escobar, provincia de Buenos Aires, y recibió la visita de
    150.000 personas en sus primeros 15 días de existencia. El emprendimiento
    fue llevado adelante por María del Carmen Pérez Companc, esposa
    del empresario, y requirió una inversión inicial de US$ 35 millones.
    Tierra Santa, por su parte, se presentó como el primer parque temático
    centrado en la religiosidad en el mundo. Desde su apertura, en diciembre de
    1999, hasta el año pasado, había recibido más de dos millones
    de visitas.
    Lo peor parece haber pasado. Después de invertir desmedidamente en un
    sector del que desconocían sus posibilidades reales de desarrollo, las
    empresas del entretenimiento local se muestran mucho más cautas a la
    hora de realizar sus planes de negocios. Aprendieron la lección. M