El grupo El Fénix tiene una trayectoria de más de 100 años
en la venta de medicamentos genéricos en México. Con la promulgación
de la ley sancionó en septiembre del año pasado en la Argentina
–que obliga a los médicos a recetar la droga y no el nombre comercial
de un remedio– la cadena mexicana encontró el momento adecuado para
desembarcar en Sudamérica.
El plan de expansión en la Argentina prevé una inversión
de US$ 3 millones para la apertura de filiales en las principales ciudades (entre
ellas Córdoba y Rosario) con el fin de llegar a 100 sucursales en un
plazo de cinco años (40 en Capital Federal y 60 en el interior). Pero
el camino no es llano. Como los remedios genéricos en general, la cadena
de Farmacias del Dr. Ahorro enfrenta a diario diversos cuestionamientos, prejuicios
e intereses comerciales que se cruzan con los grandes laboratorios nacionales
y extranjeros.
La discusión es compleja pero, básicamente, las Farmacias del
Dr. Ahorro se han convertido en el blanco concreto de los industriales y laboratorios
más importantes del sector. El escabroso tema del precio de los remedios
no es una cuestión menor. Dr. Ahorro oferta sus productos con 75% de
descuento mientras las obras sociales ofrecen 40% y las marcas líderes,
llegan en algunos casos, hasta 60%.
A poco de aprobada la ley, los precios de los medicamentos de laboratorios líderes
se redujeron alrededor de 40%. Como contraparte, el incremento de la demanda
de medicamentos de marcas más económicas llevó a un aumento
de hasta 180% en sus precios: el market-share de los genéricos pasó
de 1% en 2001 a 13% en el segundo semestre de 2002. En todo caso, lo que ponen
de manifiesto estos números es que el margen de ganancias de los laboratorios
era importante y que la guerra de precios apenas libra sus primeras batallas.
“Quieren boicotearnos y acorralarnos para que no vendamos barato, pero
no lo lograrán, ya que el cliente prefiere pagar menos y nuestro volumen
de operaciones nos permite bajar los precios cada vez más. Si de una
misma droga existen 15 marcas distintas, en vez de comprar diez piezas de cada
una, compraremos 150 de una sola marca al precio más bajo y bajaremos
el precio de venta, para que aquellos a quienes no les alcanzaba para comprar
sus remedios, puedan comenzar a hacerlo ya”, reza la última solicitada
firmada por la empresa Dr. Ahorro que se publicó el 12 de junio pasado
en Clarín.
“Desde el primer día que abrimos, vienen a espiarnos de todos los
laboratorios, nos sacan fotos, nos observan. Para nosotros ya es común
entrar cada día a nuestra oficina y encontrar una carta documento. Nos
persiguen por distintos motivos, hay denuncias de particulares para que nos
controlen las publicidades que hacemos, las promociones. Nos dicen que lo que
vendemos no son genéricos, son similares. Pero pocos dicen que todos
los remedios que se venden en la Argentina son también similares, incluidos
los de los laboratorios grandes, porque ninguno cumple con las pruebas de biodisponibilidad
y bioequivalencia, porque no se hacen en el país. Y lo que descubrimos,
es que estos controles que tanto piden para nosotros, no son aplicados a otras
farmacias. Para nosotros es engorroso, pero en realidad es mejor, porque no
encuentran nada”, dice Paula Repetto, gerenta de Farmacias del Dr. Ahorro.
Perspectivas
“El proyecto original era tener consultorios al lado de la farmacia, con
una consulta de $ 5. En México se cobra un dólar y una persona
sin ninguna cobertura, por $ 10 puede ir al médico, comprar su remedio
barato y, encima, se puede hacer política de prevención. Pero
la ley argentina no permite que el farmacéutico tenga relación
con el médico. Y eso es razonable para evitar la corrupción. Pero
entonces tampoco deberían permitir la figura del visitador médico,
que implica una relación del médico con el laboratorio. Es lo
mismo”, dice algo indignada Repetto.
En el interior del país, la situación también es algo problemática
para instalar la cadena: “En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo,
hay una ley que dice que no puede haber dos farmacias a menos de 300 metros
de distancia. Y otra condición es que el farmacéutico debe ser
socio para poder habilitarla. Entonces, para abrir cada local, es necesario
abrir una nueva sociedad, y eso implica un costo administrativo enorme. En Capital
y en algunas provincias como Córdoba o Santa Fe no rige esta ley, así
que vamos a empezar a expandirnos por allí”, dice Repetto.
En la actualidad, todos los vendedores de Farmacias del Dr. Ahorro son estudiantes
de farmacia que, en siete meses, ocuparon 95 posiciones de trabajo. “Hoy,
administramos 270 drogas para las enfermedades más frecuentes. Queremos
llegar a 450 rubros y, con eso, cubriríamos 80% de las enfermedades.
Lo que sabemos con certeza es que van a seguir bajando los precios de acá
a fin de año entre 20% y 30%. Ahora tenemos 0,4% del mercado, pero esperamos
llegar a 10% en poco tiempo”, finaliza contundente Repetto. M
