Grupo Limpiolux presentó ImpactaBien para medir la huella social organizacional con datos
La nueva unidad de negocios aplica el IBI – Índice de Bienestar Integral para cuantificar variables internas como bienestar, cultura y clima, y convertirlas en información estratégica para la toma de decisiones, en un contexto global de caída del compromiso laboral y costos económicos asociados a la desconexión en el trabajo

Grupo Limpiolux presentó ImpactaBien, una unidad de negocios orientada a medir la Huella Social Organizacional y transformar ese relevamiento en información estratégica para la gestión. La propuesta busca traducir variables internas tradicionalmente consideradas intangibles —como bienestar, cultura y clima— en datos cuantificables que puedan incorporarse a la toma de decisiones.
El lanzamiento se ubica en un escenario de “grandes desafíos y crisis” en el ámbito laboral. En ese marco, se citan los datos del informe State of the Global Workplace: 2026 de Gallup, publicado en abril de 2026 con información recogida durante 2025. Silvana Messina, Chief People Officer de Grupo Limpiolux, afirmó: “el compromiso de los equipos de personas ha caído por segundo año consecutivo, alcanzando niveles que no se veían desde los confinamientos de 2020. Sólo el 20% de las personas que trabajan en organizaciones a nivel mundial están altamente involucrados y entusiasmados con su trabajo”.
Messina también vinculó la falta de compromiso con un impacto económico global. En sus palabras, “respecto del “costo Invisible”, Gallup estima que la falta de compromiso tiene un pasivo muy grande para la economía global debido a la pérdida de productividad, rotación de personal y ausentismo. Se estima que la desconexión laboral le cuesta a la economía mundial aproximadamente $10 billones de dólares (USD) por año. Esta cifra representa cerca del 9% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial”.
ImpactaBien se apoya en el IBI – Índice de Bienestar Integral, un abordaje que propone una lectura sistémica y cuantificable del impacto social que generan las organizaciones en sus equipos. Cecilia Galindo, gerenta de ImpactaBien, definió el concepto en estos términos: “Desde ImpactaBien entendemos que la huella social es el efecto que una organización genera en el bienestar de las personas con las que se vincula —y sus familias—, en especial de su fuerza laboral. Permite cuantificar el impacto humano y social, visibilizando los aportes positivos y las brechas que es necesario atender. De este modo, se convierte en una medida de la capacidad regenerativa, es decir, del potencial para mejorar la calidad de vida y crear valor compartido de manera sostenible para las personas y las organizaciones”.
La medición releva y sistematiza información vinculada al funcionamiento interno y su impacto en las personas. Entre los aspectos incluidos figuran el nivel real de bienestar integral de las personas y sus familias; la coherencia entre estrategia, cultura y prácticas organizacionales; la identificación de riesgos culturales y sociales emergentes; el impacto de decisiones organizacionales en personas y entorno; variables vinculadas a sostenibilidad, reputación y resiliencia; y factores relevantes para gobernanza y transparencia.
El proceso contempla una medición inicial para construir una base objetiva, seguida por un diagnóstico y un dashboard con hallazgos, variables críticas y tendencias. Luego, esa información se traduce en escenarios posibles de decisión, con cursos de acción que pueden abarcar ajustes internos, redefinición de prioridades estratégicas, integración del impacto social en la gobernanza o iniciativas de innovación alineadas al negocio. El modelo se completa con la certificación de la medición de la Huella Social Organizacional, con el objetivo de dar trazabilidad y consistencia a los resultados.

