miércoles, 15 de abril de 2026

    El sueño de los fármacos emergentes

    Al pensar en biotecnología, lo primero que viene a la mente es lo que los profesionales llaman fármacos emergentes, el cáliz sagrado del sector: una droga de tanto éxito que pueda tratar una dolencia como nunca antes hubiera sido posible con los productos tradicionales.


    El origen de estos fármacos se remonta a mediados de la década de 1970, cuando la primera generación de empresas de biotecnología ­como Genentech y Biogen­ utilizó la ingeniería genética para crear versiones de las proteínas naturales que se desarrollan en el cuerpo humano. Hoy en día, las empresas de segunda y tercera generación utilizan métodos nuevos y más sofisticados.


    Aunque la biología molecular continúa siendo la tecnología habilitante, estas empresas la utilizan más como una herramienta para el descubrimiento de una droga que como un método para crear el producto final.


    Los analistas anuncian la inminente llegada al mercado de estos fármacos emergentes en cantidades tales que permitirán que el sector se recupere finalmente de los largos años de inversión en investigación y desarrollo. En realidad, de las 350 nuevas drogas creadas por las empresas de biotecnología que atraviesan la fase de prueba clínica en busca de la aprobación de la FDA (Food and Drug Administration), sólo 30% está en su etapa final. Según un informe publicado en 1998 por Pharmaceutical Research and Manufacturers of America, más de un tercio está destinado a tratar varios tipos de cáncer y el resto se utilizará para enfermedades relacionadas con el Sida, desórdenes de autoinmunidad, diabetes, enfermedades infecciosas y otras dolencias.


    Cambio de rumbo


    Muchas de estas nuevas drogas generarán grandes ingresos. En realidad, los medicamentos biotecnológicos ya comienzan a derrotar a los productos fabricados por los gigantes farmacéuticos. El año pasado, Viracept, el inhibidor de proteasa antiHIV producido por Agouron lanzado en 1997, superó en ventas a Crixivan, una droga rival del gigante Merck.


    A otros productos biotecnológicos también les va bien. Ernst & Young informa que las ventas de estos productos totalizaron US$ 13.000 millones el año pasado, 17% más que el año anterior. Las ventas podrían llegar a US$ 24.000 millones en el 2006.


    Sin embargo, sus niveles de precios son extraordinariamente altos. Algunas pueden oscilar entre US$ 10.000 y US$ 20.000 por tratamiento y hasta pueden llegar a US$ 150.000, que es el precio para una provisión anual de Cerezyme, una droga para tratar la enfermedad de Gaucher, una dolencia genética que puede ser fatal. Las empresas de biotecnología sostienen que las bondades de sus productos y los años de costosa investigación para lanzarlos justifican los precios.


    Pero, a medida que nuevas drogas llegan al mercado, estos productos tendrán que probar su valor a consumidores y empresas administradoras de salud. Las compañías de seguros no necesariamente pagarán el precio de una droga a menos que ésta pueda demostrar que es más efectiva en términos de costo que las alternativas.


    El lado positivo de este fenómeno es que los productos farmacéuticos convencionales a menudo sólo alivian los síntomas mientras que muchos productos de biotecnología revierten o eliminan la enfermedad.


    Las huellas vitales


    En los círculos de biotecnología, la genómica (el estudio de los genes y sus funciones) es el recién llegado. En realidad, la disciplina ni siquiera tenía un nombre hasta hace 20 años. Pero, a pesar de su juventud, consiguió que los inversores, las empresas farmacéuticas, los científicos y hasta el público en general pensaran en ella.


    Esta repentina atención no se debe a que las empresas de genómica sean especialmente lucrativas, pues ninguna genera acciones de alto rendimiento o elevados ingresos. Aunque algunas, como Incyte Pharmaceuticals, han tenido períodos de rentabilidad, en la actualidad hasta las más exitosas están en rojo. Además, la mayoría de las empresas vende servicios y herramientas, y sólo algunas intentan desarrollar sus propias drogas.


    Pero los expertos en los sectores científicos y financieros apuestan a que la genómica es un gran negocio. Separar el genoma humano ­la huella genética de la vida­ y usar esa información para crear nuevas drogas y otros tratamientos médicos, que es la razón fundamental de la industria, galvanizará el desarrollo de drogas y ofrecerá grandes recompensas tanto económicas como médicas.


    Una vez comprendido el genoma humano, los científicos podrán predecir la susceptibilidad de una persona a enfermedades específicas, crear programas individualizados de medicina preventiva y desarrollar drogas perfectamente elegidas para adaptarse a la composición genética especial de un paciente y, por lo tanto, evitar efectos colaterales nocivos.


    El techo total del mercado de las 150 compañías de biotecnología más importantes está en US$ 120.500 millones, de los cuales la genómica representa aproximadamente 3% según la firma investigadora Hambrecht & Quist. Pero Rachel Leheny, director ejecutivo del banco de inversión Warburg Dillon Read, señala que, aunque la genómica representa solamente un pequeño porcentaje del sector de biotecnología, su crecimiento podría aumentar drásticamente en los próximos diez años, merced a las regalías y al ingreso proveniente del desarrollo de productos que recogerán de las industrias farmacéuticas y de biotecnología.


    Sin embargo, a medida que se acerca a su edad dorada, la genómica enfrenta una cantidad de desafíos. En primer lugar, la carrera para patentar nuevos descubrimientos. Las empresas con la mayor cantidad y las mejores patentes probablemente serán las más exitosas en la década que se acerca. Las patentes de genes plantearán una gran cantidad de preguntas difíciles, en especial las siguientes: ¿otorgar la patente sobre un gen originará un conflicto en su futuro desarrollo?, ¿cualquiera podrá vender sus genes en el mercado?


    Las empresas dedicadas a la genómica también compiten por inversiones. Leheny ve un paralelo entre el crecimiento de la genómica y el de la industria de alta tecnología. Observando a los actuales jugadores fuertes de la genómica ­Millennium, Human Genoma Sciences, Incyte, Genset, Affymetrix­ es difícil decir cuáles emergerán como usinas de desarrollo. Pero si alguien compra acciones en una empresa líder, es muy probable que pueda cosechar ganancias dentro de 20 años.