viernes, 1 de mayo de 2026

    Antes de que sea demasiado tarde

    La reconversión ­industrial, comercial, financiera y gerencial­ de una empresa en crisis aparece como un objetivo tan urgente como difícil.


    La efectividad de cualquier plan de recuperación depende, para empezar, del grado de deterioro del negocio. Los expertos suelen advertir que pocas empresas reaccionan oportunamente frente a cambios en el entorno de sus negocios. Los síntomas de dificultades se multiplican, sin que puedan detectar sus verdaderas causas a tiempo. El avance progresivo de los problemas desencadena la etapa de crisis que les impide actuar con suficiente margen de maniobra como para resolverlos de manera adecuada.


    Finalmente, la pérdida de rentabilidad y una inapropiada estructura de endeudamiento las lleva a una parálisis financiera de la que les resulta muy difícil recuperarse.


    Federico Vovard, socio a cargo de la división de servicios de asesoramiento financiero de PricewaterhouseCoopers (PwC) señala que la asistencia que brinda la consultora en estos procesos abarca tareas que apuntan a la reconversión de empresas con problemas de performance, síntomas de deterioro de su rentabilidad o debilidades en su estructura de financiamiento.


    “En primer lugar, es preciso adoptar un plan de emergencia para interrumpir la hemorragia“, indica Miguel Eiranova, director de la división. “Resulta imposible introducir mejoras de largo plazo hasta que no se estabilice la caja de la empresa. Por eso, es preciso actuar con rapidez y tomar decisiones drásticas.”


    Los expertos de PwC advierten que el equipo gerencial de la empresa en crisis puede no contar con la experiencia y creatividad necesarias para elaborar medidas innovadoras e identificar oportunidades que contribuyan a normalizar la situación en el menor tiempo posible. Esto es lo que justifica la intervención de un grupo multidisciplinario especializado en proyectos de esta naturaleza.


    Diagnóstico y tratamiento


    Ernesto Luzuriaga, director de la división, explica que la primera etapa consiste en realizar un diagnóstico de la situación que permita identificar las causas de los problemas y diseñar un plan de acción de corto plazo para estabilizar financieramente a la empresa.


    Estas acciones pueden consistir, por ejemplo, en la venta de activos operativos y divisiones de negocios, y en la adecuación de la estructura de costos a la realidad operativa de la empresa y de sus ingresos.


    Mientras se desarrolla este proceso, es preciso contener a los acreedores comerciales y financieros, para disponer del tiempo necesario que permita implantar los cambios derivados de las conclusiones obtenidas de la etapa de diagnóstico.


    Este aspecto, que parece irrelevante, puede ser, en muchos casos, uno de los factores que desatan un fin inevitable. Cuando la empresa se encuentra en crisis y los acreedores lo perciben, comienzan a sonar los teléfonos. La gerencia ocupa la mayor parte de su tiempo en dar explicaciones a los proveedores sobre los incumplimientos de pago, en lugar de concentrarse en resolver los problemas de fondo. Finalmente, apuntan los expertos de PwC, la crisis termina paralizando al management como consecuencia de su impotencia para encontrar una salida.


    Qué hacer


    Hernando Fortini, socio de la división de servicios de asesoramiento financiero de PwC, señala que, en estos casos, se recomienda establecer un adecuado canal de comunicación con los acreedores, con el fin de difundir el verdadero estado de situación y evitar que se incurra en actos de discriminación en el tratamiento de sus intereses.


    “El peor pecado que uno puede cometer es brindar un tratamiento preferencial a un acreedor, porque eso despierta la ira de los demás, y genera desconfianza con respecto a quienes están a cargo de este proceso”, advierte Fortini.


    “Por eso, recomendamos operar con transparencia, estableciendo adecuados canales de comunicación para mantener informados a los acreedores acerca del progreso de nuestras tareas.”


    Eiranova agrega que ésta es una de las razones por las que resulta conveniente contratar asesores externos en una situación de este tipo: “En muchas ocasiones, el personal no puede actuar con suficiente objetividad, debido a las presiones que recibe de los acreedores”.


    Vovard señala que, aunque pueda sorprender a muchos, los bancos suelen demandar este tipo de asesoría. “Aunque tienen un claro conocimiento de los problemas, las entidades financieras no disponen, en general, de una estructura que les permita llegar a la raíz de la cuestión. Por eso suelen contratar nuestros servicios, para ayudarlos en la evaluación de la viabilidad del negocio y definir alternativas de refinanciación o renegociación de las condiciones de los préstamos otorgados a ciertos clientes”.

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