En la más reciente edición del ranking de calidad percibida de las marcas del universo business to business, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (Itba) ocupó el segundo lugar entre 165 productos y servicios.
Para las autoridades de la institución, el reconocimiento de las empresas representó, sobre todo, un premio a la capacidad de sus ingenieros y al cuidado que ponen en la formación de sus profesionales. “Durante 41 años, el Itba ha trabajado constantemente en busca de la excelencia académica. Hemos transmitido siempre la cultura del esfuerzo, ése es el gran secreto”, asegura Abel Farinati, secretario académico de la institución.
Un dato resulta particularmente relevante para justificar la satisfacción de los directivos: de los 120 profesionales egresados el año pasado, 98% trabaja actualmente en su especialidad, y en empresas de primera línea.
El Itba tuvo desde siempre una política de enseñanza muy estricta que se traduce en pautas que apuntan a premiar el mejor desempeño.
“No sólo hacemos una selección en el ingreso, sino que también tenemos una reglamentación académica bastante rigurosa en cuanto a las notas que debe tener el alumno durante su carrera”, explica el secretario académico. “Por ejemplo, si antes de terminar el primer año el alumno no tiene un promedio de cuatro puntos, es separado del Instituto.”
Reingeniería del conocimiento
Para Ramón García Martínez, director adjunto del Centro de Actualización Permanente en Ingeniería de Software, “la cultura del esfuerzo no pasa solamente por tener una capacitación que genere un profesional de calidad, sino que el alumno incorpora gradualmente durante su carrera la necesidad de realizar una reingeniería de sus conocimientos”.
Este centro, creado a partir de un convenio firmado con la Universidad Politécnica de Madrid, dicta a alrededor de 80 inscriptos una maestría en ingeniería de software a distancia.
Cleo Miguel, directora de Relaciones Institucionales del Itba, asegura que los gerentes de recursos humanos de las compañías suelen reconocer que los alumnos del Itba necesitan menos tiempo para aprender la tarea que se les asigna. “Nuestros alumnos están muy bien entrenados y pueden ponerse a trabajar enseguida. Al valor de nuestra educación se suma un aspecto de costos que nos favorece: los egresados del Itba se adaptan enseguida al cargo porque están bien preparados”.
Miguel considera, además, que la constante interacción del alumnado con las empresas ayuda a fortalecer, desde el principio, la percepción de calidad de la excelencia académica. “El contacto con el mundo laboral es muy intenso durante toda la carrera. Tenemos firmados convenios de pasantías con más de 300 compañías”.
Diego Tejada Aragón, gerente ejecutivo del Centro de Ingeniería para Empresas (Cipe) del Itba, confirma que a pesar de que el Instituto ha mantenido siempre un perfil bajo, la calidad se demuestra en la relación estrecha con el mundo laboral. “El mensaje está presente en cada alumno o egresado que trabaja en las empresas, en las posibilidades de capacitación que ofrece el Itba o en cada uno de los proyectos que llevamos adelante”.
Consultoría y capacitación
El Cipe tiene un staff de diez profesionales que, en colaboración con los alumnos del Instituto, se dedica a brindar soluciones de consultoría y de capacitación para las empresas. Según las autoridades, este centro, junto con la excelencia de la formación educativa, contribuye a construir el prestigio de la universidad entre los empresarios.
Hace nueve años el Cipe comenzó brindando cursos de actualización en el área de ingeniería industrial. Luego incorporó otras disciplinas como ingeniería electrónica, aplicaciones informáticas, reingeniería de procesos, análisis financiero orientado a la producción y, últimamente, temas vinculados con el comercio electrónico.
“Se abarca un espectro muy amplio porque el objetivo es aprovechar el conocimiento presente en las distintas especialidades. Nuestros cursos tienen como objetivo profundizar un determinado tema o bien obtener herramientas para ampliar la capacidad de acción”, señala Tejada Aragón.”La capacitación es una inversión para las empresas. Los cursos, con algunas adaptaciones, pueden ser la solución al problema que la compañía tiene en la planta, en la gerencia o en la administración.”
En cuanto a los servicios de consultoría, que empezaron a tomar forma a partir de 1996, el gerente del Cipe revela que su centro se interesa únicamente en aquellos proyectos que generan un valor tecnológico. “Nos proponemos ir más allá del producto convencional”, afirma.
Como ejemplo, Tejada Aragón cita el proyecto de medición de tiempos que realizaron para el hipódromo de San Isidro. “Fue un desarrollo que involucró mediciones electrónicas ligadas a la tecnología informática”, explica.
Espíritu emprendedor
Si bien las actividades del Itba estuvieron tradicionalmente relacionadas con las grandes empresas la investigación de Total Research confirma que entre las compañías con más de 1.000 empleados aumenta la percepción de calidad de la institución la estrategia actual apunta a acercarse a las Pymes. Para llevar a cabo este objetivo el Cipe creó servicios especiales para promover la red de contactos y las oportunidades de negocios y financiación del sector.
Uno de los mayores orgullos del Cipe es el desarrollo de una tecnología propia de catalogación, diseñada por un grupo de profesionales del Instituto, que abre nuevas perspectivas de crecimiento.
“En el último año se ha comenzado a fortalecer y apoyar el espíritu emprendedor de los alumnos para que plasmen sus ideas en planes de negocios”, señala Tejada Aragón. Así nació Taxologic, una empresa especializada, justamente, en crear mecanismos de estructuración de la información para las empresas.
“Tenemos más de siete años de experiencia en este sentido”, asegura el gerente del Cipe. “Un gran emprendimiento fue el que desarrollamos para Repsol-YPF y que comenzó en 1997. En este caso se catalogó en español y en inglés todo aquello que se denomina materiales: desde caños o tuercas hasta vasitos de plástico y resmas de papel.”
Tejada Aragón explica que muchos de los sistemas internos que manejan los gerentes de compras tienen un problema: los artículos se ingresan muchas veces con nombres diferentes, a pesar de referirse al mismo producto. “Entonces, quizá se despacha una orden de compras que ya había sido solicitada y la mercadería queda en stock“.
El proceso de catalogación genera descripciones únicas de manera tal que cada vez que se ingresa un nuevo dato se corrobora si no existe anteriormente con otra descripción. De esta manera, YPF pudo tener un único catálogo, localizado en Buenos Aires, para sus operaciones en Houston, Buenos Aires, Indonesia, Perú y Ecuador.
El gerente ejecutivo del Cipe asegura que, hoy, el sistema de catalogación adquiere nueva vida. “Es una de las herramientas que facilita las transacciones en Internet e impulsa el comercio electrónico. El éxito del e-commerce radica en que el usuario encuentre lo que realmente busca. Este sistema estructura la información de los productos de manera tal que el cliente navega de forma intuitiva en el site y, sin complicaciones, compra lo que necesita”.
