-Usted vino para la presentación de America Online Latinoamérica en la Argentina, un país al que se señala por el alto precio de sus servicios telefónicos. ¿Qué piensa al respecto?
–Si la Argentina quiere ser un país importante en el mundo, tiene que tener tarifas más adecuadas para Internet. Si no lo logra, no hay chance. El Estado, la sociedad y los usuarios quieren eso. Yo creo que las compañías de teléfonos van a ser más ricas aún, porque van a tener un tremendo aumento en el uso. Así saldrán beneficiados el país y las telefónicas. Y sucederá, porque pienso que a la Argentina le llegó el momento histórico. Siempre ha tenido el potencial para ser Estados Unidos o Canadá, aunque hasta ahora no lo concretó.
-¿Y por qué ahora sería el momento?
-Creo que Internet va a ser el motor de cambio. A la Argentina, lo que le falta en economía es un poquito más de animación, activación, pero es un estado mental. Tiene una economía bastante más sana que lo que uno podría pensar cuando habla con los argentinos. Volando a 50.000 pies de altura, la Argentina se ve estupendamente bien. Fíjese un ejemplo, nosotros tenemos acá el negocio de DirecTV con Clarín, y ya anda por los 200.000 suscriptores.
-No parece mucho…
–No, al revés. Ha sido un éxito completo. Está creciendo muy bien, y eso significa que hay dinero, que la clase media aprecia muchísimo DirecTV.
-DirecTV tiene un potencial inmenso ya que hoy el precio de su abono básico está muy cerca del básico de cable y tiene muchas más prestaciones…
–Yo le vaticino que vamos a llegar al millón de suscriptores.
-Pero, si se consideran los millones de usuarios de cable y la sofisticación del consumidor de televisión paga local, quizá ya tendrían que haber llegado.
–Quizá no hemos crecido a la velocidad que podríamos haberlo hecho, pero creo que los resultados son sólidos. Y en una sociedad en la que los tres socios estamos de acuerdo en que se ha hecho un buen negocio, se justifica que los tres estemos contentos.
-De los tres socios (Hughes, Cisneros y Clarín) el único operador de cable es Clarín. ¿No estará contento porque le conviene que la TV satelital no crezca tan rápidamente?
-Es posible. Pero ellos ya tienen un accionista internacional, Goldman Sachs, que influye mucho. Y Goldman sabe que el futuro está en DirecTV, no en el cable. Así que yo creo que eso va a crecer rápido.
-A principios de los ´90 ustedes vendieron la mayor parte de sus activos tradicionales y apostaron todas las fichas a los negocios de comunicación. Fue una jugada fuerte…
-Arriesgada, quizá, pero hoy en día somos el único grupo que tiene todas las fichas en una mesa para jugar a la convergencia. En el negocio de América On Line Argentina tenemos 150 proveedores de contenido local que van a estar generando negocios, ideas, exportación de la Argentina para el mundo. Van a poder exportar al portugués y al inglés. Si a eso se le agrega CTG y todo lo que puede hacer en Internet, la convergencia que vamos a construir en la Argentina va a ser enormemente poderosa. Vamos a tener mejor programación para la Web que cualquier otro grupo en el mundo.
-Da la sensación de que han tomado a la Argentina como cabecera de playa.
-El primer argentino soy yo. Somos unos enamorados de la Argentina, la conocemos bastante bien y pensamos que va a ser la base de todo nuestro negocio de Internet para el resto de América latina. La riqueza humana que hay acá se puede potenciar y esto va a ser un puente gigantesco de doble vía. Con DirecTV, America On Line y Cisneros Television Group, tenemos una masa crítica como ningún grupo mediático.
-Con respecto a la convergencia, Carlos Cisneros (su sobrino, CEO de CTG) dice que pusieron fichas en todo el tablero porque nadie puede asegurar con certeza donde caerá la bolilla. ¿Es así?
–Tiene que ser una mezcla de contenido con tecnología. America On Line gasta US$ 300 millones al año en nueva tecnología para asegurarnos que tengamos el producto de más fácil uso. Ese es un valor agregado que estamos adaptando a la Argentina. Después, nos vamos a asegurar que la Argentina tenga computadoras bastante más baratas, de entre US$ 300 y US$ 350; y no cajas bobas, computadoras completas de última generación.
-Que vendrán con AOL incluida…
-Claro, esa es la idea. Si se logra esto, aquí se puede hacer una revolución de Internet.
-¿Hay algún fabricante que esté en condiciones de cumplir con un acuerdo de esa naturaleza?
–Con nosotros, sí, porque le abriríamos todo el mercado latinoamericano y utilizaríamos a la Argentina como punta de lanza. Esto lo haríamos buscando nosotros los componentes, subcontratando, montando todo. Queremos forzar al mercado a pensar que sí puede haber computadoras más baratas.
-¿Su participación en Telefónica es directa?
-Tenemos una sociedad por partes iguales con Tom Hicks, que se llama Fondo Iberoamericano. Ese fondo, a su vez, tiene parte de Telefónica. Pero nosotros tenemos una compañía propia de telefonía que se llama RSL, una empresa europea que tiene casi todo el negocio de Internet telefónico y la vamos a traer a la Argentina porque va a haber apertura y pensamos sobre todo en telefonía de Internet. Eso completa nuestro paisaje de la convergencia.
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