sábado, 31 de enero de 2026

    El futuro del gas natural

    Las respuestas tecnológicas a los problemas planteados por el gas natural evolucionan rápidamente. La evolución regulatoria para consolidar la tendencia a la apertura, competencia e integración de los mercados locales y regionales todavía tiene un ritmo cansino. La brecha entre tecnología y regulación hace difícil hablar de plazos, pero es posible que a mediados de la segunda década del próximo siglo el gas natural sea un commodity de características semejantes a las que hoy tiene el petróleo. El gas natural licuado que se transporta en buques metaneros ya representa un tercio de las transacciones internacionales de gas natural.


    Según las proyecciones del Oil & Gas Journal, en el 2015 el gas natural sustituirá al carbón mineral como segunda fuente de energía primaria en la matriz energética mundial.


    Nuevas prioridades


    La conciencia ecológica ha sido un factor fundamental en el desarrollo del gas natural: un combustible limpio, con muy poco sulfuro, reducidas emisiones de monóxido de carbono y óxido de nitrógeno y que no deja, en su combustión, hidrocarburos sin quemar. Por la misma cantidad de energía provista, genera mucho menos anhídrido carbónico que las otras fuentes de energía fósil.


    Las reservas mundiales de gas natural a fines de 1998 sumaban 146.39 billones de metros cúbicos, en tanto que las reservas de petróleo ascendían a 167.660 millones de metros cúbicos. A equivalencia simple (1.000 m3 de gas natural = 1 m3 de petróleo), las reservas de gas natural ya representan 87% de las reservas mundiales de crudo.


    El reparto de las reservas de gas natural en el mundo no reproduce la dependencia petrolera de las reservas de Medio Oriente. Su distribución es más pareja en términos del nuevo paradigma de conflicto de civilizaciones.


    La producción mundial de gas natural alcanzó en 1998 los 2.271,8 millardos de metros cúbicos (58% de la producción equivalente de petróleo) y desde 1988 ha estado creciendo a una tasa anual promedio de 12%. El R/P (índice reservas/producción) del gas natural es de 63,4 años y el del petróleo de 41 años.


    Datos favorables


    El consumo crece también en forma sostenida. América del Norte, Europa y la ex Unión Soviética absorben 75% del consumo mundial de gas natural. El consumo per cápita en Estados Unidos ha declinado con respecto a la década de los ´70. En 1973 era de más de 2 toneladas de petróleo equivalente per cápita por año; bajó en la década de los ´80 a 1,5 tonelada y creció a 1,6 tonelada en los años ´90. El consumo de gas natural en Estados Unidos está muy expuesto a la competencia de los sustitutos del petróleo.


    En la ex URSS el consumo gasífero comienza a recuperarse pero todavía es 15% inferior al de una década atrás. Europa, en cambio, presenta un sostenido crecimiento. En 1973 apenas superaba el cuarto de tonelada de petróleo equivalente. En 1998 se aproximó a los tres cuartos de tonelada per cápita de petróleo equivalente.


    La geopolítica y la ecología juegan a favor del desarrollo gasífero mundial, pero la microeconomía del recurso todavía requiere ser apuntalada por nuevos desarrollos tecnológicos y encontrar mayor auspicio en la evolución regulatoria de los mercados energéticos. Si tecnología y regulación acoplan su ritmo de evolución, en 15 años más habrá un mercado mundial de gas natural y precios de referencia internacional.