viernes, 17 de abril de 2026

    Por venir

    Corazón modelo

    Si se hacen modelos computarizados de explosiones nucleares, en

    lugar de probar con bombas de verdad en el desierto, ¿por

    qué no hacer lo mismo con las drogas? En el horizonte asoman

    algunas nuevas herramientas que prometen lograrlo, a través de

    versiones virtuales del cuerpo humano que podrían reducir

    considerablemente el costo y el riesgo involucrados en el desarrollo

    de nuevos medicamentos. Dos compañías estadounidenses

    Physiome Sciences y PharSight se proponen aprovechar esta oportunidad

    que ofrece el mercado.

    Physiome ha recaudado capital de riesgo de SmithKline Beecham y

    Oxford Bioscience Partners para apoyar el desarrollo de modelos

    tridimensionales computarizados del corazón y de otros

    órganos. El modelo cardíaco se basa en

    información detallada molecular, bioquímica, celular y

    anatómica generada por décadas de experimentos.

    Physiome cuenta con modelos de los diferentes tipos de células

    presentes en el corazón, incluido su funcionamiento en

    corazones sanos y enfermos. Unió estos modelos de

    células en uno solo para crear la réplica de un

    corazón vivo y latente.

    El modelo de corazón de Physiome permite tener en cuenta lo

    que se sabe sobre las causas y efectos de la insuficiencia

    cardíaca congestiva, las arritmias y los paros

    cardíacos, además del creciente cuerpo de

    información existente sobre la función de los genes.

    Eso hace que el corazón computarizado sirva para abrir nuevos

    caminos en la creación de drogas.

    Una vez que los medicamentos desarrollados estén sobre la

    mesa, el mismo modelo podrá predecir de qué manera

    afectarán al corazón o podrá utilizarse para

    probar nuevos dispositivos como marcapasos y desfibriladores.

    El socio comercial de Physiome, Roche Holdings, incorporó

    sus propios datos experimentales al modelo cardíaco

    computarizado para determinar de qué manera su nuevo

    bloqueador de canal de calcio, Posicor, puede afectar al

    corazón. La Food & Drug Administration de Estados Unidos

    aceptó los datos computarizados como parte de su estudio de

    los efectos adversos potenciales de la droga y la aprobó como

    tratamiento para la hipertensión y la angina.

    ¿Qué sigue? Physiome quiere crear modelos

    computarizados de otros órganos e integrar sus modelos con

    bases de datos existentes para obtener más información

    sobre la manera en que las enfermedades y los compuestos afectan a

    las células.

     

    ¿Hacia otra crisis petrolera?

    “No será este año ni el próximo pero, mucho

    antes de lo que todos creen, los precios del petróleo

    comenzarán a aumentar”, dijo Franco Bernabé, presidente

    de la compañía italiana ENI en una reciente entrevista

    con la revista Forbes. El mundo, asegura el experto, podría

    volver a sufrir una crisis similar a la de la década de los

    ´70.

    La mayor preocupación de Bernabé es que el

    índice reservas-producción (las reservas

    económicamente rentables comprobadas con respecto a la

    producción real), según estima, disminuyó de 18

    a 12 años desde comienzos de la década de los ´80.

    La cantidad de nuevos descubrimientos en todo el mundo

    también descendió desde un pico de 41.000 millones de

    barriles en 1962 a 5.000 o 6.000 millones el año pasado. Y

    como si esto no fuera suficiente motivo de preocupación,

    Bernabé asegura que el poder del mercado petrolero

    volverá a la conflictiva región del Golfo.

     

    El Mercedes eléctrico

    En consonancia con estos inquietantes pronósticos, la

    petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell y el grupo alemán

    Daimler firmaron un acuerdo de cooperación para el desarrollo

    de vehículos eléctricos. Daimler quiere comercializar

    en el 2004 el Necar 3, un auto similar al Mercedes Clase A &endash;en

    el que ya ha invertido US$ 195 millones y prevé destinar otros

    US$ 850 millones&endash; que funciona con energía

    eléctrica producida por el hidrógeno en el propio motor

    del coche mediante metanol. Shell incorporará a este proyecto

    su tecnología CPO (catalytic partial oxidation) para mejorar

    la rapidez del proceso de transformación. Ambas

    compañías creen que el hidrógeno será la

    nafta del futuro.