Corazón modelo
Si se hacen modelos computarizados de explosiones nucleares, en
lugar de probar con bombas de verdad en el desierto, ¿por
qué no hacer lo mismo con las drogas? En el horizonte asoman
algunas nuevas herramientas que prometen lograrlo, a través de
versiones virtuales del cuerpo humano que podrían reducir
considerablemente el costo y el riesgo involucrados en el desarrollo
de nuevos medicamentos. Dos compañías estadounidenses
Physiome Sciences y PharSight se proponen aprovechar esta oportunidad
que ofrece el mercado.
Physiome ha recaudado capital de riesgo de SmithKline Beecham y
Oxford Bioscience Partners para apoyar el desarrollo de modelos
tridimensionales computarizados del corazón y de otros
órganos. El modelo cardíaco se basa en
información detallada molecular, bioquímica, celular y
anatómica generada por décadas de experimentos.
Physiome cuenta con modelos de los diferentes tipos de células
presentes en el corazón, incluido su funcionamiento en
corazones sanos y enfermos. Unió estos modelos de
células en uno solo para crear la réplica de un
corazón vivo y latente.
El modelo de corazón de Physiome permite tener en cuenta lo
que se sabe sobre las causas y efectos de la insuficiencia
cardíaca congestiva, las arritmias y los paros
cardíacos, además del creciente cuerpo de
información existente sobre la función de los genes.
Eso hace que el corazón computarizado sirva para abrir nuevos
caminos en la creación de drogas.
Una vez que los medicamentos desarrollados estén sobre la
mesa, el mismo modelo podrá predecir de qué manera
afectarán al corazón o podrá utilizarse para
probar nuevos dispositivos como marcapasos y desfibriladores.
El socio comercial de Physiome, Roche Holdings, incorporó
sus propios datos experimentales al modelo cardíaco
computarizado para determinar de qué manera su nuevo
bloqueador de canal de calcio, Posicor, puede afectar al
corazón. La Food & Drug Administration de Estados Unidos
aceptó los datos computarizados como parte de su estudio de
los efectos adversos potenciales de la droga y la aprobó como
tratamiento para la hipertensión y la angina.
¿Qué sigue? Physiome quiere crear modelos
computarizados de otros órganos e integrar sus modelos con
bases de datos existentes para obtener más información
sobre la manera en que las enfermedades y los compuestos afectan a
las células.
¿Hacia otra crisis petrolera?
“No será este año ni el próximo pero, mucho
antes de lo que todos creen, los precios del petróleo
comenzarán a aumentar”, dijo Franco Bernabé, presidente
de la compañía italiana ENI en una reciente entrevista
con la revista Forbes. El mundo, asegura el experto, podría
volver a sufrir una crisis similar a la de la década de los
´70.
La mayor preocupación de Bernabé es que el
índice reservas-producción (las reservas
económicamente rentables comprobadas con respecto a la
producción real), según estima, disminuyó de 18
a 12 años desde comienzos de la década de los ´80.
La cantidad de nuevos descubrimientos en todo el mundo
también descendió desde un pico de 41.000 millones de
barriles en 1962 a 5.000 o 6.000 millones el año pasado. Y
como si esto no fuera suficiente motivo de preocupación,
Bernabé asegura que el poder del mercado petrolero
volverá a la conflictiva región del Golfo.
El Mercedes eléctrico
En consonancia con estos inquietantes pronósticos, la
petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell y el grupo alemán
Daimler firmaron un acuerdo de cooperación para el desarrollo
de vehículos eléctricos. Daimler quiere comercializar
en el 2004 el Necar 3, un auto similar al Mercedes Clase A &endash;en
el que ya ha invertido US$ 195 millones y prevé destinar otros
US$ 850 millones&endash; que funciona con energía
eléctrica producida por el hidrógeno en el propio motor
del coche mediante metanol. Shell incorporará a este proyecto
su tecnología CPO (catalytic partial oxidation) para mejorar
la rapidez del proceso de transformación. Ambas
compañías creen que el hidrógeno será la
nafta del futuro.
