viernes, 17 de abril de 2026

    Más puntos en danza

    La certeza de que retener a los clientes efectivos es mucho

    más rentable que lanzarse a ganar otros nuevos condujo a que,

    simultáneamente, aparecieran en el mercado dos programas de

    fidelización que, como novedad, no se limitan a una empresa en

    particular.

    En rigor, no puede hablarse de coincidencia: ante el surgimiento

    de Travelpass, un proyecto en el que convergen 12 firmas (entre

    ellas, Shell y supermercados Norte), Disco e YPF reaccionaron con una

    alianza &endash;sin llegar a la fusión&endash; entre sus

    programas DiscoPlus y Serviclub.

    Travelpass es el primer sistema multimarca que se lanza al mercado

    argentino. Inspirado en experiencias internacionales exitosas como

    Air Miles, Bonus o Fly Buys, funciona con base en un sistema de

    puntos que se acumulan en una cuenta común y se canjean por

    viajes y alojamiento en hoteles. En él están asociados,

    además de Shell y Norte, Telecom, Banco de Galicia, Arnet,

    Grimoldi, Firestone, Personal, Musimundo, Ventura, Open Sport y El

    Mundo del Juguete.

    “Buscamos representantes de rubros de consumo familiar que

    tuvieran alcance nacional o una participación en sus mercados

    muy importante. Todavía nos faltan algunas categorías,

    como seguros o vestimenta”, indica Jorge Ricci, gerente general de

    Multibrand, la firma que administra la tarjeta.

    Los programas multimarca tienen la ventaja de ofrecer a los

    usuarios un menú diversificado de fuentes para sumar puntos y

    acceder más rápido a las recompensas. Desde la

    perspectiva organizacional, supone la desventaja de tener que

    armonizar las acciones de una cantidad de firmas con perfiles y

    objetivos de marketing distintos. Ricci reconoce que a la hora de

    reclutar empresas “algunas dijeron que no”, porque no estaban

    dispuestas a funcionar en equipo.

    Por ahora, el programa se acota &endash;como el de Disco e

    YPF&endash; a Capital Federal y Gran Buenos Aires. Para fin de

    año esperan estar en Mar del Plata, Rosario y Paraná y

    haber repartido en total un millón de tarjetas. El punto de

    madurez, estiman, llegará en tres años, cuando

    deberían rondar el objetivo de 4 millones de participantes y

    US$ 10 millones en premios.

     

    Ganar tiempo

    “Tal vez el acuerdo entre YPF y Disco sea la primera

    reacción a nuestro lanzamiento”, conjetura Ricci. Desde la

    cadena de supermercados, Damián Díaz, su gerente

    regional, responde con un lacónico “tiene que ver; digamos que

    tiene que ver”.

    El objetivo principal, dicen en Disco, es no quedarse

    atrás: “la diferencia la hace el que sale primero, porque

    siembra de tarjetas el mercado. Después, pasar a un cliente de

    un programa a otro puede resultar muy caro”.

    Esta premisa explica por qué la alianza entre la petrolera

    y la cadena de supermercados salió al mercado como una

    promoción con fecha de defunción en noviembre.

    “Veíamos que para llegar al estado ideal de convergencia

    debíamos esperar tres meses. En lugar de eso dijimos salgamos.

    La idea, de todos modos, es que la promoción se transforme en

    una herramienta permanente”, señala.

    De suceder así, también existe la posibilidad de que

    los programas individuales de YPF y Disco se transformen en uno solo.

    El acuerdo actual permite sumar los puntos que se obtienen en una

    empresa a la tarjeta de la otra. Mientras tanto, una inversión

    de US$ 500.000 permitió crear el sistema para compatibilizar

    las distintas tecnologías que emplean cada uno.

    Para el gerente del Proyecto de Tarjetas de YPF, Lucas Secades, la

    acción conjunta con la cadena minorista apunta, antes que a

    replicar la movida de Shell, a acortar los plazos que necesita el

    cliente para arribar a un premio. “Los planes de fidelización

    &endash;afirma&endash; funcionan en tanto los clientes perciben que

    hay un beneficio. Si el premio llega antes, es más evidente el

    servicio y los clientes están satisfechos.”

    A pesar de la vehemencia con que Disco desmintió que

    Telefónica fuera a sumarse al programa, Secades no descarta

    esta posibilidad. “No queremos diluir la iniciativa en un cobranding

    en el que no se sepa quién es el dueño, pero sin duda

    vamos a tener algún socio más”, adelanta. Para

    Telefónica, a un año de la liberalización del

    sector en que participa y con Telecom integrando Travelpass, la

    perspectiva de esta asociación parece atractiva.

    Los programas de fidelización no son considerados en YPF

    como el conjuro ante una eventual profundización de la crisis.

    “Sería pedirles demasiado, más bien actúan como

    un amortiguador ante las promociones de la competencia”, dicen.

    Sus socios también repiten que “una retracción nos

    va a golpear a todos por igual”. De todos modos, Disco conoce las

    ventajas de la fidelidad desde hace rato. Sabe, por ejemplo, que 20%

    de quienes participan en el programa aportan 35% de las ventas

    totales y que el ticket promedio de los socios supera en 90% al de un

    comprador ocasional ($ 32 contra 18).

     

    Muchos puntos

    Multibrand eligió el perfil de la tarjeta luego de un

    estudio de mercado en el que participaron 1.400 personas de todo el

    país. Allí descubrió que los argentinos, con

    más preocupaciones y mal humor que tiempo libre, deseaban ante

    todo desenchufarse y viajar. Así se decidió el

    posicionamiento de lo que derivaría en Travelpass y se

    iniciaron los acuerdos con Aerolíneas y Austral, que

    actúan como los operadores aéreos.

    Sin embargo, quizás uno de los costados flacos del programa

    resida, justamente, en la dificultad para llegar a las recompensas.

    Para ganar, por ejemplo, un pasaje a Miami en baja temporada se

    necesitan 23.000 puntos, lo que equivale a un consumo de $ 46.000 en

    Shell o Norte o de $ 92.000 en llamadas urbanas a través de

    Telecom.

    Un premio mucho más módico, como un boleto

    aéreo a Mar del Plata (3.200 puntos), requiere un gasto

    promedio de $ 6.400. Si los puntos se acumularan sólo en

    Musimundo, sería necesaria la compra de un disco compacto cada

    tres días durante treinta meses, que es el plazo máximo

    de validez de los puntos.

    “Tal vez debamos pensar en recompensas más accesibles,

    sobre todo teniendo en cuenta que la crisis probablemente retraiga el

    consumo”, admite Ricci. Una de las alternativas que examina la

    empresa consiste en incluir entre los premios entradas a

    espectáculos y encuentros deportivos, días de descanso

    en estancias o pases para centros de diversiones.

    Los puntos de Disco o YPF, en tanto, pueden ser canjeados por

    productos de todo tipo, desde toallas y herramientas hasta

    televisores o cruceros en el Caribe, aunque el consumo que demandan

    también puede considerarse elevado. Así, por ejemplo,

    hacerse de un walkman exige, en YPF, invertir $ 1.800 en combustible

    y desembolsar algún dinero en efectivo.