martes, 14 de abril de 2026

    Alianzas en construcción

    Los cambios estructurales en la economía argentina durante

    los años 90, la apertura económica y la

    integración regional, junto a las reformas y las

    políticas de desregulación promovidas desde el Estado,

    fueron los disparadores que delinearon un nuevo horizonte para la

    industria local de la construcción.

    En ese escenario, los productores de cemento supieron aprovechar

    las oportunidades y se lanzaron a la meta de recuperar el tiempo

    perdido durante los ´80, una década que, señalan los

    protagonistas del sector, merece pasar al olvido.

    “En 1980 se alcanzó el punto máximo de esta

    industria en el país. Durante ese año, el consumo per

    cápita de cemento fue de 264 kilos. Después la demanda

    comenzó a caer hasta llegar, a principios de los ´90, a poco

    más de 100 kilos anuales (ver Cuadro 1). La década

    pasada fue realmente muy mala para este negocio. Siempre digo que en

    ese tiempo la verdadera hazaña de las empresas fue haber

    logrado sobrevivir”, señala Pablo Verzini, presidente de

    Corcemar, la cementera que se ubica en el segundo puesto del ranking

    por volumen de producción y tercera en ventas, detrás

    de Loma Negra y Juan Minetti.

    Entre las tres se reparten algo más de 85% de un sector que

    genera ventas por aproximadamente US$ 800 millones anuales. A ese

    pelotón de vanguardia se suman Cementos Avellaneda (entre 8 y

    9% del mercado) y Cemento San Martín, una empresa controlada

    por Loma Negra. La compañía de Amalia Lacroze de

    Fortabat es la líder absoluta del mercado: concentra 55% de la

    producción de cementos del país y suma la mitad de las

    ventas.

     

    Ahí vienen los suizos

    Pero los tradicionales dueños del negocio ya no

    están solos: el grupo suizo Holderbank, principal productor

    mundial de cemento, se sentó cuatro años atrás

    en el directorio de Corcemar. Junto a los Verzini -una de las

    familias fundadoras de la empresa- tiene en sus manos el

    management de la cementera. Pero desde junio, y a través de su

    subsidiria chilena Polpaico, se convirtió en socio mayoritario

    de Corcemar.

    Y ahora se propone reforzar su llegada al mercado de la Capital

    Federal y el Gran Buenos Aires -en el que Loma Negra concentra

    80% de las ventas- instalando un molino entre Campana y

    Zárate, que le demandará una inversión de US$ 50

    millones.

    Juan Minetti, por su parte, le encargó a la firma

    internacional Booz, Allen & Hamilton un estudio de alternativas

    para el futuro. El consultor Gonzalo Larraguibel es el encargado de

    pilotear este proceso, que podría desembocar en la venta

    parcial o total de las acciones que se encuentran en manos de parte

    de los herederos de la familia fundadora, aunque en la empresa se

    encargan de negar esa posibilidad.

    Lo cierto es que varios grupos locales e internacionales

    -once en total- entre los que se cuentan Holderbank y

    la mexicana Cemex, tercera productora de cemento a nivel mundial

    -que hasta ahora exhibe una módica presencia en la

    Argentina (ver recuadro)- ya habrían hecho conocer su

    interés por comprar o asociarse a Minetti.

    La empresa -que capta entre 18 y 20% de las ventas totales

    del sector- también estaría siendo observada con

    atención por Loma Negra, con la que mantiene relaciones

    estrechas. Además de tener estructuras y estilos de management

    similares, cada una de las compañías suele recurrir al

    cemento fabricado por la otra para cumplir con contratos conseguidos

    en Buenos Aires o Córdoba. Esa historia confirmaría a

    Loma Negra como una candidata firme -se dice que la otra

    sería Holderbank- si es que, finalmente, las familias

    herederas de Minetti se decidieran a vender.

    Frente a los movimientos de sus competidoras, la líder no

    se quedó atrás: suscribió hace cuatro meses un

    convenio de complementación con la empresa estatal uruguaya

    Ancap, que prevé el intercambio de asistencia técnica

    entre ambas compañías y la creación de una nueva

    sociedad que le permitirá a Loma Negra llegar con sus cementos

    a Uruguay y, como contrapartida, hacerse de la representación

    comercial de Ancap para vender en el país los productos

    fabricados por sus socios.

    Demandas privadas

    Las jugadas que ensayan los protagonistas del sector son

    calculadas: todos alistan sus armas para ampliar su capacidad

    instalada y continuar dando batalla en un mercado que, según

    estiman, exhibirá tasas anuales de crecimiento cercanas a 10%

    durante, al menos, el próximo lustro.

    “El país tiene un déficit en materia de viviendas

    que distintas fuentes ubican en tres millones de unidades. Y en

    cuanto a infraestructura, sólo basta con observar el deterioro

    de los caminos y las deficiencias en la capacidad de almacenaje, los

    accesos a las grandes ciudades, la infraestructura portuaria, de

    saneamiento o de agua corriente”, enumera Raúl Hermida,

    director de Juan Minetti e investigador del sector, para subrayar las

    potencialidades de la demanda futura.

    De hecho, la producción nacional de cemento

    registró, en los últimos ocho años, un

    incremento de 90%, al pasar de los 3,61 millones de toneladas de 1990

    a los 6,76 millones de 1997 (ver Cuadro 2). “Para este año

    estimamos que las ventas de la industria aumentarán entre 8 y

    10%”, pronostica Hermida.

    Pero en el sector reconocen que todavía falta mucho por

    hacer. “Las expectativas de crecimiento se asientan en el hecho de

    que aún nos queda por recuperar 30% de la demanda que la

    industria registraba en 1980. En el ´97 el consumo de cemento por

    habitante en el país fue de 193 kilos. En comparación

    con los países vecinos, la Argentina todavía tiene gran

    potencial de crecimiento. Y esta evaluación es la misma que

    hace el resto de los fabricantes: todos estamos anunciando planes de

    expansión”, apunta Verzini.

    A diferencia de lo que ocurría en décadas

    anteriores, cuando el gran movilizador de la demanda dentro de la

    industria de la construcción era el sector público, en

    los ´90 los emprendimientos privados tomaron la delantera.

    Verzini sostiene que “el flujo de inversiones externas que

    recibió el país en los últimos cinco años

    fue uno de los más fuertes impulsores de la demanda. Las

    empresas que llegaron a la Argentina para fabricar bienes de capital

    o brindar servicios -desde la industria automotriz, hasta los

    alimentos y la hotelería- lo hicieron a través

    de inauguraciones y ampliaciones de plantas y la construcción

    de establecimientos hoteleros que, en la mayoría de los casos,

    suelen venir acompañados de complejos comerciales y otras

    obras de infraestructura. Todas estas inversiones se traducen, de una

    forma u otra, en consumo de cemento. Y este proceso, que promete

    seguir, obliga a la industria a aumentar su capacidad de

    producción para poder aprovechar las oportunidades que ofrece

    una demanda ampliada”.

    Según las estadísticas que maneja la

    Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP), en 1997

    las obras privadas captaron 5,61 millones de toneladas (88% del total

    de cemento despachado), frente a 1,05 millón demandado por los

    emprendimientos encarados desde el sector público y poco

    más de 128.000 toneladas que se destinaron a la

    exportación hacia los países vecinos.

     

    A la sombra del crédito

    La creciente disponibilidad de créditos hipotecarios en el

    mercado financiero local deberá constituirse, según

    Hermida, en otro de los grandes propulsores del crecimiento del

    sector. “Se están dando las condiciones macroeconómicas

    para que el crecimiento de la industria cementera se asiente sobre la

    base de las posibilidades que brinda el endeudamiento hipotecario.

    Hasta ahora, y pese a que en los últimos siete años se

    ha observado un crecimiento importante de los créditos,

    todavía estamos lejos de los niveles internacionales. La deuda

    hipotecaria per cápita en Estados Unidos es 61 veces mayor que

    en la Argentina, la de España es 12 veces superior y la de

    Chile triplica la nuestra” (ver Cuadro 4).

    “El incremento del crédito es fundamental”, coincide

    Verzini. “Las personas con ingresos inferiores a $ 1.000 mensuales

    -que representan a la gran mayoría de quienes padecen

    el déficit habitacional del país- sólo

    podrá pensar en acceder a su vivienda de la mano de

    créditos a largo plazo.”

    Más allá de las demandas insatisfechas, en el sector

    ya observan con entusiasmo los últimos indicadores que

    prefiguran el escenario por venir. En términos de

    producción, el volumen de cemento despachado por la industria

    durante el año pasado fue 32,8% superior al de 1996.

    Los permisos para la construcción constituyen un indicador

    importante para la industria cementera. Y también allí

    las noticias son alentadoras para los protagonistas del negocio:

    durante 1997, los permisos otorgados en los 20 centros urbanos

    más importantes del país se incrementaron en 33,8% con

    respecto al año anterior y en 38% si se los compara con los

    registros de 1995. Sólo en el primer bimestre de 1998, las

    obras abarcadas por los permisos sumaron 611.580 metros cuadrados.

    Esa cifra representa un incremento de 68,4% con respecto al mismo

    período de 1997.

     

    Aprendiendo a ser globales

    Este escenario lleva a las empresas a moverse aceleradamente, con

    inversiones y planes de asociaciones que les permitan seguir siendo

    competitivas.

    La cementera Juan Minetti ya opera tres plantas, ubicadas en las

    provincias de Córdoba, Mendoza y Jujuy. En la fábrica

    cordobesa de Malagueño invirtió algo más de US$

    90 millones para ampliar la capacidad productiva y montar una nueva

    línea de fabricación. “Como nuestra proyección

    de la demanda es positiva, creemos que en los próximos

    años será necesario seguir invirtiendo en nuevas

    plantas cementeras, pero aún no hemos decidido la

    localización ni los volúmenes de inversión. Y a

    eso le deberemos sumar la ampliación de las existentes y una

    mayor inversión en hormigón elaborado y algunos otros

    derivados del cemento”, asegura Hermida.

    Según observadores de la industria, el desafío que

    plantean las inversiones futuras habría decidido a algunos de

    los grupos que integran la sociedad controlante de la empresa

    -Suma Huayco, dueña de 52% de las acciones- a

    vender para sumar un socio estratégico. Hermida lo niega: “Es

    cierto que estamos analizando con Booz Allen un planteamiento

    estratégico para el futuro de la empresa, pero no estamos en

    venta ni tenemos potenciales interesados”.

    Sin embargo, esa negativa respondería a un pacto de

    silencio que habrían acordado los miembros de la familia

    Minetti, para no entorpecer las negociaciones de las tres ramas de

    herederos que estarían pensando en vender su

    participación.

    A los ojos de Loma Negra, la empresa cordobesa representa una

    buena oportunidad para consolidar su posición de liderazgo

    local. Embarcada en un proceso de expansión geográfica

    -el acuerdo con Ancap la llevó a poner un pie en el

    Mercosur- la compra de Minetti, que además de ser la

    segunda en ventas, ya exporta cemento a Bolivia, a la región

    central de Chile, al sur de Brasil y a Uruguay, le permitiría

    a la compañía de Fortabat elevar las barreras de

    entrada a la presencia de nuevos competidores en el país.

    Claro que enfrente tiene a la suiza Holderbank, una de las

    líderes mundiales de la industria, que hace tres meses se

    convirtió en dueña de la mayoría accionaria de

    Corcemar y estaría dispuesta a dar batalla por Minetti.

    Verzini lo admite: “Hace unos años analizamos la

    posibilidad de fusionarnos con Minetti. Pensamos que sería una

    buena oportunidad para generar una competencia más equilibrada

    frente al peso que Loma Negra tiene dentro del mercado. En ese

    momento la negociación se frenó porque surgieron

    problemas a la hora de fijar el valor de cada empresa. Ahora, que

    Minetti haya contratado a una consultora y que existan jugadores

    internacionales dispuestos a entrar al negocio, parecería

    apuntar a una intención de venta. Pero sobre eso no puedo

    opinar. La gente de Minetti será la que finalmente

    evaluará si le conviene más contar con un socio local o

    extranjero”.

    Mientras tanto, Corcemar se dispone a darle pelea a Loma Negra en

    su propio territorio. En los próximos dos años

    invertirá US$ 50 millones en la construcción de un

    complejo industrial que emplazará sobre el río

    Paraná, entre las localidades bonaerenses de Campana y

    Zárate. La nueva planta le permitirá reducir el costo

    de flete -hasta ahora, abastecía a sus clientes en

    Buenos Aires transportando el cemento desde sus plantas de

    Córdoba y Mendoza- y ganar presencia en un mercado que

    concentra 60% de las ventas totales del país.

    “Si queremos mantener nuestro nivel de ventas tenemos que aspirar

    a ganar presencia en este mercado. Transportando el clincker

    -la materia prima del cemento- y moliéndolo en

    la nueva planta vamos a tener notables ventajas de costos”, asegura

    Verzini.

    La nueva planta, que estará en funcionamiento hacia fines

    del próximo año, tendrá una capacidad de

    molienda y producción de 1.200.000 toneladas anuales, que

    sumaría 60% a la actual capacidad de la empresa. “Pero eso

    -explica Verzini- no significa que vayamos a utilizar

    toda la capacidad disponible de inmediato. Pensamos que llegaremos a

    eso recién en el 2003. Todo va a depender de que se cumplan

    nuestras expectativas de crecimiento de la demanda durante los

    próximos años.”

    M. B.

    Cuadro 1- Consumo per cápita

    Años

    Kilos

    1990

    104

    1991

    131

    1992

    151

    1993

    166

    1994

    184

    1995

    156

    1996

    146

    1997

    193

    Fuente: Asoc. de Fabricantes de Cemento Portland.

    Cuadro 2 – Producción anual (en toneladas)

    1990

    3.611.616

    1991

    4.339.119

    1992

    5.050.553

    1993

    5.647.437

    1994

    6.305.974

    1995

    5.477.087

    1996

    5.117.330

    1997

    6.768.703

    Fuente: Asoc. de Fabricantes de Cemento Portland.

    Cuadro 3 – El mercado local y el resto de América

    País

    Consumo por

    habitante (*)

    Estados Unidos

    346

    México

    275

    Chile

    268

    Brasil

    241

    Uruguay

    198

    Argentina

    193

    Perú

    176

    Colombia

    166

    Bolivia

    154

    Paraguay

    100

    (*) Para 1997, en kilos.

    Fuente: Asoc. de Fabricantes de Cemento Portland.

    Cuadro 4 – Deuda hipotecaria per cápita (en US$)

    Estados Unidos

    12.200

    España

    2.500

    Chile

    685

    Brasil

    455

    México

    316

    Argentina

    314

    Fuente: CEP, Secretaría de Industria, Comercio y

    Minería.

     

    Cemex: ¿un desembarco por etapas?

    Uno de los rumores en torno de la venta de parte del paquete

    accionario de Minetti señala a Cemex -la cementera

    mexicana que, con ventas anuales de US$ 3.700 millones en 1997, se

    instala en el tercer escalón mundial dentro del sector-

    como una de las interesadas en desembarcar en la Argentina.

    Hasta ahora, la presencia de Cemex en el país es apenas

    embrionaria. Desde el año pasado la empresa local Chemerinsky

    Holding Group es la representante comercial de los mexicanos en el

    único producto que venden en el país: el cemento

    blanco. “Nuestro vínculo”, asegura Uriel Chemerinsky, director

    financiero de la firma, “se limita a este producto, un cemento tres

    veces más caro que el portland, que se emplea, entre otras

    cosas, para la fabricación de mosaicos”.

    Aunque la demanda local de cemento blanco todavía es muy

    pequeña -20.000 toneladas anuales, frente a los casi 7

    millones del cemento portland- y está concentrada en

    Iggam, que capta 80% de las ventas, “en Cemex evaluaron que

    había mercado por tomar y que la demanda en la Argentina

    seguiría orientándose hacia productos cada vez

    más específicos, algo que ya sucedió en otros

    países en los que tienen presencia”, explica Chemerinsky.

    “No sabemos si Cemex ha decidido tener una presencia directa en el

    país. No somos los responsables de canalizar la

    información que surge del proceso de auditoría de Juan

    Minetti y tampoco seríamos los intermediarios si,

    eventualmente, decidieran tomar parte de este negocio”, asegura.