La teoría del caos dice que un pequeño cambio
introducido a un sistema complejo puede generar un resultado
importante e impredecible; en consecuencia, es perfectamente probable
que el aleteo de una mariposa en Beijing pueda generar una corriente
de aire capaz de cambiar el clima de Carolina del Norte. Al respecto,
Bill Gates dijo una vez: “En mi caso particular, la mariposa hizo lo
correcto”.
Se puede conocer a fondo la filosofía comercial de Gates
aplicando la teoría del caos. Ayuda a explicar por qué
Microsoft invierte en tantos negocios diferentes; por qué
&endash;aparentemente al azar&endash; coloca US$ 150 millones en una
de sus empresas rivales, Apple Computer Inc.; lanza una revista
política como Slate, destinada a los intelectuales; cierra
nuevas asociaciones con la NBC, y adquiere tantas participaciones
menores en emprendimientos de alta tecnología y sitios de la
web. ¿Busca ser el dueño del mundo? Lo más
probable es que no quiera que el aleteo de una mariposa genere una
corriente de aire capaz de perturbar su reino.
El profesor Michael Cusumano, del Massachusetts Institute of
Technology (MIT), es coautor de Microsoft Secrets, un libro de 1995
que describe la estrategia de la empresa en el terreno
tecnológico. Explica por qué Gates sigue un
patrón de inversiones en apariencia regido por el azar. “En
una era en la que el futuro es incierto, ellos parecen arrojar cosas
y dejar que el mercado decida”, dice Cusumano.
Hoy todo se mueve a un ritmo vertiginoso. En un mundo
interconectado, los pequeños cambios se abren paso
rápidamente e inundan todo el sistema. Los ensayos de mercado
son limitados porque no pueden probar todas las variables que existen
en el mundo real.
Y puede sospecharse que es precisamente en ese punto donde hacen
su ingreso las inversiones aparentemente aleatorias de Gates. A pesar
de su enorme talento, Microsoft no puede probar todas las variables.
Entonces, forma alianzas con las personas inteligentes que hacen
cosas que Microsoft no puede hacer o no está haciendo.
La hora de la improvisación
En ese mundo, la improvisación pasa a ser más
importante que la planificación. Kathleen Eisenhardt,
profesora de la Universidad de Stanford y coautora junto a Shona
Brown &endash;de McKinsey & Co.&endash; de Competing on the Edge:
Strategy as Structured Chaos, un libro de reciente aparición,
dice: “De lo que se trata es de llegar antes a un nuevo mercado y
apoderarse de la participación cuando las ganancias
todavía son jugosas”.
Procter & Gamble prácticamente inventó el viejo
estilo metódico y cuidadoso de desarrollar productos. “P&G
solía invertir entre 12 y 18 meses para probar un producto
antes de lanzarlo; ese plazo se ha reducido hoy a tres o cuatro
meses”, señala el ejecutivo principal de Operaciones de
Microsoft, Robert Herbold, precisamente ex ejecutivo de P&G.
Al recordar cómo casi perdió el tren con la
Internet, Gates dice: “Una vez que una tecnología llega a la
masa crítica, se alimenta a sí misma y todo debe estar
atado a ella. Cuando lo que se tiene entre manos pertenece al terreno
de la masa crítica, el ritmo de cambio puede llegar a
sorprendernos. Por eso hay que asegurarse de realizar sondeos para
saber si esas cosas están a punto de alcanzar la masa
crítica”.
Lo que remite a pensar en todos los pasos que ha dado Gates
más como sondeos que como verdaderas inversiones. Es
necesario, según ese enfoque, tener muchos sondeos dando
vueltas porque, de lo contrario, algo puede contraatacarlo desde
donde uno menos lo espera, tal como estuvo a punto de sucederle a
Microsoft con la Internet.
Gates admite que su empresa no estaba prestando la debida
atención cuando la Internet comenzó su despegue:
Netscape Communications Inc. desembarcó inesperadamente con un
software sencillo para mirar las páginas de la Internet.
Cuando por fin se despertó y descubrió que no
tenía un producto, Microsoft firmó un acuerdo de
licencia con el fabricante de software para Internet Spyglass Inc.
para tratar de poner un pie adentro de este negocio. Evidentemente,
Gates no toleró el síndrome de “aquí no se
inventó”, pero no podía darse el lujo de esperar el
tiempo necesario para desarrollar su propio producto. Microsoft
mejoró el software de Spyglass y hoy el browser Explorer es,
en muchos aspectos, superior al de Netscape.
En distintas direcciones
Esa es la razón por la que Microsoft está apostando
en tantas direcciones distintas y, en ocasiones, contradictorias.
La compresión de video es una tecnología
crítica para que la Internet pueda competir como aspira con la
televisión. Y para asegurarse de no quedar afuera de ese
negocio, Microsoft ha abrazado tres tecnologías de video
diferentes: compró una de ellas adquiriendo a su desarrollador
y obtuvo la licencia de las otras dos. En un mundo caótico, es
común que se protejan las apuestas. De ahí la
importancia de los sondeos.
¿Es el cable la gran ola del futuro? Por las dudas, Microsoft
invirtió ya US$ 1.000 millones en la empresa de cable Comcast.
Al suponer que Gates había apostado al cable, el mercado dio
un fuerte impulso a las acciones de las empresas de cable. Pero lo
más probable, en realidad, es que Gates sólo estuviera
realizando una inversión tentativa, un sondeo muy
sólido.
Pocos meses después, Microsoft prometió trabajar con
un consorcio de empresas telefónicas que estaban desarrollando
un acceso de banda ancha a la Internet a través de las
líneas telefónicas. Sin duda pensó que en ese
terreno también era interesante realizar un sondeo.
La compra de WebTV Networks Inc., un nuevo emprendimiento de
Silicon Valley para brindar acceso a Internet a través del
televisor, por la que Microsoft pagó US$ 425 millones, fue
titular obligado de todos medios. Algunos otros sondeos menores
realizados por Gates en los últimos dos años pasaron
casi inadvertidos: entre ellos, siete empresas pequeñas de
Internet y otras cuatro compañías de tecnología,
incluyendo la inversión de US$ 150 millones en Apple. Suceda
lo que suceda con la Internet en el futuro, Microsoft se niega a
volver a quedar en una posición vulnerable.
Mientras realiza todos esos sondeos, Microsoft ha reunido un
impresionante equipo de científicos especializados en
computación, incluyendo al legendario inventor de la
minicomputadora, Gordon Bell, para que se ocupe de sus nuevos
proyectos.
Cubrirse, cubrirse, siempre cubrirse. Y seguir realizando sondeos.
Los laboratorios de Microsoft están investigando afanosamente
el reconocimiento de la voz, pero eso no le ha impedido a Gates
invertir en Lernout & Hauspie, la diseñadora alemana del
software para esta tecnología.
Inevitablemente, la improvisación genera muchos perdedores
y requiere estar siempre dispuesto a aceptar las críticas. En
la teoría por lo menos, se podría ganar un mejor
retorno sobre la inversión tratando de identificar a los pocos
ganadores en lugar de diseminar las inversiones, como han hecho
Microsoft e Intel. Pero el gran gurú de tecnología de
Microsoft, Nathan Myhrvold, dice: “No desarrollar productos de este
modo es lo único que podría ser aún más
caro”. ¿De qué otro modo se podría estar a tono
con la corriente cuando a la famosa mariposa se le ocurre mover las
alas?
