viernes, 17 de abril de 2026

    Perfil avanza de frente

    A 21 años de su nacimiento la empresa edita seis de las
    diez revistas más vendidas de la Argentina, factura US$ 113
    millones al año y es un poderoso jugador solitario en un
    mercado signado por las ventas, fusiones y alianzas. En ese
    escenario, y apelando al peso de su marca, Perfil se propuso salir al
    ruedo con el lanzamiento del diario propio.

    “La experiencia mundial demuestra que cuando una editorial de
    revistas alcanza su máximo nivel de desarrollo está en
    condiciones óptimas para concretar su próximo gran
    objetivo: publicar un diario.” La darwiniana afirmación cierra
    el folleto con el que Perfil dio a conocer, en marzo, la
    concreción del proyecto que desde 1992 desvela a su director
    editorial, Jorge Fontevecchia: fundar un diario que, bautizado con el
    mismo nombre de la empresa, saldrá a pelearles el mercado a
    Clarín y La Nación. “Es una cuestión
    matemática. Entre ambos concentran casi 80% de los ejemplares
    vendidos en la ciudad de Buenos Aires. Nosotros queremos ganar
    lectores, y los lectores están allí”, razona.

    La respuesta de sus futuros competidores no se hizo esperar: ni el
    diario más leído del mundo de habla hispana ni el casi
    decano de la prensa gráfica argentina aceptaron encartar en
    sus revistas dominicales parte de los casi dos millones de inserts
    que la editorial imprimió para comunicar el lanzamiento.
    “Competencia directa”, argumentaron a la hora de las justificaciones.
    Aun antes de la aparición en escena de Perfil, la batalla ya
    había comenzado.

    El nacimiento del diario encuentra a la editorial en un momento en
    que el mercado de los medios de comunicación se ha
    transformado en vedette habitual de las páginas de negocios.
    Las compras realizadas tanto por el Grupo Clarín como por el
    CEI Citicorp Holdings muestran a ambos conglomerados empeñados
    en colocar apuestas que les permitan pelear con ventaja en el
    escenario de la futura desregulación del sector de las
    telecomunicaciones, donde se requerirá músculo
    financiero, fortaleza tecnológica y know how en la
    provisión de contenidos.

    A contramano de esa ola de concentración de recursos y
    diversificación de negocios, Perfil se corta sola, reflota los
    conceptos de integración y especialización y multiplica
    esfuerzos en su core business: la prensa gráfica.

    Históricamente, la editorial respaldó cada
    lanzamiento recurriendo a sus productos exitosos, que se encargaban
    de generar el marco financiero necesario para sostener los primeros
    pasos del nuevo producto. Esa mecánica se cumplió
    inexorablemente: Caras cabalgó sobre el éxito comercial
    de Noticias, y Luna nació recostada sobre el colchón
    que conformaban las ventas de Noticias y Caras.

    El lanzamiento del diario reproduce, en parte, esa historia. “Las
    revistas van a ayudar a que el proyecto tenga un costo menor. El
    diario va a aprovechar la estructura montada y no va a incorporar
    nuevas gerencias ni departamentos a los ya existentes”, apunta Jorge
    Rebrej, vicepresidente ejecutivo de Perfil y responsable de las
    áreas financiera, comercial, de producción y
    circulación.

     

    Luces y sombras

    Lo cierto es que, lejos del curioso escenario donde Clarín
    y La Nación sellan alianzas para adquirir el control de dos de
    los principales diarios del interior &emdash;primero fue el mendocino
    Los Andes y el mes pasado le tocó el turno a La Voz del
    Interior, de Córdoba&emdash;, Perfil llega a concretar el
    sueño del diario propio luego de haber cerrado un año
    que difícilmente pueda pasar al olvido.

    En lo económico, el ´97 significó para la editorial
    su consolidación al frente del mercado argentino de revistas.
    De la mano de Luna &emdash;un semanario de actualidad dirigido al
    público femenino, presentado con bombos y platillos hace
    exactamente 12 meses&emdash; y de las promociones que dieron fuerte
    impulso a la circulación de Noticias, Caras y la propia Luna
    (ver recuadro), Perfil logró quebrar la curva descendente de
    ventas que se había iniciado con el efecto tequila.

    “Una de las decisiones estratégicas más importantes
    fue bajar el precio de tapa de nuestras revistas semanales a partir
    de enero del año pasado. La reducción &emdash;que en
    muchos casos fue superior a 25%&emdash; llevó a los
    competidores a tener que imitarnos. De esa forma creamos las
    condiciones para recuperar el mercado de revistas, que desde 1995
    venía perdiendo ventas”, asegura Rebrej.

    Las cifras dan cuenta de esa recuperación: el año
    pasado la editorial facturó $ 113 millones &emdash;13%
    más que en el ´96&emdash;, los ingresos publicitarios sumaron
    $ 27 millones y el volumen de ventas trepó de 26,1 millones de
    ejemplares a 37,5 millones. Además, logró elevar sus
    utilidades a $ 5,1 millones, una cifra que cuadruplicó a la
    obtenida el año anterior (ver gráfico).

    En lo periodístico, junto al afianzamiento de Noticias y
    Caras al tope de sus segmentos, y al liderazgo rápidamente
    conquistado por Luna, Perfil debió acostumbrarse a ser noticia
    cotidiana en el resto de los medios tras el asesinato
    &emdash;aún no esclarecido&emdash; de José Luis
    Cabezas, fotógrafo de Noticias.

    Alberto Agostinelli, director de la editorial y factótum de
    las promociones que impulsaron las ventas durante el ´97,
    señala que “es innegable que a partir de ese momento mucha
    gente identificó más claramente a la editorial y sus
    publicaciones. El crimen de Cabezas hizo que mucha gente comenzara a
    situarse de manera distinta frente a los medios y al poder. Cabezas
    corporizó de manera trágica lo que muchos
    sabían: en la Argentina operan mafias vinculadas con el poder
    y capaces de todo con tal de lograr sus objetivos”.

     

    Al calor de la marca

    Hoy la editorial concentra toda su artillería en la llegada
    a los kioscos de Perfil. Una señal clara de la magnitud del
    desafío que representa el lanzamiento es la utilización
    del nombre de la editorial en el producto: “Ponemos en juego la marca
    de la empresa porque estamos haciendo una apuesta a muy largo plazo”,
    dice Rebrej.

    El nuevo producto también impulsó la mudanza de las
    redacciones de todas las revistas de la editorial al edificio de
    Chacabuco y Diagonal Sur, donde funcionó durante años
    la sede del Pami. La casa nueva de Perfil alberga a 800 personas en
    14 pisos por los que la editorial paga un alquiler de $ 100.000
    mensuales. Invirtió, además, $ 4 millones en un
    equipamiento que incluye la conexión informática con
    los talleres gráficos de la empresa en Barracas.

    “Perfil sale en un momento en que la editorial logró reunir
    el know how y el capital necesarios para enfrentar el desafío
    de un diario. Yo no sé si nuestra hipótesis es
    correcta, pero apostamos a plantear una perspectiva de largo plazo, a
    interpretar a la Argentina de las próximas décadas”,
    afirma Fontevecchia.

    Mario Benechi

     

    50 millones sobre la mesa

    El diario Perfil ocupará 96 páginas a todo color,
    que aumentarán a 128 los días domingos. Será un
    tabloide que medirá 41 por 29 centímetros y se
    imprimirá en una rotativa alemana Koening Bouer con capacidad
    para 130.000 ejemplares por hora. La campaña de lanzamiento
    absorberá una inversión de US$ 3 millones. Se estima
    que su presentación en sociedad demandará, durante los
    próximos seis meses, US$ 8 millones.

    Pero entre las cifras que giran en torno del lanzamiento de
    Perfil, la más impactante es la de la inversión
    necesaria para ponerlo en marcha: US$ 50 millones.

    El mecanismo elegido por la editorial para financiar el nacimiento
    del diario fue la emisión de obligaciones negociables. “En una
    primera etapa hicimos oferta pública por US$ 18 millones, que
    podrán extenderse hasta llegar a $ 25 millones. De todas
    formas, la Bolsa ya aprobó el programa por la totalidad del
    paquete”, señala Jorge Rebrej, vicepresidente ejecutivo de la
    empresa.

    El proyecto apunta a lograr ingresos por US$ 35 millones en 1998,
    que deberán trepar a US$ 60 millones en el ´99. Sin embargo, a
    la hora de estimar la venta de ejemplares, la editorial optó
    por la cautela. “Durante los dos primeros años trabajaremos a
    pérdida, con una circulación de 50.000 a 70.000
    ejemplares. Para el 2000 llegaremos a equilibrar los costos y la
    tirada crecerá hasta 100.000 ejemplares. Sólo en el
    2001 &emdash;afirma Rebrej&emdash; el diario comenzará a ser
    rentable.”

     

    CD, videos, hebillas

    Recetas para multiplicar ventas

    Parte importante del aumento de las ventas de Perfil durante 1997
    surgió de las estrategias concebidas en su departamento de
    marketing. Allí se gestaron las promociones que permitieron a
    Noticias, Caras y Luna afianzar sus posiciones de liderazgo y
    recuperar ventas, lo que llevó, en algunas ediciones, a
    triplicar sus tiradas habituales. Para la editorial, la movida
    significó invertir US$ 4 millones en publicidad, a los que se
    deben sumar US$ 20 millones destinados a cubrir los costos de los CD,
    los videos y los regalos distribuidos en las promociones.

    En marzo Noticias lanzó una colección de rock
    nacional, programada para 35 entregas, que continuaba una historia
    iniciada en las colecciones de música clásica y tango
    de años anteriores. “Al momento del lanzamiento la revista
    vendía 100.000 ejemplares y tuvo ediciones en las que
    trepó hasta 300.000”, se enorgullece Alberto Agostinelli,
    responsable del diseño y la comunicación de la
    promoción. “En conjunto distribuimos cerca de ocho millones de
    compactos. Y Noticias aprovechó la llegada a nuevos lectores
    para crecer en lo periodístico.”

    Una estrategia similar &emdash;esta vez a través de una
    colección de videos que reúne títulos de
    películas&emdash; permitió a Caras elevar sus ventas
    desde 97.000 ejemplares hasta 210.000.

    La campaña diseñada para Luna fue distinta. Nacida
    exitosamente en abril, con una edición de lanzamiento que
    agotó sus 120.000 ejemplares a cuatro horas de estar en los
    kioscos, las ventas se estabilizaron en 55.000 revistas semanales.
    “Decidimos sumar un regalo cuyo costo pudiera ser absorbido por el
    producto. Diseñamos una colección de kits combinados, a
    la que bautizamos Free Plus, y anunciamos a las lectoras los regalos
    que recibirían durante cuatro meses.”

    Las hebillas, anteojos ahumados, espejos y cepillos surtieron el
    mismo efecto que los CD y los videos optativos de Noticias y Caras.
    Luna logró remontar la cuesta: hoy vende 155.000 ejemplares
    por semana.

     

    Jorge Fontevecchia

    Propuesta de matrimonio

    Tiene 42 años y no oculta las cicatrices de su
    generación (“en el ´79 me secuestraron por izquierdista y en
    el ´83 me pusieron a disposición del Poder Ejecutivo, acusado
    de pro británico”, recuerda con ironía). Pero el
    director de Perfil reconoce que, en su caso, la edad es
    también una ventaja: “Me resulta natural plantearme un
    proyecto a 20 años”.

    El horizonte del diario que empezó a concebir hace media
    década se extiende hasta el 2030. Pero desecha las visiones
    ingenuamente futuristas y confía en la fortaleza del papel
    impreso. Cree, también, en la perdurabilidad del
    vínculo que se propone cultivar pacientemente con el
    público: “Nuestras intenciones son serias, queremos casarnos
    con los lectores”.

     

    Ustedes parecen nadar contra la corriente. En pleno auge de
    los multimedios, Perfil concentra sus apuestas en la prensa
    gráfica.

    En realidad, es la corriente local la que marcha en contra de lo
    que se ve en el mundo. Las grandes empresas periodísticas no
    se dedican al entretenimiento ni a la publicidad, aunque todo eso sea
    comunicación (también lo es un circo, o un parque
    temático como el de Disney, o un shopping). Pero ni The New
    York Times, ni Le Monde ni La Repubblica se diversificaron en otros
    negocios.

    La palabra multimedios ejerce un atractivo que tiene que ver con
    la hipnosis que generan las nuevas tecnologías en las
    sociedades menos desarrolladas. Creo que con el tiempo se va a
    descubrir que determinadas cosas no son lo que hoy parecen. En todo
    el mundo la tasa de rentabilidad de los medios gráficos,
    fundamentalmente los diarios, es muy superior a la del sector del
    entretenimiento.

    Y la manera en la que nosotros concebimos el periodismo &emdash;es
    decir, el periodismo como un fin, no como un medio&emdash; plantea
    enormes exigencias, que tornan imposible desarrollar otra actividad.

     

    ¿Usted cree que se pierde independencia en un proceso de
    diversificación?

    Eso es inevitable. Se pierde credibilidad, y lo que vende un
    editor es credibilidad. Si una información tiene valor, pero
    es publicada por un grupo comprometido en otros negocios, al lector
    le quedan dudas sobre la intencionalidad, y en ese caso la
    información deja de tener valor.

    ¿Existe un banco que tenga un diario creíble en alguna
    parte del mundo? Un banco puede participar en la industria del cine,
    puede producir un programa como el de Susana Giménez, puede
    organizar un festival. La credibilidad en el entretenimiento no es
    fundamental, porque lo que se vende, de hecho, es fantasía.

     

    Perfil tampoco participa en alianzas estratégicas, como
    la de Clarín-La Nación en los diarios del interior, o
    las asociaciones entre proveedores de contenidos, tecnología y
    recursos financieros. ¿Esto no debilita, a la larga, su
    posición competitiva?

    En un sistema liberal evolucionado, como el de Estados Unidos, se
    vería con preocupación que medios rivales tengan
    acuerdos de este tipo. Para hacer capitalismo en serio hay que
    preservar la competencia. The Washington Post y The New York Times
    tienen una sociedad en común en París para publicar el
    Herald Tribune, pero resultaría impensable que se asociaran
    dentro de Estados Unidos.

    Por otro lado, nosotros no necesitamos recurrir a un brazo
    financiero, tenemos una empresa muy sólida y capitalizada,
    como lo certifican las calificadoras de riesgo. Y pensamos que en el
    periodismo la única alianza estratégica es con el
    público.

    En las empresas periodísticas rigen todos los criterios
    tradicionales de una empresa, pero lo que las hace distintas es que,
    si la rentabilidad fuera el último, único y primordial
    objetivo, muchas veces sería mejor negocio dejar de publicar
    que publicar. Frente a una información controvertida, siempre
    va a haber alguien que pague más para que no se difunda que lo
    que va a pagar la masa total de los lectores por recibir esa
    información. Entonces, si el planteo fuera la rentabilidad a
    toda costa, inevitablemente esa empresa iría alejándose
    de los lectores.

    Hagámonos esta pregunta: ¿por qué ciertas
    empresas de telecomunicaciones, no sólo en la Argentina sino
    en otros países emergentes, con inseguridad jurídica,
    con democracias todavía jóvenes, se asocian a
    empresarios periodísticos en negocios que nada tienen que ver
    con el periodismo? ¿Qué es lo que tiene para dar el
    editor? En estos países el poder que tiene el editor es el de
    convertir al medio en un instrumento de lobby. Sin duda, es mucho
    más rentable esto que vivir de lo que pagan los lectores.

     

    La salida del nuevo diario viene precedida por un extenso
    análisis de las condiciones del mercado. Sin embargo, muchos
    productos que marcaron una época en el periodismo argentino
    nacieron sólo del talento o la intuición de un editor,
    y otros fracasaron después de haber invertido mucho en
    investigaciones y planificación.

    Yo creo que los estudios de mercado son una foto del pasado. Kant
    planteaba que una cosa era que una obra satisficiera una necesidad, y
    otra cosa era que la obra &emdash;y esto la convertía en una
    obra de arte&emdash; creara esa necesidad, es decir, cambiara los
    propósitos.

    Guiarse sólo por los estudios de mercado es un error,
    porque ésta es una herramienta que también tienen los
    competidores, y sirve únicamente para detectar las necesidades
    ya existentes. Como decía Mc Luhan, es ir hacia el futuro
    mirando hacia el pasado, manejar un auto mirando el espejo
    retrovisor. Y de lo que se trata es de crear nuevos
    propósitos.

    Pero también es cierto que para transgredir las reglas hay
    que conocerlas mejor que nadie.

     

    El surgimiento de nuevos diarios siempre tuvo algo que ver con
    momentos especiales de la historia argentina. ¿Para qué
    clase de país está pensado Perfil?

    Perfil piensa en el 2030. Trata de interpretar la realidad
    argentina en una dinámica de décadas. Creo que La
    Nación interpretó a la Argentina de fines de siglo
    pasado y principios de éste. Clarín representó a
    la sociedad industrial de las décadas de los años ´40 y
    ´50. Estamos hablando de fenómenos que duran décadas, y
    por eso son clásicos.

     

    Usted dice que Perfil es un diario del 2030. Pero muchos creen
    que, para entonces, habrá un nuevo paradigma: el diario
    electrónico, a medida de cada lector.

    Nicholas Negroponte ganó mucho dinero asustando a los
    editores. Vaticinó el fin del papel en el año 1998 y,
    obviamente, la profecía no se ha cumplido. La demanda de papel
    aumenta año a año, y no cesa de crecer. Además,
    paradójicamente, el mayor promotor del consumo de papel es la
    informática: millones de libros y revistas se imprimen en todo
    el mundo para hablar del medio que iba a sustituir al papel.

    Un editor de la revista Wired planteó una hipótesis
    interesante. Imaginemos una sociedad en la que se desarrollaron las
    computadoras, pero donde todavía no existe el papel; todo el
    mundo se comunica a través de los medios electrónicos.
    Un día, a alguien se le ocurre fabricar pulpa de papel, e
    imprimir sobre ese papel información y entretenimiento. Crea,
    así, un medio que no requiere de ninguna fuente de
    energía, que cada uno puede llevarse consigo adonde quiera y
    que permite al usuario regular sus tiempos de lectura y esparcimiento
    sin ninguna limitación. El inventor de este medio sería
    aclamado como un genio superador de Bill Gates.

     

    Pero lo cierto es que hay una tendencia mundial descendente en
    la venta de diarios.

    Desaparecieron los vespertinos, y cayó la venta de diarios
    sensacionalistas. Pero tomemos como ejemplo la ciudad de Nueva York
    en 1950 y en 1990. En ese período la circulación de
    diarios se redujo a la mitad: de cuatro millones a dos millones por
    día. Ahora bien; en 1950 The New York Times vendía
    600.000 ejemplares, y hoy llega a un millón. En cambio, The
    New York Post, un diario popular, cayó de dos millones a
    400.000. Esto ocurre porque la televisión ganó terreno
    entre el público con menos exigencias intelectuales. La prensa
    gráfica es, cada vez más, un producto de elite.

     

    ¿Y esto no lleva, inevitablemente, a un achicamiento del
    mercado?

    No, porque la elite intelectual crece aceleradamente. La
    población universitaria actual en la ciudad de Buenos Aires
    equivale al doble de la que existía en la época en que
    se editó el diario La Opinión.

     

    Así y todo, sus previsiones para este nuevo diario
    parecen modestas: una circulación de 50.000 ejemplares durante
    el primer año.

    Yo no creo que 50.000 ejemplares sea una meta tan fácil de
    conseguir. Salvo Clarín y La Nación ningún otro
    diario de esta ciudad supera esa cifra. Porque la relación que
    existe con el público es muy peculiar; la gente consume un
    diario hasta por sus defectos, es parte integrante de su identidad.
    Hay una estadística muy interesante que indica que sólo
    8% de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires cambió de
    diario en el último año, mientras 35% cambió de
    pareja.

    Con el diario se crea una especie de relación filial.
    ¿Quién cambiaría a su madre porque le ofrecen otra
    mejor, más culta, más inteligente o más
    elegante?

    No podemos plantearnos que porque nosotros ofrezcamos un producto
    mejor la gente dejará inmediatamente de comprar el diario que
    lee hace años. Esta es una maratón, es un proyecto de
    crecimiento a largo plazo.

     

    ¿La expectativa es, entonces, crecer a expensas de la
    competencia, más que al calor de la expansión del
    mercado ?

    Se van a sumar nuevos lectores. Pero imagino que, en sus
    comienzos, Perfil va a ser, en buena medida, un segundo diario. No
    quiero decir que no haya un núcleo de lectores fundadores que
    rápidamente adscriban a la propuesta y lo consideren su diario
    de cabecera, pero creo que ésa va a ser la respuesta de la
    elite, que tiene criterio propio y se anima a tomar decisiones en un
    sentido distinto del de la mayoría.

    Por otra parte, no todo el mundo puede permitirse comprar dos
    diarios habitualmente. La mayoría de los lectores son
    ocasionales. Una persona que compre Clarín o La Nación
    todos los días gasta por año alrededor de $ 450. Es la
    inversión cultural más importante que hace la gran
    mayoría de los argentinos.

     

    La posición de segundo diario es, por lo tanto, muy
    vulnerable.

    Claro; por supuesto que ése no es nuestro objetivo
    estratégico. Este es un proceso de conquista. Para volver a la
    metáfora de la pareja, en la etapa del romance hay que aceptar
    un proceso de seducción progresivo. Puede haber un corte
    inmediato, un amor apasionado a primera vista (que, según las
    estadísticas, es poco frecuente), estarán los solteros
    y solteras (nuevos lectores, gente joven) y los que seduciremos de a
    poco, para llegar al matrimonio. Porque nuestras intenciones son
    serias, queremos casarnos con los lectores.

     

    El diario Perfil se lanzará en Internet antes de que
    comience a distribuirse en su versión impresa. ¿No se
    contradice esto con su posición de defensa de la prensa
    gráfica frente a los medios electrónicos?

    No. La idea es que, mientras ajustamos el proceso de
    producción, invitamos a los lectores a una especie de ensayo
    general (y no cobramos por eso). La Internet es un medio
    fantástico para superar las limitaciones de la
    distribución física. Pero las ventajas del diario
    impreso en papel son incomparables. En 20 minutos uno tiene acceso a
    cinco veces la cantidad de información que se puede capturar
    por la Red en ese mismo lapso. Para las personas cuyo tiempo tiene
    valor, el diario en Internet no es una alternativa.

    Por otra parte, yo no veo a los medios electrónicos como
    rivales, sino como promotores. La sobreoferta de información
    crea la necesidad de interpretación y análisis. El buen
    periodismo es conocimiento, más que información. De lo
    que se trata es de crear un contexto, un sistema, donde los hechos
    signifiquen algo.

    Dolores Valle