viernes, 17 de abril de 2026

    En la Argentina, como en el mundo

    Cuatro años atrás la líder mundial de la
    industria automotriz decidió regresar a la Argentina tras una
    ausencia de una década y media. El segundo desembarco de GM
    comenzó con la producción de las pick up Chevrolet
    Silverado en Córdoba. Ahora va por más. Desde su
    flamante planta fabril de Rosario aspira a jugar fuerte para
    alcanzar, también aquí, la cima del ranking de su
    sector.

    Desde su oficina, ubicada en el piso 15° de una de las torres
    que se erigen en la zona de Catalinas, Basil Drossos sueña con
    un futuro de liderazgo para la General Motors de la Argentina. Ya
    hace tres años que Drossos &emdash;un hijo de griegos nacido
    en Cincinatti cuyo fluido español da cuenta de sus
    múltiples destinos latinoamericanos&emdash; llegó al
    país para hacer realidad una vocación mundial de GM:
    convertir a su filial local en la empresa líder de la
    industria automotriz argentina y en una jugadora de peso dentro del
    Mercosur.

    En rigor, la primera etapa de la historia de General Motors en el
    país empezó a construirse en 1925. El 19 de enero de
    ese año GM Export Co. comenzó a ensamblar
    vehículos de la marca Chevrolet en una antigua barraca lanera
    del barrio de San Telmo. Diez meses más tarde la empresa
    lograba sacar el vehículo número 10.000 de su
    línea de montaje.

    “Fuimos uno de los fundadores de la industria automotriz local y
    eso nos permitió imponer el Chevrolet en el mercado”,
    señala Drossos con orgullo. “En 1978, por razones
    fácilmente entendibles, la corporación decidió
    retirarse del país. Vista a la distancia, esa medida debe ser
    evaluada como un error. No sólo perdimos un mercado en el que
    teníamos una fuerte presencia de marca, sino que le regalamos
    la distribución &emdash;nuestra red de concesionarios estaba
    entre las mejores del país&emdash; a la competencia. Una de
    las tareas más difíciles que debimos encarar desde el
    ´94 fue reconstruir esa red.”

     

    Operativo retorno

    La segunda apuesta de General Motors por la Argentina forma parte
    de una estrategia mayor: la decisión de la
    compañía de contar con presencia directa en cada
    mercado en desarrollo para lograr que en el 2005 las operaciones
    internacionales le aporten más ingresos que los que logra en
    Estados Unidos. En 1996 GM vendió 5,3 millones de
    vehículos en su mercado de origen, frente a 3,1 millones
    fronteras afuera.

    “La Argentina era uno de los pocos mercados desarrollados en los
    que no teníamos participación. Decidimos que para
    aumentar la capacidad productiva de la región Mercosur y
    restablecer nuestra presencia en el país debíamos dar
    señales claras de que llegábamos para quedarnos. En
    estos cuatro años ya llevamos invertidos en nuestras plantas
    de Córdoba y Rosario más de US$ 550 millones”, explica
    Drossos.

    Hasta hace cuatro meses la actividad industrial de General Motors
    de la Argentina se concentraba en su planta de Córdoba (30.000
    metros cuadrados que alquila dentro del predio que Renault posee en
    Santa Isabel). Allí la compañía invirtió
    US$ 167 millones y dispone de capacidad para fabricar 25.000 unidades
    anuales de la pick up Chevrolet Silverado.

    Pero en los primeros días de diciembre a la fábrica
    cordobesa le nació una hermana-competidora: la flamante planta
    de Rosario que, con una inversión de US$ 350 millones, se
    convirtió en una de las fábricas modelo de toda la
    compañía. “Cuenta con la última
    tecnología de la industria automotriz mundial y fue construida
    incorporando los conceptos de lean manufacturing
    &emdash;organización de las tareas en células
    productivas, de modo de simplificar los métodos de
    trabajo&emdash; en el diseño, la ingeniería y los
    métodos de operación. GM no tiene plantas de este nivel
    ni en Estados Unidos ni en Europa. Existe aquí, y ése
    es un logro para nuestra filial”, exhibe Drossos.

    La joya rosarina &emdash;que tiene capacidad para producir 84.000
    vehículos anuales y 30.000 cajas de la pick up
    Silverado&emdash; se especializa en la fabricación del
    Chevrolet Corsa de cuatro puertas, la vedette de la
    compañía, que catapultó las ventas en Europa,
    México y Brasil.

    A partir de mayo saldrá de sus líneas de montaje la
    versión rural de la familia, el Corsa Station Wagon, con el
    que la filial local promete comenzar a ganar mercados de
    exportación más allá de Brasil. “La planta
    rosarina va a ser la única que producirá este
    vehículo en el mundo. Cualquier filial de General Motors que
    quiera comercializar el modelo va a tener que comprarlo en la
    Argentina”, señala Drossos.

     

    Productos y servicios

    GM intentará reproducir en el país su
    posicionamiento mundial con una receta que combina la variedad y
    calidad de productos y la obsesión por los servicios al
    cliente. Actualmente la automotriz participa con sus vehículos
    en casi todos los segmentos del mercado. “Con el Corsa tenemos una de
    las líneas más completas de la industria mundial. El
    Vectra fue elegido en el ´97 auto del año y el Blazer es,
    entre los utilitarios deportivos, el más vendido del
    país”, señala Drossos.

    Otra de las claves de su arremetida en el mercado local
    será asegurar la satisfacción de los clientes. “Nuestro
    servicio de asistencia al vehículo &emdash;el Chevrolet Road
    Service&emdash; es el único dentro del mercado nacional que
    garantiza auxilio mecánico, remolque o cambio de
    neumáticos tanto en la Argentina como en cualquier país
    del Mercosur. Y en poco tiempo más pondremos en funcionamiento
    un número telefónico de Customer Assistance, al que los
    clientes podrán llamar en cualquier momento para salvar todo
    tipo de dudas respecto de nuestros productos.”

    General Motors guarda otros ases en la manga. El 26 de marzo
    inauguró un centro de posventa en General Rodríguez,
    que se encargará de la distribución de los repuestos a
    través de la red de 74 concesionarios y capacitará al
    personal técnico de todo el país para asegurar la buena
    atención de sus clientes. Y a mediados del ´98 la planta
    cordobesa comenzará a fabricar una variante de pick up grande,
    “un vehículo utilitario de lujo como el Blazer, pero basado en
    la Silverado”.

    Pero la verdadera aceleración, confía Drossos,
    provendrá del potencial de producción que
    aportará la apertura de la planta rosarina: desde diciembre la
    automotriz tiene capacidad para fabricar 109.000 vehículos
    anuales.

    “Los resultados comenzarán a verse a partir de este
    año”, asegura Drossos, aunque reconoce que el desarrollo de
    ese potencial estará atado a la evolución de la demanda
    del mercado brasileño, al que GM destinó durante los
    últimos años entre 50 y 70% de su producción
    local. “La crisis asiática hizo que en noviembre y diciembre
    se recortaran los pedidos desde Brasil. Eso nos obligó a
    retirar un turno de producción de la planta de Córdoba.
    Pensamos que la situación se normalizará a mediados de
    año, pero calculamos que en el ´98 tendremos una
    producción de 50.000 a 60.000 unidades, con lo que estaremos
    empleando poco más de la mitad de nuestra capacidad”, explica.

    A pesar de la coyuntura, Drossos se muestra optimista. Cree que la
    empresa hizo todo lo necesario para reiniciar el romance que durante
    más de medio siglo mantuvo con sus clientes nacionales y
    concretar &emdash;en esta segunda etapa de su historia&emdash; sus
    sueños de llegar a número uno: “En 1994 teníamos
    una participación de mercado de sólo 1,2% y en el
    primer bimestre del ´98 llegamos a 10,9%. Nuestras ventas pasaron de
    US$ 280 millones en el ´95 a los 1.500 millones que esperamos
    facturar este año. Nos preparamos para ser líderes y el
    mercado nos está eligiendo. No sé si lo lograremos
    mañana o en dos años, pero vamos a llegar”.

    M.B.