Cuatro años atrás la líder mundial de la
industria automotriz decidió regresar a la Argentina tras una
ausencia de una década y media. El segundo desembarco de GM
comenzó con la producción de las pick up Chevrolet
Silverado en Córdoba. Ahora va por más. Desde su
flamante planta fabril de Rosario aspira a jugar fuerte para
alcanzar, también aquí, la cima del ranking de su
sector.
Desde su oficina, ubicada en el piso 15° de una de las torres
que se erigen en la zona de Catalinas, Basil Drossos sueña con
un futuro de liderazgo para la General Motors de la Argentina. Ya
hace tres años que Drossos &emdash;un hijo de griegos nacido
en Cincinatti cuyo fluido español da cuenta de sus
múltiples destinos latinoamericanos&emdash; llegó al
país para hacer realidad una vocación mundial de GM:
convertir a su filial local en la empresa líder de la
industria automotriz argentina y en una jugadora de peso dentro del
Mercosur.
En rigor, la primera etapa de la historia de General Motors en el
país empezó a construirse en 1925. El 19 de enero de
ese año GM Export Co. comenzó a ensamblar
vehículos de la marca Chevrolet en una antigua barraca lanera
del barrio de San Telmo. Diez meses más tarde la empresa
lograba sacar el vehículo número 10.000 de su
línea de montaje.
“Fuimos uno de los fundadores de la industria automotriz local y
eso nos permitió imponer el Chevrolet en el mercado”,
señala Drossos con orgullo. “En 1978, por razones
fácilmente entendibles, la corporación decidió
retirarse del país. Vista a la distancia, esa medida debe ser
evaluada como un error. No sólo perdimos un mercado en el que
teníamos una fuerte presencia de marca, sino que le regalamos
la distribución &emdash;nuestra red de concesionarios estaba
entre las mejores del país&emdash; a la competencia. Una de
las tareas más difíciles que debimos encarar desde el
´94 fue reconstruir esa red.”
Operativo retorno
La segunda apuesta de General Motors por la Argentina forma parte
de una estrategia mayor: la decisión de la
compañía de contar con presencia directa en cada
mercado en desarrollo para lograr que en el 2005 las operaciones
internacionales le aporten más ingresos que los que logra en
Estados Unidos. En 1996 GM vendió 5,3 millones de
vehículos en su mercado de origen, frente a 3,1 millones
fronteras afuera.
“La Argentina era uno de los pocos mercados desarrollados en los
que no teníamos participación. Decidimos que para
aumentar la capacidad productiva de la región Mercosur y
restablecer nuestra presencia en el país debíamos dar
señales claras de que llegábamos para quedarnos. En
estos cuatro años ya llevamos invertidos en nuestras plantas
de Córdoba y Rosario más de US$ 550 millones”, explica
Drossos.
Hasta hace cuatro meses la actividad industrial de General Motors
de la Argentina se concentraba en su planta de Córdoba (30.000
metros cuadrados que alquila dentro del predio que Renault posee en
Santa Isabel). Allí la compañía invirtió
US$ 167 millones y dispone de capacidad para fabricar 25.000 unidades
anuales de la pick up Chevrolet Silverado.
Pero en los primeros días de diciembre a la fábrica
cordobesa le nació una hermana-competidora: la flamante planta
de Rosario que, con una inversión de US$ 350 millones, se
convirtió en una de las fábricas modelo de toda la
compañía. “Cuenta con la última
tecnología de la industria automotriz mundial y fue construida
incorporando los conceptos de lean manufacturing
&emdash;organización de las tareas en células
productivas, de modo de simplificar los métodos de
trabajo&emdash; en el diseño, la ingeniería y los
métodos de operación. GM no tiene plantas de este nivel
ni en Estados Unidos ni en Europa. Existe aquí, y ése
es un logro para nuestra filial”, exhibe Drossos.
La joya rosarina &emdash;que tiene capacidad para producir 84.000
vehículos anuales y 30.000 cajas de la pick up
Silverado&emdash; se especializa en la fabricación del
Chevrolet Corsa de cuatro puertas, la vedette de la
compañía, que catapultó las ventas en Europa,
México y Brasil.
A partir de mayo saldrá de sus líneas de montaje la
versión rural de la familia, el Corsa Station Wagon, con el
que la filial local promete comenzar a ganar mercados de
exportación más allá de Brasil. “La planta
rosarina va a ser la única que producirá este
vehículo en el mundo. Cualquier filial de General Motors que
quiera comercializar el modelo va a tener que comprarlo en la
Argentina”, señala Drossos.
Productos y servicios
GM intentará reproducir en el país su
posicionamiento mundial con una receta que combina la variedad y
calidad de productos y la obsesión por los servicios al
cliente. Actualmente la automotriz participa con sus vehículos
en casi todos los segmentos del mercado. “Con el Corsa tenemos una de
las líneas más completas de la industria mundial. El
Vectra fue elegido en el ´97 auto del año y el Blazer es,
entre los utilitarios deportivos, el más vendido del
país”, señala Drossos.
Otra de las claves de su arremetida en el mercado local
será asegurar la satisfacción de los clientes. “Nuestro
servicio de asistencia al vehículo &emdash;el Chevrolet Road
Service&emdash; es el único dentro del mercado nacional que
garantiza auxilio mecánico, remolque o cambio de
neumáticos tanto en la Argentina como en cualquier país
del Mercosur. Y en poco tiempo más pondremos en funcionamiento
un número telefónico de Customer Assistance, al que los
clientes podrán llamar en cualquier momento para salvar todo
tipo de dudas respecto de nuestros productos.”
General Motors guarda otros ases en la manga. El 26 de marzo
inauguró un centro de posventa en General Rodríguez,
que se encargará de la distribución de los repuestos a
través de la red de 74 concesionarios y capacitará al
personal técnico de todo el país para asegurar la buena
atención de sus clientes. Y a mediados del ´98 la planta
cordobesa comenzará a fabricar una variante de pick up grande,
“un vehículo utilitario de lujo como el Blazer, pero basado en
la Silverado”.
Pero la verdadera aceleración, confía Drossos,
provendrá del potencial de producción que
aportará la apertura de la planta rosarina: desde diciembre la
automotriz tiene capacidad para fabricar 109.000 vehículos
anuales.
“Los resultados comenzarán a verse a partir de este
año”, asegura Drossos, aunque reconoce que el desarrollo de
ese potencial estará atado a la evolución de la demanda
del mercado brasileño, al que GM destinó durante los
últimos años entre 50 y 70% de su producción
local. “La crisis asiática hizo que en noviembre y diciembre
se recortaran los pedidos desde Brasil. Eso nos obligó a
retirar un turno de producción de la planta de Córdoba.
Pensamos que la situación se normalizará a mediados de
año, pero calculamos que en el ´98 tendremos una
producción de 50.000 a 60.000 unidades, con lo que estaremos
empleando poco más de la mitad de nuestra capacidad”, explica.
A pesar de la coyuntura, Drossos se muestra optimista. Cree que la
empresa hizo todo lo necesario para reiniciar el romance que durante
más de medio siglo mantuvo con sus clientes nacionales y
concretar &emdash;en esta segunda etapa de su historia&emdash; sus
sueños de llegar a número uno: “En 1994 teníamos
una participación de mercado de sólo 1,2% y en el
primer bimestre del ´98 llegamos a 10,9%. Nuestras ventas pasaron de
US$ 280 millones en el ´95 a los 1.500 millones que esperamos
facturar este año. Nos preparamos para ser líderes y el
mercado nos está eligiendo. No sé si lo lograremos
mañana o en dos años, pero vamos a llegar”.
M.B.
