sábado, 30 de mayo de 2026

    La hora de las telefónicas

    En noviembre del ´97 Telefónica y el CEI presentaron en
    sociedad a Advance Telecomunicaciones. Sólo dos meses
    después la flamante empresa pateaba el tablero local del
    acceso a Internet adquiriendo en pocos días a Satlink,
    CompuServe y Overnet, tres de los principales proveedores del
    país.

    La reacción de Telecom llegó en marzo, con el
    lanzamiento de su propia empresa de transmisión de datos y
    conectividad.

    Dos grupos nacionales – Clarín y Pescarmona –
    son hoy los únicos capaces de disputar en igualdad de
    condiciones la nueva apuesta de las telefónicas.

    En 60 días el mercado de la Internet comercial en la
    Argentina cumplirá tres años. Sin embargo, mucho de su
    potencial de crecimiento comenzó a construirse sólo en
    los últimos cinco meses. El desembarco de Telefónica y
    Telecom – a través de dos nuevas empresas – en el
    servicio de la conectividad, la reducción del costo de la
    llamada telefónica para los usuarios finales a partir de la
    puesta en vigencia del prefijo 0610 y la construcción de un
    NAP – Network Access Point – que ya permite interconectar
    a todos los proveedores locales del acceso, prometen alentar nuevas
    posibilidades de conexión y uso local de la red de redes y
    expandir fuertemente el mercado a partir del próximo
    año.

    Las estimaciones que actualmente manejan los principales Internet
    Service Providers (ISP) del país – en total unos 134
    operadores, contando mayoristas y subproveedores – ubican el
    número de abonados argentinos entre 70.000 y 75.000 clientes
    comerciales, a los que se sumarían otros 25.000 corporativos,
    académicos y gubernamentales.

    Sin embargo, las consultoras especializadas, el gobierno y hasta
    los mismos jugadores del sector admiten que la cifra exacta de los
    cibernautas argentinos es un dato difícil de calcular. “Muchos
    – dispara Roxana Bassi, titular de la consultora
    GaiaSur – manejan números inflados para mostrar una
    realidad que les gustaría ver. Lo cierto es que el mercado
    entró en una meseta. Quienes querían conectarse ya lo
    han hecho: los fanáticos de las computadoras, los early users,
    los académicos y la mayoría de las grandes
    corporaciones están en Internet. Ahora queda por conquistar
    esa masa crítica de gente que se resiste porque no tiene
    computadora o no sabe usarla o no descubre que Internet sea, tal como
    hoy se brinda el servicio, una herramienta de utilidad en cuanto a
    información, conocimiento o entretenimiento.”

    Alejandro Garro, responsable de Internet dentro de la
    Secretaría de Comunicaciones, opina que el mercado actual
    “todavía es embrionario: no reúne más de 50.000
    cuentas dial-up (de acceso telefónico), que pueden significar
    unos 70.000 navegantes”. Y agrega que, “entre ellos, sólo 60%
    son usuarios que se conectan diariamente a Internet; en muchos casos
    ni los mismos ISP conocen su cantidad de abonados, porque el uso
    cooperativo de las cuentas (una clave de acceso compartida por varios
    usuarios) ha sido una realidad muy común en estos primeros
    años de Internet en la Argentina”.

     

    El fin de las barreras

    La inmadurez de Internet en el país y las trabas
    estructurales que limitaban su desarrollo fueron las premisas que
    llevaron a la Secretaría de Comunicaciones a convocar, en
    agosto del ´97, a una audiencia pública sobre Internet que
    reunió a proveedores, clientes corporativos y usuarios
    finales. En ese encuentro se identificaron las barreras que, hasta
    entonces, se habían constituido en el freno para el
    crecimiento local de la red.

    Los costos elevados del vínculo internacional que los ISP
    debían pagar a Telintar – la prestadora del servicio de
    larga distancia al exterior, controlada por Telefónica y
    Telecom – y el de las tarifas telefónicas para los
    usuarios domiciliarios fueron dos de esos problemas. En ambos casosl
    la Secretaría de Comunicaciones recogió el guante y
    tomó medidas que, según Garro, fueron muy bien
    recibidas por la comunidad de Internet. “Dispusimos – dice el
    funcionario – una importante reducción en el
    vínculo internacional y a fines de febrero dictamos una
    resolución aceptando las propuestas presentadas por las
    operadoras de telefonía básica para introducir el
    prefijo 0610 y reducir el costo de las llamadas telefónicas
    que deben pagar quienes acceden a Internet desde su teléfono”
    (ver recuadro de pág. 83).

    La ausencia de una conexión entre los proveedores locales
    del acceso, también mencionada como uno de los
    obstáculos para el crecimiento de Internet en el país,
    comenzó a salvarse a partir del mes pasado, cuando la
    Cámara Argentina de Bases de Datos y Servicios en Línea
    (Cabase) habilitó un NAP que vincula a los ISP locales y
    Telintar hizo lo propio para interconectar a sus clientes.
    “Sabíamos que, una vez eliminada la preocupación de las
    tarifas, los proveedores apurarían su conexión a
    través del NAP; todos apuestan a que, destrabadas las barreras
    de entrada, este negocio va a ser cada vez más rentable”,
    asegura Garro.

    Mientras tanto, las empresas que se perfilan como los jugadores de
    peso en el nuevo escenario de la conectividad – Advance (de
    Telefónica), Telecom Soluciones, Internet Impsat (del holding
    Pescarmona) y Ciudad Digital (del grupo Clarín) –
    coinciden en que, hacia adelante, el principal problema a resolver
    será el de los contenidos locales que alimenten el
    interés de los usuarios por conectarse a la red.

    “Todo hace suponer que el servicio de acceso se concentrará
    en cuatro o cinco grandes ISP, y allí cada uno deberá
    buscar sus oportunidades de negocio en la generación de
    contenidos específicos para un mercado que va a tender a
    segmentarse en nichos; de ahora en más ya no vamos a hablar
    tanto de Internet Service Providers, sino de Internet Contents
    Providers”, asegura María Zavalski, gerenta de Marketing de
    Impsat, una de las empresas que se anotan para hacer frente a la
    avanzada de las telefónicas.

     

    Futuro de convergencia

    El aterrizaje de las compañías telefónicas en
    el mercado de conectividad a Internet a través de sus empresas
    madre – el pliego de privatización impide a
    Telefónica de Argentina y a Telecom Argentina prestar por
    sí mismas servicios en competencia (ver recuadro) – se
    explica como una apuesta futura a la convergencia entre
    informática y telecomunicaciones. “En pocos años todos
    los servicios (la voz, los datos, la telemedicina, el teletrabajo)
    van a pasar por redes de formato IP; Internet se ha transformado en
    una red estándar, y Telefónica Internacional (Tisa)
    definió como estrategia tomar posición sobre esos
    mercados en los países en los que tiene presencia fuerte; y la
    Argentina es uno de esos países”, explica Claudio Del Pozo,
    gerente de Marketing de Advance Telecomunicaciones, la empresa
    lanzada por Tisa y el CEI Citicorp Holdings hace cinco meses.

    La enérgica llegada de Advance no pasó inadvertida
    dentro del sector: entre noviembre y febrero la
    compañía se quedó con la propiedad de Satlink
    – hasta entonces el principal ISP del país – ,
    Overnet y CompuServe, y con sus compras se garantizó reunir
    rápidamente, según cifras que maneja la empresa, unos
    30.500 clientes, que representan más de 40% del mercado de
    usuarios comerciales de Internet en el país. Del Pozo dice que
    “la decisión de ingresar mediante la compra de empresas que
    estaban bien posicionadas responde al objetivo de tomar
    automáticamente el liderazgo dentro del mercado y poder
    transferir rápidamente una calidad de servicio que transforme
    a Internet en algo serio”.

    En estricto off the record, varios de sus competidores expresan
    reservas que, palabras más o menos, coinciden con el siguiente
    diagnóstico de uno de ellos: “Advance hoy no es una empresa,
    sino un mosaico de compañías con infraestructuras
    tecnológicas, culturas, productos, servicios y hasta sistemas
    de facturación distintos. Va a tener que trabajar más
    de un año para lograr definir una estrategia común. Y
    ese trabajo va a tirar por la borda la ventaja competitiva que
    significó entrar al mercado siendo líder, porque en el
    medio va a perder muchos clientes”.

    Del Pozo admite que la empresa está trabajando en la
    convergencia técnica de las compañías que dieron
    cuerpo a Advance. Aun así, sostiene que la estrategia de
    comprar fue la mejor opción: “Queríamos ser
    líderes no sólo en número de usuarios, sino en
    cuanto a disponer de la red nacional más amplia. Hoy tenemos
    más de 30.000 clientes y 47 ciudades conectadas en el interior
    del país. Ahora todo pasará por asegurar la calidad del
    servicio. Advance ya sumó 2.400 clientes propios y todos
    manifiestan estar muy conformes”.

     

    La otra estrategia

    El grupo Telecom eligió un camino distinto para llegar a
    Internet. A diferencia de Advance, que con sus compras se hizo fuerte
    en el mercado hogareño, Telecom Soluciones – un nombre
    que sólo podrá emplear como razón social de la
    empresa – se lanzó al ruedo poniendo el foco sobre el
    mercado corporativo. “Con la adquisición de Com Ing, que a su
    vez había adquirido a Arnet, nos posicionamos primero en el
    mercado de la transmisión de datos, pero como proveedores del
    servicio de Internet quisimos ser un operador cero kilómetro e
    ingresar al mercado sólo cuando pudiéramos garantizar
    una calidad de servicio diferencial”, explica Aníbal Escudero,
    director general de la empresa.

    Los planes de Telecom Soluciones para el ´98 apuntan a invertir
    aproximadamente unos US$ 10 millones en equipamiento y otros US$ 49
    millones en el tendido de una red para protocolo IP o el mercado
    Internet a nivel nacional. “Para fines de julio pensamos tener 32
    ciudades conectadas en el interior del país, que
    permitirán el acceso tanto de los clientes dial-up como de los
    clientes corporativos, a través de líneas punto a
    punto”, señala Carlos Rela, director de la Unidad de Servicios
    Multimedia.

    Desde lo comercial, la jugada con que la empresa saldrá a
    recuperar los meses de ventaja que le sacó Advance
    apuntará a lograr una rápida captación del
    segmento de las Pymes y el mercado hogareño,
    facilitándoles el acceso a la tecnología – una
    limitante de peso en el desarrollo de la Internet local –
    necesaria para sumarse a la red. David Castiglioni, director de
    Marketing Estratégico, describe cómo lo hará:
    “Estamos en conversaciones para desarrollar emprendimientos conjuntos
    con Compaq y Microsoft. La idea es aportar una solución
    integral de conectividad al mercado de las Pymes, y negociamos junto
    a Acer y 3Com para replicar esa misma estrategia en el segmento de
    los usuarios domiciliarios”.

     

    La batalla de los contenidos

    La primera curva de crecimiento del mercado argentino de Internet
    llegó de la mano de la tarifa plana lanzada por Impsat en
    abril de 1996. El abono de $ 50 permitió entonces el acceso de
    nuevos clientes dispuestos a navegar la red sin el condicionante que
    suponían las elevadas tarifas que debían pagar de
    acuerdo con las horas de conexión contratadas con los ISP.

    Ahora los proveedores reconocen que la tarifa plana ya se ha
    convertido en un commodity: hoy todos ofrecen abonos de
    conexión que van desde los $ 29,90 de Ciudad Digital hasta los
    US$ 45 de Internet Impsat. Por eso señalan que quienes quieran
    sumar nuevos clientes deberán apostar fuerte a brindar un
    servicio de calidad diferencial – el tono ocupado y la
    velocidad de conexión se cuentan entre los puntos más
    criticados por los actuales internautas – y contenidos
    específicos que respondan a las necesidades de los segmentos
    que aún no forman parte del cibermercado.

    Se estima que buena parte del anhelado crecimiento de la red
    residirá en el aumento de las inversiones necesarias para
    garantizar una buena calidad de servicio. Y habiendo cuatro grandes
    jugadores disputándose el negocio, todo hace pensar que, de
    aquí en más, quienes se impongan en el mercado de la
    conectividad serán las empresas que cuenten con la espalda
    financiera suficiente como para montar la infraestructura
    tecnológica – contratar mayor ancho de banda, poseer una
    buena relación entre cantidad de modems y número de
    abonados, montar un help-desk que resuelva problemas las 24 horas del
    día durante los 365 días del año – que
    facilite el acceso de los clientes.

    En ese contexto, “los pequeños ISP necesariamente
    deberán reconvertirse: probablemente tengan que especializarse
    en capacitar a los usuarios en el manejo de la herramienta, o en la
    generación de contenidos para nichos muy específicos, o
    asociarse al nivel de cooperativas regionales para unir fuerzas y
    hacer masa crítica”, señala José Sambade Cives,
    gerente de Negocios Internet de Impsat.

    De ser así, muchos de los actuales proveedores se
    verán forzados a abandonar progresivamente el mercado de la
    conectividad para ganar algún espacio en el de los contenidos.
    Y allí el panorama tampoco será sencillo:
    deberán hacerles frente a la propia Impsat, a Advance y a
    Telecom Soluciones, todas dispuestas a cerrar acuerdos con
    proveedores locales e internacionales, y especialmente a Ciudad
    Digital, el ISP del grupo Clarín que, hoy por hoy, se ubica en
    una posición privilegiada para correr con ventajas en ese
    terreno.

    “Somos el único grupo que por historia y por
    definición de estrategia apostó a los contenidos, y lo
    hicimos sabiendo que en estos momentos desarrollar contenidos locales
    es, todavía, una inversión de la que no puede
    pretenderse obtener rentabilidad inmediata; para Ciudad Digital
    invertir por igual en conectividad y contenidos significó la
    llave de nuestro posicionamiento en el mercado: nos permitió
    llegar a ser, detrás de Advance, y con 11.000 clientes, el
    segundo proveedor de acceso del país y adelantarnos en un
    mercado en el que todos los grandes van a volcar esfuerzos durante
    los próximos años”, dice Patricia Tomasini, gerenta de
    Programación de Contenidos de Ciudad Digital.

    Alejandro Mondrzak, gerente general de la empresa, va aun
    más lejos: “Apostamos a reformular un mercado en el que
    tenemos ambiciones de liderazgo. Tal como sucede con el resto de las
    empresas del grupo Clarín, queremos ser número uno
    dentro de la red. En sólo nueve meses de actividad tuvimos la
    tasa de crecimiento más importante en la historia de Internet
    en la Argentina. Advance quiso ahorrarse un año de trabajo
    comprando empresas. Nosotros partimos de cero, ampliando el mercado y
    sumando clientes. Apostamos a seguir creciendo más
    rápido que el resto y probablemente terminemos el ´98
    empatados con algún otro proveedor. Nosotros sin comprar, pero
    vendiendo”.

    Mario Benechi

     

    0610: la próxima ola

    A fines de febrero la Secretaría de Comunicaciones
    allanó el terreno para tratar de hacer de Internet un espacio
    accesible a más clientes. Mediante la resolución 499/98
    recortó las tarifas telefónicas para conectarse a la
    red desde 15% a 60% respecto de las tarifas regulares, dependiendo
    del horario de la conexión – normal o nocturno – y
    del tiempo que el usuario permanezca navegando.

    La medida – largamente esperada por los clientes
    argentinos – introduce el prefijo 0610, que los cibernautas
    deberán marcar cada vez que se contacten a su ISP para navegar
    y que permitirá a las compañías
    telefónicas diferenciar en la facturación la llamada a
    Internet de la común.

    Los ISP confían en que el 0610 se convertirá en la
    próxima ola encargada de elevar la curva de usuarios de
    Internet en el país. Incluso estiman que su
    implementación superará el efecto amplificador del
    mercado que supuso la aparición en escena, dos años
    atrás, de la tarifa plana.

     

    Un desembarco con límites

    La incursión de las telefónicas en el mercado de
    Internet está condicionada por lo que determina el pliego de
    privatización de la ex Entel. “Las licenciatarias del servicio
    de telefonía básica – explica Henoch Aguiar,
    titular de uno de los estudios jurídicos especializados en
    telecomunicaciones – pueden crear otras empresas que brinden
    servicios en competencia y reciban la licencia para hacerlo. Pero el
    pliego establece que esas empresas filiales deben ejercer sus
    actividades de manera independiente, con medios propios, sin utilizar
    subsidios cruzados, ni los recursos materiales o humanos de las
    operadoras telefónicas, ni su base de clientes ni tan siquiera
    su nombre.”

    La encargada de controlar el cumplimiento de esas restricciones es
    la Comisión Nacional de Comunicaciones, que últimamente
    vio recortada su capacidad decisoria cuando la resolución de
    temas clave del sector – como el rebalanceo de las tarifas
    telefónicas y la extensión de la exclusividad a las
    actuales licenciatarias – fue a parar a manos de la Corte
    Suprema de Justicia.

    Esa realidad llevó a que muchos de los participantes del
    mercado de Internet observaran con desconfianza el desembarco de las
    telefónicas. “Nada nos asegura que no utilicen su estructura
    comercial para competir con ventajas”, aseguran por lo bajo.

    Al cierre de esta nota las limitaciones ya arrojaban consecuencias
    para Telecom Soluciones. A menos de dos semanas de su
    presentación oficial en sociedad – que estaba programada
    para el 26 de marzo – la empresa del grupo Telecom
    todavía buscaba afanosamente el nombre con que saldría
    a jugar el partido de Internet en la Argentina.