En noviembre del ´97 Telefónica y el CEI presentaron en
sociedad a Advance Telecomunicaciones. Sólo dos meses
después la flamante empresa pateaba el tablero local del
acceso a Internet adquiriendo en pocos días a Satlink,
CompuServe y Overnet, tres de los principales proveedores del
país.
La reacción de Telecom llegó en marzo, con el
lanzamiento de su propia empresa de transmisión de datos y
conectividad.
Dos grupos nacionales – Clarín y Pescarmona –
son hoy los únicos capaces de disputar en igualdad de
condiciones la nueva apuesta de las telefónicas.
En 60 días el mercado de la Internet comercial en la
Argentina cumplirá tres años. Sin embargo, mucho de su
potencial de crecimiento comenzó a construirse sólo en
los últimos cinco meses. El desembarco de Telefónica y
Telecom – a través de dos nuevas empresas – en el
servicio de la conectividad, la reducción del costo de la
llamada telefónica para los usuarios finales a partir de la
puesta en vigencia del prefijo 0610 y la construcción de un
NAP – Network Access Point – que ya permite interconectar
a todos los proveedores locales del acceso, prometen alentar nuevas
posibilidades de conexión y uso local de la red de redes y
expandir fuertemente el mercado a partir del próximo
año.
Las estimaciones que actualmente manejan los principales Internet
Service Providers (ISP) del país – en total unos 134
operadores, contando mayoristas y subproveedores – ubican el
número de abonados argentinos entre 70.000 y 75.000 clientes
comerciales, a los que se sumarían otros 25.000 corporativos,
académicos y gubernamentales.
Sin embargo, las consultoras especializadas, el gobierno y hasta
los mismos jugadores del sector admiten que la cifra exacta de los
cibernautas argentinos es un dato difícil de calcular. “Muchos
– dispara Roxana Bassi, titular de la consultora
GaiaSur – manejan números inflados para mostrar una
realidad que les gustaría ver. Lo cierto es que el mercado
entró en una meseta. Quienes querían conectarse ya lo
han hecho: los fanáticos de las computadoras, los early users,
los académicos y la mayoría de las grandes
corporaciones están en Internet. Ahora queda por conquistar
esa masa crítica de gente que se resiste porque no tiene
computadora o no sabe usarla o no descubre que Internet sea, tal como
hoy se brinda el servicio, una herramienta de utilidad en cuanto a
información, conocimiento o entretenimiento.”
Alejandro Garro, responsable de Internet dentro de la
Secretaría de Comunicaciones, opina que el mercado actual
“todavía es embrionario: no reúne más de 50.000
cuentas dial-up (de acceso telefónico), que pueden significar
unos 70.000 navegantes”. Y agrega que, “entre ellos, sólo 60%
son usuarios que se conectan diariamente a Internet; en muchos casos
ni los mismos ISP conocen su cantidad de abonados, porque el uso
cooperativo de las cuentas (una clave de acceso compartida por varios
usuarios) ha sido una realidad muy común en estos primeros
años de Internet en la Argentina”.
El fin de las barreras
La inmadurez de Internet en el país y las trabas
estructurales que limitaban su desarrollo fueron las premisas que
llevaron a la Secretaría de Comunicaciones a convocar, en
agosto del ´97, a una audiencia pública sobre Internet que
reunió a proveedores, clientes corporativos y usuarios
finales. En ese encuentro se identificaron las barreras que, hasta
entonces, se habían constituido en el freno para el
crecimiento local de la red.
Los costos elevados del vínculo internacional que los ISP
debían pagar a Telintar – la prestadora del servicio de
larga distancia al exterior, controlada por Telefónica y
Telecom – y el de las tarifas telefónicas para los
usuarios domiciliarios fueron dos de esos problemas. En ambos casosl
la Secretaría de Comunicaciones recogió el guante y
tomó medidas que, según Garro, fueron muy bien
recibidas por la comunidad de Internet. “Dispusimos – dice el
funcionario – una importante reducción en el
vínculo internacional y a fines de febrero dictamos una
resolución aceptando las propuestas presentadas por las
operadoras de telefonía básica para introducir el
prefijo 0610 y reducir el costo de las llamadas telefónicas
que deben pagar quienes acceden a Internet desde su teléfono”
(ver recuadro de pág. 83).
La ausencia de una conexión entre los proveedores locales
del acceso, también mencionada como uno de los
obstáculos para el crecimiento de Internet en el país,
comenzó a salvarse a partir del mes pasado, cuando la
Cámara Argentina de Bases de Datos y Servicios en Línea
(Cabase) habilitó un NAP que vincula a los ISP locales y
Telintar hizo lo propio para interconectar a sus clientes.
“Sabíamos que, una vez eliminada la preocupación de las
tarifas, los proveedores apurarían su conexión a
través del NAP; todos apuestan a que, destrabadas las barreras
de entrada, este negocio va a ser cada vez más rentable”,
asegura Garro.
Mientras tanto, las empresas que se perfilan como los jugadores de
peso en el nuevo escenario de la conectividad – Advance (de
Telefónica), Telecom Soluciones, Internet Impsat (del holding
Pescarmona) y Ciudad Digital (del grupo Clarín) –
coinciden en que, hacia adelante, el principal problema a resolver
será el de los contenidos locales que alimenten el
interés de los usuarios por conectarse a la red.
“Todo hace suponer que el servicio de acceso se concentrará
en cuatro o cinco grandes ISP, y allí cada uno deberá
buscar sus oportunidades de negocio en la generación de
contenidos específicos para un mercado que va a tender a
segmentarse en nichos; de ahora en más ya no vamos a hablar
tanto de Internet Service Providers, sino de Internet Contents
Providers”, asegura María Zavalski, gerenta de Marketing de
Impsat, una de las empresas que se anotan para hacer frente a la
avanzada de las telefónicas.
Futuro de convergencia
El aterrizaje de las compañías telefónicas en
el mercado de conectividad a Internet a través de sus empresas
madre – el pliego de privatización impide a
Telefónica de Argentina y a Telecom Argentina prestar por
sí mismas servicios en competencia (ver recuadro) – se
explica como una apuesta futura a la convergencia entre
informática y telecomunicaciones. “En pocos años todos
los servicios (la voz, los datos, la telemedicina, el teletrabajo)
van a pasar por redes de formato IP; Internet se ha transformado en
una red estándar, y Telefónica Internacional (Tisa)
definió como estrategia tomar posición sobre esos
mercados en los países en los que tiene presencia fuerte; y la
Argentina es uno de esos países”, explica Claudio Del Pozo,
gerente de Marketing de Advance Telecomunicaciones, la empresa
lanzada por Tisa y el CEI Citicorp Holdings hace cinco meses.
La enérgica llegada de Advance no pasó inadvertida
dentro del sector: entre noviembre y febrero la
compañía se quedó con la propiedad de Satlink
– hasta entonces el principal ISP del país – ,
Overnet y CompuServe, y con sus compras se garantizó reunir
rápidamente, según cifras que maneja la empresa, unos
30.500 clientes, que representan más de 40% del mercado de
usuarios comerciales de Internet en el país. Del Pozo dice que
“la decisión de ingresar mediante la compra de empresas que
estaban bien posicionadas responde al objetivo de tomar
automáticamente el liderazgo dentro del mercado y poder
transferir rápidamente una calidad de servicio que transforme
a Internet en algo serio”.
En estricto off the record, varios de sus competidores expresan
reservas que, palabras más o menos, coinciden con el siguiente
diagnóstico de uno de ellos: “Advance hoy no es una empresa,
sino un mosaico de compañías con infraestructuras
tecnológicas, culturas, productos, servicios y hasta sistemas
de facturación distintos. Va a tener que trabajar más
de un año para lograr definir una estrategia común. Y
ese trabajo va a tirar por la borda la ventaja competitiva que
significó entrar al mercado siendo líder, porque en el
medio va a perder muchos clientes”.
Del Pozo admite que la empresa está trabajando en la
convergencia técnica de las compañías que dieron
cuerpo a Advance. Aun así, sostiene que la estrategia de
comprar fue la mejor opción: “Queríamos ser
líderes no sólo en número de usuarios, sino en
cuanto a disponer de la red nacional más amplia. Hoy tenemos
más de 30.000 clientes y 47 ciudades conectadas en el interior
del país. Ahora todo pasará por asegurar la calidad del
servicio. Advance ya sumó 2.400 clientes propios y todos
manifiestan estar muy conformes”.
La otra estrategia
El grupo Telecom eligió un camino distinto para llegar a
Internet. A diferencia de Advance, que con sus compras se hizo fuerte
en el mercado hogareño, Telecom Soluciones – un nombre
que sólo podrá emplear como razón social de la
empresa – se lanzó al ruedo poniendo el foco sobre el
mercado corporativo. “Con la adquisición de Com Ing, que a su
vez había adquirido a Arnet, nos posicionamos primero en el
mercado de la transmisión de datos, pero como proveedores del
servicio de Internet quisimos ser un operador cero kilómetro e
ingresar al mercado sólo cuando pudiéramos garantizar
una calidad de servicio diferencial”, explica Aníbal Escudero,
director general de la empresa.
Los planes de Telecom Soluciones para el ´98 apuntan a invertir
aproximadamente unos US$ 10 millones en equipamiento y otros US$ 49
millones en el tendido de una red para protocolo IP o el mercado
Internet a nivel nacional. “Para fines de julio pensamos tener 32
ciudades conectadas en el interior del país, que
permitirán el acceso tanto de los clientes dial-up como de los
clientes corporativos, a través de líneas punto a
punto”, señala Carlos Rela, director de la Unidad de Servicios
Multimedia.
Desde lo comercial, la jugada con que la empresa saldrá a
recuperar los meses de ventaja que le sacó Advance
apuntará a lograr una rápida captación del
segmento de las Pymes y el mercado hogareño,
facilitándoles el acceso a la tecnología – una
limitante de peso en el desarrollo de la Internet local –
necesaria para sumarse a la red. David Castiglioni, director de
Marketing Estratégico, describe cómo lo hará:
“Estamos en conversaciones para desarrollar emprendimientos conjuntos
con Compaq y Microsoft. La idea es aportar una solución
integral de conectividad al mercado de las Pymes, y negociamos junto
a Acer y 3Com para replicar esa misma estrategia en el segmento de
los usuarios domiciliarios”.
La batalla de los contenidos
La primera curva de crecimiento del mercado argentino de Internet
llegó de la mano de la tarifa plana lanzada por Impsat en
abril de 1996. El abono de $ 50 permitió entonces el acceso de
nuevos clientes dispuestos a navegar la red sin el condicionante que
suponían las elevadas tarifas que debían pagar de
acuerdo con las horas de conexión contratadas con los ISP.
Ahora los proveedores reconocen que la tarifa plana ya se ha
convertido en un commodity: hoy todos ofrecen abonos de
conexión que van desde los $ 29,90 de Ciudad Digital hasta los
US$ 45 de Internet Impsat. Por eso señalan que quienes quieran
sumar nuevos clientes deberán apostar fuerte a brindar un
servicio de calidad diferencial – el tono ocupado y la
velocidad de conexión se cuentan entre los puntos más
criticados por los actuales internautas – y contenidos
específicos que respondan a las necesidades de los segmentos
que aún no forman parte del cibermercado.
Se estima que buena parte del anhelado crecimiento de la red
residirá en el aumento de las inversiones necesarias para
garantizar una buena calidad de servicio. Y habiendo cuatro grandes
jugadores disputándose el negocio, todo hace pensar que, de
aquí en más, quienes se impongan en el mercado de la
conectividad serán las empresas que cuenten con la espalda
financiera suficiente como para montar la infraestructura
tecnológica – contratar mayor ancho de banda, poseer una
buena relación entre cantidad de modems y número de
abonados, montar un help-desk que resuelva problemas las 24 horas del
día durante los 365 días del año – que
facilite el acceso de los clientes.
En ese contexto, “los pequeños ISP necesariamente
deberán reconvertirse: probablemente tengan que especializarse
en capacitar a los usuarios en el manejo de la herramienta, o en la
generación de contenidos para nichos muy específicos, o
asociarse al nivel de cooperativas regionales para unir fuerzas y
hacer masa crítica”, señala José Sambade Cives,
gerente de Negocios Internet de Impsat.
De ser así, muchos de los actuales proveedores se
verán forzados a abandonar progresivamente el mercado de la
conectividad para ganar algún espacio en el de los contenidos.
Y allí el panorama tampoco será sencillo:
deberán hacerles frente a la propia Impsat, a Advance y a
Telecom Soluciones, todas dispuestas a cerrar acuerdos con
proveedores locales e internacionales, y especialmente a Ciudad
Digital, el ISP del grupo Clarín que, hoy por hoy, se ubica en
una posición privilegiada para correr con ventajas en ese
terreno.
“Somos el único grupo que por historia y por
definición de estrategia apostó a los contenidos, y lo
hicimos sabiendo que en estos momentos desarrollar contenidos locales
es, todavía, una inversión de la que no puede
pretenderse obtener rentabilidad inmediata; para Ciudad Digital
invertir por igual en conectividad y contenidos significó la
llave de nuestro posicionamiento en el mercado: nos permitió
llegar a ser, detrás de Advance, y con 11.000 clientes, el
segundo proveedor de acceso del país y adelantarnos en un
mercado en el que todos los grandes van a volcar esfuerzos durante
los próximos años”, dice Patricia Tomasini, gerenta de
Programación de Contenidos de Ciudad Digital.
Alejandro Mondrzak, gerente general de la empresa, va aun
más lejos: “Apostamos a reformular un mercado en el que
tenemos ambiciones de liderazgo. Tal como sucede con el resto de las
empresas del grupo Clarín, queremos ser número uno
dentro de la red. En sólo nueve meses de actividad tuvimos la
tasa de crecimiento más importante en la historia de Internet
en la Argentina. Advance quiso ahorrarse un año de trabajo
comprando empresas. Nosotros partimos de cero, ampliando el mercado y
sumando clientes. Apostamos a seguir creciendo más
rápido que el resto y probablemente terminemos el ´98
empatados con algún otro proveedor. Nosotros sin comprar, pero
vendiendo”.
Mario Benechi
0610: la próxima ola
A fines de febrero la Secretaría de Comunicaciones
allanó el terreno para tratar de hacer de Internet un espacio
accesible a más clientes. Mediante la resolución 499/98
recortó las tarifas telefónicas para conectarse a la
red desde 15% a 60% respecto de las tarifas regulares, dependiendo
del horario de la conexión – normal o nocturno – y
del tiempo que el usuario permanezca navegando.
La medida – largamente esperada por los clientes
argentinos – introduce el prefijo 0610, que los cibernautas
deberán marcar cada vez que se contacten a su ISP para navegar
y que permitirá a las compañías
telefónicas diferenciar en la facturación la llamada a
Internet de la común.
Los ISP confían en que el 0610 se convertirá en la
próxima ola encargada de elevar la curva de usuarios de
Internet en el país. Incluso estiman que su
implementación superará el efecto amplificador del
mercado que supuso la aparición en escena, dos años
atrás, de la tarifa plana.
Un desembarco con límites
La incursión de las telefónicas en el mercado de
Internet está condicionada por lo que determina el pliego de
privatización de la ex Entel. “Las licenciatarias del servicio
de telefonía básica – explica Henoch Aguiar,
titular de uno de los estudios jurídicos especializados en
telecomunicaciones – pueden crear otras empresas que brinden
servicios en competencia y reciban la licencia para hacerlo. Pero el
pliego establece que esas empresas filiales deben ejercer sus
actividades de manera independiente, con medios propios, sin utilizar
subsidios cruzados, ni los recursos materiales o humanos de las
operadoras telefónicas, ni su base de clientes ni tan siquiera
su nombre.”
La encargada de controlar el cumplimiento de esas restricciones es
la Comisión Nacional de Comunicaciones, que últimamente
vio recortada su capacidad decisoria cuando la resolución de
temas clave del sector – como el rebalanceo de las tarifas
telefónicas y la extensión de la exclusividad a las
actuales licenciatarias – fue a parar a manos de la Corte
Suprema de Justicia.
Esa realidad llevó a que muchos de los participantes del
mercado de Internet observaran con desconfianza el desembarco de las
telefónicas. “Nada nos asegura que no utilicen su estructura
comercial para competir con ventajas”, aseguran por lo bajo.
Al cierre de esta nota las limitaciones ya arrojaban consecuencias
para Telecom Soluciones. A menos de dos semanas de su
presentación oficial en sociedad – que estaba programada
para el 26 de marzo – la empresa del grupo Telecom
todavía buscaba afanosamente el nombre con que saldría
a jugar el partido de Internet en la Argentina.
