viernes, 17 de abril de 2026

    La facultad sale de los claustros

    No sólo de su presupuesto vive la universidad. La Facultad
    de Ciencias Económicas de la UBA está demostrando que
    es posible utilizar su arsenal de conocimiento y experiencia para
    competir con éxito en el terreno de la capacitación y
    la asistencia técnica a las empresas.

    Muchos no lo saben, pero la Facultad de Ciencias Económicas
    de la Universidad Nacional de Buenos Aires, la de mayor
    población estudiantil del país (60.000 alumnos),
    autofinanció el año pasado 30% de su presupuesto, lo
    que representa cerca de $ 4 millones. El mérito le corresponde
    a su Secretaría de Asistencia Técnica y
    Pasantías, que desde 1994 viene trabajando en áreas
    directamente relacionadas con la actividad productiva.

    “Cuando comenzamos, el principal objetivo era ayudar activamente
    en la reforma del Estado, a través de nuestros pasantes y
    docentes que iban insertándose en los distintos ministerios.
    Pero, enseguida, comenzamos a vislumbrar la posibilidad de que todos
    esos aportes pudieran llevarse también al sector privado”,
    señala el director de la Secretaría, Marcelo Paz.

    En poco tiempo, se formó un equipo encargado de
    relacionarse con las empresas y ofrecer los servicios que
    podía brindar la facultad.

    Los resultados están a la vista. Por ejemplo, sobre tres
    licitaciones del Ministerio de Trabajo, donde compitieron con las
    principales consultoras de opinión del país, ganaron
    dos. “Probablemente si uno de nuestros docentes se presentaba con su
    estudio en esa misma licitación, ni siquiera hubiera
    precalificado”, reflexiona Paz, consciente del papel de la facultad
    como generador de ingresos adicionales para sus docentes, de los
    cuales alrededor de 150 participan en los cursos de
    capacitación y los trabajos de asistencia técnica.

    Al principio las cosas no fueron fáciles. Las empresas
    reconocían a la facultad como una entidad de prestigio en todo
    lo que tenía que ver con formación pero no la
    veían como capacitadora para puestos gerenciales y mandos
    medios. “Teníamos que competir, y de hecho lo estamos
    haciendo, con organizaciones que ya tienen un prestigio ganado en el
    mercado. Ahora estamos participando de una licitación de
    Telefónica y nos hemos fortalecido en lugares donde antes ni
    nos tenían en cuenta”, dice Paz.

    Con YPF empezaron en julio pasado y ya llevan realizados alrededor
    de 30 cursos. En Edenor están desarrollando un programa de
    capacitación para 900 personas, tanto en las áreas de
    los mandos medios como en las operativas. Y han dictado cursos para
    empresas como Basf, Exxel Group, Banco Francés y
    Hewlett-Packard.

     

    La misión

    Cuando se habla de consultoría, uno de los problemas
    más mencionados es la imposibilidad económica de la
    mayoría de las Pymes de acceder a estos servicios. “Nuestra
    apuesta se redobla en esas empresas. Tenemos muy en cuenta que son el
    mayor proveedor de trabajo en la Argentina”, afirma Paz.

    La Facultad de Ciencias Económicas creó un centro de
    asistencia a 14 cámaras de Pymes de la provincia de Buenos
    Aires. Desde allí se están empezando a aportar
    soluciones a cuestiones que para estas empresas pueden llegar a
    representar grandes dificultades, como preparar una
    presentación para pedir un crédito.

    El departamento que dirige Paz ofrece ventajas competitivas.
    “Nosotros no tenemos que enviar regalías al exterior. No
    cobramos hora/socio y somos una de las pocas facultades en la
    Argentina, tal vez la única, que factura a su nombre”,
    explica. (Por lo general, cuando una facultad presta un servicio la
    facturación queda a cargo de una fundación o centro que
    retiene un porcentaje.)

     

    Opinión ignorada

    En Estados Unidos las universidades prestan servicios al gobierno
    federal a niveles máximos y hay una verdadera relación
    sinérgica entre los centros de estudios y las empresas. En la
    Argentina éste es un camino todavía inexplorado. “Si en
    todo el mundo buena parte del conocimiento se genera en la
    universidad, la pregunta que cabe es: ¿por qué
    aquí no se la busca como generadora de conocimiento y de
    opinión?”, dice Marcelo Paz. “Es curioso, por ejemplo, que
    ante un proyecto de reforma impositiva no se consulte a la facultad,
    que tendría que ser el ente normal de adecuación de
    propuestas. Aquí están los mejores expertos en
    impuestos del país; ¿por qué no se les pide una
    opinión? Ellos son técnicos, no políticos, y van
    a opinar desde ese ángulo sobre lo que habría que hacer
    con las promociones industriales o cómo se tendrían que
    adecuar algunos regímenes donde se favorezca a las Pymes.
    Mucho más importante que la ganancia monetaria que podamos
    obtener con nuestra actividad es el papel que deberá tomar la
    universidad en estos años por venir.”

    Héctor Casinelli

     

    Para grandes y chicos

    Regido por el decreto 340/92, el programa de inserción
    laboral comprende una base de datos que llega a cubrir más de
    10.000 alumnos y alrededor de 200 empresas de primera línea.
    Actualmente hay en el sistema 600 pasantes que cobran entre $ 700 y
    1.300 mensuales, según las horas de trabajo y su grado de
    formación académica.

    En materia de capacitación, la secretaría ofrece
    tres tipos de cursos: abiertos, a medida o programas integrales. Los
    dos primeros apuntan a cubrir áreas básicas, como
    recursos humanos, finanzas, marketing, comunicación,
    management, planificación y costos. Los aranceles dependen de
    la duración del curso y el tiempo que lleve la
    preparación del material. Por lo general, los dictados en la
    facultad cuestan entre $ 180 (10 horas) y $ 400 (50 horas). En el
    caso de talleres como el ciclo de actualización impositiva o
    el curso de coaching in house los costos oscilan entre $ 1.000 y
    1.500.

    En cuanto a los trabajos de asistencia técnica
    (consultoría), los aranceles dependen de diversos factores,
    como tiempo de dedicación y magnitud del estudio. El punto de
    partida es el taller de diagnóstico (gratuito) a cargo de los
    expertos de la facultad. Luego queda a criterio de cada empresa
    desarrollar o no el trabajo propuesto.

    Una de las labores de asistencia técnica más
    importantes realizadas por la facultad tuvo que ver con una pericia,
    encargada por la intervención de la Aduana, para revisar los
    costos del sistema María.