sábado, 30 de mayo de 2026

    Una carta fuerte para los negocios

    A Mary Teahan le ha tocado desarrollar el marketing de empresas poco
    marketineras. Estuvo 21 años en el Banco de Boston, cuatro años
    y medio en Whirlpool y acaba de instalarse como directora del área
    en el recientemente privatizado Correo Argentino.

    Le tocó, por ejemplo, asistir al nacimiento del sistema Banelco,
    al boom de las tarjetas de crédito y a la metamorfosis del negocio
    de los electrodomésticos. Está acostumbrada a lidiar con
    los desafíos del consumo masivo y con las exigencias de los grandes
    clientes.

    No les asusta, por lo tanto, el doble reto que plantea su nueva misión:
    promover el servicio postal entre el público e impulsar a las empresas
    a explotar vetas de negocios poco transitadas en la Argentina, como la
    venta por correo.

    – El Correo Argentino llegó a la privatización
    con una buena imagen, mejor que la que tenían otras empresas estatales
    antes de ser transferidas. ¿Cómo esperan ustedes capitalizar
    esta ventaja?

    – Este sigue siendo el correo oficial, gerenciado ahora por
    una empresa privada, y nuestro mandato es darle a la Argentina el mejor
    servicio postal del mundo. El Correo tiene una tradición de calidad
    que se desdibujó en alguna medida en los últimos años,
    pero que sigue vigente.

    Aquí hay cosas muy buenas para comunicar. No estamos pensando
    en un presupuesto publicitario enorme, pero sí se va a ver más
    al Correo, sin que pierda su identidad.

     

    – Usted enfrenta ahora un problema parecido al que tenía
    en el Banco de Boston. El gran desafío para las instituciones financieras
    es el bajo índice de bancarización en la Argentina. Con el
    correo pasa algo similar: la utilización del servicio es muy escasa
    en comparación con otros países.

    – En esencia, es así; el volumen de piezas postales
    por habitante es bajo en la Argentina. Pero existe una diferencia importante
    con respecto al negocio financiero. Hay gente que nunca ha pisado un banco.
    En cambio, es raro encontrar a alguien que nunca haya recibido una carta.
    Todos usan los servicios del correo, todos son clientes. El correo no es
    una entidad lejana o inaccesible.

    Ahora bien, el auge de la actividad del correo en los países
    desarrollados se produjo en los años ´80 y principios de los ´90,
    con la explosión del marketing directo o de base de datos.

    En el caso del Correo Argentino, 20% del negocio, medido por volumen,
    corresponde a los clientes particulares, 80% lo aportan las empresas. De
    modo que, obviamente, vamos a tratar de impulsar el uso del servicio por
    parte del público, pero el gran crecimiento vendrá por el
    lado de las empresas.

     

    – ¿El correo corre el riesgo de convertirse en
    un servicio obsoleto frente al auge de los medios electrónicos?

    – El correo no es, en absoluto, un animal en extinción,
    sino todo lo contrario. Hay estadísticas que indican que por cada
    cuatro mensajes vía e-mail se genera un envío postal que
    no habría existido sin el uso del correo electrónico. Mucha
    gente visita un site en Internet y a partir de allí pide que le
    envíen un catálogo por correo. Así como la informática
    no terminó con el papel (en realidad, ahora se consume más
    papel que antes en las oficinas), los nuevos medios no van a destruir al
    correo; lo van a reforzar.

     

    – ¿Y cómo compite el correo con otros medios
    en el marketing directo? Los expertos aseguran que un contacto telefónico
    es mucho más efectivo que una pieza postal.

    – Un contacto por televisión no es necesariamente
    mejor que uno en prensa gráfica, o en vía pública.
    Para cada actividad y cada objetivo hay un medio ideal. Algunas cosas se
    comunican mejor por teléfono, otras por Internet y otras requieren
    que alguien reciba un papel. Tenemos el caso de una compañía
    como BMW, que no pone imágenes de sus autos en Internet (aunque
    tiene un site donde uno puede solicitar un catálogo), porque considera
    que la calidad de imagen de Internet no les hace justicia a sus productos.
    Y hay cosas que la gente quiere mirar con tranquilidad, mientras toma un
    café o descansa en el jardín de su casa, algo que no es tan
    fácil con una computadora.

     

    – El negocio de la venta por catálogo, que en Estados
    Unidos sigue siendo floreciente, aquí es apenas embrionario. ¿Ustedes
    esperan darle impulso?

    – En Estados Unidos ésta es una tradición bastante
    antigua. Empezó en el siglo XIX con dos granjeros que se dieron
    cuenta de que había muchos consumidores dispersos por lugares remotos,
    gente que estaba poblando el Oeste y el Medio Oeste, que disponía
    de dinero y no tenía dónde comprar. Así empezó
    la venta por correo, lo que demuestra que el marketing directo no es precisamente
    una idea nueva.

    La Argentina, por sus características geográficas, es
    un excelente terreno en este sentido. Creo que las razones históricas
    por las que no se desarrolló aquí la venta por correo tienen
    que ver con las altas tasas de inflación – que hacían
    imposible mantener un precio de catálogo – , la baja bancarización
    (el cheque era el medio tradicional de pago, aunque ahora ha sido en buena
    medida reemplazado por las tarjetas de crédito) y el elevado costo
    y la escasa eficiencia del servicio de encomiendas.

    Todos estos obstáculos han sido superados. El Correo Argentino
    es, ya hoy, más económico y eficaz que sus competidores,
    y esperamos seguir mejorándolo.

    Así que creo que ésta es una veta que las empresas argentinas
    van a explotar más – entre otras razones, porque ésta
    puede ser la clave de la supervivencia de muchas Pymes – , y nosotros
    vamos a fomentar activamente este desarrollo.

     

    – ¿Esto significa que ofrecerán a las empresas
    servicios de provisión y manejo de bases de datos?

    – Sí, y no sólo eso. También estamos
    pensando en ofrecer servicios de lo que se llama finishing: impresión
    de etiquetas, armado y distribución de las piezas, tareas logísticas
    que para la mayoría de las empresas resultan demasiado complicadas
    y costosas.

     

    – La enorme red de sucursales que recibieron, y deben
    mantener, ¿representa una ventaja comparativa o un presente griego?

    – Obviamente, esto representa, por un lado, un costo que
    nuestros competidores no tienen que absorber. (Ellos son los cherry pickers;
    operan la parte más rentable del negocio.) Pero también nos
    abre oportunidades muy grandes. Para empezar nadie cuenta, en la Argentina,
    con una economía de escala semejante a la nuestra. Y el proyecto
    es construir, con nuestras sucursales, una gran red minorista de servicios.
    Ya tenemos una experiencia piloto de Pago Fácil para cobranzas,
    estamos en negociaciones con el Banco de Galicia para incorporar operaciones
    bancarias dentro del correo, y estudiamos otras, como la venta de seguros,
    viajes, entradas de espectáculos. La idea es convertir las oficinas
    de correo en lugares atractivos y útiles para adquirir otros servicios.

     

    Dolores Valle