La Red se está convirtiendo en un requisito imprescindible para
entrar en los procesos de globalización y desregulación,
donde se necesita una nueva infraestructura informática, capaz de
respaldar estrategias de negocios totalmente diferentes. Lo afirma John
Donovan, presidente del Cambridge Technology Group.
“A las puertas del siglo XXI, ya no es posible seguir haciendo el mismo
negocio una y otra vez . Deberemos agregar valor constantemente a nuestros
productos y servicios, y pasar a nuevas áreas de manera continua”,
sostiene John J. Donovan, titular del Cambridge Technology Group (CTG),
un consorcio de alrededor de 30 empresas proveedoras de componentes de
hardware, software, educación y servicios, que se especializa en
aplicar las últimas innovaciones tecnológicas a la gestión
empresarial.
“La vieja informática no es global, no puede ser modificada rápidamente
ni responder a las nuevas necesidades de los negocios. En consecuencia,
la infraestructura de informática fundamental para dar soporte a
estas nuevas estrategias debe cambiar”, dice Donovan, quien además
es profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
El CTG encaró a fines del año pasado un joint venture
con Ibersis, la consultora latinoamericana del grupo español Unión
Fenosa. Bajo el nombre de Ibersis-CT, la nueva empresa brinda servicios
de desarrollo e integración de aplicaciones en el entorno Internet-Intranet.
El objetivo es introducir a las empresas argentinas en este nuevo universo
tecnológico, poco utilizado aún en la Argentina, pero que
está alcanzando un alto nivel de expansión en Estados Unidos
y Europa.
– ¿Qué es lo más importante que puede
ofrecer Internet a las empresas?
– En primer lugar, provee un conjunto de normas o estándares
a través de los cuales uno puede construir y cambiar sistemas dentro
de su empresa rápidamente, como si fueran los módulos de
un juguete. Segundo: la Internet nos da, fuera de la empresa, un alcance
global, mucho mayor que lo que la humanidad jamás se hubiera imaginado.
Tercero: la Internet permite reunir los beneficios de todos los que están
trabajando hoy en el mundo en computación, porque se ajustan a los
estándares de la Red.
La Internet es una tecnología habilitante, que permite reinventar
todo el negocio. En cuanto a la logística, es posible hacer cosas
gracias a la Internet que antes no se podrían haber hecho. Toda
empresa manufacturera en el mundo necesita que su cadena de abastecimiento
sea más eficiente, y la Internet es muy útil en ese campo.
Dell Computer, por ejemplo, está utilizando la Red para que los
pedidos se hagan en forma directa, sin intermediarios. Consigue así
un costo 20% menor al de Digital, que todavía emplea los canales
de distribución tradicionales. Ford, por su parte, planea vender
este año 10% de su producción de automóviles a través
de la Internet. Usted hace click y aparece la imagen del auto, colores,
tamaños, accesorios, opcionales, seguros, financiación bancaria,
etc. En dos días el auto está en la puerta de su casa. ¿Qué
pasó con todo el ecosistema del negocio? Todo cambió. Desaparecen
distribuidor y concesionario. La Internet está haciendo posible
esta revolución en los negocios.
– Recientemente se registró una de las mayores
compras de la historia: World Com adquirió MCI. ¿Adónde
llevan estas megafusiones en telecomunicaciones?
– Tomemos primero una imagen más general y después
vayamos al sector de las telecomunicaciones. Ciertos sectores están
pasando por consolidaciones masivas, y esto se debe a tres factores: la
desregulación, la competencia global y el cambio en las políticas
gubernamentales. En Estados Unidos hoy tenemos 15.000 bancos, y se supone
que en tres años no va a haber más de 4.000. Esas zonas protegidas
que tenía cada uno de ellos desaparecieron y se está desarrollando
un proceso de consolidación. En otro sector – el comercio
minorista – la ultracompetencia obliga a bajar los precios permanentemente.
Esto lleva a consolidaciones masivas de supermercados en todo el mundo.
El tercer punto es el cambio en las políticas gubernamentales. Se
acabó la Guerra Fría, lo que significó que en Estados
Unidos el negocio de la defensa se redujera de 10% a 5% del PBI. En Rusia
disminuyó de 30% a 10% y en Europa, de 15% a 5%. En esta situación
las grandes empresas aeroespaciales se consolidan para sobrevivir: Lockheed,
Boeing, McDonell Douglas. En Europa está pasando lo mismo.
Ahora bien: ¿qué está ocurriendo en las telecomunicaciones?
Las tres cosas. Desregulación: las compañías extranjeras
van a poder venir a vender servicios telefónicos a partir del año
2000. Enorme competencia que reduce los márgenes de ganancia. Y
cambios masivos en las políticas gubernamentales. En la Argentina
ustedes privatizaron el servicio de telecomunicaciones y les impusieron
restricciones a los operadores de manera que para el 2000, si no han cumplido
con ciertos objetivos, van a venir otras organizaciones a competir. Hace
diez años nadie se habría imaginado algo así en la
Argentina. Y está pasando lo mismo en todo el mundo. Por eso se
dan las consolidaciones: si uno no agranda la masa de clientes rápidamente,
desaparece. Gigantes como AT&T, MCI y Bell South tratan de obtener
presencia global. Este proceso es muy difícil para ellos, porque
todavía no tienen la infraestructura informática necesaria.
Por eso precisan a la Internet para dar soporte interno a la consolidación.
– ¿Qué consecuencias va a tener esto en
países como la Argentina?
– Llegarán enormes inversiones de capital para proveer
toda la infraestructura física que va a ser necesaria para tener
acceso a la Internet en cada hogar, en cada negocio, en todos lados. Una
empresa pequeña no podría dar ese acceso a la Internet, pero
empresas gigantes como MCI o Word Com sí pueden hacerlo.
– ¿Las empresas pequeñas van a quedar afuera
del juego?
– Sólo tienen tres opciones: fusionarse con las grandes,
morir o desarrollar pequeños nichos y hacer su negocio en ellos.
No pueden quedarse quietas porque morirían.
– ¿Qué cambios lo sorprendieron desde su
anterior visita a Buenos Aires?
– En primer lugar, cuando yo vine, hace unos meses, a la
Argentina le iba muy bien: 7% de crecimiento y un movimiento hacia el mundo
global bien encaminado. Pero recibieron un golpe: la economía brasileña
se infiltró, golpeó y hubo que cerrar temporariamente dos
plantas automotrices, entre otras cosas. Esto me demuestra que la Argentina
tiene que pasar a globalizarse más rápidamente y no puede
ser tan dependiente de Brasil. No puede representar 25% de su comercio
exterior. La segunda cosa que ocurrió fue que la velocidad con que
se han desarrollado las tecnologías a nivel global en todo el mundo
para Internet-Intranet ha sido más rápida que lo que yo había
calculado. Finalmente, no pensé que las empresas argentinas serían
tan agresivas y rápidas para adaptarse al cambio como lo han sido,
lo cual es fantástico.
Héctor Casinelli
