domingo, 31 de mayo de 2026

    Talles grandes y canales nuevos

    Uno de los sectores más golpeados por la apertura económica
    se las arregló para resistir, apelando a las marcas y a la integración
    de las redes de comercialización.

    Los fabricantes de indumentaria avanzaron hacia cadenas de locales cautivos,
    ocuparon los shopping centers, desarrollaron factory outlets y algunos
    probaron suerte con los hipermercados.

    MERCADO y la firma Ordóñez-Bianco Consultores reunieron
    en una mesa redonda a protagonistas de primera línea del sector
    para debatir sobre el rumbo de los cambios.

    Dos factores &endash;canal ymarca&endash; determinan la lógica
    de la acometida de los holdings inversores que buscan el control del paquete
    mayoritario y dejan el management en manos de sus antiguos dueños.
    El grupo Argentine Venture Partners &endash;integrado, entre otros,
    por Santiago Soldati&endash; compró Vitamina, Coniglio y John
    Cook.

    El Exxel, por su parte, quiere quedarse con Lacoste, Polo Ralph Lauren,
    Wrangler y Calvin Klein.

    Hugo Masci (Ordóñez-Bianco): &endash;Uno de los datos
    sobresalientes del sector es la proliferación de los locales exclusivos,
    ya sea bajo la forma de comercios propios o a través de franquicias.
    ¿Cómo evalúan ustedes el desarrollo de este canal?

    Marcelo Azqueta (Legacy): &endash;Nosotros tenemos ahora 22 locales
    propios. (Hace un par de años eran sólo cuatro.) Y, por otro
    lado, entregamos 30 franquicias. ¿Por qué muchas empresas
    hacen esto? Porque el canal de distribución es lo más importante
    que tiene hoy una compañía. Y atenderlo directamente implica
    cuidar la imagen de marca, llegar a todos los mercados, dar un mensaje
    uniforme y ordenado desde las vidrieras y apoyar las acciones de marketing.
    Este es uno de los pocos países en los que no hay tiendas por departamentos.
    Su ausencia nos obligó a ir río abajo.

    Gerardo Silberman (MacBody): &endash;Proyectamos para el futuro
    un sistema de distribución basado en locales exclusivos. Tomamos
    esta decisión porque no encontramos en los clientes una buena interpretación
    de cómo transmitir nuestra propuesta y nuestro posicionamiento de
    producto. Si la cadena no capta eso, el esfuerzo que hagamos quedará
    en la nada. Y me encuentro con que mis locales &endash;que recién
    empiezan&endash; trabajan muy bien en comparación con los de
    los clientes.

    Azqueta: &endash;Uno de los problemas graves del comercio en la
    Argentina es la dispersión de las zonas comerciales: en cada avenida
    y en cada estación de trenes nacieron centros de compra. Esto hizo
    imposible el resguardo de las marcas, hacían falta miles de locales
    para cubrir esa dispersión. Los shoppings aparecieron como una herramienta
    eficaz para corregir este desorden y pemitieron la formación de
    cadenas de locales en lugares estratégicos.

    Lo que pasó después fue otro problema: a la superpoblación
    de comercios siguió la de los shoppings. Ya los últimos inaugurados
    no tuvieron el éxito de los primeros, porque son vasos comunicantes
    que se sacan el público uno al otro. Si el consumo de la población
    no crece, es muy difícil que podamos soportar sus costos.

    Fernando Fresco (Caro Cuore): &endash;Además de participar
    en locales multimarca nosotros teníamos locales exclusivos en manos
    de terceros. Sin embargo, hacia mediados de 1994 decidimos avanzar con
    una estructura propia, lo que nos llevó a convertirnos en una empresa
    comercial, porque queríamos desarrollar la marca y volverla más
    genérica. Pero ese avance fue forzado: las complicaciones financieras
    (incluso la insolvencia de muchos clientes) nos hizo integrarnos hasta
    el final. En esto también fue decisiva la aparición de los
    centros comerciales: es muy difícil que el local de un shopping
    sea rentable para un tercero.

     

    Inquilinos & propietarios

    Azqueta: &endash;La rentabilidad dentro de los shoppings es tan
    baja que, si detrás de un local no hay una empresa, a la corta o
    a la larga ese local está afuera, salvo en dos o tres shoppings
    en todo el país. Los costos son tan altos y los márgenes
    tan chicos que se vuelve prácticamente imposible la existencia de
    las franquicias.

    Mariano Rodríguez (Giesso): &endash;Yo creo que los shoppings
    en la Argentina están sobredimensionados, tanto en cantidad como
    en tamaño. La prueba está en que las ventas de los locales
    instalados en ellos son cada vez menores. Esto no sólo los vuelve
    inviables para los franquiciados sino que en algunos casos tampoco es rentable
    para la empresa abrir un local.

    Fresco: &endash;Lo que vimos es que al desarrollar locales propios
    dentro de los centros comerciales se genera una sinergia tal que levanta
    las ventas de los locales circundantes. No mata al barrio sino que lo reacomoda,
    con una marca jerarquizada y un nuevo cliente al que antes no llegaba.

    Rafael Martínez (Alpargatas): &endash;Además se da
    algo curioso: alrededor de los shoppings se forman centros comerciales
    paralelos o complementarios. Los shoppings modificaron, incluso, los horarios
    y los días de trabajo de sus alrededores.

    Azqueta: &endash;A veces, la inversión en un local de shopping
    debería imputarse a la cuenta de publicidad. Porque al fin y al
    cabo también es eso: mostrarse en las vidrieras y apostar a que
    el consumidor esté orgulloso de la marca que usa. Pero hay que hacerlo,
    porque una empresa sin canales no vale nada, porque la base de su precio
    es el canal. Hoy la clave del negocio está no sólo en tener
    un buen producto y una marca sino en cuidar la cadena de distribución.

    Rodríguez: &endash;El problema hoy es que la propiedad de
    los shoppings se convirtió en un oligopolio. A nosotros no nos pasó,
    pero sabemos que hay empresas que reciben presiones de parte de los propietarios
    de los shopping centers para entrar en complejos que a priori se sabe que
    no van a ser rentables, sobre todo por los costos de los alquileres.

    En Estados Unidos están apareciendo polos de concentración
    de grandes marcas &endash;nosotros estamos en uno de ellos en Miami&endash;
    que, desde afuera, les están sacando clientela a los shoppings.
    Acá la calle está siempre presente, sobre todo si Santa Fe
    y Callao vuelve a ser lo que era antes.

     

    La esquina vive

    Martínez: &endash;Todos los días nacen centros comerciales
    nuevos. La zona de Avellaneda y Nazca, en Flores, es un ejemplo de la vitalidad
    de la calle. A diferencia de lo que pasa con los hipermercados, que matan
    a todos los almaceneros del área donde se instalan, el minorista
    de indumentaria sobrevive al shopping y le da pelea cabeza a cabeza.

    Azqueta: &endash;Eso también está apuntalado por la
    evasión; en la calle hay mucha economía en negro. Nosotros
    estimamos que 25% del comercio aporta la totalidad de los impuestos del
    sector. Si la presión fuese pareja, la calle moriría.

    Masci: &endash;Ustedes plantean dos cosas interesantes: la vuelta
    de las tiendas por departamentos y la vuelta a la calle.

    Rodríguez: &endash;Además, una marca puede ofrecer
    propuestas mucho más imaginativas y masivas si tiene una vidriera
    que da a la calle; un shopping center es una caja de zapatos donde cada
    uno tiene su local entre un montón de locales. Yo no conozco ninguna
    gran marca en el mundo que no tenga su local bandera en un shopping center;
    invierten en promoción en la calle.

    Martínez: &endash;Acá pasó algo rarísimo,
    que fue la desaparición de las tiendas por departamentos. Los que
    tenemos algunos años más recordamos que todo este movimiento
    en la cadena no es nuevo. Vivimos un revival, una recreación de
    sistemas de distribución del pasado. Las cadenas de sucursales y
    las grandes tiendas no son nuevas, son las que armaron el negocio en este
    país. Allí se anotan Casa Arteta, Grimoldi, La Favorita,
    Harrod´s o Gath & Chaves, que incluso ya tenían registros
    de clientes y pedidos telefónicos, algo que hoy nos parece novedoso.
    Eran las épocas en las que los clientes eran importantes.

    Azqueta: &endash;En cuanto a costos, la diferencia es impresionante
    a favor de las tiendas. Si vamos a sumar los sueldos de los 200 empleados
    que hay dentro de un shopping para vender 200 propuestas, nos van a dar
    una relación de 10 a 1 comparados con los de los empleados de una
    tienda por departamentos. Y hay otra ventaja: nuestro costo de las tarjetas
    de crédito es muy alto, y ellas, en cambio, hacen el financiamiento.

    El panorama comercial va a cambiar, porque no creo que puedan sobrevivir
    los shoppings junto a las tiendas por departamentos que anunciaron que
    se instalarán. No puede haber 220 locales en Unicenter y una tienda
    con cientos de marcas adentro.

    Rodríguez: &endash;Para las marcas los alquileres y las expensas
    de los shoppings son muy altos. Si comparamos, por ejemplo, el precio de
    un local dentro de El Solar de la Abadía, con otro al lado, sobre
    la avenida, nos vamos a encontrar con que el del shopping puede costar
    cuatro veces más caro.

    Azqueta: &endash;Hay shoppings, como el de Adrogué, donde
    los locales pagan US$ 2.000 de expensas; es decir, entre 25 y 30 dólares
    por metro cuadrado. Esto es una barbaridad. En Estados Unidos los hay por
    US$ 8 o 9 el metro, porque un grupo económico administra 300 complejos,
    con un solo gerente, un solo sistema administrativo y sin tanta publicidad
    ni promociones.

    Acá hay dos grupos que se quedan con los shoppings: Irsa, con
    los de Capital Federal y Gran Buenos Aires, y Cencosud, con los del interior.
    Puede ser que la concentración reduzca los costos y los precios
    bajen, porque el negocio de estas empresas no es cobrar expensas, sino
    alquileres.

     

    La puerta de atrás

    Masci: &endash;Otro de los canales que vemos crecer con fuerza es
    el factory outlet. ¿Es una manera de comercializar discontinuados
    y segunda selección o es una manera de ampliar la oferta y llegar
    a otros públicos?

    Martínez: &endash;En su nacimiento estuvo concebido para
    vender saldos; hoy ya es algo más. Hay marcas que van directamente
    al outlet; surgieron para ese canal, con muy buenos precios y una estrategia
    que apunta a la rotación. Antes estaba circunscripto a Munro; ahora
    ya se diseminó por otros puntos.

    Rodríguez: &endash;Yo creo que lo que ha logrado el outlet
    es reemplazar a las segundas marcas de las empresas importantes. Con otra
    vidriera, otra imagen y &endash;por supuesto&endash; otro precio
    se alcanza al que antes quedaba afuera. Y más allá del boom,
    es un fenómeno estable, que va a permanecer. La razón es
    muy simple: yo no puedo ofrecer remanentes de la temporada anterior porque
    me va a ensuciar la imagen del local. En octubre inauguramos uno en San
    Telmo y realmente nos va muy bien.

    Fresco: &endash;Y a diferencia de lo que podría pensarse,
    no le quita imagen a la marca, porque se trata de públicos distintos.
    Al contrario, el outlet le da valor a la marca porque antes todo se canalizaba
    por el mismo canal.

    Azqueta: &endash;O se mandaba al interior, y la verdad es que no
    se hacía mucho ni por la imagen, ni por la relación con el
    comerciante ni por la economía de fletes. Con la competencia actual
    hay que respetar muchísimo al comerciante. Entonces se organizó
    el tema del outlet para no sacar por los locales la basura.

    Eduardo Pereyra (Guilford): &endash;Nosotros sí creemos que
    puede afectar la imagen de una marca. Por eso, si bien las empresas debieron
    avanzar hacia los outlets como respuesta a la desaparición de los
    clientes que comercializaban la segunda, es necesario que creen ámbitos
    con alguna clase de atractivo para los consumidores. Algo de eso es lo
    que se está armando en torno de Córdoba y Malabia, donde
    se venden saldos pero con decoración y cuidado de las marcas.

    Azqueta: &endash;No debemos olvidar el factor económico,
    porque la indumentaria es una de las principales variables de ajuste de
    los consumidores. Vimos que la gastronomía y el esparcimiento crecieron,
    mientras que el consumo de kilos de ropa sigue clavado. Esta decisión
    de sacrificar la inversión en ropa también explica el crecimiento
    del outlet.

     

    Los grandes mandan

    Masci: &endash;Yo sé que para algunos de ustedes el hipermercado
    es un animal extraño, pero los volúmenes que mueve son increíbles.
    ¿Hay rentabilidad ahí?

    Silberman: &endash;Ahora estamos medio en retirada, pero nosotros
    tuvimos una experiencia muy fuerte con los supermercados, manejando volúmenes
    de 500.000 prendas por temporada. Era la época, sobre todo en 1994,
    en que la gente compraba todo en el supermercado, y a lo mejor una sola
    boca vendía en un fin de semana 1.000 unidades.

    Actualmente los hipermercados comercializan 11% del total de indumentaria
    en todo el país. El problema de este canal es que, al no programar,
    las empresas asumen riesgos cada vez más grandes. Cuando tenían
    dos o tres bocas no era tan dramático; ahora, con los volúmenes
    que consumen, una merma importante puede fundir a más de un proveedor.

    Pereyra: &endash;Nosotros entramos hace un año con calzas,
    que tiene en el supermercado casi un canal natural. El análisis
    que nosotros hicimos fue que los híper eran el único canal
    sólido para nuestro cliente final. Porque si bien el resto de las
    cadenas textiles se está poniendo a tono para competir, la diferencia
    de precios no es ficticia.

    Rodríguez: &endash;La traba de los hipermercados es que los
    consumidores argentinos asocian buena atención con atención
    personalizada, algo que por ahora este sector no puede dar.

    Martínez: &endash;Por eso nosotros, para colocar calzados
    &endash;y nos está yendo muy bien&endash;, tenemos repositores
    propios y gente que da atención dentro del punto de venta. Además
    desarrollamos un marketing diferenciado para el sector y un sistema de
    entregas específico acorde con la rotación de cada uno. Entendemos
    que es un público distinto al del local tradicional, y hay que ajustarse
    a él.

    Pereyra: &endash;Existe otra modalidad de distribución que
    dentro de los rubros de ropa interior y lencería es importante:
    la venta directa. No sé cuánto podrá desarrollarse
    ni si el sistema llegará a las primeras marcas, pero lo cierto es
    que hoy, para nosotros, las industrias textiles que fabrican para Avon
    son muy buenos clientes, porque manejan volúmenes espectaculares
    y pedidos constantes.

    Masci: &endash;Frente a todas estas alternativas de distribución,
    ¿cuál es el futuro del minorista tradicional?

    Azqueta: &endash;Es obvio que sufrirá las consecuencias de
    la concentración. Lo que pasa es que el comercio argentino está
    totalmente sobredimensionado, y lo que pasó en alimentos o electrodomésticos
    en algún momento va a llegar a este rubro.

    Fresco: &endash;El canal minorista tiende a desaparecer. En 1992
    nosotros teníamos alrededor de 1.400 clientes; hoy contamos con
    400. No sé si se seguirá reduciendo, quizá la sinergia
    de los locales propios les permiten a los tradicionales de la zona potenciarse.

    Diego Ardiaca