Una investigación realizada a pedido de MERCADO por la consultora
Value Partners depara interesantes hallazgos.
Sólo un puñado de las 50 compañías líderes
analizadas han creado valor económico en los últimos cinco
años.
La pérdida de valor acumulada en ese período por las empresas
de la muestra suma $ 7.400 millones.
Pero el panorama del último año es muy diferente, y apunta
a una clara mejoría, sobre todo en las compañías privatizadas
que están completando sus planes de reestructuración.
Las empresas con mejores índices de creación de valor reciben
el mayor “premio” del mercado bursátil.
Las compañías privatizadas argentinas están mejor
que sus pares brasileñas (todavía en proceso de transferencia),
pero las locales muestran índices más bajos en los sectores
más competitivos.
Los instrumentos para medir el desempeño global de una empresa
abarcan una amplia gama dirigida a satisfacer las diversas necesidades
de información de inversores, analistas financieros, bancos, accionistas
y &endash;en no menor medida&endash; la dirección de la
empresa misma.
Escasamente conocido aún en América latina (a pesar de
que ha sido adoptado, entre otras grandes compañías, por
la brasileña Brahma), el método del análisis del valor
económico agregado parece ser el instrumento disponible más
apto para responder simultáneamente a todos esos requerimientos
con una medición objetiva.
La idea fundamental de establecer una comparación entre el resultado
operativo de una empresa y la totalidad del costo del capital (incluido
el costo de oportunidad para los socios) no es nueva. Tiene un antecedente
académico de fines del siglo pasado, en la obra del economista británico
Alfred Marshall y, durante la primera mitad de este siglo, en los desarrollos
de sistemas del desempeño de divisiones de negocios en grandes compañías
estadounidenses como DuPont, General Motors y General Electric.
Más recientemente, el método fue adoptado por otras grandes
empresas estadounidenses, como Coca-Cola, Wal-Mart, Pepsi, y europeas,
como Pirelli.
“Con la globalización de los mercados financieros, la necesidad
de una herramienta como ésta es ahora aún mayor. Sin embargo,
la historia indica que no fue un instrumento desarrollado sólo por
y para los mercados financieros, sino también para la gestión
de las empresas, para detectar dónde están los problemas,
dónde se genera valor y dónde se lo destruye”, explica Carlo
Gasparini, socio de la recientemente establecida filial local de la consultora
de estrategia Value Partners.
La búsqueda de valor es, precisamente, la especialidad de la
firma (ver el artículo de la página 124 en la edición
de febrero de MERCADO). Con oficinas en Europa, Estados Unidos y América
latina, la consultora desarrolló una fuerte experiencia en la aplicación
del value based management, que orienta todas las decisiones y acciones
de la empresa (tanto estratégicas como operativas y financieras)
a la maximización del valor para los accionistas, poniendo énfasis
en la capacidad de aumento del flujo de caja neto en el mediano y el largo
plazo, con un retorno sobre el capital invertido superior al costo del
capital.
Una diferencia importante entre este y otros métodos de análisis
de la performance de una empresa es que aquí se considera no sólo
la gestión operativa, la rentabilidad sobre las ventas o la utilización
eficiente del capital, sino también la gestión financiera
(por ejemplo, el nivel y tipo de endeudamiento). Sin embargo, explica Gasparini,
“se trata de un sistema que va mucho más allá de las cuestiones
financieras. No es casual que en Estados Unidos, donde hay mayor experiencia
en el tema, las compañías que muestran altos índices
de creación de valor económico sean también líderes
en calidad de productos, satisfacción de empleados, servicio al
consumidor e, incluso, cuidado del ambiente. En definitiva, crear valor
significa lograr todos los objetivos típicos de la empresa”.
¿Cómo se ven las empresas argentinas desde esta perspectiva?
Para buscar una respuesta a este interrogante, la consultora Value Partners
realizó para MERCADO un trabajo que analiza el desempeño,
durante los últimos cinco años, de 50 compañías
líderes que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires.
La muestra es, por cierto, significativa. Las empresas incluidas en
ella pertenecen a 16 sectores de actividad y representan 85% de la capitalización
del mercado bursátil ($ 58.500 millones a agosto del año
pasado). Quedaron afuera sólo los bancos y compañías
de seguros (por la especificidad de su negocio) y las empresas de menor
tamaño. Fueron considerados, para el análisis, los balances
correspondientes a los últimos cinco ejercicios, con la excepción
de las empresas privatizadas que no han llegado a cumplir aún cinco
años.
Para determinar la medida del valor económico se consideró
el resultado operativo neto de impuestos menos el costo promedio de la
totalidad del capital (créditos y patrimonio neto). Esta última
variable se calculó tomando el interés de los préstamos
(menos el efecto de las deducciones impositivas) y la expectativa de rentabilidad
sobre el patrimonio de los accionistas (es decir, el costo de oportunidad).
Los lectores encontrarán aquí los resultados del estudio
presentados de manera individual para cada empresa, agrupados por sectores
y consolidados para la totalidad de la muestra. Se han considerado, para
el análisis, las cifras correspondientes al período 1992-1997
y las del último ejercicio.
Para profundizar el examen se compararon, además, los resultados
de esta muestra con la performance de compañías brasileñas
en los mismos sectores de actividad. Y se analizó, también,
la correlación entre el premio de mercado (capitalización
bursátil menos patrimonio neto) y el desempeño de las empresas
en la creación de valor.
La lectura de los resultados conduce, por cierto, a varias y significativas
conclusiones. La primera de ellas es que la creación de valor otorga
una nueva clave de interpretación en la evaluación del comportamiento
de las empresas: la mitad de las incluidas en esta muestra exhibieron resultados
netos favorables en cada uno de los cinco ejercicios considerados, pero
sólo un magro 4% registró índices positivos de creación
de valor económico a lo largo de todo el período.
“En materia de creación de valor, las empresas argentinas enfrentan
cierta desventaja con respecto a sus pares de Estados Unidos y Europa,
debido al alto costo del capital”, señala Gasparini. “La alta gerencia
deberá procurar reducir consistentemente los costos de producción
y la necesidad de capital de trabajo, y analizar cuidadosamente cada proyecto,
para invertir solamente en aquellos que aporten una contribución
positiva de valor económico. Estas acciones, que resultan importantes
para las empresas con acciones que cotizan en la Bolsa, lo son también
&endash;en no menor medida&endash; para las firmas de propiedad
familiar.”
D.V.
