lunes, 1 de junio de 2026

    Ahora que somos digitales, ¿Qué nos espera?

    Comparar el futuro con el pasado es una forma relativamente simple de
    comprender qué nos espera en el mundo digital. La gente entiende
    rápidamente el hecho de que un libro, un diario o una revista están
    compuestos por bits (que luego se convierten en tinta, se apretujan sobre
    árboles muertos y se envían a todo el planeta). Forbes ASAP
    también envía más de 230 toneladas de papel a más
    de 750.000 lugares en cada edición.

    La corporización de los bits en pulpa de papel se produce porque
    el papel sigue siendo el mejor medio para visualizar algo y, por lo tanto,
    ofrece una mejor interfaz con el hombre que cualquier computadora. Pero
    seguramente esto habrá de cambiar. No vamos a ser la Familia de
    los Atomos para siempre. El patrón de la vida digital seguirá
    sorprendiéndonos, como ha venido haciéndolo hasta ahora,
    con fenómenos como la desintermediación, los grupos de consumidores
    y la publicidad que va de boca en boca pero electrónica.

    Entonces, ¿cuál será el próximo gran cambio?
    ¿Qué átomos se convertirán en bits y cambiarán
    realmente al mundo? Para mí, la respuesta es simple: el dinero en
    efectivo. Lo que hoy conocemos como moneda y papel moneda terminará
    convirtiéndose en bits. Y no estoy refiriéndome a las tarjetas
    de débito o de crédito, ni a los sistemas contables de ese
    tipo. Estoy hablando del valor almacenado, de bits en su disco rígido
    o en su billetera electrónica.

    No tendrán el aspecto ni la textura del dinero &endash;tal
    como lo conocemos hoy&endash;, sino que tendrán todas sus propiedades
    no físicas y más también. El anonimato, la universalidad
    y la capacidad para realizar pagos pequeños son sólo algunos
    de sus beneficios. El efectivo es sólo una pequeña parte
    de nuestro actual sistema monetario, pero consideremos por un momento un
    mundo en el que no es el gobierno el que imprime el dinero, sino otros.
    Tomemos la balanza comercial, que es realmente un número artificial,
    e imaginemos una balanza que no se pueda calcular. O pensemos en un sistema
    de pago no expresado en dólares sino en microcentavos. El efectivo
    digital materializa al comercio digital.

    Una de las suposiciones más comunes sobre el mundo digital es
    que no es un lugar seguro. ¿Verdadero? No: falso. El mundo virtual
    es mucho más seguro, más privado y menos peligroso que el
    mundo real. Pero observe que no dije que es mejor. Cuando la gente me dice
    que nunca ingresaría su número de tarjeta de crédito
    a la Internet, yo trato de contener la risa. Porque esta misma gente lo
    recita alegremente por teléfono o le entrega su tarjeta a un mozo
    de mirada lasciva, que desaparece con ella durante algunos minutos.

    El mundo de los bits es mucho más seguro; sólo tenemos
    que querer que sea de esa forma. Para empezar, los gobiernos deberían
    abandonar sus estúpidas leyes en contra de la criptografía,
    tanto con referencia a su uso como a su exportación. Los traficantes
    de drogas y los terroristas no piden permiso para usarla; en cambio, muchos
    ciudadanos se ven privados de ella. La privacidad es todo un tema, pero
    lo que se interpone entre usted y la privacidad digital no es la tecnología
    sino las políticas. La Casa Blanca admite que éste es uno
    de los temas más conflictivos que enfrenta. Algunos países,
    como es el caso de Francia, tienen una verdadera obstinación con
    el tema y han declarado ilegal que sus ciudadanos utilicen el encriptado.

    Cuando todo esto cambie &endash;observe el lector que no dije si
    cambia&endash; muchas cosas habrán de cambiar, incluido el dinero.
    En ese momento voy a ganar monedas digitales únicas y seriadas que
    podré gastar en cualquier lado, y rescatar de la manera que quiera.
    Las empresas familiares emitirán dinero y los bancos, tal como los
    conocemos hoy, dejarán de existir. Surgirá entonces una nueva
    economía.

    Uno de mis ejemplos favoritos proviene de un juego electrónico
    que está desarrollando Rocket Science Games. Es un juego de roles
    del estilo Calabozo y Dragones, que se entrega gratuitamente y que corre
    en la Internet al costo nominal o sin costo alguno. Por lo tanto, ¿cómo
    gana dinero Rocket Science? He aquí la respuesta. Usted se encuentra
    en un hermosísimo castillo medieval cara a cara con un dragón
    de dientes largos que larga humo por la boca. Usted lleva puesta una salida
    de baño de toalla, que es adecuada para salir de la bañera
    o la ducha pero inapropiada para luchar contra los dragones. Luego observa
    una armadura de caballero finamente lustrada que cuelga de la pared del
    calabozo. ¿Adivine qué? La puede alquilar por cinco centavos
    y alejar al monstruo.

    Encantador. Más que encantador. Y éste es sólo
    un pequeño ejemplo de un modelo económico totalmente diferente
    de cualquier otra cosa que pudiéramos haber considerado antes. Cuesta
    alrededor de 25 centavos procesar un gasto con tarjeta de crédito
    y US$ 1 manejar un cheque. Por lo tanto, no funcionan. Pero, ¿recuerda
    el viejo sistema de dar el vuelto en caramelos? El efectivo sí funciona,
    sólo que ahora tendrá que gastar monedas digitales. Y como
    negocio, es magnífico. Imagine una empresa a la que 1.000 millones
    de personas le pagan dos centavos por día. Tendría aproximadamente
    el tamaño de Microsoft.

    Sí, la pregunta que más me formulan es el tema de este
    artículo: ¿y ahora qué? La Internet tomó a
    tanta gente por sorpresa que muchas de estas personas ahora se preguntan
    si les espera alguna otra sorpresa a la vuelta de la esquina. Ahora que
    comenzamos a comprender las redes, ¿habremos de encontrarnos, por
    ejemplo, con computadoras con ADN, comunicaciones extraterrestres o algún
    nuevo tipo de memoria que crezca regándola? Quizá, puede
    ser, tal vez. Pero sí es seguro que algo nos aguarda a la vuelta
    de la esquina, y creo que es el dinero digital.

     

    © Forbes ASAP / MERCADO

     

    (*) Nicholas Negroponte es fundador y director del Laboratorio de Medios
    del MIT y del Centro de Investigación Interdisciplinaria, que se
    dedica a estudiar las formas futuras de la comunicación humana.
    Su libro más reciente es Being digital.