Esta primera edición de MERCADO de 1998 llega a los
lectores con un contenido poco común, apenas terminado un
año que tampoco tuvo nada de común.
Las últimas semanas de 1997 representaron, en más de
un sentido, una divisoria de aguas. Por un lado, las consecuencias
locales – algunas ya insinuadas, otras anunciadas – de la
crisis internacional surgida a partir del crack asiático
suscitaron nuevos interrogantes acerca de los riesgos que impone la
globalización, y de la capacidad del país para moverse
con fluidez y seguridad en ese escenario.
Sentencia pública
Por otro lado, el año concluyó con la
liquidación del llamado “imperio Yabrán”, una
operación cuya importancia emblemática excede
largamente su dimensión económica.
Más allá de los resultados concretos de las
investigaciones iniciadas en torno de los negocios de Alfredo
Yabrán, lo cierto es que el empresario se vio finalmente
obligado a dar un paso al costado, abrumado por la enorme carga de
acusaciones y sospechas que se acumularon sobre él.
Como es cada vez más frecuente, la cuestión no se
resolvió a través de los lentos mecanismos de la
Justicia, sino en el más expeditivo tribunal de la
opinión pública, con lo que pareció confirmarse
que en la Argentina ha dejado de ser natural – o siquiera
tolerable – la existencia de zonas de oscuridad y
escándalo en el entorno de los empresarios.
Alfajores y correos
Como otra manifestación del signo de los tiempos, el nuevo
dueño de los negocios de Yabrán carece de color
político e, incluso, de una identidad sectorial definida. El
grupo Exxel, especializado en hacer crecer los fondos de
instituciones, empresas y magnates norteamericanos, ha mostrado, en
su joven existencia de cuatro años, un apetito tan vigoroso
como indiscriminado, capaz de saciarse con pan lactal, pizzas y
alfajores, pero también con electricidad, tarjetas de
crédito, supermercados, clínicas privadas, correos y
free shops.
El día después
El clima de fin de fiesta que enfrió los ánimos a
partir de octubre tiene que ver con la percepción,
todavía difusa, de que el paraíso que parecía
dibujarse durante buena parte de 1997 se ha esfumado, y lo que viene
ahora es una temporada en el purgatorio, de duración
difícil de pronosticar.
Como sostiene el economista Pablo Gerchunoff en la nota de la
página 58 de esta edición, la Argentina viene
padeciendo, a consecuencia de la persistente apreciación del
dólar, una pérdida de competitividad internacional que
podría estimarse en alrededor de 20% en los últimos dos
años.
La situación lleva inevitablemente a pensar que el
confortable colchón de la convertibilidad puede parecerse, en
ocasiones como ésta, a una cama de clavos que, por otra parte,
no resulta aconsejable ni sensato abandonar.
Tigres flacos
A todo esto se suma la cuestión – no menor – de
que el frente externo de la economía argentina se verá
complicado por la renovada y exacerbada agresividad de los
exportadores asiáticos. Los famosos tigres de la región
están ahora enflaquecidos, hambrientos y con sus monedas
devaluadas, lo que los convierte en temibles competidores.
La situación no asoma, por otra parte, como un
fenómeno pasajero. Economistas de prestigio internacional,
como Lester Thurow (ver la nota de la sección Negocios, a
partir de la página 133), empiezan a advertir que la edad de
oro de los tigres asiáticos ha terminado, y, con ella, el
modelo de crecimiento que se acuñó a partir de la
experiencia de la región.
Los ejemplos
Hablar, en estas circunstancias, de una fórmula para el
crecimiento – el tema que ocupa la Portada de esta
edición – puede parecer, según se mire,
paradójico o especialmente oportuno.
En esta investigación de MERCADO han participado los
máximos directivos de diez empresas líderes
seleccionadas por su excepcional performance en el último
quinquenio.
Estos protagonistas del cambio y de los desafíos que
impusieron la estabilidad, la apertura, la globalización e,
incluso, las secuelas del tequila relatan aquí sus
experiencias y definen cuáles fueron los pilares sobre los que
asentaron el crecimiento sostenido de sus negocios.
El resultado, lo que podría denominarse la fórmula
de consenso, remite, ineludiblemente, al esfuerzo, la
inversión de recursos y la profesionalización de la
gerencia. Aunque buena parte de los entrevistados menciona el efecto
positivo que tuvo en sus negocios el entorno económico
inaugurado a partir de la convertibilidad, todos ellos encuentran las
razones del éxito en los procesos (en general, prolongados y
trabajosos) encarados dentro de sus propias organizaciones, y no en
las providenciales oportunidades del mercado.
Las prioridades
En una conferencia del ciclo Business to Business organizada por
MERCADO – sintetizada en el artículo de la página
90 – el consultor Rubén Ordóñez da cuenta
de las nuevas condiciones del clima imperante en los negocios al
admitir que en las estimaciones elaboradas para sus clientes fue
necesario corregir los cálculos, que ahora apuntan a un
modesto crecimiento de 2 a 3% en el consumo global durante 1998, con
excepciones en segmentos muy específicos, como la
informática hogareña, que mantendrán un mayor
ritmo de expansión.
En 1998, un año que, según Ordóñez,
“aparece como amenazador, pero seguramente va a ser entretenido”, las
oportunidades jugarán a favor de los que puedan competir mejor
en valor agregado y en innovación. Precisamente, dos de los
ingredientes más citados en la fórmula de crecimiento
elaborada a partir de los diez casos de empresas líderes.
Profetas en su tierra
A todo esto, ¿qué esperan los empresarios argentinos
para la primera mitad de este enigmático año? La
encuesta semestral de expectativas que MERCADO viene realizando desde
1991 aportó, esta vez, resultados sorprendentes.
Ocho de cada diez se definen a sí mismos como optimistas
acerca de la marcha de la economía.
Hay, sin embargo, dos datos sugestivos que colocan el tono
optimista en una dimensión particular. El énfasis en la
perspectiva exportadora es notable. Llega a 65% el índice de
los que aspiran a colocar sus productos en los mercados externos.
Además de la implícita convicción de que las
mejores oportunidades se encontrarán fronteras afuera, los
empresarios consultados por MERCADO manifiestan una firme voluntad de
incrementar las inversiones en su actividad. Lo que no hace
más que confirmar la premisa que surge de la fórmula
del crecimiento: en estos tiempos de la Argentina y del mundo, el
progreso no es mágico ni – sobre todo – gratuito.
